Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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domingo, 5 de noviembre de 2023

Con una de las tres únicas personas que lo han experimentado en Francia

 


Ayer, experimenté una profunda sensación de honor al ser invitado, junto a mi esposa, a participar en un simposio culinario, donde compartimos mesa con Martine Jacqueline, una de las pocas supervivientes francesas que pueden dar testimonio de una de las experiencias más hermosas en el campo de la parapsicología moderna: las experiencias cercanas a la muerte. Específicamente, me refiero a la vivencia extrasensorial del "Fallecimiento Compartido".
Escuchar directamente de su voz, en un peculiar españolizado francés, la narración de su experiencia, y al final, recibir una señal en tiempo real que simbolizaba la aprobación de todo lo expresado por Martine por parte de su madre fallecida, resultó impactante para los siete presentes en la sala. Todavía nos estábamos recuperando de la emoción que el relato nos había suscitado cuando la mera mención de su madre fallecida provocó un movimiento inusual, culminando en el vuelco de un objeto que hasta ese momento había permanecido estable sobre la mesa.
Esta pequeña taza, que contenía mantequilla, fue desplazada por una fuerza invisible ante nuestras atónitas miradas, volcando tras un salto inexplicable sin que nadie la tocara. Se sintió como un gesto de comunicación entre nosotros y el más allá. No puedo describirlo completamente con palabras; aunque en su simplicidad, el gesto podría parecer casual o puramente anecdótico, el simbolismo que lo rodeaba nos sobrecogió profundamente.
La taza estaba acompañada de otros elementos emblemáticos de la cultura cristiana, como el pan y el vino. El hecho de que la taza se moviera alrededor de estos objetos plantea un enigma intrigante y se convierte, junto con el relato de Martine, en una de las experiencias más fascinantes que he vivido en mi trabajo como investigador de lo paranormal.



sábado, 15 de mayo de 2021



A raiz de lo ocurrido en las investigaciones en las ruinas del castillo de Orihuela, me ha dado por mirar entre mis documentos viejos y he encontrado un testimonio del año 2017 que comparte bastantes similitudes con lo que le ocurrió al investigador experiemntado que es D. Pedro Amorós:

A una hora sin concretar entre las doce y la una de la madrugada de la noche de San Juan.

Caminaba yo con mi perra India por la parte superior del Seminario de Orihuela, allá por donde está el Arco de la Amorosa, La Fuente de la Judía.

Mi perra iba delante de mi haciendo ostentación de un estado de ánimo lleno de optimismo y alegría.

Se movía suelto de allí para allá.

En un momento dado sentí como si algo o alguien invisible agarrara mi bandolera y la sujetara en tensión. Como si de esa forma quisiera captar mi atención.

Creí que había sido la perra que seguramente se encontraría a mi espalda pero al darme la vuelta fue cuando me di cuenta de lo extraño que estaba resultando todo.

Al mirar hacia atrás pude comprobar que no había ningún matojo ni árbol, nada donde la bandolera se hubiera podido enganchar.

El perro estaba enfrente de mí, no a mi espalda como hubiera sido lógico si hubiera sido él el causante del agarre.

Cuando volví a mirar a mi perra estaba como nerviosa, asustada, empinándose para que la cogiera en brazos, situación que conozco muy bien.

Mi reacción no se hizo esperar, la cogí para consolarla y me alejé de allí casi santiguándome.

No me ha vuelto a pasar desde entonces.

martes, 21 de febrero de 2017

Visita ruidosa en mitad de la noche


Hace bastante tiempo, cuando yo tenía unos diez años, dormiamos mi abuela y yo juntas en una cama de matrimonio situada en una habitación muy grande en la cual había también una mesa para corte y confección que utilizaba mi madre a diario para cortar patrones.

En esa mesa no faltaba una regla de madera para hacer las medidas en las telas.

Una noche a mi abuela y a mi nos despertó algo que a mí me dejó aterrorizada pero por otro lado tranquila y esperanzada.

Escuchamos unos golpes secos, fueron tres en total, con una pausa de dos segundos más o menos cada golpe los cuales se realizaron con la regla de madera de mi madre contra la mesa donde ella trabajaba.

Mi abuela y yo nos despertamos sobresaltadas con el primer estruendo. Me quedé inmóvil y asustada; cuando terminaron los golpes mi abuela encendió la luz y en la habitación no había nadie, la puerta estaba cerrada, las ventanas también y no hacía nada de viento. Después de comprobar que no había nadie en la habitación mi abuela dijo: “Será Pepito”.

Pepito era el hijo pequeño de mi abuela, que murió con veintisiete años haría en ese momento once años ya.

Al decir esto me quedé con mucho miedo en el cuerpo por haber estado tan cerca de nosotras un espíritu.

Al día siguiente escuché a mi abuela decirle a mi madre que le había pedido a su hijo Pepito que le hiciera una señal para saber que se encontraba bien donde estuviese, le había pedido que diera dos golpes si se encontraba mal, entonces ella prometía rezarle más si así fuera, y tres si se encontraba bien, para que no se preocupara.

De aquí la esperanza de saber que después de la muerte de un ser querido hay veces que están con nosotros y en paz.

Carmiña 


jueves, 28 de abril de 2016

Leyendas de Bigastro : El Niño Perdido


Hoy es día ideal para que les cuente el relato que un ciudadano de Orihuela me acaba de contar.

Un hecho tan hermoso y cándido que les aseguro les hará sentir un escalofrío cargado de ternura.

Es la historia de un infante de Bigastro que acompaña a sus familiares a una finca de Rebate para recoger olivas que estaban poniéndose hermosas.

Los padres dejan a cargo de una sobrina la custodia del niño de 2 años y medio.

Ya por la tarde, siguen con la recogida mientras el niño apartado en un rincón juega con su imaginación entre piedras y ramitas que recoge del suelo.

Pronto, una lluvia atronadora los hace que desistan de seguir con sus labores y uno a uno se van retirando del campo para resguardarse en lugar seguro para no sufrir la chanza de verse mojados hasta los huesos.

Pero algo no está como debiera. La madre se da cuenta entonces de que su hijo no está con ellos y empieza a llamarlo a gritos por todas partes aún calándose viva.

El día se transforma en una búsqueda incansable en la que todos los que allí se encontraban reunidos participan para ver si dan con el paradero del niño.

Lo buscan durante horas y horas y nada. El niño se ha perdido.

Buscan ayuda en San Miguel, acuden a la Guardaia Civil de Jacarilla en donde les preguntan si el niño está rollizo, por si algún desalmado quiere hacer negocio con su cuerpecito.

El día se va acabando y al llegar la oscuridad de la noche todos se sienten cansados y desesperados.

La madre no ha cesado de llorar por su niño.

-         ¿Dónde está mi hijo? 

Se aferra a estas palabras como si no hubiese nada más importante en su vida. Siente el vacío de la pérdida. Sus ojos llenos de ojeras y enrojecidos por el llanto ya no tienen el brillo que solían tener apenas unas horas antes.

Los buscadores han recorrido el campo de punta a punta cientos de veces y el niño no ha aparecido.

Incluso con luz artificial sigue la incansable búsqueda sin dar ningún resultado.

Deciden parar para descansar y seguir al día siguiente con los primeros rayos de luz.

Por supuesto que la madre se niega entre llantos desconsolados.

Pero entre todos la acurrucan y con promesas que nadie sabe si se cumplirán consiguen llevársela para que descanse.

Al día siguiente entre las 10 y media y las once se descubre un montículo, una maraña llamada por los lugareños como "un chaparro", por los huecos se ve lucir la capica azul que el niño llevaba puesta y al acercarse aquellos que lo buscan encuentran en su interior al infante perdido en buen estado y sin sentimiento alguno de culpa o miedo.
La noticia vuela por toda la comarca y el niño es llevado ante su madre ante sus ojos bañados en lágrimas por la alegría que aflora de su corazón.

Madre e hijo se abrazan durante un tiempo que nadie se atreve a interrumpir.

A ellos se suman el resto de familiares.

No dan crédito a esta desagradable aventura que parece que Dios haya puesto en su camino como prueba de amor infinito.

Y es entonces en casa cuando el niño se da cuenta de una pequeña estampa con la imagen de la Virgen de la Fuensanta que hay encima en la pared y señalándola les dice a todos los que asisten atónitos a la escena:

-         ¡Agua! - Como queriendo indicarles que esa figura que aparece en la imagen es la que lo ha cuidado y protegido dándole agua y alimento.

A partir de aquel día todos elogiaron el milagro llevando al niño a la Fuensanta en donde celebraron misas y actos de reconocimiento.

Y así termina esta bonita historia. Con un final feliz que nos llena a todos de alegría y de buenas emociones.

Y lo mejor de todo, es que este hecho le ocurrió a alguien que todos seguramente conocemos y que podemos preguntar cualquier día cuando nos lo tropecemos por las calles de Orihuela.

domingo, 20 de marzo de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar auténtico terror: 3. El piso de la calle de Las Mantillas


Aún estaba pensando en lo dramático que debía haber sido para el sujeto que me contó el testimonio que me sirvió como base para una de las entradas anteriores sobre los hechos que le habían sucedido en su piso de la calle Overía cuando a través de Facebook me han llegado más testimonios de otros hechos inexplicables similares ocurridos en calles que se encuentran bastante cerca de la calle mencionada.

Resulta que en la calle de Las Mantillas, perpendicular a la calle Overía, en una de las viviendas que hay allí, un vecino de esa calle tuvo que abandonar su casa porque ya no aguantaba más.

Todo empezó con un inocente cambio de lugar de uno de los ventiladores de la casa.
Se encontraban distraídos él y una amiga charlando tranquilamente junto a un ventilador de esos de tipo cuadrado con dos patas cuando descubrieron para su asombro que en apenas unos instantes, sin percatarse de ello, el aparato había variado su posición inicial. Aunque este hecho no implica nada grave y ustedes podrían decir que el movimiento se podría haber producido por la trepidación en el funcionamiento normal del ventilador, dejen que les siga contando.


Los días siguientes, se sucedieron sin ningún contratiempo a relatar, pero pasado algo más de un mes sucedió la segunda cosa extraña que esta ya empezó a mosquearle.

Resulta que por motivos no aclarados tuvo que marcharse durante un lapso de tiempo de la vivienda, como una semana. Al regresar, y al poco rato de dejar la maleta y sus cosas apiladas en cualquier parte, escuchó a lo lejos un ruido fuerte de algo cayendo sobre el lavabo. Se acercó para investigar y descubrió el grifo abierto, vertiendo agua y el enorme espejo del cuarto de baño sobre el suelo que milagrosamente no se había roto, la alcayata intacta en la pared y sin ninguna explicación aparente de la caída tan extraña sufrida por el espejo que conservando en perfectas condiciones su sujeción parecía más bien haber sido empujado por una mano invisible para llamar la atención cayendo posiblemente sobre el grifo.
Es la única explicación que pudo encontrarle.

Hasta hora, hechos que podrían tener una sencilla explicación lógica que tan sólo produjo una sensación de débil extrañeza sobre mi testigo.

Pero lo que ocurrió a continuación fue lo que provocó su espanto y que muy asustado decidiera alejarse de la vivienda para siempre.


Me cuenta, que una de las noches en que trataba de dormir, sintió como algo le sujetó uno de los pies. Inclinó la cabeza y se topo cara a cara con el verdadero misterio ya que sin verse con total claridad, pudo sentir unas manos que le acariciaban el tobillo. Cuando consiguió acostumbrar un poco los ojos a la oscuridad no absoluta de la noche, ya que entraba un poco de luz del exterior, pudo divisar una especie de forma, una silueta humana que se atrevió a identificar como el cuerpo de una mujer que se entretenía moviendo la ropa de la cama y tocándole los pies.

Él se asustó más y con el miedo metido en el cuerpo, se arropó creyendo que eran imaginaciones suyas producidas por la autosugestión, pero algo le volvió a estirar de la sábana dejándolo destapado. Eso se produjo por dos ocasiones consecutivas. El se tapaba y lo que fuera eso, le destapaba.


Encendió la luz y no observó nada inusual, allí no había nadie físicamente.

Trató de conciliar el sueño y vencer el miedo provocado por la situación y de repente sintió como si alguien se acostara junto a él notando en todo su esplendor como el colchón cedía bajo el peso de algo invisible que lo atemorizó. Además de una sensación fría que le recorrió toda la espina dorsal al sentir junto a su cara en la almohada unas arrugas inexplicables que se habían producido como si alguien se hubiera atrevido a apoyar su cabeza junto a la suya.

Eso fue lo último que recuerda, pues, ya jamás volvió a dormir en aquel lugar.


Esto nos lleva al siguiente paso en la investigación.

Tenemos 4 testimonios que coinciden en una zona en donde se han experimentado fenómenos inexplicables de distinto tipo y consideración.

Esto es:

-En la CALLE MANTILLAS
-En la CALLE OVERÍA
-En JARDÍN INGENIERO JUAN GARCÍA
-En CAMINO/TRÁNSITO SAN PEDRO

Marquemos en el mapa la zona caliente en donde no habrá más remedio que seguir investigando y hablar con más testigos.



Esta zona y las colindantes, sufrieron en marzo de 1829 la sacudida de un terrible terremoto que causó la destrucción de parte del antiguo convento de la Trinidad. Las víctimas se las pudo contar por cientos en este lugar y en el resto de Orihuela.

jueves, 11 de febrero de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar miedo: 10. La calle Timor


Es quizás el primer caso documentado en el siglo XX sobre fenómenos paranormales que tiene nuestra querida ciudad.

Hace más de 20 años, en un programa de La cadena de Televisión local TELEORIHUELA, se le hizo una entrevista a una mujer de esta calle.

En el centro de la foto de portada de esta entrada, en la parte superior, hay una vivienda alta en la que se puede observar una ventana que destaca de entre el resto de la pared pintada de color blanco.

En este inmueble, vivían dos familias: la que todos conocían como “La Enri” en la parte de abajo que es la que se ve todo enladrillada y su cuñada María con su marido en la de arriba, la de la ventana.




El caso es que la protagonista del suceso, apareció en un programa de televisión para denunciar que había algo en su casa que no la dejaba descansar.

Por las noches, sin haber nadie presente sentía como algo se acercaba sobre la cama y le tocaba los pies.

Aparte estaban los ruidos extraños que sonaban a cualquier hora del día y que en ocasiones semejaban voces susurrantes de ultratumba.



Un día, "La Enri" fue testigo de un rostro que apareció de la nada al borde de la puerta de su habitación. 

El fenómeno duró bastantes días y la aparición televisiva le sirvió para demandar una nueva vivienda.

Ante tal escenario presentado en Teleorihuela, los curiosos no tardaron en visitar el lugar para ver si con un poco de suerte podrían encontrase cara a cara con el ente del más allá que estaba atemorizando a la oriolana. 





Y lo cierto es que algo extraño y oscuro debía suceder en el inmueble que a los pocos días intervino el ayuntamiento.

Con una orden bajo el brazo, unos obreros se encargaron de que esta vivienda no fuera jamás visitada cortando todo acceso hacia ella. Y las familias fueron destinadas hacia otros lugares.

“La Enri” no quiso nunca más volver a pisar el suelo de la ciudad en la que tanto miedo había tenido y se marchó fuera a vivir. Actualmente, un rumor, la sitúa en Alicante.

La otra pareja también dejó su casa y se fueron a vivir, según me consta, a un barrio muy nombrado de Orihuela.



Testigo mudo de los sucesos paranormales que acontecieron durante varios días en la ciudad de Orihuela podemos encontrar la casa de “La Enri” allá en lo más alto de la calle Timor, una de las calles más antiguas de nuestra ciudad.

No sabemos si lo que ocurrió fue la artimaña de una mujer que quiso cambiar de vivienda o si de veras sintió en sus carnes la amenaza nocturna de una forma espectral que se acercaba a los pies de la cama con abyectas intenciones.




Lo que está fuera de toda duda es que la vivienda se inutilizó y sus habitantes se marcharon para siempre de allí.

Si alguien ha pasado por esta calle a partir de las horas en las que la noche se hace más oscura no habrá podido evitar sentir un escalofrío al pasar junto a la vieja casa de ladrillo de "La Enri" y su cuñada María.

EXTRACTO DEL ARTÍCULO DEL DIARIO INFORMACIÓN publicado por Antonio Luis Galiano, Cronista oficial de la ciudad de Orihuela el 02/12/2018:

"Como lo era también la siguiente noticia que nos venía de la mano de Pablo Riquelme, y aunque, no sabemos con qué marca se debería identificar una vivienda en la calle Timor, en la que una familia de etnia gitana compuesta por un matrimonio joven con tres hijos que estaba «atormentada por los espíritus». Al parecer consideraban que estaban sufriendo muchos efectos paranormales, como ponerse el aparato de radio solo en marcha, o moverse la vajilla, e incluso «en una ocasión una taza salió volando», impactando en una pared. Por supuesto, como en estos casos no podían faltar ruidos insospechados, o apagarse el fuego de la cocina.

La asustada familia, pensando que la solución sería rociar con agua bendita, recurrió a un sacerdote, el cual opinó que la esposa no debía de estar en sus cabales. El asunto no queda ahí, ya que en una entrevista radiofónica que se realizó al matrimonio, aseguraron que estaban sufriendo una maldición por parte de la anterior inquilina, llegando a esta conclusión tras haber consultado con una curandera, que les predijo que dicha maldición consistía en un juramento de aquella de que «nunca vivirían gitanos en su casa». Al final, lo que deseaban era que se les instalase la luz eléctrica en la vivienda o que les facilitaran otra. Como conclusión, tanto este asunto con sus motivos y la posible solución queda dentro de lo extraño."

domingo, 24 de enero de 2016

Un testimonio oriolano de Bilocación


Anda que no es curioso ni nada este extraño relato que me ha contado un vecino de Orihuela a través del Correo Electrónico. De ser verdad aún estoy flipando.
Os animo a que si tenéis algún caso incomprensible en vuestras vidas o tenéis una imagen en la que aparezcan cosas que no deberían estar, me las podéis mandar para que os las publique en este mismo blog. Gracias por leerme.

Estábamos sentados mi mujer y yo a la espera como cada noche de empezar a cenar mientras ella buscaba con el mando a distancia una película en la televisión con la que poder entretenernos.

Nos pareció escuchar pasos por el pasillo de nuestra casa y nos quedamos mirando entre asombrados y asustados.

Los pasos se hicieron más fuertes y de repente, como una visión de algo insólito, de algo que sabíamos era imposible pero que con una naturalidad increíble apareció ante nosotros.

Una de las sobrinas de mi mujer, a la que ella tiene más cariño, apareció por la puerta del comedor en pijama de color azul y zapatillas.

Enseguida pensé que aquello no podía ser, que siempre cerrábamos la puerta con el cerrojo y que a menos que la hubiésemos dejado abierta sin querer, era del todo imposible que aquella joven hubiese sido capaz de entrar a nuestra casa.

Yo le pregunté que cómo había entrado y me respondió algo que no tenía mucho sentido. Dijo algo como que las puertas son gratis.

No muy convencido con la respuesta me levanté y me dirigí hacia la puerta para examinarla para comprobar que no nos la habíamos dejado abierta. Pero todo estaba correcto, con el cerrojo echado y sin posibilidad de abrir a no ser que la niña tuviera una llave.

Mi mujer, empezó a comportarse con ella con toda naturalidad, como si todo fuera algo normal y aquella niña hubiese estado toda la noche con nosotros y no hubiésemos reparado en ello hasta ese momento.

Y yo no sé si fue por cariño a mi esposa, me dejé llevar también con la sensación de que aquello era de lo más normal del mundo.

El caso es que le preguntamos si había cenado y nos dijo que sí, que quería ver una película con nosotros como había hecho en otras ocasiones que había venido de visita.

Entonces mi mujer se puso a buscar en los canales infantiles algo de dibujos animados mientras yo entre regañadientes decidía que abandonaría la sala y me iría al otro cuarto para ver algo que me gustase a mí.

Mi mujer ya sentada en el sillón y con la niña entretenida, empezó a escribir un mensaje en el móvil a su hermana que vive a más de una hora de viaje de nuestra casa.

En dicho mensaje le explicaba a su hermana lo que estaba pasando y esperó a que esta le contestara.

La respuesta no tardó en llegar.
Mi mujer se quedó muy sorprendida pues en el mensaje recibido se afirmaba que su sobrina estaba en su casa con sus padres y su hermanos viendo una película.

Mi esposa se levantó y se acercó al cuarto en donde yo estaba y me lo contó.
La sensación de que algo imposible estaba ocurriendo se intensificó aún más.

Así que decidimos hacer una prueba para demostrarnos a nosotros mismos que no se trataba todo de una broma.

Fuimos al comedor en donde estaba la niña viendo los dibujos animados y asegurándonos de que no era un sueño, que la chica estaba allí con nosotros con su pijamita, aparecida de la nada, le mandamos un mensaje al móvil para ver si respondía.

Resultó que aquella niña de azul no llevaba el smartphone pero la otra que se suponía que estaba en casa con sus padres sí, pues en pocos segundos nos respondió.

Mi mujer le pidió que se hiciera un selfie con sus padres y la niña al poco nos mandó la foto que le habíamos pedido.

Y era cierto, en la fotografía aparecía junto a su madre, también en pijama, pero diferente al que llevaba puesto en nuestra casa.

Así que sumidos entre la fantasía y la realidad, dejamos que la noche pasara con normalidad aún siendo testigos de un fenómeno imposible.

De vez en cuando le preguntábamos cosas para cerciorarnos de que aquella persona era real.
Y todo parecía de lo más normal. Ella respondía con naturalidad.

Cuando llegó la hora, nos marchamos a la cama como siempre. Esto es, yo a la nuestra de matrimonio y mi mujer con la niña en la de invitados.

Cuando me desperté a la mañana siguiente fui a buscarlas a la cama, para demostrarme a mí mismo que todo había sido un sueño.

La cama de invitados estaba ocupada por dos bultos. Uno era mi mujer y el otro no era más que un amasijo de prendas de color azul colocados de manera que parecía que la persona que había estado dentro se había evaporado.

Desperté a mi mujer y se lo comenté y ella se espantó al comprobar por ella misma que su sobrina ya no estaba entre nosotros.

Volvimos a ponernos en contacto con sus familiares y ellos respondieron que todo seguía normal, con la niña en su cama en su habitación.

Esto es para mí el caso más raro que he vivido en toda mi vida.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Las caras de Bélmez vistas por un oriolano



Era un deseo que tenía y que no encontraba la ocasión para satisfacer.
En los programas de misterio como Milenio 3 o Cuarto Milenio siempre era algo que se nombraba con una autoridad tal como fenómeno paranormal de proporciones mundiales que era difícil no desear verlo algún día con tus propios ojos.

Así que encontré la excusa perfecta para darme una vuelta por allí: LA BODA.

Planeamos un viaje por Granada para localizar la tumba de la reina más famosa que ha parido España La Reina Isabel la Católica.

Y después de maravillarnos con las cosas más espléndidas de esa querida ciudad, pensamos que de regreso, nos desviaríamos un poco y pasaríamos antes por Jaén en busca de Bélmez de la Moraleda.

Así que llegó el día y nos pusimos en marcha.



Cuando llegamos al pueblo descubrimos yo y mi mujer que se trataba de una localidad sencilla de aspecto rural que no se diferenciaba de otras.

Tras preguntar a unos vecinos que nos informaron muy amablemente llegamos por fin a la puerta de la casa.



Por fin iba a saciar mi curiosidad.

Lo cierto es que al entrar en la casa uno se espera un caserón más grande y que las caras de las que tanto se ha hablado están más en el interior.

Pero no es así.

Nada más entrar a la casa ya tienes que llevar cuidado de no pisarlas.



Generalmente siempre hay un familiar que te recibe y te va enseñando el fenómeno con un palito y te hace una breve descripción de lo que estás viendo.

En algunas ocasiones es un poco difícil distinguir la cara del resto de extrañas figuras que forman el suelo pero hay otras que es cierto que son muy claras y que de manera natural son interpretadas por nuestro cerebro como caras.

Estás son las fotos que el familiar de María Gómez Cámara, la madre que dicen parió al fenómeno me dejó hacer.

Incluso me invitó a hacerme una foto junto a las caras más famosas de Bélmez.










Y vosotros ¿qué pensáis del fenómeno? ¿sois capaces de distinguir los rostros?

Después de visitar la casa me dirigí en busca del museo y fue impresionante tener para mí sólo tanta información. Lástima que mi mujer esperaba en el coche y tuve que dar un repaso rápido a todo lo que allí se podía leer y visionar.