Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

Mostrando entradas con la etiqueta ente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ente. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de febrero de 2017

Visita ruidosa en mitad de la noche


Hace bastante tiempo, cuando yo tenía unos diez años, dormiamos mi abuela y yo juntas en una cama de matrimonio situada en una habitación muy grande en la cual había también una mesa para corte y confección que utilizaba mi madre a diario para cortar patrones.

En esa mesa no faltaba una regla de madera para hacer las medidas en las telas.

Una noche a mi abuela y a mi nos despertó algo que a mí me dejó aterrorizada pero por otro lado tranquila y esperanzada.

Escuchamos unos golpes secos, fueron tres en total, con una pausa de dos segundos más o menos cada golpe los cuales se realizaron con la regla de madera de mi madre contra la mesa donde ella trabajaba.

Mi abuela y yo nos despertamos sobresaltadas con el primer estruendo. Me quedé inmóvil y asustada; cuando terminaron los golpes mi abuela encendió la luz y en la habitación no había nadie, la puerta estaba cerrada, las ventanas también y no hacía nada de viento. Después de comprobar que no había nadie en la habitación mi abuela dijo: “Será Pepito”.

Pepito era el hijo pequeño de mi abuela, que murió con veintisiete años haría en ese momento once años ya.

Al decir esto me quedé con mucho miedo en el cuerpo por haber estado tan cerca de nosotras un espíritu.

Al día siguiente escuché a mi abuela decirle a mi madre que le había pedido a su hijo Pepito que le hiciera una señal para saber que se encontraba bien donde estuviese, le había pedido que diera dos golpes si se encontraba mal, entonces ella prometía rezarle más si así fuera, y tres si se encontraba bien, para que no se preocupara.

De aquí la esperanza de saber que después de la muerte de un ser querido hay veces que están con nosotros y en paz.

Carmiña 


martes, 18 de octubre de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar auténtico terror: 10. La Calle Moreras



TESTIMONIO REAL 18/10/2016

Yo vivía por aquel entonces en la calle que está cercana al famoso arco donde está la virgen de la calle de Arriba. Muy pegadita a la casa de Miguel Hernández.

Esta callejuela estrecha y abatida tiene como nombre CALLE MORERAS. Esa era mi morada.

Una vez, siendo yo niña, me eligieron Reina Infantil del barrio.

Como cada año, me tocó en esa ocasión a mí, el subir al Arco a hacer la Ofrenda a la Virgen.

Recuerdo haber tenido escalofríos aquel día.

El agobio era tan intenso que hasta parecía que alguien te obligaba a marcharte de allí. Incluso se sentía como si sudorosas y blanquecinas manos te empujaban para que te largaras.

Yo pensaba que esta sensación era por el vértigo que me habría dado al ser yo una niña de subir todos esos maltrechos escalones y mirar hacia abajo desde lo alto por el pequeño ventanuco.

Pero hoy día creo que no, que fue otra cosa.

Siento un poco de miedo al contarte esto, pero… me da un poco de vergüenza por lo que puedas pensar de mí, o tus lectores.

Esa no es la única experiencia que he tenido en ese barrio.

En mi propia casa, me ocurrió algo que no he podido olvidar y que me atormenta cada día que paso en este mundo.

Yo tendría por los seis años.

Diariamente, cada mañana, mi madre hacía sus labores, limpiaba la casa por ejemplo y yo me quedaba jugando en la cocina.

Algo me distrajo de repente una de esas apacibles mañanas.

Un ruido extraño en una de las habitaciones de mi hogar llamó mi atención.

Me acerqué con cierto desconcierto y mucha curiosidad de cría pequeña para ver que es lo que había sido.

Con las piernas temblorosas, me acerqué hasta el hueco de las escaleras que me permitía ver aunque fuera solo un poco parte de aquella habitación de donde había partido el sonido.

Mi cuerpo recibió una sacudida.

La impresión fue tan enorme que casi me caí del susto.

Ante mis ojos vi, fui testigo de algo horroroso, una figura, una entidad con una especie de túnica oscura que la cubría completamente.

Mi cuerpo se quedó paralizado. No podía moverme y tampoco sabía que tenía que hacer.

Pero me fijé que aquello, mitad ser mostruoso, mitad ser de pesadilla en mi imaginación, se movía deslizándose, sin caminar, en dirección al cuarto de baño.

Cuando la perdí de vista, recobré un poco la movilidad de mi cuerpo y acudí a toda prisa a contárselo a mi madre.

Le pregunté a mamá si era que había venido la abuelita.

Mi madre no respondió y su rostro comenzó a mostrar signos de una evidente preocupación, pues había ciertos rumores de ladrones que se sabía habían entrado ya en algunas casas.

Subió arriba y lo revisó todo. Por supuesto, no encontró a nada ni a nadie allí escondido.

Yo, mientras, permanecía en el piso de abajo esperando que mi madre, terminara la búsqueda y me diera una explicación de quien era la señora que yo había visto.

Empecé a escuchar los pasos de mamá bajando por las escaleras y cuando llegó a mi altura, le conté que lo último que había visto era que esa figura negra se metía dentro del cuarto de baño.

Volvimos a subir, esta vez las dos juntas agarradas de la mano, como si eso hubiese servido de algo, para echar un vistazo.

Nada, la ventana que daba al patio estaba cerrada. Si alguien hubiese entrado allí era imposible que hubiese escapado por la ventana.

Me sentí como una tonta contando embustes a mi mamá. 

Pero juro que yo lo había visto, no me lo había imaginado.

Poco tiempo tiempo después, cambiamos de vivienda.

Ahora, ya no vivo en Orihuela pero me quedan muchas dudas de qué fue lo que yo vi aquel día en mi propia casa.

Me encantaría volver y preguntar a los vecinos que ahora viven allí si han tenido alguna vez una experiencia como la que yo tuve.

Yo creo que me llevaré a mi tumba la duda, el secreto de que en una ocasión fui testigo de lo imposible.

domingo, 31 de julio de 2016

Precioso testimonio de la visita de un ente


Nunca he creído en este tipo de cosas o situaciones especiales. Pero a raíz de esta experiencia me estoy planteando el cambiar mis antiguas opiniones.

Primero os voy a poner en antecedentes. Hace cinco años, una persona muy cercana a mi sufrió un accidente de tráfico y falleció casi en el acto. Si fue un supuesto contacto con esa persona o una mala pasada que me jugó la imaginación nunca lo sabré. Os cuento:

Era un día de verano. En plenas fiestas locales. La música entraba en el cuarto a todo volumen pues justo debajo, frente a la puerta del edificio en donde yo habito un tercer piso habían colocado una Disco móvil. Serían aproximadamente las dos o las tres de la madrugada. No lo recuerdo.

Cerradas todas las ventanas y puertas con las persianas bajadas a tope para amortiguar al máximo el efecto de la música conseguí, tras un buen rato de no pegar ojo, dormirme.

Al poco rato, algo me despertó. Era de lógica pensar que había sido la música que no había cesado y se escuchaba claramente.

Sentí algo.

Algo que se acercaba.

Una presencia invisible que acortaba la distancia que la separaba de mí poco a poco.

No vi nada. Ningún tipo de energía lumínica, ninguna sustancia vaporosa.

Era sólo una sensación. De que algo invisible se estaba aproximando.

Tuve, no me avergüenza decirlo, verdadero miedo a lo que era una sensación desconocida.

El ente se acercó y llegó finalmente a mi posición.

Sentí una sensación parecida a la que se siente en el pelo cuando te echas un poco de espuma y este la absorbe, pero en este caso se extendía por todo el cuerpo.

Al mismo tiempo noté como si algo pesado se posara sobre mí haciendo que el colchón se hundiera unos centímetros.

El miedo cesó de golpe y lo que parecía algo aterrador se convirtió en todo lo contrario. Una hermosa sensación de paz, calma, tranquilidad y estoy seguro de que sentí, no me es fácil describirlo, pero creo que la palabra amor es la que más le va a lo que sentí.

Fue algo tan intenso y bello que mi cuerpo tuvo un acto reflejo. Quise abrazar aquello que me transmitía tanta felicidad.

Después, noté que se marchaba.

Quise agarrarlo con mi mano derecha que había vuelto a estirar sin querer sintiendo entre mis dedos como un cosquilleo que iba desapareciendo.

Fue tan increíble y me sentí tan miserable cuando la sensación acabó por completo que hasta pasados unos minutos no me di cuenta de que estaba llorando.

Esta es la única experiencia fuera de lo normal contable que he tenido.

Quizás fue un sueño, o a lo mejor me autosugestioné.

Pero os puedo asegurar que nunca antes había sentido algo tan fenomenal.


domingo, 20 de marzo de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar auténtico terror: 3. El piso de la calle de Las Mantillas


Aún estaba pensando en lo dramático que debía haber sido para el sujeto que me contó el testimonio que me sirvió como base para una de las entradas anteriores sobre los hechos que le habían sucedido en su piso de la calle Overía cuando a través de Facebook me han llegado más testimonios de otros hechos inexplicables similares ocurridos en calles que se encuentran bastante cerca de la calle mencionada.

Resulta que en la calle de Las Mantillas, perpendicular a la calle Overía, en una de las viviendas que hay allí, un vecino de esa calle tuvo que abandonar su casa porque ya no aguantaba más.

Todo empezó con un inocente cambio de lugar de uno de los ventiladores de la casa.
Se encontraban distraídos él y una amiga charlando tranquilamente junto a un ventilador de esos de tipo cuadrado con dos patas cuando descubrieron para su asombro que en apenas unos instantes, sin percatarse de ello, el aparato había variado su posición inicial. Aunque este hecho no implica nada grave y ustedes podrían decir que el movimiento se podría haber producido por la trepidación en el funcionamiento normal del ventilador, dejen que les siga contando.


Los días siguientes, se sucedieron sin ningún contratiempo a relatar, pero pasado algo más de un mes sucedió la segunda cosa extraña que esta ya empezó a mosquearle.

Resulta que por motivos no aclarados tuvo que marcharse durante un lapso de tiempo de la vivienda, como una semana. Al regresar, y al poco rato de dejar la maleta y sus cosas apiladas en cualquier parte, escuchó a lo lejos un ruido fuerte de algo cayendo sobre el lavabo. Se acercó para investigar y descubrió el grifo abierto, vertiendo agua y el enorme espejo del cuarto de baño sobre el suelo que milagrosamente no se había roto, la alcayata intacta en la pared y sin ninguna explicación aparente de la caída tan extraña sufrida por el espejo que conservando en perfectas condiciones su sujeción parecía más bien haber sido empujado por una mano invisible para llamar la atención cayendo posiblemente sobre el grifo.
Es la única explicación que pudo encontrarle.

Hasta hora, hechos que podrían tener una sencilla explicación lógica que tan sólo produjo una sensación de débil extrañeza sobre mi testigo.

Pero lo que ocurrió a continuación fue lo que provocó su espanto y que muy asustado decidiera alejarse de la vivienda para siempre.


Me cuenta, que una de las noches en que trataba de dormir, sintió como algo le sujetó uno de los pies. Inclinó la cabeza y se topo cara a cara con el verdadero misterio ya que sin verse con total claridad, pudo sentir unas manos que le acariciaban el tobillo. Cuando consiguió acostumbrar un poco los ojos a la oscuridad no absoluta de la noche, ya que entraba un poco de luz del exterior, pudo divisar una especie de forma, una silueta humana que se atrevió a identificar como el cuerpo de una mujer que se entretenía moviendo la ropa de la cama y tocándole los pies.

Él se asustó más y con el miedo metido en el cuerpo, se arropó creyendo que eran imaginaciones suyas producidas por la autosugestión, pero algo le volvió a estirar de la sábana dejándolo destapado. Eso se produjo por dos ocasiones consecutivas. El se tapaba y lo que fuera eso, le destapaba.


Encendió la luz y no observó nada inusual, allí no había nadie físicamente.

Trató de conciliar el sueño y vencer el miedo provocado por la situación y de repente sintió como si alguien se acostara junto a él notando en todo su esplendor como el colchón cedía bajo el peso de algo invisible que lo atemorizó. Además de una sensación fría que le recorrió toda la espina dorsal al sentir junto a su cara en la almohada unas arrugas inexplicables que se habían producido como si alguien se hubiera atrevido a apoyar su cabeza junto a la suya.

Eso fue lo último que recuerda, pues, ya jamás volvió a dormir en aquel lugar.


Esto nos lleva al siguiente paso en la investigación.

Tenemos 4 testimonios que coinciden en una zona en donde se han experimentado fenómenos inexplicables de distinto tipo y consideración.

Esto es:

-En la CALLE MANTILLAS
-En la CALLE OVERÍA
-En JARDÍN INGENIERO JUAN GARCÍA
-En CAMINO/TRÁNSITO SAN PEDRO

Marquemos en el mapa la zona caliente en donde no habrá más remedio que seguir investigando y hablar con más testigos.



Esta zona y las colindantes, sufrieron en marzo de 1829 la sacudida de un terrible terremoto que causó la destrucción de parte del antiguo convento de la Trinidad. Las víctimas se las pudo contar por cientos en este lugar y en el resto de Orihuela.

viernes, 4 de marzo de 2016

La inesperada visita de mi abuela fallecida



Hoy me ha tocado visita sanitaria. He tenido que ir a hacerme un análisis de sangre y un electrocardiograma.

Pero por supuesto, yo no puedo dejar de investigar ni en esos momentos tan críticos.

Durante la sesión de los análisis he coincidido con un simpático oriolano y vecino de mi lugar de trabajo con el que he tenido el gusto de charlar sobre estos temas tan interesantes.

Por supuesto, él ha sentido mucha curiosidad y se ha metido enseguida al blog con el smartphone y me ha preguntado varias cosas.

Su interés venía condicionado por un caso extraño e inolvidable que le ocurrió en su pubertad y que ha sido muy amable de contarme.

No me ha permitido grabarlo pero sí me ha dado permiso para contároslo.

Esto es lo que me ha relatado:


Tú sabes que lo normal es guardar una estrecha relación con los padres de tu madre, o sea, con los abuelos maternos que son los que más ves a lo largo de tu vida y con los que más tiempo pasas.

Pero este caso que te voy a relatar me ocurrió con los otros abuelos, con la madre de mi padre.

Recuerdo como si fuera ayer mismo que era verano y que llevaba pantalones cortos.
Mi abuela falleció y fuimos al velatorio en su casa de Murcia.

Yo por supuesto, me negué a verla porque me sentía muy incómodo ante la presencia de un cadáver.

Lo que más recuerdo de ella cuando estaba viva es es esa sonrisa y ese pellizquito que me daba en la barbilla en tono cariñoso.

El caso es que, ya en nuestra casa de Orihuela, aquella misma noche o la siguiente, eso no lo puedo asegurar, estaba en mi cama tratando de dormir pero el calor no me dejaba.

De repente, la temperatura de la habitación cambió bruscamente hacia un frío extraño.
Sentí tanto frío que no tuve más remedio que taparme con la sábana de mi cama.

Cuando me di cuenta vi una figura que destacaba sobre el marco de la puerta, un rostro pálido, blanco y unas prendas muy oscuras, negras.

No te puedo decir si había luz o que la figura se veía iluminada de por sí como si emitiese luz propia.

El caso es que creí ver el rostro de mi abuela fallecida en esa forma fantasmal que me visitaba a media noche.

Asustado de veras por la aparición, me tapé con toda la sábana sobre la cabeza.

Pero el frío no pareció disminuir, fue todo lo contrario ya que sentí como se hacía más intenso.

Levanté la sábana para mirar y comprobar si aquella figura se había ido y mi susto aumentó al constatar que la figura fantasmal se encontraba junto a mi cara.

Pero algo cambió. Dejé de sentir frío y el miedo desapareció y fue sustituido por una sensación de paz y tranquilidad.

Vi con toda claridad, como te estoy viendo a ti como mi abuela fallecida me acercaba su mano y sentí como si algo me pellizcara la barbilla una última vez.

Tengo ahora 40 años y es como si hubiese pasado el tiempo, lo tengo tan fresco como el día que ocurrió.

La figura me pellizcó la cara e inmediatamente se desvaneció en el aire.

Volví a taparme con la sábana por encima de la cabeza porque aún habiéndose marchado la sensación de frío me quedé aturdido y asustado por lo que me había tocado vivir.

Cuando hablé con mi madre, le dije lo que había pasado y por supuesto ellos no me creyeron pero se quedaron muy mosqueados al describirles con exactitud la ropa de la aparecida que resultó coincidir con la ropa con la que había sido enterrada sin que yo hubiese llegado a verla.



*Este y más testimonios similares en...

Búscate, seguro que encontrarás tu testimonio

jueves, 11 de febrero de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar miedo: 10. La calle Timor


Es quizás el primer caso documentado en el siglo XX sobre fenómenos paranormales que tiene nuestra querida ciudad.

Hace más de 20 años, en un programa de La cadena de Televisión local TELEORIHUELA, se le hizo una entrevista a una mujer de esta calle.

En el centro de la foto de portada de esta entrada, en la parte superior, hay una vivienda alta en la que se puede observar una ventana que destaca de entre el resto de la pared pintada de color blanco.

En este inmueble, vivían dos familias: la que todos conocían como “La Enri” en la parte de abajo que es la que se ve todo enladrillada y su cuñada María con su marido en la de arriba, la de la ventana.




El caso es que la protagonista del suceso, apareció en un programa de televisión para denunciar que había algo en su casa que no la dejaba descansar.

Por las noches, sin haber nadie presente sentía como algo se acercaba sobre la cama y le tocaba los pies.

Aparte estaban los ruidos extraños que sonaban a cualquier hora del día y que en ocasiones semejaban voces susurrantes de ultratumba.



Un día, "La Enri" fue testigo de un rostro que apareció de la nada al borde de la puerta de su habitación. 

El fenómeno duró bastantes días y la aparición televisiva le sirvió para demandar una nueva vivienda.

Ante tal escenario presentado en Teleorihuela, los curiosos no tardaron en visitar el lugar para ver si con un poco de suerte podrían encontrase cara a cara con el ente del más allá que estaba atemorizando a la oriolana. 





Y lo cierto es que algo extraño y oscuro debía suceder en el inmueble que a los pocos días intervino el ayuntamiento.

Con una orden bajo el brazo, unos obreros se encargaron de que esta vivienda no fuera jamás visitada cortando todo acceso hacia ella. Y las familias fueron destinadas hacia otros lugares.

“La Enri” no quiso nunca más volver a pisar el suelo de la ciudad en la que tanto miedo había tenido y se marchó fuera a vivir. Actualmente, un rumor, la sitúa en Alicante.

La otra pareja también dejó su casa y se fueron a vivir, según me consta, a un barrio muy nombrado de Orihuela.



Testigo mudo de los sucesos paranormales que acontecieron durante varios días en la ciudad de Orihuela podemos encontrar la casa de “La Enri” allá en lo más alto de la calle Timor, una de las calles más antiguas de nuestra ciudad.

No sabemos si lo que ocurrió fue la artimaña de una mujer que quiso cambiar de vivienda o si de veras sintió en sus carnes la amenaza nocturna de una forma espectral que se acercaba a los pies de la cama con abyectas intenciones.




Lo que está fuera de toda duda es que la vivienda se inutilizó y sus habitantes se marcharon para siempre de allí.

Si alguien ha pasado por esta calle a partir de las horas en las que la noche se hace más oscura no habrá podido evitar sentir un escalofrío al pasar junto a la vieja casa de ladrillo de "La Enri" y su cuñada María.

EXTRACTO DEL ARTÍCULO DEL DIARIO INFORMACIÓN publicado por Antonio Luis Galiano, Cronista oficial de la ciudad de Orihuela el 02/12/2018:

"Como lo era también la siguiente noticia que nos venía de la mano de Pablo Riquelme, y aunque, no sabemos con qué marca se debería identificar una vivienda en la calle Timor, en la que una familia de etnia gitana compuesta por un matrimonio joven con tres hijos que estaba «atormentada por los espíritus». Al parecer consideraban que estaban sufriendo muchos efectos paranormales, como ponerse el aparato de radio solo en marcha, o moverse la vajilla, e incluso «en una ocasión una taza salió volando», impactando en una pared. Por supuesto, como en estos casos no podían faltar ruidos insospechados, o apagarse el fuego de la cocina.

La asustada familia, pensando que la solución sería rociar con agua bendita, recurrió a un sacerdote, el cual opinó que la esposa no debía de estar en sus cabales. El asunto no queda ahí, ya que en una entrevista radiofónica que se realizó al matrimonio, aseguraron que estaban sufriendo una maldición por parte de la anterior inquilina, llegando a esta conclusión tras haber consultado con una curandera, que les predijo que dicha maldición consistía en un juramento de aquella de que «nunca vivirían gitanos en su casa». Al final, lo que deseaban era que se les instalase la luz eléctrica en la vivienda o que les facilitaran otra. Como conclusión, tanto este asunto con sus motivos y la posible solución queda dentro de lo extraño."

domingo, 7 de febrero de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar miedo: 8. La calle Overía


TESTIMONIO REAL:

Yo vivía en el piso más alto en el lugar en donde previamente estaba el Molino.
Está pegado a las vallas del convento de la Trinidad.

Al poco de estar viviendo en el piso empecé a notar cosas extrañas.
Me refiero principalmente a ruidos, ten en cuenta que al estar solo en un piso oyes ruidos y cosas, digamos extrañas.
Cosas a las que no les quieres dar crédito ya que al ser un piso de gran altura es normal que haya mayor número de ruidos que si por el viento, que si por otra cuestión…

Pasé de los extraños golpes a sentir en ocasiones escalofríos repentinos como si una corriente de aire fresco te atravesara el cuerpo.
Estás sentado y de repente notas un helor que te recorre por detrás y que sin ver nada tienes la percepción de que hay una presencia, un algo ahí junto a ti que te está observando.

En ese sentido resulta que yo no soy miedoso.



Este tipo de fenómenos se van sucediendo sin que les haga mucho caso hasta que empiezan a aumentar en intensidad, los golpes suenan más fuertes y se repiten cada vez con mayor frecuencia a la vez que esa sensación de frío se hace hasta cotidiana.
Se escuchan pasos encima de mi cuando es imposible que haya nadie arriba porque tu casa es la última del edificio y arriba no está más que el tejado.

Y es entonces cuando empiezan a actuar los electrodomésticos.
Por ejemplo, estoy viendo la televisión y se apaga. Me sorprendo y cuando voy a darle al botón del mando, justo antes se enciende.
La luz del salón de la misma forma está apagada y de repente se enciende sola. Y al poco se apaga.
En otras ocasiones, estoy durmiendo en mi cama y al despertarme por cualquier motivo me encuentro con que las luces de mi cuarto u otras de la casa están encendidas.
¡Te lo juro, de verdad!
Situaciones que a lo mejor me despierto y me encuentro la televisión de la sala de al lado encendida y te aseguro que yo la había apagado.



En otra ocasión estoy en la cama y siento como si algo pesado se acostara junto a mí. Fue tan clara la sensación de notar como se hundía el colchón...

A medida que se van sucediendo los fenómenos, ya te vas preguntando si esto ocurre por motivos naturales o si es por algo de carácter más misterioso, así que tu mismo te ves haciendo una pregunta mentalmente como si hubiera alguien que te pudiera responder.

Hay un día que me decido, y a eso que ya te digo, a lo mejor no es nada, pero por si acaso si lo es, le pongo un ultimátum mental.

Le digo: Haz el favor, si quieres algo dímelo o si no, vete. Vete por que yo no te quiero.

Nada más hacer esta pregunta, las luces empiezan a encenderse y apagarse.
Me mosqueo un poco y decido irme.

Era una tarde noche de invierno.

Entonces me dirijo hacia la puerta de la calle y conforme voy caminando, las puertas de mi alrededor se me empiezan a cerrar de golpe solas al mismo tiempo que voy pasando a su altura.

Me asusto y camino más rápido.

Cuando salgo del piso, la puerta de la calle se cierra con un enorme portazo que llega a rozarme la espalda.

Me quedo acojonado.



Lo bueno es que a partir de ese día que me hice fuerte, los fenómenos se calmaron.

Yo creo que probablemente porque me enfrenté a lo que fuese.

Pero hoy día que ya no sigo viviendo allí por cosas del trabajo, o de la vida, me llegan vecinos que me cuentan que siguen escuchando ruidos demasiado extraños.

Así que yo creo que allí, si es verdad que sigue así, en ese entorno, tiene que haber alguna cosa.

Está muy cerca del río, hubo un molino y se de buena tinta que por cosas que me han contado que durante la Guerra Civil allí hubo alguna que otra matanza de algunos prisioneros que intentaron escaparse. O quizás tenga que ver con el convento que siempre han sido lugares que atraen este tipo de fenómenos. Pues en ellos ha habido enterramientos, cementerios…

Me acuerdo que el lugar en donde está emplazado el edificio antes eran huertos, que cuando yo me fui a vivir al piso ese ni existía el parque que hay enfrente ni existían ninguno de los edificios que hay hasta el Puente del Rey. Había un camino que llegaba hasta el barrio de San Pedro muy estrecho que pasaba junto a la plaza de la Trinidad, había una acequia por ahí junto a un muro. Luego la acequia la taparon y el edificio fue el primero que se hizo.

Te lo juro que ahora te lo cuento y me quedo, ¡madre mía! Tu no te puedes ni imaginar el día que te pase eso, la experiencia lo traumática que es.

Lo de la tele aún tiene pase, pero lo que vino después…



Así es como termina el testimonio de uno de los vecinos que han sido testigos de lo sobrenatural en un tranquilo barrio de Orihuela que casualmente es la zona en donde más fenómenos están sucediendo a día de hoy.

Incluso en una conversación con una mujer que vive en el nº 2 de la calle Overía, ayer mismo (6 de febrero del 2016) me contó como su hijo la llamó porque el volumen de la tele se había vuelto loco y no cesaba de aumentar. La madre no tuvo más remedio que apagar la tele.

Esta se volvíó a encender sola y entonces la desenchufaron de la red eléctrica.

Me lo contó, no como algo misterioso, sino como anecdótico, pues lo achaca a que es seguramente defecto de la tele.

Pero ya son demasiadas casualidades.




¿Ustedes que creen?