Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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domingo, 4 de junio de 2017

Leyendas de Cartagena: Las Voces de la Milagrosa



Durante la Guerra Civil, hubo un bombardeo en La Milagrosa, donde estaban las monjas de la Misericordia, se incendió un ala del edificio en donde hubo que lamentar la terrible tragedia de que algunos niños fueran alcanzados por la muerte.

El inmueble dañado se puso en rehabilitación para reparar los daños del incendio. Durante una larga época permaneció completamente cerrado.

Los niños que jugaban junto a él, a veces veían en una de sus ventanas a una niña a la que llamaban para que bajara y jugara con ellos.

Pero la niña nunca bajaba.

Era algo que los traía de cabeza porque la veían con toda claridad asomarse a la ventana pero nunca quiso o pareció querer bajar a jugar con ellos.

Actualmente, este ala del edificio pertenece al ayuntamiento o a la universidad en donde funcionarios ejercen sus labores.

Se han recogido en la actualidad testimonios sinceros de trabajadores que dicen haber escuchado pasos y voces infantiles en su interior en horas en las que se supone que no debe de haber nadie en el colegio.

martes, 21 de febrero de 2017

Visita ruidosa en mitad de la noche


Hace bastante tiempo, cuando yo tenía unos diez años, dormiamos mi abuela y yo juntas en una cama de matrimonio situada en una habitación muy grande en la cual había también una mesa para corte y confección que utilizaba mi madre a diario para cortar patrones.

En esa mesa no faltaba una regla de madera para hacer las medidas en las telas.

Una noche a mi abuela y a mi nos despertó algo que a mí me dejó aterrorizada pero por otro lado tranquila y esperanzada.

Escuchamos unos golpes secos, fueron tres en total, con una pausa de dos segundos más o menos cada golpe los cuales se realizaron con la regla de madera de mi madre contra la mesa donde ella trabajaba.

Mi abuela y yo nos despertamos sobresaltadas con el primer estruendo. Me quedé inmóvil y asustada; cuando terminaron los golpes mi abuela encendió la luz y en la habitación no había nadie, la puerta estaba cerrada, las ventanas también y no hacía nada de viento. Después de comprobar que no había nadie en la habitación mi abuela dijo: “Será Pepito”.

Pepito era el hijo pequeño de mi abuela, que murió con veintisiete años haría en ese momento once años ya.

Al decir esto me quedé con mucho miedo en el cuerpo por haber estado tan cerca de nosotras un espíritu.

Al día siguiente escuché a mi abuela decirle a mi madre que le había pedido a su hijo Pepito que le hiciera una señal para saber que se encontraba bien donde estuviese, le había pedido que diera dos golpes si se encontraba mal, entonces ella prometía rezarle más si así fuera, y tres si se encontraba bien, para que no se preocupara.

De aquí la esperanza de saber que después de la muerte de un ser querido hay veces que están con nosotros y en paz.

Carmiña 


lunes, 17 de octubre de 2016

La Superviviente de San Bartolomé


El bebé llora mojado entre los fuertes brazos de la hermana desesperada que la sujeta con cariño.

Envuelta entre paños que intentan protegerla de la intemperie.

Permanecen las dos muchachas heladas por el frio.

El agua las rodea por doquier.

Subidas a un árbol para no ser tragadas por la desgracia.

El bebé ya no llora.

La hermana se asusta y la llama con todas sus fuerzas.

¿Estará viva?

Una sombra aparece por el horizonte, algo que sobrevuela la zona.

Se posa encima de ellas.

Es un helicóptero de auxilio.

Las recoge con mucha dificultad y las salva.

Ya en el aparato, los sanitarios de urgencia, encuentran signos de vida en la pequeña de tan solo un año y la llevan al Hospital.

Era la Riada de 1987. La última Gran Riada del coloso Río Segura. 

El que antaño fue el río más peligroso de Europa.

Esta niña crece como cualquier persona normal.

Alrededor de ella se va forjando una leyenda. La que acompaña a los que han sobrevivido a catástrofes naturales de tanta intensidad.

¿Pudo ella ser una elegida?

Es entonces, cuando empiezan a sucederle las cosas más extrañas…

TESTIMONIO REAL 
(Recogido el sábado 15 de octubre de 2016):

Esto pasó por lo menos hace seis años, o sea, que estábamos en el 2010.

Fíjate la importancia que le doy que ya ni me acordaba.

Por aquel entonces, tuve un sueño extraño. Soñé con la madre de mi cuñada que había fallecido hacía por lo menos un año o dos.

Lo recordaré siempre porque era el día 2 de noviembre.

Vais a creer que estoy loca.

Pues bien, yo soñé que estaba despierta, me levantaba de la cama en mi habitación y me dirigí a un habitáculo que había antes en la casa y que daba para la parte de atrás.

Yo no tenía miedo, yo iba muy tranquila. Aunque sabía de buena tinta o entendía que en esa habitación me iba a encontrar con algo inexplicable.

Era esa sensación de estar teniendo un sueño real, de vivir una experiencia que para nada se asemeja a lo que se vive en un sueño, pues era todo muy natural y vívido.

Al entrar en la habitación la vi de frente. Me estaba aguardando allí.

Allí estaba la madre fallecida de mi cuñada que había sufrido muchísimo presa de incontables dolores producidos por un cáncer que se extendió sin remedio alejándola cada día más de nosotros hasta que se marchó hacia el otro lado.

Tenía el rostro sano, como hacía tiempo que ya no la recordaba.

Las mejillas rosadas y brillantes, la mirada fresca y muy viva.

Te podría describir con exactitud la ropa que llevaba porque lo estoy recordando en este mismo momento.

Me llamó la atención que no era la indumentaria con la que la enterraron, era otra más de diario, la que se solía poner todos los días para estar en su casa.

Yo solo respiraba paz en esa habitación. En vez de sentirme asustada y muerta de miedo, me sentía arropada por una fenomenal luz y una paz que me rodeaba y me abrazaba como si…

Abrió entonces la boca y me dio tres mensajes que quiso que yo contara a sus familiares. En especial a sus hijas. Y otro para una sobrina.

Quiero que le digas a mis dos hijas que yo estoy con ellas, que yo estoy bien donde estoy.

Una de mis hijas sufre mucho dolor con mi muerte y necesita de consuelo. Quiero que le transmitas que estoy en paz.

Y aquí no me especificó a cuál de las dos se refería, pero yo tenía una intuición que me surgió a partir de ese mismo momento como si ella me transmitiera algo, un sentimiento, de a cuál de las dos se refería.

Dile a mi nieta, que tanto ha pasado con los hombres, que no se preocupe, que esta vez le va a salir bien.

Yo sabía que todas las relaciones que había tenido con anterioridad habían terminado en chasco. (Incluso con fecha de boda establecida).

Y por favor, dile a mis hijas y al resto de familiares que no abandonen mi casa. Que la cuiden y la sigan protegiendo porque para mí es muy importante.

Yo como estaba tan a gusto y tan bien, pensé “esta es la mía” y me atreví a preguntarle:

¿Pero es que, existe el cielo?

Porque de verdad estaba tranquila. No era una pesadilla, no tenía nada de miedo.

Y entonces me respondió:

No es fácil explicar lo que me preguntas. Hay… como una serie de niveles superiores e inferiores, pero no lo entenderías…

No terminó la frase. Pues en ese mismo instante, desapareció de mi vista.

Al día siguiente cuando me levanté, fui a ducharme y es cuando empezó a ocurrirme un hecho bastante curioso:

Mi madre tiene un calentador de gas, el típico que se ha utilizado siempre para la ducha y eso…

Ocurría que sólo cuando me duchaba yo, y allí éramos un montón, el botón del calentador se giraba ante las propias narices y ojos incrédulos de mis familiares y se apagaba como si alguien, un ser invisible pero presente allí mismo, lo moviese con su mano transparente.

Se ponía entonces el agua fría y yo empezaba a llamar a mi mamá a gritos para que hiciese algo.

Mi madre se sorprendía incrédula negando constantemente con la cabeza sin entender lo que sucedía y también mi entonces novio, ahora mi marido.

¿Pero cómo puede ser? ¿Cómo podía ser?

Mi madre se plantaba delante del calentador con mi novio al lado, lo encendían y comprobaban que todo funcionase correctamente. Me daban el aviso y yo continuaba duchándome.

Cuando el agua volvía a salir caliente, la palanquita empezaba a girar otra vez delante de sus ojos. Y esto era algo que sólo pasaba cuando me duchaba yo.

Lo puedo jurar, pues para comprobarlo, inmediatamente después, se duchaban otros y nada ocurría.

Testigos hay: mi madre, mi padre, mi sobrino y mi marido.

Digo yo, que si hubiese sido un problema del calentador, le habría pasado a todo el mundo, ¿no?, Pues nada más lejos de la realidad. Me ocurría solo a mí, sólo cuando me duchaba yo.

Y es que encima, pasó durante bastante tiempo.

Pasado un período más o menos breve, consulté al resto de mi familia si debía contarles a las dos hermanas todo lo que yo había vivido en ese extraño sueño.

Todos lo vieron bien y entonces se lo conté a mi cuñada pocos días después.

Mi cuñada me confesó que desde la muerte de su amada madre, no había podido dormir ni menos descansar con tranquilidad.

Y a raíz del día en que se lo conté, su vida cambió, entró en una fase de mucha paz, me lo agradeció y ya no volvió a tener problemas con el descanso.

También, a partir de aquel día que cumplí con las obligaciones que había acogido en mí ser con la madre fallecida de mis cuñadas, todo volvió a la normalidad.

Nunca más, me volvió a pasar lo del calentador.

Pero esto, no es más que una de las constantes cosas que me suceden a lo largo de mi vida.

Y como esta, he estado en contacto con entidades tanto en sueños como despierta que me han transmitido otros mensajes, lo he contado luego a quien iba destinado ese mensaje y han alucinado por los detalles tan exactos con los que yo se lo citado y que se supone que yo no podía conocer.






*Este testimonio y muchos más en el libro TESTIGOS DE LO OCULTO por tan sólo 0,99 Edición Digital en AMAZON:











viernes, 15 de abril de 2016

Una aventura de última hora: El Gran Libro de las Psicofonías de Pedro Amorós


¡Ufff...! ¡Qué día ayer!

Como tenía la mañana libre, me pasé por la Biblioteca María Moliner para investigar un poco y conseguí por fin, ojeando un documento de 1898, el nº exacto de una de las casas que protagonizó uno de los hechos más extraños y escalofriantes ocurridos en la ciudad de Orihuela, concretamente en la calle san Pascual.

Con la ayuda del funcionario allí destinado conseguimos encontrar en un registro censal de aquella época los nombres de todos los habitantes de esa calle con sus respectivos números de vivienda.

Por supuesto, aproveché para realizar una serie de fotos del Archivo, siempre con el permiso del funcionario, e intenté con mis preguntas, sacar información extra sobre la propia Biblioteca.

Gracias a Facebook, me enteré con un día de antelación, que mi querido Pedro Amorós, uno de los investigadores españoles del fenómeno paranormal con más experiencia de campo y material en sus manos de toda España iba a realizar una visita relámpago a una librería de Elche para presentar su último libro:

El acto iba a empezar a las 8:15 y terminar a las 9:30.

Pero como yo trabajo hasta las 9 de la noche lo deseché por completo.

Sin embargo, parece que la suerte y la providencia están de mi parte últimamente, ya que a última hora, a las 8:10 de la noche, mi jefa me dio permiso para cerrar el comercio a las 8:30.

Desde aquí ¡Gracias Cuñaaá!

Así que llamé a mi mujer y la avisé de que se preparara, que intentaríamos ir.

A esto que llegaron varios clientes y tuve que atenderlos con presteza y eso me llevó a terminar mi labor a las 8:31 de la noche.

Con prisas, cerré el comercio y me metí en el coche con mi esposa y nos dirigimos, GPS en mano, al lugar del evento.

No todo iba a estar de mi lado.

Tuvimos la mala suerte de que el camino que el GPS marcaba por la autovía para entrar a Elche estaba cerrado por obras y tuvimos que dar un largo rodeo.

Los minutos corrían y la charla corría el riesgo de terminarse y quedarme yo sin un ejemplar del libro firmado por su autor.

Lo peor es que el GPS se volvió loco y no hubo manera de redirigirlo ya que la batería del smartphone estaba casi agotada con menos del 15% de carga.

En esas condiciones no tuve más remedio que salir de la aplicación de Maps de Google y empezar de cero.

Como ocurre casi siempre, cuanto más prisa tienes, resulta peor pues el GPS marcaba calles que luego resultaban ser dirección prohibida.

Así que no tuve más remedio que abandonar el coche casi en marcha y caminar con el GPS en modo peatonal hacia mi destino.

Cuando conseguí llegar eran las 9:31 y me topé de bruces con la librería cerrada.

Me sentí triste y cansado. Con el ánimo por los suelos.

Cogí el teléfono y empecé a llamar a mi mujer, que no tenía ni idea de donde la había dejado con el coche,  para que supiéramos cómo localizarnos y poder emprender el camino de regreso a Orihuela.

No obstante, tuve una sensación extraña que me avisó de que estaba cometiendo un error.

Que quizás, había abandonado demasiado pronto mis esperanzas.

De modo que seguí caminado hacia delante en vez de volver a rehacer el camino andado y me dispuse a buscar por los alrededores para ver si veía un grupo de gente o se escuchaba un barullo en donde descubrir a los participantes del evento.

A los pocos metros de andar me encontré con otra librería con el mismo nombre que esta sí parecía estar abierta todavía.

Entré con la esperanza y las fuerzas renovadas y le pregunté al hombre que estaba en el mostrador

Y gracias al cielo me respondió que sí, que Pedro aún estaba dentro.

Le pedí un libro del mostrador y todo decidido, se me olvidó pagarlo en ese momento, me acerqué a un pequeño grupo que quedaba en el interior de la tienda en donde charlaban de algunas de las cosas que mantenían en común con el misterio.

Le pregunté si aún había tiempo de que me firmara el ejemplar y le dije con todo mi alma:

- ¡Por fin nos conocemos!

Me respondió amablemente y me firmó el libro con dedicatoria a mi mujer, a mí y al Blog de Orihuela Mágica y Misteriosa.


Por supuesto que le hablé de ciertos misterios de Orihuela, y con apoyo de algunos asistentes que aseguraban sentir escalofríos cada vez que pasaban por determinadas zonas de nuestra ciudad, se comprometió a investigar todos los casos que yo le entregara.

Así que esta fue mi aventura de anoche.

Llegamos a casa a las 11 y poco más que contaros.

Un saludo de Orihuela Mágica y Misteriosa y ¡Buenas noches!

Se me olvidaba, al final, pagué el libro. (No os vayáis a creer…)

EXPEDIENTES X




domingo, 25 de octubre de 2015

Psicofonías realizadas en el cementerio de La Murada 25/10/2015



Desde pequeñitos nos han contado una historia macabra con la que pretenden meternos miedo.
Dicen los más viejos del lugar que cuando el mes de noviembre está próximo si te acercas mucho o si tienes la mala suerte de vivir cerca de un cementerio, por las noches podrás escuchar como los muertos te silban en el oído.

Por supuesto esto no son más que tonterías que se cuentan para asustar a los más miedosos.

¿O no?

Esto es un experimento psicotónico realizado la noche del día 25 de Octubre en el cementerio de LA MURADA.

El proyecto se compone de 6 audios.
No todos ellos tienen un contenido interesante pero alguno de estos lo cierto es que tienen un algo que os pondrá los pelos de punta.

Para no influir en la mentalidad de aquellos que os atreváis a escucharlos no os voy a dar ninguna descripción.

Lo voy a dejar todos en vuestras propias manos y ya luego me vais comentando en el blog lo que creéis escuchar.

Pido perdón con antelación por la mala calidad de los audios ya que estos han sido realizados con el teléfono móvil.
Eso sí, he utilizado una aplicación que graba a la máxima calidad y en formato WAV 16 Bit y 44 Khz.

Después los he pasado al ordenador, los he normalizado para que se escuchen a un volumen más alto y lamentablemente los he tenido que comprimir en MP3 a 320 Kpbs para poder subirlos a IVOOX.

Aún así espero que podáis escuchar con todo detalle lo que parece o lo que yo quiero creer que parece que se escucha.


domingo, 4 de octubre de 2015

Orihuela misteriosa: La mano de Redován


Buscando información sobre hechos curiosos acontecidos en Orihuela me topé en el libro de Antonio Colomina Riquelme ORIHUELA SUS CALLES, SUS PLAZAS, SUS GENTES… una alusión a un caso extraordinario que ocurrió en nuestra vecina localidad de Redován y que nos afectó de manera directa ya que miles de oriolanos se sintieron atraídos por el hecho y acudieron en masa al hogar del protagonista para ser testigos de la manta que con ingeniosa prontitud había colgado en una vitrina en la pared para que todos los asistentes pudieran ver la huesuda mano que se había grabado a fuego y de manera milagrosa en el tejido.
Seguí buscando en la red hasta que pude encontrar este testimonio directo y que contiene una narración de gran calidad literaria que parte de un vecino natural de esta localidad.


LA TIA DE NINO 

Bernardino Murcia Sánchez, vecino de Redovan, conocido como Nino, vivía con sus padres en el número 9 de la calle Chapí. Su vivienda era humilde, de una planta y a dos aguas; se accedía directamente a un espacio amplio, popularmente conocido en Redován como entrada; de ésta se accedía a dos habitación, una a la izquierda y otra a la derecha, en ésta dormía Nino. De la primera entrada se pasaba a otra similar, que hacía de comedor-cocina, en el que, normalmente, se hacía la vida hogareña. Del comedor-cocina una pequeña puerta comunicaba con el corral. 

Tenía 19 años; era amable y callado. Sus facciones, de aspecto mediterráneo, colaboraban a la apariencia de un joven amable y humilde. Trabajaba como jornalero del campo o de cualquier otra faena que en aquellos años fueran comunes en el pueblo. Nino, que por su aspecto poco sobresaliente y por sus hechos pasaba desapercibido, en el año 1950 fue elegido por la Virgen María para que anunciara su deseo de que en Redovan se le hiciera una ermita en el lugar conocido como Las Vagonetas.

Nino solía visitar, como la mayoría de vecinos del pueblo, la zona de la sierra, conocida por Las Vagonetas. Esta finca, había quedado fuera de la plantación de pinos que se habían llevado a cabo ese mismo año. Comprendía lo que hoy es la casa del Tibi-Tibi, la de Enrique Manzanera, la del Comino y toda la zona de chalets que hay detrás. En la esquina de la finca, lo que hoy ocupa la casa del Tibi-Tibi, había un caserón medio derruido. La casa estaba orientada hacia la huerta. A su puerta, después de cruzar el barranco de los Cortaos, se llegaba por el camino de Los Pasos, que continuaba, como ahora, hasta el cementerio. A su derecha, en dirección al cementerio, iniciaba su vida la incipiente pinada. A su izquierda, el cauce del barranco Los Cortaos, que, en días de intensa lluvia, bajaba con fuerza arrolladora. En toda la finca había viejos algarrobos, junto a oscuros y rugosos almendros, que servían de parque de juegos a los más aventureros chiquillos del pueblo. Detrás de la casa, a unos 50 metros, había una vieja aljibe que recogía las aguas de las generosas lluvias de primavera y otoño. En la parte alta, casi al límite con la pequeña pinada, se encontraba una especia de balsilla que recogía el agua cuando llovía y que por medio de un canal de obra, la conducía hasta ella.

Nino, que descansaba cerca del aljibe, después de un día de duro trabajo y una larga caminata por la sierra, recibió de la Virgen María el mensaje, no se sabe si en aparición o en sueños, de que allí mismo debía construirse una ermita en su honor. Asustado e incrédulo, no salía de su asombro. Preocupado, pensativo y eufórico al mismo tiempo, bajó para su casa. Nada dijo a su familia de lo sucedido o soñado. La vida siguió normal. Pasaban los días y sólo la monotonía era novedad.
Se estaba convenciendo que todo había sido un hermoso e increíble sueño.
Una noche, su habituación se iluminó con una tenue luz anaranjada y una voz lejana, metálica, rasgada y fría, pero familiar, le despertó. Era la voz de su tía Josefa Medida, muerta hacía 16 años. Le dijo que no se asustara, que era su tía Josefa y que venía en nombre de la Virgen para recordarle lo dicho por ella en las Vagonetas: Que debían hacer una ermita en aquel lugar para que sirviera de peregrinación y rezo y que, como lugar santo, colocara en aquel lugar una gran cruz. Terminado este breve mensaje, todo quedó, de nuevo, a oscuras y en silencio. Impresionado y tembloroso, ya no pudo conciliar el sueño. Concluyó que lo ocurrido en Las Vagonetas, había sido real. Eso no le tranquilizó, más bien, lo contrarío, porque sabía que para él empezaba una época llena de dificultades. No obstante, decidió no tomar ninguna iniciativa, por ahora. Nada dijo de lo ocurrido.

Como todos los días, al alba, cogió la fiambrera con la comida que su madre le había preparado y se fue al tajo. No podía dejar de pensar en lo sucedido. No sabía que hacer. Dudaba. Sabía que debía obedecer la orden recibida, pero también sabía que esto supondría enfrentarse a críticas y rechazos de su gente y vecinos y que lo tomarían, como mínimo, como loco de cuidar. Pensaba, dudaba y daba largas a la decisión.

El tiempo transcurría y nada cambiaba. De nuevo, mientras dormía, la habitación se llenó de una tenue luz de color naranja oscuro, de olores extraños y, de nuevo, oyó la voz de su tía que le recordaba los deseos de la Virgen y que no podía posponer más tiempo el anuncio de su deseo, ni posponer la colocación de la cruz. Esta vez, para convencerle y para que no dudara de que era ella, su tía, muerta hacía 16 años, quien le hablaba le dejó gravada a fuego, en la manta parda que estaba sobre la cama, la señal de su huesuda y negruzca mano abierta. Al terminar de hablar y sellar en la manta su esquelética mano, la luz y voz desapreciaron, no así la extraña olor que permaneció por algunas horas. Al comprobar que la señal impresa, coincidía exactamente con la mano de su tía, pues tanto la marcada en la manta como la verdadera, según recordaba y le habían dicho en varias ocasiones, tenían dos dedos doblados (la mano de la tía Josefa los tenía doblados debido a un accidente que tuvo, unos años antes de morir) aceptó su destino y decidió que, desde ese momento, su misión sería transmitir a todos el deseo de la Virgen de que en las Vagonetas se le hiciera una ermita. Colocaría de inmediato una cruz cerca del aljibe.

Con la claridad de la mañana, despertó a su familia para comunicarles el mensaje que había recibido de la Virgen, en voz de la tía Josefina. Viendo la incredulidad en sus rostros y, sobre todo, en sus palabras de sorpresa, duda y, hasta reproche, les enseñó la manta en la que, hacía pocas horas, su tía había impreso su mano para sellar la autenticidad del mensaje. Esto les convenció y, con los ojos inundados en lágrimas de dicha, abrazaron a su hijo, dando gritos de alegría. Los vecinos de la calle, oyeron el jaleo y, como es frecuente en los pueblos, se acercaron a la casa para saber que estaba sucediendo. Este les contó, ya en plan predicador, el mensaje recibido de la Virgen en las Vagonetas y confirmado con la aparición de su tía Josefina. Para convencerles de lo dicho, les enseñó, también, la huella dejada por su tía en la manta. Se sumaron a la sorpresa y a la admiración. En pocos minutos la noticia se extendió por el pueblo.

Redován se llenó de corrillos que hablaban abiertamente de lo ocurrido y, en pocas horas, todo el pueblo supo del milagro. A la casa acudían, sin cesar, vecinos que querían ver la señal del milagro. Ya por la tarde, dada la enorme cantidad de fervorosos visitantes, en unos casos, y curiosos, en otros, que querían ver el estigma dejado por la mano de la Tía de Nino en la manta, los familiares la extendieron cuidadosamente sobre la cama del “santo”, como empezaba a decirse ya de él, para que en orden pudieran entrar y salir de la habitación, una vez vista con recogimiento por unos o irónica sonrisa por otros. Todos coincidían en que la señal dejada en la manta era exactamente igual a la huesuda mano de la tía Josefa, muerta hacía unos años. Para unos, era una señal de Dios que exigía arrepentimiento por no parar de ofenderle. Para otros, los menos, no era más que a Nino se le había ido la cabeza y le había dado por esta extraña historia de apariciones, bastante común en aquellos años. Para los escépticos de lo sobre natural, sabedores de la noticia, no le daban ningún valor milagrero, más bien veían en ello intereses ocultos.

Después de esto, lo primero que hizo Nino y, ya de una forma abierta, fue construir una cruz de madera que colocó en un lateral de la aljibe de las Vagonetas. El la visitaba todos los días, acompañado de numerosos devotos. Guiados por él, rezaban y pedían favores y perdón a la Virgen.

En los días que siguieron, ya nada le fue igual. La vida le cambió radicalmente. Dejó el trabajo y su vida social. Se recluyó en su casa, en la habitación donde estaba expuesta la manta con la mano impresa de su tía, pues los visitantes querían verla, hablar con él y en muchos casos, tocarle. El, con voz suave, cadenciosa y dulce, les comentaba el deseo de la Virgen. La gente salía exultante de fe. Sólo, de vez en cuando y para evitar tanta presión, subía a la sierra a rezar al pie de la cruz o realizaba labores agrícolas, propias de otoño, en una pequeña propiedad que su familia tenía en la huerta. Se cuenta, como hecho milagroso, que una mañana fue a estrujar tormos y se volvió enseguida, sorprendido y algo agitado. Se comentó que fueron los ángeles, enviados esa noche por la Virgen, los que hicieron el trabajo. Este otro milagro incrementó la fe de los creyentes y la duda en los escépticos.
Las noticias de las apariciones y los milagros eran los temas de conversación en el pueblo y en la comarca. La mayoría de vecinos de Redován y de localidades vecinas empezaron a hacer suya el deseo de la Virgen de que se hiciera una ermita en las Vagonetas. Ya era el momento, decían de empezar a hacer recolectas para tal fin. Otros, los menos, dudaban de la veracidad de los hechos y pensaban que todo era un montaje para conseguir no sé qué y Nino la víctima inocente, o no, del enredo. Esta ebullición de fe y de escepticismo traspasó los límites comarcales y se hizo común en los pueblos cercanos de Alicante y Murcia. Los medios de comunicación nacional también se hicieron eco de lo sucedido en Redovan.

Estos acontecimientos eran muy importantes y podría suponer un cambio trascendental en el pueblo y en la comarca. Por la experiencia en otros lugares-Fátima y Lourdes- de ser cierto, supondría una revolución económica y social. De demostrarse lo contrario, que todo era una farsa, el ridículo sería de grandes dimensiones. Por ello, la autoridad religiosa y política se mantenían al margen, pero expectantes, de los continuos sucesos.

La Virgen decidió poner fin a las dudas y le envió de nuevo a la Tía para indicarle que la noche del día 28 de Octubre se mostraría a todos en las Vagonetas para trasmitirles su deseo. Esto confortó el alma de Nino, porque suponía, por fin, que todo el mundo abandonaría la incertidumbre sobre él y su mensaje y, sobre todo, verían a la madre del creador. Nino comunicó el mensaje recibido. La noticia, rápidamente, se extendió de boca en boca y de pueblo en pueblo. La prensa la llevó a lugares lejanos.

El deseo, el nerviosismo, la ansiedad y también el temor, se apoderaba de los vecinos, conforme se aproximaba la fecha indicada. El día llegó y empezó a verse por el pueblo a muchas personas desconocidas que preguntaban por el lugar en el que la Virgen se iba a aparecer. Mayores, jóvenes, mujeres, hombres, familias enteras o solitarios individuos, con ropas de bien o con ropas menos bien, oliendo a perfume u oliendo a trabajo…todos venidos de todos los pueblos de la comarca, de pueblos de Alicante y Murcia e incluso de lugares lejanos, iban en aumento conforme avanzaba el día. Llegaban a pie, en bicicletas, en carros, montados en animales de carga y, los menos, en coche. Redován no parecía Redován. Se había transformado en un centro multitudinario de fe y de espectáculo. Al llegar la noche, más de 1000 personas se concentraron en la Vagonetas, iluminada con pequeñas hogueras repartidas en puntos estratégicos. El aljibe, como ya había anunciado Nino, sería el lugar elegido por la Virgen para mostrase a todos los allí presentes. La multitud era enorme. La gran mayoría, dada la multitud concentrada y las dificultades propias del terreno, no podía ver el lugar elegido para la aparición. Mientras el momento llegaba, los fervorosos creyentes, de rodillas, o de pie o sentados sobre el suelo, rezaban el rosario, o improvisaban oraciones espontáneas. Los descreídos y curiosos, que eran escasos, hablaban entre sí del acontecimiento. Pasadas las ocho, llegó Nino rodeado de los más allegados a él. Conforme avanzaba hacia el aljibe, el gentío gritaba pidiéndole favores y se le acercaban con intención de tocar sus ropas o a él. Los que le acompañaban procuraban que no se acercaran a él. Los minutos trascurrían y los ánimos crecían en fervor y esperanza para unos, en confirmación de sus dudas, para otros. Nino, subido al brocal de la aljibe, con voz potente, pero dulce y serena, se dirigió a la multitud para decirles que pronto verían a la Virgen y escucharían su mensaje. Terminadas sus palabras, se arrodilló y, juntando las manos sobre el pecho, rezó mirando hacia el cielo. Todos le imitaron y, arrodillados también, imploraron a la Virgen por sus pecados. Se hizo un respetuoso silencio. Sólo un susurro callado se oía en la oscura noche. El fresco viento de la joven noche se sumaba al fervor popular con verdes silbidos producidos al rozar las hojas de los garroferos. Las más de mil personas se transformaron en una inmensa alma que rezaba por los suyos, por sus pecados y por sus sueños. De pronto, el devoto y respetuoso silencio se transformó en un sonoro griterío de admiración, alegría y júbilo al contemplar un hermoso y blanco resplandor que desde el aljibe iluminaba toda la sierra. Allí estaba, era la Virgen, que convertida en hermosa, regia y dulce luz, hablaba en silencio a sus corazones y les pedía paz, amor y que construyeran una ermita en ese lugar. La mayoría, con lágrimas en lo ojos y emocionados y felices alababan a la Virgen por haber hecho con ellos el milagro de poderla sentir y ver. Otros, menos fervorosos, decían que no veían nada e indicaban que esa iluminación repentina se debía a las luces de algún coche, que descendiendo del túnel de Orihuela, había proyectado los resplandores sobre la sierra de Redován. Para éstos, la aparición había sigo un engaño. Los fervorosos decían que éstas palabras eran propias de personas pecadoras y de poca fe.

Pasados unos minutos y, viendo que nada más sucedía, la multitud se fue disgregando. La mayoría decidió bajar de la sierra e iniciar la marcha a sus domicilios o buscarse un lugar donde pasar la noche. Numerosos henchidos de fe decidieron quedarse en el lugar santo para seguir rezando. Algunos de éstos, a pesar de que Nino, acompañado de sus amigos y familiares, se dirigió a su casa, se quedaron toda la noche entre rezo y cabezada. De alguna forma, todo había terminado: para unos el milagro, el espectáculo para otros. Al día siguiente, el pueblo estaba dividido entre los que habían visto a la Virgen y los que decían que todo había sido un engaño. Los primeros eran mayoría.
Pasados unos días, las autoridades, comprendieron que esta historia se estaba desbordando. La autoridad religiosa no estaba convencida de lo milagroso de estas apariciones y, por lo tanto, no le dio apoyo. Esperaba que hubiera datos más concluyentes. La autoridad civil más radical y preocupada, decidió iniciar una investigación, ya que la concentración de más de 1000 personas y el revuelo producido en los siguientes días, se podía convertir en algo incontrolable. Por ello, al día siguiente, el Gobierno Civil de la Capital dio orden de arrestar a Nino y llevarlo a Alicante para su interrogación. Lo esposaron y se lo llevaron en un coche celular. La cruz y la manta se la llevaron también, cargándola en la baca del coche. Se dijo, que en el trayecto algunas sombras indujeron a los policías al sueño y estos pararon el vehículo y a Nino, sin ser conscientes de lo que hacían, le desataron. El no quiso escapar. Despertados los guardias del sopor, y sin saber qué había sucedido, reiniciaron la marcha. En la comisaría le interrogaron una y otra vez. Nadie supo cómo ni de que manera lo hicieron, lo cierto es que cuando, a los pocos días, volvió a Redovan, ya nunca oyeron de su boca nada referente a los milagros narrados.
Pasó el tiempo y los acontecimientos ocurridos aquellos días se fue olvidando y la normalidad volvió a Redován y a todos. Nino siguió con su mismo trabajo, con su vida. Se fue haciendo mayor, se casó y tuvo mujer e hijos. Nunca después se le oyó hablar de lo ocurrido, aunque se le preguntara por ello. Murió de 69 años, en 1995.

De esta historia, sólo han quedado rumores: como que la manta está en Roma; algunas sospechas, como que a ciertas personas del pueblo se las ha visto rezar, hasta hace muy poco años, en la esquina de la casa del Tibi-Tibi y en dirección a donde estaba el aljibe; una evidencia y algún comentario, como que la ermita de la Virgen de la Salud, es la respuesta a la petición que la Virgen hizo al pueblo de Redován.