Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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domingo, 4 de junio de 2017

Leyendas de Cartagena: La Cara de Cartagena


En la calle Sor Francisca Armendariz, pegado al colegio de La Milagrosa,

Donde hoy hay un solar, hace cuarenta años se elevaba un pequeño edificio que hacía las veces de hospedería.

La dueña se encargaba de acoger y asistir a los viajeros que imperaban de sus servicios en el descanso de sus largos viajes, como muchos marineros que se quedaban allí por tiempo indefinido, hasta que la mar les brindaba una nueva oportunidad con la que ejercer su profesión, y para acumular el dinero suficiente bien para sus juergas o bien para propósitos más nobles.

Esta señora tenía una hija que era inválida de nacimiento.

Los únicos divertimientos que podía permitirse dicha muchacha eran los de asomarse por un balcón hacia la calle que daba a Sor Francisca Armendariz desde donde podía contemplar a la perfección la salida de los niños que estudiaban en el colegio de La Milagrosa. O incluso el patio donde pasaban las horas de diversión en los recreos algunos de los niños.

Un día, llegó un marinero jubiloso, de buen carácter y amigo de todo el mundo que enseguida reparó en la niña y se hizo amigo de ella.

La vida de la niña, a pesar de su nuevo compañero, iba apagándose lentamente y así un triste día dejó de existir.

El hombre, muy afligido y desconsolado por la pérdida quiso hacerle un homenaje, una especie de tributo que sirviera para que todo el mundo la recordara tal como era.

Con una habilidad asombrosa dibujó el rostro de la niña en la pared del balcón hacia la parte de fuera.

Pasados ya unos años y con el marinero muy lejos de allí, la madre decidió borrar la cara.

Con un trapo húmedo y un poco de jabón alargó el brazo y lo pasó sobre la imagen.

Pero el trazo seguía intacto.

Viendo que no conseguía ningún resultado, decidió entonces, hacer un nuevo intento rascando la pared.

Ya con el trabajo terminado y con la satisfacción de ver la imagen borrada, la madre ya iniciaba su caminar hacia el interior de la vivienda cuando algo le llamó la atención.

No era posible que aquello estuviera sucediendo, pues ante sus propios ojos, aquella imagen que unos pocos segundos antes había desaparecido, volvía a estar tan fresca como en un principio.

No sabemos los intentos por hacer desaparecer aquel rostro mágico del balcón de la casa.

Lo cierto es que pasados unos años más, la vivienda fue dejada en abandono con la particularidad de que la cara seguía allí.

Con evidentes señales de rascado, incluso de haber pintado encima, pero la imagen de la niña permanecía intacta, con sus ojos penetrantes que parecían gozar con la visión de cualquier cosa viva que transitara delante de ella.

Así cuentan los testigos que antaño fueron niños y que con gran valentía se introdujeron en aquel caserón abandonado para retar a aquella expresión extraña que los seguía mirando desafiante.

Finalmente, el edificio fue demolido y con ello desapareció para siempre el Misterio de la Cara de Cartagena.




lunes, 7 de diciembre de 2015

Las caras de Bélmez vistas por un oriolano



Era un deseo que tenía y que no encontraba la ocasión para satisfacer.
En los programas de misterio como Milenio 3 o Cuarto Milenio siempre era algo que se nombraba con una autoridad tal como fenómeno paranormal de proporciones mundiales que era difícil no desear verlo algún día con tus propios ojos.

Así que encontré la excusa perfecta para darme una vuelta por allí: LA BODA.

Planeamos un viaje por Granada para localizar la tumba de la reina más famosa que ha parido España La Reina Isabel la Católica.

Y después de maravillarnos con las cosas más espléndidas de esa querida ciudad, pensamos que de regreso, nos desviaríamos un poco y pasaríamos antes por Jaén en busca de Bélmez de la Moraleda.

Así que llegó el día y nos pusimos en marcha.



Cuando llegamos al pueblo descubrimos yo y mi mujer que se trataba de una localidad sencilla de aspecto rural que no se diferenciaba de otras.

Tras preguntar a unos vecinos que nos informaron muy amablemente llegamos por fin a la puerta de la casa.



Por fin iba a saciar mi curiosidad.

Lo cierto es que al entrar en la casa uno se espera un caserón más grande y que las caras de las que tanto se ha hablado están más en el interior.

Pero no es así.

Nada más entrar a la casa ya tienes que llevar cuidado de no pisarlas.



Generalmente siempre hay un familiar que te recibe y te va enseñando el fenómeno con un palito y te hace una breve descripción de lo que estás viendo.

En algunas ocasiones es un poco difícil distinguir la cara del resto de extrañas figuras que forman el suelo pero hay otras que es cierto que son muy claras y que de manera natural son interpretadas por nuestro cerebro como caras.

Estás son las fotos que el familiar de María Gómez Cámara, la madre que dicen parió al fenómeno me dejó hacer.

Incluso me invitó a hacerme una foto junto a las caras más famosas de Bélmez.










Y vosotros ¿qué pensáis del fenómeno? ¿sois capaces de distinguir los rostros?

Después de visitar la casa me dirigí en busca del museo y fue impresionante tener para mí sólo tanta información. Lástima que mi mujer esperaba en el coche y tuve que dar un repaso rápido a todo lo que allí se podía leer y visionar.





domingo, 11 de octubre de 2015

FICCIÓN: Orihuela misteriosa: Las caras del antigüo Hospital Municipal

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Empezamos las investigaciones en torno al edificio que albergaba el Hospital Municipal de Orihuela el día 28 de Septiembre del 2015 a las 15:55.

Animado por un amigo que me había hablado de sucesos extraños increíbles sucedidos en el interior del inmueble me decidí a pasar por allí a echar un vistazo y a realizar alguna que otra fotografía. Dicho edificio ha sido testigo de innumerables muertes de pacientes durante las horribles epidemias que asolaron nuestro municipio, albergando incluso la sala de tuberculosos en el piso de arriba.

De momento esta es la información literal que he obtenido:


La calle del Hospital comienza con el Sanatorio San José, que hacía esquina con la plaza del Carmen, después venía la iglesia de San Juan de Dios, perteneciente al Hospital pero abierta al culto a todos los fieles. Justo a su lado, el Hospital Municipal.
El Hospital Municipal, cuyo director era don José Senén, era atendido por las religiosas de San Vicente de Paúl, dirigidas por la madre superiora Sor Petra, posteriormente vendría Sor Isabel. El Centro tenía en la planta baja una sala de hombres y otra de mujeres, sala de parturientas, farmacia y una habitación con tres losas como depósito de cadáveres o morgue.

El primer piso disponía de residencia para las monjas que prestaban sus servicios allí, con una capilla privada para el culto de las religiosas. En esta misma planta, estaba la sala de los tuberculosos, totalmente separados de los demás para evitar contagios, aquí también tenían a los enfermos separados por sexos. Por último, la sala llamada “de los distinguidos”; eran habitaciones independientes para residentes de pago, a estos enfermos les atendía el doctor Valoria.

Así que movido por la curiosidad decidí acercarme al edificio a echar un primer vistazo, pero sin el propósito de entrar dentro.

No esperaba conseguir ningún resultado, tan sólo ver si me daba algún tipo de impresión y sacar alguna fotografía para tener algo en mi archivo personal.

Lo realmente curioso es que en algunas de las fotografías que realicé aparece algo que me llama mucho la atención y que espero también la de ustedes.

En dos fotografías realizadas sobre las 4 de la tarde, y no estoy hablando de fotos hechas de noche a la hora en la que se suponen que se ven fantasmas y todas esas cosas, les hablo de las 4 de la tarde.

Pues bien, en ambas fotografías realizadas con muy poco espacio entre una y otra aparece lo que parece ser el rostro humano de alguien en medio de un reflejo de color azul.

Sobre el reflejo es normal que con la cámara del móvil que es el aparato que tenía a mano para realizarlas y que es de mediocre calidad aparezcan estos destellos azules.

Pero lo que no es normal son los rostros que si se fijan bien se ven con bastante claridad en ambas fotografías

Seguramente será algún tipo de pareidolia que hace que parezca que sean rostros pero es curioso la fuerza y expresividad que tienen en ambas fotos.

Juzguen por ustedes mismos:

He rodeado la supuesta cara con un óvalo amarillo

También le he puesto el óvalo amarillo para que sepan donde mirar
Yo parezco observar la cabeza de una persona con el pelo largo y con el rostro demacrado por el sufrimiento y con unas grandes ojeras provocadas por largas noches en vela sufriendo punzantes dolores.