Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

Mostrando entradas con la etiqueta extraño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta extraño. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de agosto de 2018

La desconocida de Santa Bárbara


Entre las curiosidades y anécdotas que el investigador puede encontrar en el Archivo del Obispado de Orihuela hay una que tiene un sabor especial y que parece no haber llamado la atención de ninguno de los anteriores cronistas y documentalistas de nuestra ciudad que parecen estar más atareados por dar cifras de dineros y sueldos que de tratar de acercarnos a las verdaderas vidas de las personas que moraron en esas épocas remotas de las que nos hablan siempre con lejanía, con lo que ellos llaman objetividad. (Pequeño guiño desde el respeto y con cariño).

Pues bien, buceando entre miles de documentos de todo tipo y color, un avispado historiador desconocido en Orihuela, encontró un Acta de Bautismo con fecha del 28 de abril de 1709 de una niña llamada Josefa María Felicia cuya extraña aparición sigue siendo un quebradero de cabeza para los estudiosos en la actualidad.

Todo ocurrió durante la época en la que se produjo la llamada guerra de Sucesión.

Después de un terrible sitio a la fortaleza los partidarios borbónicos entraron a tomar posesión en los recintos del castillo de Santa Bárbara de Alicante y entre otras muchas cosas que obtuvieron en su botín se toparon de bruces con el rostro perdido de una niña que caminaba por allí como si con ella no fuera la cosa.

Lo extraño es que nadie reclamó a la pequeña como suya. Ninguno de los dos bandos la conocía, sabía quien era o cómo había aparecido allí. ¿Se trataba quizás de la hija de alguien de tanta importancia que hizo que los que la conocían no dejaran pistas de su origen? y ¿Por qué la niña fue incapaz de dar los nombres de sus familiares?, ¿Por qué no se pudo acceder a ella?

Con la mirada perdida la niña caminaba sobre las ruinas de la fortaleza en un ambiente que se alejaba de lo tranquilo y lo armonioso. Jamás le arrancaron una palabra, un nombre. ¿Es que acaso los niños no hablan?

El vicario de Santa María, Juan Bautista López, ante la imposibilidad de saber si la niña había sido bautizada o no, le brindó el mencionado sacramento otorgándole dicho nombre y apellidos.

Nunca fue reclamada por nadie y por tanto nunca se supo ni su origen ni descendencia.

Algunos creen que se trataba de la hija de alguno de los mandos británicos que apoyaron la causa de los Austrias que seguramente habrían perecido en el fragor de la batalla.

O posiblemente, la descendiente de algún comerciante que tratando de proteger su vida y las de los suyos habría buscando refugio entre los muros de la fortaleza.

O quizás una viajera del tiempo que acabó cayendo en una época a la que no pertenecía.

El caso es que la niña no solo sobrevivió a la batalla ya que fue de las pocas supervivientes que logró salir ilesa de la conocida como enfermedad del Piojo Verde que causó miles de víctimas.

A partir del acta de bautismo se le pierde la pista. Tan solo nos queda en el registro el nombre de una mujer que se hizo cargo de ella.

Más allá, el silencio del olvido.


Basado en un texto de JOSÉ VILASECA

domingo, 11 de febrero de 2018

EL FENÓMENO PARANORMAL MÁS DESCONCERTANTE DE LA HISTORIA DE ESPAÑA: Sucesos Extraños en el Cabezo del Plomo de Mazarrón


En la región de Murcia, más precisamente en Mazarrón, se encuentra un lugar de singular encanto: el Cabezo del Plomo. Aunque este sitio podría pasar desapercibido para aquellos que no comparten un interés en la arqueología o la investigación, un acontecimiento excepcional ocurrió en este enclave en un día caluroso del año 1982, lo que lo convierte en un punto de mayor atención.

Este sitio histórico representa uno de los principales asentamientos del Neolítico final y el Calcolítico en toda la península ibérica, abarcando una superficie de 3200 metros cuadrados. Durante su antigua ocupación, el poblado estuvo resguardado por una muralla, especialmente en las zonas más vulnerables.

En ese memorable día, aproximadamente una veintena de personas se encontraba en el lugar, dedicándose a sus tareas relacionadas con la arqueología, cuando se toparon con un enigma que, hasta el momento, permanece sin resolver.

La atmósfera se caracterizaba por una calma apacible, apenas un suave soplo de viento y un sol radiante. Fue en ese momento cuando se hallaban específicamente en el tholos del Cabezo del Plomo, un monumento funerario situado al pie del poblado y que constituye el único vestigio conservado de lo que alguna vez fue la necrópolis.

De manera abrupta y de manera única sobre ese punto, el cielo se oscureció súbitamente, cubriéndose de una densa nube negra, y se desató un vendaval con vientos que superaron los 110 kilómetros por hora. Con escaso margen para reaccionar, los presentes apenas lograron mantenerse sujetos al suelo, refugiándose tras las piedras para resistir el embate del viento caprichoso, mientras la luz solar desaparecía casi por completo.

Este extraño fenómeno persistió durante más de 60 segundos. Los testigos, cuyos testimonios gozan de plena credibilidad debido a su pertenencia al ámbito académico y a la alta cantidad de personas que lo experimentaron y sufrieron, se esforzaron por encontrar una explicación lógica que arrojara luz sobre lo que habían vivido.

La consulta realizada a los vecinos locales no condujo a ninguna respuesta esclarecedora. Nadie en la zona había experimentado algo similar en su vida.

FUENTE:
MITOS Y LEYENDAS DE LAS CUEVAS Y YACIMIENTOS PREHISTÓRICOS DE MURCIA
Esmeralda Mengual Roca y Ricardo Montes Bernárdez (presidente de la Asociación de Cronistas de la Región,Director de la Fundación de Estudios Murcianos Marqués de Corvera y Presidente de la Federación Cultural “Pedro Serna") 

jueves, 3 de noviembre de 2016

Relatos de Ruta VII: La casa de mi Bisabuela


Me ha llenado de ternura y también, por qué no, de terror, el inocente testimonio de esta niña que al igual que su amiga Elena, ha iniciado una aventura por esos mundos misteriosos donde reinan el miedo y la oscuridad.

Es un sentimiento de cariño el que profeso por el relato pues yo conocí a su bisabuela.

Aún tengo en mi mente una imagen de sus cara sonriente con el pelo negro y su infinita paciencia ante la insubordinada actitud de su nieta “Loles” cuando ponía la música tan alta que hacía que aquello pareciese una discoteca en vez de un hogar.

Había pasado poco tiempo desde que aquella señora de sonrisa eterna y agradable había fallecido.

Para mi madre, era su abuelita, para mí, mi bisabuela.

Ella tenía una casa por la zona del colegio Jesús María y en ella quedaban los ecos de tiempos pasados que según dicen mis padres, fueron mejores.

En esa casa anciana y descuidada por el paso del tiempo empezaron a suceder cosas extrañas.

Primero fue una ocasión en la que me encontraba yo en su cuarto jugando con mi hermano pequeño.

Algo, golpeó la pared con fuerza. Tanto que nos detuvimos en seco.

Nos dirigimos al cuarto de baño que era la otra habitación que había pegada a esa pared pero allí no vimos nada ni a nadie.

Mi abuelo que era muy bromista fue el que recibió todas nuestras reprimendas, ya que creímos que había sido él.

Pero siempre lo negó todo. No entendía que le echáramos la culpa.

Pocos días después, estábamos otra vez de paso en la casa de mi bisabuela cuando la puerta de su habitación se cerró de golpe sola sin que ninguna ventana hubiese provocado un paso de corriente de aire ya que estaban todas cerradas.

Pero lo más curioso que vivimos en aquella casa fue que mi padre que tuvo que ir por allí a hacer alguna gestión, cerró la puerta de portazo, sin girar la llave para que el bulón diera tres vueltas.

El caso es que cuando mi abuela regresó de un viaje e intentó abrirla, se topó con que la puerta tenía echadas las tres vueltas como hacía su madre cuando vivía.

De todo esto, han pasado al menos cuatro años.

Pero cuando paso cerca de esa casa o estoy en su interior siento la presencia de mi bisabuela, como si aún estuviera allí esperándome. Con su sonrisa eterna y su pelo negro.





martes, 1 de noviembre de 2016

Orihuela Misteriosa: El terremoto más largo de la historia.


Los cronistas musulmanes nos hablan de un suceso muy extraño ocurrido en la antigüedad aquí en Orihuela.

"Se produjeron unos terremotos en el territorio de Tudmir [...] Aquello se produjo después del año 440 y duró aproximadamente un año. Todos los días se presentaba varias veces: no pasó ni un solo día ni una sola noche en que aparecieran estos terremotos. Las casas se derrumbaron, las torres se abatieron, así como todos los edificios altos. La mezquita mayor de Orihuela se derrumbó junto a su minarete; la tierra se abrió por toda la nahiya de la hawma [territorio]". Así tradujo el historiador Emilio Molina López el texto de al-Udrí escrito en el siglo XI refiriéndose a unos terremotos de entonces. 

El 440 de la hégira sería el 1048/1049 cristiano (Véase E. Molina López, "La Cora de Tudmir según al-‛Udrí". En "Cuadernos de Historia del Islam, 4, 1972).

Según ellos, un terremoto sacudió la ciudad de Orihuela todos los días que duró el año 440 según su calendario.

No costa en ninguna parte del mundo un terremoto que tuviese una duración semejante.

Para hacernos una idea, el terremoto más largo registrado de todos los tiempos tuvo una duración de casi 10 minutos con un registro de 9,3 en la escala de Richter que desató una serie de tsunamis a lo largo de las costas de la mayoría de los países que bordean el océano Índico.

Esto fue el 26 de diciembre del 2004 en las islas de Sumatra y Andamán principalmente.

Junto con el terremoto de Valdivia de 1960, son considerados los terremotos más grandes de la historia desde que existe el sismógrafo.

Pero, ¿podemos fiarnos de los textos registrados por este antiguo historiador musulmán?

Este geógrafo, Al-´Udri de origen almeriense fue criticado hasta 1965 como un simple recopilador de hechos milagrosos y extraordinarios por culpa de las citas que extraían  de su obra los autores orientales Al-Qazwini y Al-Himyari que daban por hecho de que todo su legado no fuese más que una de esas colecciones tan fantásticas a las que eran aficionados los autores musulmanes.

Pero nada más alejado de la realidad.

La edición de los pasajes dedicados a al-Ándalus incluidos en un manuscrito, incompleto de la  Geografía  de al-'UcJri vino a modificar radicalmente esa creencia. 

El almeriense no era un mero recopilador de leyendas y milagros, era, ante todo, un serio y documentado geógrafo que, tomando como base la obra de Abmad al-Razi, la enriquecía grandemente con aportaciones personales de indudable valor histórico y geográfico. La  Geografía'  de al-'U@ es, en nuestra opinión, la mejor obra de su género escrita sobre al-Ándalus; mejora  y  completa la de al-Rázi y supera ampliamente las de dos afamados geógrafos comoal-Bakri y al-Idrisi.

Entonces, ¿qué es lo que ocurrió en Orihuela durante todo aquel año?

¿Temblores de tierra durante 365 días y producidos varias veces en el mismo día?

Algo tiene de especial esta tierra donde un fenómeno único en el mundo fue asentado en su obra por uno de los más serios y disciplinados geógrafos e historiadores de la era Andalusí.


martes, 18 de octubre de 2016

La niña que tocó a un fantasma en la cabeza


Este es el testimonio curiosísimo de una de las personas que asistieron a una de las Rutas del Miedo y que con todo el cariño y afecto del mundo nos contó al grupo y dio su permiso para que lo publicara en el Blog:

Pues yo tendría por los seis años.

Vivíamos en una casa vieja de San Bartolomé que sabíamos que antes había sido habitada por otras personas que quizás dieron con sus huesos en el suelo de aquel mismo lugar.

Un día, me mandó mi madre llevar algo de ropa a su habitación.

Como yo era una niña pequeña muy asustadiza tuve que hacer un esfuerzo muy grande para vencer mis miedos.

Yo caminaba hacia el interior pensando:

No debo de tener miedo, voy a entrar, si no mamá se reirá de mí y me castigará.

Tenía que atravesar la habitación a oscuras, subirme a la cama y estirar del interruptor de la lámpara al que apenas alcanzaba para que la luz iluminara débilmente la habitación.

Pero me convencí tanto a mí misma de que debía ser valiente que al final decidí entrar a oscuras y no encender la luz.

Pasé por la penumbra al lado de un gran cofre que era el que mamá usaba para guardar la ropa.

Y pegado a este enorme cofre había una pequeña mesita.

Y justo en medio quedaba un hueco vacío.

Pues aquel día yo vi la sombra de alguien agazapado en la penumbra, alguien que permanecía escondido agachado y tapado con lo que me pareció una sábana blanca, la típica figura de los fantasmas de los dibujos animados.

Claro, yo pensé, este es mi hermano que se ha escondido aquí para darme un susto.

Entonces extendí la mano y le toqué la cabeza gritando:

Rober, sal de ahí que sé que eres tú y no me das miedo.

Luego me marché de la habitación y fui a contárselo a mi madre.

Y resulta que mi hermano no estaba en casa en aquel momento.

Cuando caí en aquel pequeño detalle que era lo suficientemente importante para no obviarlo, advertí a mi madre de que en su cuarto había alguien escondido en aquel rincón portándose como un fantasma.

Y yo muerta de miedo porque lo había tocado con mis propias manos.

En mi casa estábamos mi madre y yo solas. Mi hermano se había ido a casa de mi abuela a dormir y aún no había regresado.

¿Imaginación de un niño?, pues puede ser porque yo era pequeña, pero es que lo tengo tan claro en mi memoria, el vernos a las dos, madre e hija entrando a la habitación para buscar aquello que yo había tocado y encontrarnos el hueco completamente vacío.

No vimos a nadie y nunca obtuvimos una respuesta satisfactoria sobre ese asunto.

Lamentablemente, cuando lo de la riada, como era una casa de tierra y barro, hubo que tirarla entera y hacer una vivienda nueva.

Por tanto, la antigua casa, ya no existe como tal.





martes, 4 de octubre de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar auténtico terror: 9. El Teatro Circo


Testigo: Lo que voy a contarte, quiero que no se lo cuentes a nadie.

Yo: ¿Pero puedo publicarlo en el Blog sin nombrarte?

Testigo: Sí, pero no le digas a nadie nunca quién te lo contó.

Así es como el hombre que había dedicado varios años de su vida trabajando en el Teatro Circo, inició su relato.

Me tiemblan las piernas solo de pensarlo.

Todo ocurrió hace aproximadamente un año (2015).

El invierno ya mostraba su furia con aquellos días frescos que obligaba a la gente a abrigarse con ropas gruesas.

Era mediodía y no quedaba nadie trabajando en las instalaciones del teatro.

Me encontraba solo haciendo mis tareas cuando de repente escuché un golpe muy fuerte.

Llamé al resto de compañeros de trabajo para interrogarles sobre aquel extraño ruido, pero ninguno contestó.

Solamente estaba yo.

Así que armado de valor, pues me temía que un intruso se hubiese infiltrado en el interior del recinto sin mi consentimiento, me dirigí con sigilo a investigar las causas de aquel aparatoso ruido.

En mi caminata no me topé con nada extraño ni tampoco conseguí dar con nadie que hubiese sido el culpable de aquel golpe.

Me tranquilicé un poco pero me quedé con las mosca tras la oreja.

Pasadas dos horas, uno de mis compañeros, apareció de repente. Entró sin hacer ruido y eso es lo que me asustó pues lo normal es que se escuche siempre el monótono y familiar sonido de las puertas abriéndose. O mejor todavía que te hagan una señal para que sea yo mismo el que les abra a ellos.

Le pregunté que cómo había entrado y me contestó que una de las puertas de emergencia estaba abierta de par en par.

Me quedé callado pensando quizás que aquello no fuese más que una casualidad y que aquella puerta se hubiese quedado abierta por algún despiste de cualquiera de nosotros los que trabajábamos allí.

Lo tomé como un hecho aislado y puntual y traté de olvidarlo.

Un día de la misma semana, pasadas las doce de la noche, nos localizó la policía que estaba haciendo una ronda por la zona y nos dio el aviso de que se habían encontrado las puertas de emergencia abiertas.

Les pedimos por favor que investigaran y se dieron un garbeo por el interior intentado localizar al misterioso causante del portento, pero no encontraron a nadie.

Desde la dirección, que se habían enterado del caso, nos hicieron recibir a unos técnicos de mantenimiento que pasaron a revisar las puertas y sus cerraduras para constatar que todo estaba en orden.

Todo estaba correcto. Las puertas no podían abrirse desde dentro. Era imposible que una de aquellas puertas la abriera alguien desde el exterior. Pues se trata de un mecanismo de barras que obliga a empujar hacia fuera.

La puerta que más follón nos estaba dando, decidimos que fuera sellada con una cadena y eso es lo que hicieron los técnicos.

Pasaron las horas sin ningún contratiempo pero pasados unos días, me llamaron por teléfono avisándome de que habían visto otra vez las puertas abiertas.

Recuerdo que aquel día había escuchado un ruido extraño que me llamo mucho la atención, pero influenciado por los sucesos de días anteriores y asustado, no me había atrevido a hacer una ronda por allí para averiguar lo que había pasado.

Sin embargo, el martilleante sonido del teléfono me sacó de mi retirado silencio y me obligué a bajar en busca de respuestas que aclarasen algo las causas que tanto a mí como al resto de mis compañeros nos mantenían en suspense.

Al llegar a los pies de la puerta anclada la encontré en perfectas condiciones. 


Seguía cerrada con la cadena puesta.

Me volví y me dirigí hacia la otra puerta, la que no recibió ningún tipo de “arreglo”.

Y allí estaba, abierta de par en par ante mis narices.

Con un escalofrío que me atravesaba toda la espalda, la cerré y respiré indignado ante aquellos sucesos tan extraños que me estaban costando un disgusto.

Desde la dirección recibimos una reprimenda porque nos culpabilizaron de que alguno de nosotros nos dejábamos la puerta o las puertas abiertas.

Pero te aseguro que ninguno de nosotros fue el culpable de aquello.

Se volvió a llamar a los de mantenimiento y cambiaron las cerraduras de la puerta principal y trasera.

Desde que se reforzó la cerraja de las puertas, ya no ha habido ningún contratiempo.

Pero en mi interior queda la duda por lo que sucedió.

¿Fue un fallo técnico que se repetía, o alguien, un ser invisible y vengativo, era el causante de lo que allí acaeció?

Y eso es todo lo que pasó... misteriosamente se abrían las puertas solas. Y nadie nunca, supo el por qué.

jueves, 7 de julio de 2016

¡Buenas noches Manolito!


Me alegró mucho el recibir esta interesante historia en mi buzón de correo electrónico.

Un relato de un hecho sobrenatural ocurrido a un oriolano que en principio se consideraba escéptico pero que después del susto que sufrió empezó a preguntarse por determinados sucesos y que seguidor del Blog ha querido que yo compartiera con todos vosotros su experiencia.

Es fácil declararse escéptico cuando no has sido nunca testigo de nada fuera de lo normal. Y esto es lo que me ocurría a mí. Que me tomaba a broma todos los relatos de los supuestos testigos de programas como Cuarto Milenio de los que les aseguro jamás he sido seguidor.

Bueno, por lo menos hasta el día que me ocurrió lo siguiente:

Un día llegó a mis manos un cráneo autentico con un agujero redondo perfecto en una sien (Probablemente algún fusilado de la guerra), aunque pregunté su procedencia, no me lo dijeron, seguramente en alguna obra, que para no parar y dar parte, la tiran, en este caso se encontraron 2, el amigo que me la dio, las desinfectó y la iba a usar en plan decorativo.

Por aquel entonces compartía piso con un amigo y la coloqué sobre una estantería del salón y gastaba bromas al acostarme cada noche, diciendo: ¡Buenas noches Manolito!

Cosa que a mi compañero no le gustaba, ya que él siempre fue mas miedoso... 

Al cabo de un tiempo, mi compañero salió de viaje por una semana, y el primer día en que yo me encontraba solo, la puerta de la habitación, estando cerrada, empezó a vibrar y dar golpes. Lo achaqué a que tenía algo de holgura y que cuando hay un poco de viento lo hacía ligeramente. Lo extraño es que aquel día no había nada de viento.

Decidí salir de la cama y cerrar todas las ventanas y persianas de la casa, 
Volví a la habitación y cerré la puerta asegurándome de que el ruido había cesado. 
Cuando llevaba un rato intentando volver a dormirme la cosa comenzó de nuevo. Pero siendo yo un incrédulo empedernido de los fenómenos paranormales, subí el volumen de la tele y la programé para que se apagase sola. Así puede quedarme dormido.

Al día siguiente, llegó la hora del sueñecito y fui a acostarme.
Pero me fue imposible pues los golpes y las vibraciones ya estaban hoy de nuevo para atormentarme.
Para hacer frente a ellos utilicé el viejo truco de la noche anterior y subí el volumen de la tele.

Sin embargo, no aconteció como la noche anterior, como si alguien invisible quisiese jugar conmigo, cuanto más alto subía el volumen de la televisión, mas fuerte se oían los golpes.

Le aseguro que sólo una persona que no es creyente en este tipo de fenómenos es capaz de digerirlos como yo hice y conseguir al poco tiempo el volver a quedarme dormido ignorándolos

Llegó el tercer día y fue una repetición de lo ocurrido en días anteriores.
Recuerdo que aquella noche me desperté a medianoche con ganas de ir al baño, la tele ya se había apagado y la oscuridad era casi absoluta. 

Decidí esperar unos minutos antes de levantarme para dirigirme al baño, que se encontraba dentro de la habitación, justo al lado de la puerta que daba los golpes.

Esperé aproximadamente unos 5 minutos. No conseguí escuchar ningún sonido alarmante.

Me levanté de la cama y me dirigí con paso firme al baño y justo cuando me encontraba frente a la puerta, un golpe seco sonó con tal violencia que me estremecí del susto. Les prometo que sonó como si alguien hubiese golpeado la puerta con un puño y con todas sus fuerzas.

Con el miedo en el cuerpo me dirigí a toda prisa hacía la cama y allí me quedé el resto de la noche sorprendido por un fenómeno que no acababa de entender y que en vez de remitir se intensificaba con golpes cada vez con mayor potencia.


Entonces me pareció escuchar también el sonido lejano de un cenicero publicitario de la marca Ricard de baquelita que tenía sobre una mesita con el tablero de cristal en el salón de la casa. 
Un registro sonoro que yo conocía bastante bien ya que yo mismo me entretenía a veces jugando con él y que conocía a la perfección.

Lo tenía tan claro que pensé que mi compañero había regresado antes, y salí a recibirlo.
Al caminar por el pasillo noté como me erizaba completamente y me daban escalofríos. 

Al llegar al salón, descubrí para mi desdicha que mí compañero no había regresado, que seguía solo en la casa. 

Intenté entonces experimentar con el fenómeno. Cerré la puerta del dormitorio y me quedé fuera, en el pasillo.
De esta forma observé que no se producía ni un golpe.

Volví a entrar al cuarto con la puerta cerrada y me quedé de pie enfrente.
Esperé sobre 5 minutos con un cigarro encendido y no se escuchó nada de nada.

Me volví a meter en la cama y al poco tiempo, otra vez los golpes en la puerta y al mismo tiempo el arrastrar del cenicero del salón.

Esta vez ya me sentí impotente ante el fenómeno y empecé a asustarme de veras.

No recuerdo cómo pero al final conseguí conciliar el sueño.

Al día siguiente vino una amiga (Un poco especial) de visita, y estando ambos en el dormitorio, después de bastante rato, otra vez comenzaron los golpes a la puerta.

Mi amiga, más miedosa que yo, preguntó el porqué de aquellos golpes y yo aún tuve tiempo de bromear diciéndole irónicamente que no era más que un fantasma.

Animado por el desconcierto de mi amiga que me aseguró que no le gustaban nada ese tipo de bromas porque ella sí era creyente, alcé la voz y dije con contundencia a lo que aquello fuera que si se trataba de un fantasma que por favor diera 3 golpes.

No pasó ni un segundo que sobre la pared contigua, la que estaba entre mi habitación y la de mi compañero de piso, 2 golpes muy seguidos sonaron poniéndome los pelos de punta. Aún no me había dado tiempo a reaccionar cuando un tercer golpe sonó con más fuerza para dar respuesta a la pregunta que yo acababa de hacer. 

Mientras yo calibraba la situación que aún no podía creer, mi amiga se enfadó porque creyó que le estábamos gastando una broma entre mi compañero y yo.

Empezó a vestirse con la intención de marcharse y quise acompañarla a la calle pues necesitaba salir para despejarme y olvidar todo lo ocurrido.

Aquella noche decidí quedarme fuera de casa y me pasé un tiempo decidiendo qué iba a hacer con aquella calavera que me estaba llevando de cabeza.

Al día siguiente saqué el cráneo de allí, y lo dejé en la casa de campo de un amigo, para posteriormente regalársela a otro amigo, que llevaba tiempo buscando una. 

Desde el día que la saqué de casa, no ha vuelto a suceder nada...

Un saludo y enhorabuena por el blog.

F.S:




ACTUALIZACIÓN 21/1/2018
Hace apenas quince días que ha ocurrido un nuevo hecho extraordinario en mi vivienda.
A veces, viene a casa una señora que me ayuda a limpiar.
Se encontraba en la habitación principal donde está alojado mi cuarto y de espaldas a la puerta de la habitación pasando la escoba cuando de repente notó unos golpecitos en la espalda.
Primero se asustó porque creía que alguien la estaba molestando, que seguramente había alguien en la casa y que no se había percatado de ello.
Miró hacia atrás y lo que le seguía dando lo golpecitos era la puerta que de forma completamente inexplicable se movía sola una y otra vez contra su espalda.
La señora acabó la faena con muchas prisas y se marchó de allí para alejarse lo más posible de lo sucedido.

jueves, 21 de abril de 2016

Nuevo avistamiento desde la calle San Juan


Siguiendo con los testimonios de otros oriolanos que se aventuraron antes que yo en esto de la investigación de lo insólito, les voy a relatar hoy otro caso muy extraño vivido en persona por el investigador José María Piñeiro.

En resumen viene a contar que por el año 2014, fue testigo en la calle San Juan de la aparición de una esfera de color naranja que parecía estar protegida por una cabina de cristal.

Este es el testimonio original que me ha contado y que quiere que comparta con todos vosotros:


“Hace un par de veranos, me encontraba en la azotea de mi casa, en la calle San Juan, a eso de las once y cuarto de la noche, tomando el fresco. De pronto vi venir desde mucho más allá de Santo Domingo, una luz naranja que parecía volar a baja altura. La luz era de la misma tonalidad que la que ilumina el interruptor de las regletas de las conexiones eléctricas. Vi que se acercaba bastante, de tal manera que a la curiosidad que sentía se le sumó cierta inquietud. Al final lo vi pasar, más o menos, sobre el Paseo Calvo Sotelo. Iba muy rápido, pero me quedé pasmado porque lo vi, a pesar de la oscuridad, muy bien. Era, como te digo, una luz, pero resguardada en una especie de pequeña cabina de cristal, supongo. Donde iba fija la luz, por debajo, se desplegaba una especie de pantalla que hacía como de timón. El artilugio era de un tamaño considerable y se dirigió hacia la catedral. Iba muy rápido y su aspecto era bastante raro. He pensado que podría tratarse de una linterna china, esas luces que los chinos sueltan al aire en memoria de los muertos, pero lo que vi era mucho más grande que tales linternas.”

miércoles, 20 de abril de 2016

Extraño avistamiento en el Barrio de San Pedro



Orihuela esconde infinidad de artistas, músicos, historiadores, cronistas, diseñadores y como no también otras personas que como yo se han sentido atraídas por el mundo del Misterio.

Uno de estos investigadores que hicieron sus pinitos hace ya unos años tiene nombre propio y se llama José María Piñeiro.

A través de Facebook me puse en contacto con él para que me contara sus experiencias y la respuesta no se ha hecho esperar.

Este es el primer testimonio que me ha relatado y que fue vivido por él mismo.

A modo de resumen, nos relata que en enero del 2007 y aproximadamente a las 14:00 de la tarde, por la zona del barrio de San Pedro vio con toda claridad como una esfera metálica se dirigía hacia el suelo desde el cielo cuando de repente algo semejante a un paracaídas se desprendió de ella.

Este es el testimonio original íntegro:


"En enero de 2007, eran las dos en punto de la tarde. Acababa de terminar un reparto y me encontraba justo a esa hora en el edificio que hay al lado de la clínica Álvarez de la Riva. Iba a cruzar para dirigirme a mi casa, y en ese momento, en los edificios de enfrente, los del barrio de San Pedro, veo caer lo que parecía ser una esfera metálica. Desapareció en su caída, para volverse a ver, instantes después, pero en ese momento desplegó algo debajo de él algo parecido a una especie de paracaídas y, de nuevo, desapareció en medio del azul del cielo.  No sabría decir a qué altura estaría, pero se veía grande. El cielo estaba totalmente despejado de nubes. El que se abriera algo parecido a un tejido o paracaídas debajo, me ha hecho pensar que se trataba de un globo sonda, pero no podría confirmártelo.  Un amigo mío también lo vio, pero en distinto día."

martes, 19 de abril de 2016

Extraños objetos en los cielos de Orihuela


Acabo de recibir esta imagen que un oriolano realizó hace aproximadamente un mes y que hasta el día de hoy no se había percatado de ciertos elementos extraños que aparecen en la fotografía.

Si os fijáis bien, en la parte de arriba se observan dos objetos triangulares que parecen estar alienados.

Seguramente no se trate más que de algún tipo de instalación eléctrica o alguien que estaba haciendo volar una o varias cometas.

Pero el caso es que desde ORIHUELA MÁGICA Y MISTERIOSA pedimos ayuda a los que leáis esta entrada en el blog para que si alguien sabe algo nos lo pueda hacer llegar.