Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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viernes, 3 de abril de 2026

El libro definitivo sobre la vacuna covid

 


Cómo las vacunas Covid causaron la mayor catástrofe sanitaria de la historia. Reporte de muertes y lesiones masivas en residencias y hospitales con miles de afectados ya desde el primer mes de inicio de vacunación.

Análisis del exceso de mortalidad que produjeron en más de 40 de los principales países del mundo durante los dos primeros años de vacunación con millones de muertos y afectados. Datos de VAERS, EudraVigilance, FDA, EMA, CDC, OMS, y más. Más de 700 estudios científicos oficiales demostrando que las vacunas Covid producen daños trombóticos, hemorrágicos, cardíacos, neurológicos, oncológicos, linfáticos, inflamatorios, inmunitarios, muerte y enfermedades raras. Muestra de cómo medios de información oficiales, LaSexta, Antena3, RTVE, Tele5, DiarioAS, El Periódico Público, El Mundo, Radio Cope, El Independiente, La Vanguardia, elDiario, TheGuardian, 20 Minutos, y más, agencias de verificación de datos; Newtral, Maldita, EFE Verifica, International Fact-Checking Network, famosos televisivos; Margarita del Val, Ana Rosa Quintana, El Brujo, Susanna Griso, Enrique Cerezo, Carmen Lomana, Antonio Resines, Fabiola Martínez, Joaquín Prats, Pepa Muños, Emilio Butragueño, Belén Esteban, y más, y entidades médicas y gubernamentales; AEV, AEP, SEACV, SEIMC, ASSC, AEMP, ICMRA, SEI, SEM, SEV, Comisión Europea, Ministerio de Sanidad, OMS, EMA, FDA, CDC y más, lo ocultaron todo y siguieron promoviendo reiteradamente a la población el mantra de "las vacunas son seguras".

*Haz click en la imagen para acceder al libro en AMAZON.



martes, 18 de junio de 2024

UN MUNDO NORMAL: La Película Española que Normaliza la NUEVA NORMALIDAD

 


En el año 2019, el gobierno más genocida de la historia de España ya se estaba preparando para lo que iba a suceder.

Bajo este inofensivo título, se empezó a rodar un film con el que se pretendía jugar con las palabras y ya nos estaban preparando para esa frase mágica que todos los políticos españoles repetírían hasta la saciedad: "LA NUEVA NORMALIDAD"

Esto implicaba que teníamos que atravesar forzosamente un periodo macabro en el que la normalidad dejaría de existir, dando paso a una época dura y terrible donde la vida cotidiana sería completamente diferente. Donde se atropellarían los derechos de las personas, donde se encerraría a la población a la fuerza de forma totalmente ilegal y se la asustaría a través de los medios de comunicación hasta el punto de que cundiera el pánico. 

En otras palabras, asumimos con la prueba de esta cinta, que "ellos" sabían lo que se avecinaba.

Memoria de ayudas a la cinematografía - 2018



Para que una película española reciba una subvención es necesario y obligatorio que se de alguna de estas condiciones:

Que promueva la igualdad de género, que aborde el tema de la discapacidad, el tema medioambiental o que contribuya a la transición digital. Y por supuesto que esté rodada en el país en cualquiera de las lenguas que conviven en España.

Se da la particularidad de que la película no toca ninguno de estos temas. Así que fue subvencionada innecesariamente. O tiene un buen padrino o el gobierno tuvo interés de que saliera adelante por un motivo específico secreto que ahora desvelaremos.

La película recibió un millón de euros del Gobierno de España según consta en el documento oficial emitido por el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA). QUE SE SEPA.

Curiosamente habían pedido inicialmente casi 3 millones de euros por una película que hasta mi amigo el "tonto" habría grabado con su teléfono móvil.

¿El resultado final de este magnífico film español que buscaba manipular al espectador y prepararlo para lo que vendría ese mismo año del estreno 2020?

Nada más y nada menos que una recaudación en taquilla de alrededor de 57.737 euros. Se sabía que iba a fracasar en las salas, pero se esperaba que su efecto adoctrinador se maximizara durante el periodo de los efectos colaterales de las vacunas covid cuando se emitiera en las plataformas de streaming durante los años siguientes.

¿No me creen?

Bueno, pues juzguen ustedes mismos.

La película está disponible este año 2024 en NETFLIX para todo el que la quiera ver.


¿Cómo podría empezar un film que quiere normalizar la muerte?

Exacto, con un muerto.

La película ya comienza con un entierro en el cementerio.

En el minuto primero del film, entramos de lleno a las escenas de enterramiento.

Por supuesto, a los pocos minutos de película se produce otro cadáver, y eso que la película no es de tiros, va de personas que fallecen de forma inesperada. Lo que hoy día llamamos ataques de "Repentinitis".

Esto sucede en el minuto 18:56 segundos de la cinta.

Donde en medio de la celebración alegre de una fiesta se da una noticia terrible por teléfono.


Vuelta a empezar y nuevas imágenes de personas cabizbajas en el cementerio.

Durante estos primeros compases del film se dan las primeras pinceladas de manipulación mental y adoctrinamento, haciendonos ver que la muerte de la gente en masa ha sucedido siempre, cosa que sabemos no es real.

Por ejemplo con esta conversación de la señora mayor con su nieta:


Te lo están dejando claro, su intención es normalizar la muerte en esta NUEVA NORMALIDAD.

Claro, es normal, la gente siempre ha caído como moscas.

Por lo menos a partir del 2021 en adelante.


Y en el minuto 33:25 de la cinta normalizamos la muerte de la madre a pocos meses depués de la del padre, por una causa muy recurrente, el infarto, que ya sabemos que no es así, que es más bien una arritmia cardíaca provocada por los impulsos eléctricos que el óxido de grafeno contenido ya en todo líquido y alimento (sobre todo en las vacunas covid) y en contacto con las células del organismo, cuando recibe un estímulo como un cambio de temperatura, rayos de luz ultravioleta o la irradición electromagnética, provoca una especie de descarga que detiene durante unos instantes el trabajo del corazón. De ahí los contínuos desmayos, fallecimientos y pérdidas de conciencia de la gente.



Recuerda que la película ya te estaba avisando en su estreno en el 2020 de lo que no sucedío durante la pandemia pero sí empezó a ocurrir justo después de la campaña de vacunación Covid-19 y que ya ha sido reconocido de forma oficial por todos los gobiernos que se lavan las manos ante tal grave asunto.

Que yo sepa, en el año de la pandemia, la gente moría de Covid, no de repentinitis como ahora.

Y es que como te priman en la película, a este mundo se viene a interpretar un papel.


Y te lo repiten varias veces en la película para que quede bien grabado en tu memoria implícita.




PRUEBAS EN LA ACTUALIDAD (Última semana de Junio 2024):




Lo estás viendo delante de tus narices, se desploma un jugador en la Eurocopa, se desploma un árbitro en la Copa América. Muere un jugador en la Liga de Veteranos de Almería, todo en la misma semana y lo hemos normalizado. Pregúntate el por qué. Seguirán diciéndote que fue el Clima Cambiático o que se dieron un golpe. Reacciona antes de que te llegue a ti. Todos los gobiernos están implicados en el genocidio. No olvides que el Papa Francisco agradeció el sacrificio a los que se pusieron la vacuna covid. Ya sabes a qué se refería.










jueves, 23 de noviembre de 2023

Los Rituales Ancestrales de la Vega para Liberar las Almas del Purgatorio


El término 'auroro' se relaciona con un conjunto musical que interpreta coplas al amanecer, invitando a la comunidad a participar en el rezo del rosario. Estas manifestaciones, adoptadas por la doctrina religiosa, buscan fomentar la devoción y controlar a los fieles. Desde el punto de vista semántico, los 'auroros' se distinguen de otras expresiones de religiosidad popular, siendo un símbolo de unidad comunitaria, con un origen ligado a la devoción mariana y al rosario.

En la Región de la Vega Baja, los auroros desempeñan un papel vinculado a tradiciones y supersticiones, especialmente relacionadas con la muerte. Aunque en desuso, las cofradías de auroros persisten, entonando cánticos en eventos funerarios para liberar almas del purgatorio. Su labor histórica muestra la expresión musical de la fe, con cánticos nocturnos acompañados de faroles y campanas para invocar a las ánimas benditas.

La práctica de liberar almas del purgatorio a través de cánticos es una tradición arraigada en la región, (Albatera, Algorfa, Almoradí, Benferri, Benijófar, Bigastro, Callosa del Segura, Catral, Cox, Crevillente, Daya Nueva, Daya Vieja, Dolores, Formentera del Segura, Granja de Rocamora, Guardamar del Segura, Hurchillo, Jacarilla, Rafal, Redován, Rincón de Bonanza, San Fulgencio, San Isidro, Santa Pola, etc.) revelando una conexión profunda entre la expresión musical y las creencias religiosas, centrándose en la intercesión por las almas en estado de purificación.

El purgatorio se concibe como un estado transitorio y purificador que sigue a la muerte física, pero precede a la entrada definitiva en la presencia divina. Esta noción se encuentra arraigada en la teología católica y algunas tradiciones cristianas. Se considera un espacio donde las almas son purificadas y preparadas para su encuentro con la divinidad.

En el contexto místico, el purgatorio no se percibe como un lugar de castigo, sino más bien como un estado de transición en el que las almas tienen la oportunidad de liberarse de las ataduras terrenales y avanzar hacia una unión más profunda con lo divino. Es un proceso de amor y misericordia, donde las almas experimentan la justicia restauradora de Dios, que, con compasión, las ayuda a desprenderse de aquello que las separa de la plenitud de la comunión con la divinidad.

La ayuda a las almas que se cree están en el purgatorio a través de la oración y la música está arraigada en creencias religiosas y tradiciones específicas, principalmente dentro de la teología católica y algunas otras denominaciones cristianas. La oración y la música, especialmente los cánticos de los auroros, se consideran medios para interceder por las almas y acortar su tiempo en el purgatorio, aliviando su sufrimiento y facilitando su camino hacia la comunión con lo divino.

La tradición de los auroros, con sus cánticos específicos durante eventos funerarios, tiene sus raíces en la Batalla de Lepanto, un evento histórico crucial entre la Liga Santa y el Imperio Otomano. Se atribuyen hechos "milagrosos" a esta batalla, que influenciaron la creación de la festividad de Nuestra Señora del Rosario. Antes del enfrentamiento, el Papa Pío V instó a rezar el Rosario, y tras la victoria, el Papa Gregorio XIII estableció la festividad.

Se destacan eventos considerados milagrosos, como el cambio de viento favorable, la aparición de San Pío V y curaciones inexplicables. Estos sucesos fortalecieron la conexión entre la Virgen María, la victoria cristiana y la festividad del Rosario. La tradición de los auroros se asoció con estos eventos, convirtiéndose en un patrimonio que celebra la conexión entre la música, la fe y la victoria en Lepanto donde la intervención divina se asoció con la victoria cristiana. Los auroros desempeñan un papel significativo en la expresión de la fe y la conexión entre lo musical y lo espiritual, siendo un patrimonio cultural arraigado en la Comunidad Valenciana.

Este patrimonio incluye elementos como faroles, campanas y cánticos específicos que, a lo largo del tiempo, han persistido como parte integral de la tradición de los auroros. Aunque la práctica ha caído en desuso en algunos lugares, sigue siendo un testimonio de la rica historia cultural y religiosa de la región.

La conexión simbólica entre la Aurora y la devoción a la Virgen, la fusión de elementos mitológicos y religiosos, y la expresión musical como manifestación de la fe, todos contribuyen a la singularidad de la tradición de los auroros en la Comunidad Valenciana. Estos grupos, con sus cánticos y rituales, representan no solo la historia de la región sino también la intersección de lo espiritual y lo cultural a lo largo del tiempo.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Los ritos funerarios de los antiguos íberos oriolanos



En los tiempos en que los íberos poblaban las tierras de Orihuela (VI a.C.,“Ibérico Antiguo”) se celebraban una serie de ritos.


Estos emplazamientos estaban situados principalmente en la ladera de San Antón, Los Saladares y San Miguel.

Los íberos se preocuparon mucho por la continuación de la vida en el más allá, intentando perpetuar en sus tumbas la misma estructura social. Prueba de este interés ultraterrenal es que algunas de las mejores muestras de arquitectura y escultura íberas se dan en este campo, especialmente en la zona sur.

Una costumbre funeraria era la incineración de los cadáveres. Moda que duraría hasta bien entrada la romanización y cuyo sentido religioso viene a decir que se trataba de una forma de purificar el cuerpo a través del fuego.

Se ataviaba al difunto con sus mejores galas y con los objetos de más valor para el fallecido.

Si este era militar se le enterraba con su arma colocada en posición doblada con la intención de dar a entender que el arma moría con el difunto. Pero si había ejercido algún tipo de oficio, se le acompañaba de su herramienta más importante.

El cortejo fúnebre iba formado por mujeres que con llanto desconsolado escoltaban al resto de la comitiva algunas veces portando un recipiente donde iban recogiendo sus lágrimas para luego acompañar a las cenizas del muerto. Junto a ellas, algunos músicos tocaban sus instrumentos primitivos haciendo sonar las notas del dolor. A paso lento unos caballos y sus jinetes caminaban junto al grupo del que por encima de todo destacaban los familiares que portaban los restos.

La procesión se trasladaba desde la casa del muerto hasta la necrópolis.

Durante la cremación en la pira se realizaban libaciones, arrojándose a la hoguera perfumes y otras ofrendas.

Las cenizas se recogían conjuntamente con algunos huesos que se seleccionaban  de entre los restos y eran encerrados en el bustum (sepultura) dentro de un recipiente cerámico y rodeadas de otros objetos pertenecientes al ajuar del difunto  como ropajes y enseres.

Para completar el ceremonial, podían celebrarse banquetes o fuegos funerarios.

Tenemos casos especiales en los que la urna funeraria era sustituida por una escultura en piedra por ejemplo a la diosa de la fecundidad.

Se conservan algunos relieves que representan a una cabeza de quimera con los pelos erizados y dientes bien definidos que se asemejan a las actuales representaciones demoniacas. 




Los utensilios rituales utilizados eran una especie de pebeteros donde se quemaban sustancias aromáticas, jarros de bronce, vasos cerámicos o braseros pequeños.


En las creencias religiosas íberas se trataba al lince como al Caronte Griego, aquel que transportaba a los muertos. Conjuntamente con el buitre que se ocupaba de los muertos caídos en batalla.


lunes, 26 de junio de 2017

Gabriel Miró: El Narrador de la Muerte


Imagínense ustedes con que inquietud, con qué tristes y melancólicos recuerdos miraría hacía atrás hacia su tortuoso pasado este hombre de alma pura, de espíritu de escritor, sensible al dolor, al sufrimiento, a todos aquellos hechos que desde niño lo atormentaron.

Huellas que dejaron marcadas una sombra oscura en su alma como novelista y en cuya obra bibliográfica podemos encontrar cientos de ejemplos.

Hijo de la provincia de Alicante, nacido de una mujer guerrera como pocas en España pero muchas en Orihuela.

No obstante su madre fue la hija de aquella que lidiaba cada día con los hombres que a su posada acudían en el mismo lugar donde hoy se encuentra el puente nuevo y el casino pero que hace años estuvo situada la famosa posada de Pizana protagonista de cruentos hechos.

De esa noble chiquilla nació el humilde escritor, el hombre que hablaba con los espíritus, soñaba a diario con la muerte y se juntaba con compañeros para participar de siniestros pactos con el otro lado que le hicieron según cuenta en sus propios libros ser visitado por el mismísimo maligno.

Recordamos a sus tres compañeros del alma cuando estudiaba en el colegio Santo Domingo.

Como recorría sus pasillos acompañado de esas tres figuras menudas con las que reía, jugaba pero sobre todo lloraba.

No en vano, fue uno de estos tres amigos el que decidió sin previo aviso abandonar el grupo sin dejar ni rastro.

Aquel al que llamaban Señor Cuenca de tez pálida, aquejado siempre de extraños y desconocidos dolores.

Así que no sabemos que pudo sentir este chico al saber por un cambio en el discurrir habitual del cada día, que en vez de seguir con las horas de sueño profundo fue despertado, vestido casi a la fuerza a una hora muy temprana y llevado hasta la presencia de la mismísima muerte delante de la tumba de su amigo.

Un ataúd blanco abierto y colocado en su interior su compañero, su hasta hace unas pocas horas, uno de los que jugaba con él.

Ocupaba todo lo largo del ataúd pero su mirada no era la de un muerto pues según cuenta el propio Gabriel, ese sujeto inerte lo miraba desafiante como si sonriera.

Por eso nos preguntamos qué clase de huella dejó marcada esa visión en su delicado corazón, en el corazón del hombre sensible que escribe sin parar hasta hartarse afables argumentos en novelas que han llegado a nuestros días llenas de pasión pero también de mucha oscuridad, con un sentimiento de tristeza y camufladas bajo un lenguaje que a veces resulta un tanto tedioso como si estuvieran escritas en clave.

Yo siempre les cuento a aquellos que me escuchan que este hombre se merece un programa en Cuarto Milenio, pues si García Lorca fue el poeta del misterio por su habilidad para hablar con los animales, de contactar y sentir a los muertos, de entrar en un profundo trance en donde sus ojos permanecían en blanco durante minutos hasta que regresaba de la otra orilla, imagínense al novelista de la muerte, a un Gabriel Miró que pasó su vida aferrado a sus creencias más tenebrosas, a aquel que incluso el día de su muerte dedicó unas palabras a la Parca.

Y es que este hombre dejó un legado, una siniestra leyenda urbana de las más famosas de la Comunidad Valenciana.

Pero que con poco que investiguemos nos daremos cuenta de que de leyenda no tiene nada.

Fueron hechos que ocurrieron en la más pura realidad y que fueron recogidos por el mismísimo autor en varias de sus obras autobiográficas.

Pero una cosas son sus relatos y otra muy distinta los hechos que surgen de la imaginería popular.

Un ejemplo de esto es la historia que ahora les voy a contar.

¿Quién no conoce la leyenda del maestro que se queda hasta tarde trabajando y que cuando se va a marchar a casa ve una luz en una de las aulas?

Del hombre que sube e intenta abrir la puerta pero está cerrada.

Al día siguiente lo comenta con el resto de compañeros y acude en busca del encargado de las llaves poniendo en su conocimiento el hecho extraordinario.

Es imposible le dice el otro, todo está cerrado a esas horas y por supuesto apagado.

Como una petición personal el maestro le pide las llaves del aula y el otro se las presta por un día.

Llega una nueva tarde y esta vez el maestro se acerca al aula, abre la puerta y observa junto a uno de los pupitres a lo que parece ser un alumno rodeado de una luz extraña que no es la habitual del aula.

Hay algo que no cuadra en esa escena y el hombre cuando consigue romper su propio miedo le interroga sobre qué hace allí y cómo se llama.

El alumno le responde con una voz tan débil, tan carente de fuerza que recuerda más las palabras grabadas en una cinta producto de una psicofonía que la voz de un ser vivo.

El caso es que solo un apellido llega hasta los oídos del profesor, le parece haber escuchado la palabra “Cuenca”.

Y con ese nombre resonando en su cabeza y con un sentimiento de angustia que no comprende pero que asimila decide abandonar a ese sujeto y marcharse de allí lo más rápido posible.

Al día siguiente en el aula de profesores le aclaran que eso no es posible, que nadie en todo el recinto se llama o tiene de apellido esa palabra que sigue vibrando en su cerebro como una mancha que no quiere irse.

Cuenca, cuenca, cuenca.

Atormentado por una culpabilidad auto inducida decide investigar en los libros que registran los nombres de todos los alumnos que el colegio ha tenido a lo largo de muchos años e incluso siglos.

Hasta que por fin encuentra lo que tan ansiosamente estaba buscando.

Resulta que un tal Cuenca estuvo allí estudiando por el año 1889, y según consta en el registro, este alumno falleció siendo un niño.

¿Todo cuadra verdad?

Es justo en la época en la que Gabriel Miró estuvo internado en ese mismo colegio.

El maestro se da cuenta de que todo no es más que una broma macabra de un alumno interno descarado y decide acudir en su busca al día siguiente para echarle una reprimenda y a lo mejor hasta un castigo.

Pero el nuevo día presenta un cuadro distinto cuando el hombre se acerca a esa figura semitransparente que lo mira desafiante con un rostro carente de vida y con una inquietud que parece salida de la mismísima muerte.

A las pocas horas, el maestro es encontrado de forma inesperada, sobre el suelo, con su cuerpo que muestra unos movimientos en forma de espasmos, tirando espumarajos por la boca y diciendo y citando cosas extrañas.

Fantasma, fantasma, muerte, muerto….

Son las únicas, las últimas palabras que le escuchan sus compañeros pues tienen que llevárselo de urgencia a la enfermería y de allí al hospital.

Lo último que se recuerda de aquel hombre que quiso desafiar al espíritu del Señor Cuenca que vaga por las aulas del Colegio Santo Domingo en las noches más solitarias es que acabó en un centro psiquiátrico.

Y esta es la relación que tiene el famoso escritor alicantino, Gabriel Miró con una de las leyendas más famosas de la comunidad valenciana.


Víctor Navarro para CUARTO MILENIO.




sábado, 29 de abril de 2017

El cadáver del cuarto de contadores de Torrevieja


Leer en la prensa o escuchar las noticias por la radio y la televisión de que se ha descubierto un crimen horrible es algo que nos pone bastante tensos.

Pero lo que realmente nos da criba es conocer que ese vecino al que habitualmente saludamos cuando nos tropezamos con él en la escalera de nuestro edificio o subimos con él en el ascensor, precisamente él, al que hace pocos días le habíamos incluso chocado la mano, es realmente un despiadado criminal que ha matado a su mujer y la tiene emparedada en el sótano.

Pues bien, esto es lo que les pasó a unas personas que como no sería de otra forma forman parte ya del grueso grupo de atrevidos que han participado conmigo en la Ruta del Miedo.

Así que sé de primera mano lo que sintieron porque me lo han contado.

Es demasiado impresionable escuchar el testimonio de un niño que lo vivió en primera persona, que recordaba la cálida mano del asesino sobre su cabeza cuando este con disimulo la hacía gestos de cariño para aparentar normalidad.

Los hechos ocurrieron como relato a continuación.

Una pareja chilena que llevaba viviendo en Torrevieja 15 años compartían piso en una conocida calle de la ciudad costera.

Johana Bertina Palma y su esposo John Charlie L.T. de 37 años vivían con normalidad en un inmueble del nº 41 de la calle Ramón y Cajal.



Un día, el 13 de junio del 2016 la chica de 32 años desapareció.

Por supuesto que los vecinos la echaron en falta pero siguieron con sus vidas con el interrogante de qué le habría pasado a la chica.

Dos meses habían pasado desde su desaparición y ningún avance se había logrado ante las denuncias por parte de familiares y amigos íntimos.

Curiosamente, lo único que relacionaba el caso con la vida de los allí restantes vecinos fueron unas quejas de que olía bastante fuerte a productos químicos y ambientadores. Tanto que a veces era insoportable. Además del abultado número de moscas que pululaban por allí.

Cuando pasaban junto a la puerta de los contadores, el tufo a insecticida y ambientador era terrible.

Y por supuesto todo tenía su explicación, ya que uno de los “inocentes” vecinos provocaría la sorpresa más grande de sus vidas.

Alarmados por las denuncias constantes de una vecina por el exagerado número de moscas y los fuertes olores, la benemérita se personó en el inmueble e inició una exhaustiva búsqueda para confirmar sus sospechas.

Para ello pidieron la ayuda del vecindario que gustosamente recorrió cada palmo del edificio en busca de la razón de aquellos hechos.

Así llegaron hasta el cuarto de contadores.

Un cuartucho no muy grande, un habitáculo de pequeñas proporciones donde antes se emplazaba la caldera del agua se encontraba tapado con cemento.

Se abrió un agujero en ese improvisado nicho y eureka se encontraron en el interior los restos de la mujer asesinada con algunas de sus extremidades cortadas.

Para la extracción del cuerpo se tuvo que recurrir a la ayuda de los bomberos además del operativo policial estándar.

La policía local de Torrevieja acordonó la zona y la cerró al tráfico.

La comisión judicial ordenó el levantamiento del cadáver antes de las 8 de la tarde para ser llevado al Instituto Anatómico Forense de Alicante para practicarle la autopsia y conocer la causa de la muerte.

En la confesión del autor del crimen se obtuvo la respuesta “conveniente” de que todo había sido un accidente, una muerte fortuita producida por una discusión que acabó en un empujón que hizo que la cabeza de la chica se golpeara accidentalmente contra el muro de la terraza del domicilio resultando muerta.

La pareja tenía dos hijos, una niña de 12 años y un nene de 5 que casualmente se encontraban durmiendo cuando se produjo el mortal accidente.

Con el cadáver fresco durante dos horas estuvo el asesino decidiendo los pasos que tendría que seguir.

Esperó hasta la madrugada para bajarlo al cuarto de contadores y lo dejó allí durante dos días hasta que se le ocurrió la idea de crear un sarcófago artificial.

Introdujo el cuerpo sin vida en el habitáculo y lo tapó con cemento que consiguió de una obra cercana.

Cuando el cadáver fue encontrado estaba en estado de descomposición pero sin síntomas de violencia a la espera de la autopsia.

Indudablemente, el criminal fue puesto a disposición judicial.



Lo que quiero destacar aquí no es el caso en sí que se puede encontrar relatado en la prensa nacional y local con todos sus detalles.

Es más bien lo escandaloso que resulta descubrir el miedo de una familia que creían tener una vida normal y que de repente se encontraron en el centro mismo del huracán.

Una noche en la que la familia dormía sola en sus respectivos dormitorios ya que el padre estaba realizando una guardia correspondiente a su trabajo.

Imagínense la cara de susto que se les quedó cuando todo se destapó.

Una huella que deja marcadas las vidas de todos los integrantes de esa familia que con gusto y a la vez con mucho temor contaron en La Ruta del Miedo, lugar mágico donde sólo esas cosas salen a la luz.


viernes, 28 de abril de 2017

La terrible y macabra Sentencia de Muerte del Reo Joaquín San Jaime




EL CRIMEN DE COX

Uno de los últimos reos condenados a muerte a garrote vil en nuestra comarca fue Joaquín San Jaime.

Vecino natural de Concentaina y que contaba con una edad de 19 años.

Fue sentenciado por la Audiencia de lo criminal de Alicante a sufrir la pena a garrote vil ante la presencia de treinta y cuatro testigos.


Según la versión popular, se asegura que los dos sicarios se prestaron para cometer el crimen por “Treinta duros y una cena de camarrojas”. La ejecución se llevaría a cabo en Cox, la misma ciudad en donde se habían producido los acontecimientos que desembocarían en su captura.

El 10 de febrero del año 1888 a las ocho de la mañana, este joven, supuestamente, había asesinado a Manuel Lucas Rocamora que andaba por las afueras del pueblo en el sitio conocido como El Cabezo.

Dos sujetos desconocidos se le acercaron pidiéndole fuego. El Sr. Lucas se detuvo concediéndoles el deseo y luego siguió su camino.

Uno de los desconocidos lo acometió bruscamente por la espalda disparándole a quemarropa dos tiros sucesivos que le hicieron caer al suelo bañado de sangre. Y poco después muriendo.

Fueron detenidos cuatro sujetos de los que haré una relación:

Manuel Navarrete Grau, 28 años, casado, natural de Cox, jornalero y actualmente alguacil del ayuntamiento. Joven de aspecto simpático, color moreno claro, estatura mediana y de grueso lo normal.

José Gambin Sánchez, 25 años, casado, natural de Cox, actualmente guardia municipal. Moreno claro y de menor estatura que el anterior. No tiene aspecto de delincuente.

José López Insa, 38 años, casado, natural de Onteniense, jornalero robusto, moreno y de estatura alta. Con aspecto de criminal.

Joaquín San Jaime, expósito, 19 años, soltero, natural de Aljemesí (Valencia). Estatura regular, ojos de mirada penetrante, alegre y vivaracho.

Los cuatro fueron declarados culpables y condenados a muerte. San Jaime y López Insa como autores materiales. Gambin y Navarrete como inductores.

Ante las preguntas del presidente del tribunal San Jaime declaró:

“La pistola es mía y no se la había dejado a nadie. Me encontraba en esos momentos en estado de embriaguez cuando se me disparó sin saber por lo pronto si había herido a alguien. No conozco al muerto, no le había visto nunca”.
Las fuerzas de tropa de línea que se encargaron de su custodia estaban comandadas por el capitán de infantería D. Evaristo Pardines y reforzadas con un grupo de Guardias Civiles.

Fue llevado a Cox durante la tarde del jueves a las 7 de la tarde noche.

Permaneció allí hasta que se le comunicó la sentencia al día siguiente a las nueve de la mañana por el Juzgado de Instrucción de Dolores siendo el encargado de leerla el Sr. Secretario D. Enrique Tormo.

Las palabras que dijo el acusado: “Lo único que siento es que no paguen la misma pena los otros tres compañeros huidos” viene dadas por la fuga que estos habían realizado antes del procesamiento de la cárcel de Alicante.

Inmediatamente se le llevó hacia la capilla improvisada en un cuarto bajo de la Casa Consistorial, habitación de tres metros cuadrados que se había preparado para la ocasión colocando junto a la puerta un altar con seis cirios a cuyos tibios resplandores se ve una modesta imagen de la Virgen de los Dolores y un Crucifijo. En el fondo de la habitación, colocado un sillón, y próximo a él un lecho.


El ayuntamiento y cárcel estaba en la calle de las Eras (hoy Vicente Aleixandre) esquina a la plaza de San Juán y Rodeo.
Cuentan los periódicos de la época que el joven recibió la noticia de su ejecución con cierto aire sereno, desafiante, sin variar su color en lo más mínimo.

Y así estuvo durante buen rato hasta que hicieron ademán de introducirlo en la capilla.

En esos momentos, le falló el aplomo con que había hecho gala hasta entonces.

Tuvo que ser asistido por el canónigo de nuestra Sta. Iglesia Catedral D. Florentino Zarandona y el Rdo. capuchino Fray Ireneo que de forma voluntaria se ofrecieron para el consuelo del que iba a ser ajusticiado.

Un baño de lágrimas surcó sus ojos.

No imaginaba la pobre criatura el padecimiento que aún le quedaba por sufrir.

Las horas siguientes las pasó un poco más calmado sin mucho apetito tras engullir de almuerzo a las doce unas chuletas asadas hasta llegar a la noche antes de la ejecución en donde se le proporcionó un poco de alimento que no le supuso ningún malestar angustioso.

A las cuatro de la tarde rezó con los sacerdotes la oración del Rosario.

A las cinco de la tarde comió un mantecado y una copa de aguardiente.

A las seis recibió la visita de un redactor del Diario de Orihuela que pudo contemplar al reo sentado en el sillón con la escasa luz de los cirios esposado y ostentando en su pecho el escapulario de la Virgen del Carmen con la mirada perdida y un tinte de tristeza en su semblante.

La blusa que antes vestía había sido sustituida por una chaqueta de paño negro, con un pañuelo por corbata y llevando además como el día anterior chaleco de color oscuro, pantalón azul de algodón y alpargatas.

Esta fue la corta entrevista que entablaron mientras el corresponsal le tendía un cigarrillo:

- ¿Cómo va usted de ánimo?

- Bien, ya sé que no hay remedio… ¡Qué va uno a hacer…!

- Tenga conformidad y sobre todo no pierda la esperanza: aun todavía podría conseguirse gracia.


- No la espero.

- Al menos tenga confianza en Dios.

- En Dios… ¡ya!... ¿Quién sabe?...

- No desconfíe. El Todopoderoso tendrá en cuenta vuestro dolor y vuestro arrepentimiento.

- Ya veremos.


A las nueve de la noche se le sirvió al reo la cena que consistió en una sopa de la que tomó unas cucharadas y cuatro chuletas de cerdo que comió con gran apetito. Después se le sirvieron mantecados, naranjas y aguardiente.

El Sr. Juez Instructor le concedió un cigarro. Al que le regaló estas palabras:

“Si hubiera estado tan bien alimentado como hoy, mañana subiría al patíbulo grueso y de buen color, pero con el rancho de las cárceles he enflaquecido contra mi voluntad”.
Al preguntarle otra vez sobre el estado de su ánimo, repuso:

“Quiero demostrar que ningún valenciano sube con miedo al cadalso”.
Después, abandonando su jovialidad, comenzó a lamentarse de la educación que había recibido exclamando:

“Mi desgracia viene de mi mala educación; nunca se debe perdonar ninguna falta a los hijos, antes al contrario, es muy útil castigarlos para corregirlos, evitando de este modo que lleguen a verse en la situación en que me encuentro”.
A las diez y cuarto de la noche el reportero volvió a la capilla para entablar unas últimas palabras con el acusado y esto es lo que le dijo:

“Mañana por la tarde estarán ustedes en sus casa descansando y yo también, pues ya estaré en la fosa.
Poco después quedaba el reo dormido profundamente, hasta las cuatro menos cuarto que fue despertado por el canónigo Sr. Zarandona.

A las cuatro celebró el P. Ireneo el Santo Sacrificio de la Misa, la que escuchó san Jaime con manifiesta devoción.

Poco después celebró el Sr. Zarandona dándole la sagrada Comunión, que recibió el reo con gran recogimiento.

A las cinco y media lo dejaron solo con los sacerdotes en la capilla. Fueron interrumpidos por el doctor Sr. Bernal, titular de Catral que manifestó no haber notado nada de decaimiento ni ningún tipo de alteración.

Su cuadro clínico era de 76 pulsaciones por minuto y temperatura normal entre las ocho de la noche del día anterior hasta las siete de la mañana.

A partir de las ocho se observó en el paciente un aumento de las pulsaciones que pasaron a 104 por minuto.

A eso de las siete y media de la mañana apareció por la capilla el ejecutor de la justicia, Hermenegildo Agüero Marcos, natural de Valencia, 31 años, estatura regular, enjuto en carnes, moreno, ojos pardos y su rostro vulgar luce bigote y perilla; llevaba en la mano la hopa, unas correas y unos zapatos negros. Acto seguido se acercó al reo y le pidió perdón por lo que estaba a punto de hacer en esta pretendida sexta ejecución. (Un periódico de Valencia aseguró que venía a hacer su debut en esta población).

El reo le contestó que le perdonaba y ambos se dieron un beso.

Olvidando que pocas horas antes nadie en el pueblo ha querido darle hospedaje y que ha tenido que recurrir a una habitación que le ha cedido la Casa Consistorial.

A continuación le vistió la hopa mientras San Jaime exclamaba:

“Dios perdone al verdugo, pues él no me mata”.
Y a continuación añadió:

“Tened misericordia de mis pobres hermanas… ¡Desgraciadas!... Yo que era su único sostén voy a morir, y esos pobres ángeles van a quedar abandonados. Por Dios, señores, tened misericordia de esas pobres infelices que quedan a solas en el mundo. Protegedlas”.
Después pidió perdón justo antes de abandonar la capilla a todos los presentes.

Eran miles lo que se acercaron a contemplar la ejecución que estaba a punto de realizarse en la plaza que daba acceso a la prisión.

A las 8:45 de la mañana del 23 de Febrero de 1889 la puerta de la cárcel se abrió y ante todos se mostró el malhechor San Jaime.

Fue subido a un carro que lo condujo hasta el pie del patíbulo que aguardaba custodiado por fuerzas de la Guardia Civil. Un escaso recorrido de apenas 400 metros.

Precediendo al reo, un individuo de sobra conocido por sus vecinos que pertenecía a la hermandad de la escuela de Cristo que sostenía en sus manos de forma alzada un crucifijo.

La gente se agolpaba entorpeciendo el paso de la comitiva.

Las campanas de la parroquia empezaron a entonar una rítmica y siniestra melodía (a tenor de lo que estaba a punto de ocurrir) con una triste sonata que doblaba por el alma del hombre que muy pronto dejaría de estar vivo.

El carro llegó al patíbulo, situado en la planicie al poniente del pueblo y de la carretera y el reo puso los pies en tierra con una palidez y abatimiento que cubrían su rostro de manera maldiciente.

Durante ese breve trayecto gritó a algunas mujeres que lloraban que no hicieran tal cosa pues él no se sentía abandonado por el valor.

Empezó a subir las gradas del patíbulo y sus piernas que parecían seguras le fallaron haciéndole tropezar y a punto estuvo de caer.

Las hábiles manos de los sacerdotes que le acompañaban evitaron la caída.

Antes de sentarse en el banquillo, dirigió la palabra a aquel mar de cabezas humanas que bajo sus pies bullían, dijo:

“Noble pueblo español, hermanos míos… esta vida es un segundo, es perecedera…, me precio de ser hijo noble español. Sé que voy a morir en breves instantes… por el amor que os profeso os ruego… que no os veáis jamás en el suplicio en que me veo… tomad mi ejemplo, esta vida es un tris, ya no podré defender a mi patria. ¿Me perdonáis todos los que os halláis aquí presentes?”
Todos los espectadores se sintieron emocionados por aquellas tristes palabras y respondieron al unísono entre sollozos: “Sí, Sí.”

Acto después, se sentó en el banquillo y repitió las palabras que componían una oración que el señor Canónigo Zarandona le susurraba al oído.

Llegó el último momento entre la vida y la muerte. Le colocaron un pañuelo blanco o sudario tapándole el rostro.

El acto final de la ejecución dio comienzo y el reo se puso a recitar una oración final, un “Credo” que al llegar hasta la parte den donde se dice: “Su único Hijo”, sus labios fueron acallados para siempre por una muerte espantosa que ninguno de los que en esa época vivieron pudieron olvidar jamás.

Resultó que el verdugo era primerizo en sus labores y cometió una serie de imprudencias que hicieron que el dolor, el sufrimiento y la agonía de aquel cautivo llegaran hasta límites insospechados.

Fue un cuadro tan horroroso, que nos negamos a repetir en esta publicación que hasta el propio Juez del partido, el señor Gironés tomó cartas en el asunto y le dio una reprimenda enorme al ajusticiador. 



LA LEYENDA:

Si queréis ser testigos de algo prohibido, acudid a las postrimerías de ese lugar a altas horas de la madrugada, cuando las sombras se hacen amenazantes, cuando los rayos de la luna apenas llegan a alcanzar el suelo.

A lo mejor, y digo solo a lo mejor, escucharéis el llanto agónico de dolor de un joven torturado por las incapaces manos de un verdugo inepto.

La ejecución tuvo lugar en las afueras de Cox, el 23 de febrero de 1889, paraje de “La Tejera”, hoy calle Gabriel Miró.

sábado, 28 de enero de 2017

Concurso de Relatos: 6. "El Palacio" de Efrén Pamies



Transcurría el verano de 1.993 y como cada fin de semana, volvía a casa en moto por la antigua carretera, hoy CV-95, y al llegar a la famosa curva de los Palacios, la moto de repente se detuvo, teniendo que comprobar el motivo. Recuerdo que eran las 03:45 de la madrugada y volvía de pasar un rato con los amigos, un sábado caluroso y a pesar del tiempo transcurrido, parece que fue ayer.

Mientras comprobaba el motivo de la avería, sentí de repente y a mis espaldas, el gemido o el llanto de una mujer, a la vez que me recorría un escalofrió, sin ver ni saber su procedencia exacta. Miré a mí alrededor y descubrí que me encontraba a escasos metros de lo que fue un Palacio señorial ya en ruinas, del que recuerdo haber jugado en su interior siendo un crío. Me dio la impresión de que el llanto que creí oír venía de las mismas ruinas. Afiné el oído sorprendido, pero ya no escuché nada. Estaba todo muy oscuro, seguí comprobando la moto con una linterna de petaca que guardaba. Jamás me había dejado tirado, pero estaba tranquilo porque el pueblo se encontraba a escasos metros y por fin tras varios intentos de arrancarla, conseguí ponerla en marcha. Me marché a casa sin más y con la intriga de saber qué fue ese lamento tan extraño....podría haber sido el "aullido" de un ave nocturna??... Ni idea... Ahora tengo mis dudas. La historia que nos ocupa y mis mayores escalofríos comienzan años posteriores, cuando un anciano me relató un hecho que ocurrió hace ya muchos años...


Este relato narra la historia de lo que hace tiempo los mayores de mi pueblo saben y casi ninguno quiere recordar o hablar, donde solo los más atrevidos la han mantenido hasta la actualidad y hoy quisiera dejar constancia de esa historia o leyenda urbana que desde que la escuché, siempre me impresionó.

Corrían los duros años de la España de finales del siglo XIX y en mi localidad, a la cual mantendré en el anonimato, y como en todos los lugares de la España de la época, solo los ricos y señoriales podían permitirse el lujo de la buena vida y a mi parecer, el mal hacer, por el abuso hacia los menos favorecidos y me explico....

De todos es sabido que el hombre desde que es hombre, se ha lucrado y beneficiado del más débil, porque el egoísmo y la hipocresía innata, desgraciadamente, siempre estarán ligadas al ser humano y no es una crítica, es un hecho.

Pues volviendo a la historia que nos ocupa, como he dicho, en mi pueblo existió también, esa diferencia de clases sociales, donde solo los poderosos podían aprovecharse de los más débiles y empobrecidos y así ocurría en una hacienda, que todavía se conserva en pie pero ya carcomida y totalmente en ruinas......


En su época la finca era increíblemente espectacular, donde el Palacio señorial deslumbraba a kilómetros de distancia. La finca y dicho palacio, como siempre se le conoció, era de un terrateniente muy poderoso en la Vega baja, conocido como Don Jerónimo el cual tenía el privilegio de contar con todas las comodidades que le ofrecía su estatus social a la hora de necesitar cualquier servicio público o privado....es decir, estos señores disponían de seguridad privada, atenciones sanitarias, favores administrativos y políticos sin necesidad de "rascarse" el bolsillo......qué curioso ese refrán: "tanto tienes tanto vales" Pues sí, esas ventajas los hacía ser doblemente poderosos y autoritarios. 


La hacienda, rodeada de cultivos y demás plantaciones, necesitaba de la mano de obra durante todo el año, y no solo los vecinos del pueblo se arrodillaban textualmente ante el capataz para conseguir dichas labores y poder llevar el pan a sus familias, incluso de pueblos vecinos venían a pie diariamente en busca de trabajo. Ni que hablar de la explotación a la que tenían que lidiar de sol a sol y casi todos los días de la semana, excepto el domingo para ir a misa, que era la única fe a la que poder aferrarse en aquellos tiempos. 

Los servicios internos del Palacio estaban bien distribuidos y repartidos por varias sirvientas jóvenes que se encargaban de las labores domésticas y muy bien escogidas por Don Jerónimo.

Don Jerónimo rondaba los 45 años, estaba casado y tenía cuatro hijos, todos varones, los cuales estaban estudiando en la ciudad de Murcia y solo algunos fines de semana o en vacaciones estivales, volvían a casa. Pero mientras tanto, Don Jerónimo mantenía sus preocupaciones en la hacienda, con fama de ser duro, y extremadamente agresivo, se sabe que llegó a agredir a más de un campesino por solo una mala mirada, Carácter posiblemente heredado de su padre, del cual contaban algunos mayores de la época y muy discretamente, que llegó a matar a un sirviente a palos y lo hizo enterrar bajo las grandes piedras de los muros exteriores que levantaban el Palacio señorial y que en la actualidad todavía se conservan (auténticos restos arqueológicos). 


Pero el verdadero calvario acechaba de puertas a dentro del Palacio, pues el “señor” todopoderoso Don Jerónimo

hacía tiempo que andaba abusando sexualmente de las sirvientas, importándole un “carajo” que estuvieran casadas, comprometidas e incluso embarazadas....sí, EMBARAZADAS y así se encontraba María, embarazada y en su cuarto mes de gestación, pero que no escaparía a las continuas vejaciones y amenazas de su patrón. Quién iba a denunciar estos hechos??....Esa era la pregunta...Quién iba a atreverse a ser juzgado y condenado, aun con la verdad, acusando a un terrateniente bien protegido y que tenía el poder y a todas las autoridades en el bolsillo??... NADIE!!!...


Lo menos que le podía pasar a un pobre campesino era quedarse sin el pan de sus hijos y molido a palos…Así se las gastaba el Patrón.

Y María era una joven de 18 años que estaba sufriendo los abusos sexuales y violaciones continuas de este hombre sin escrúpulos. La joven debía aguantar en silencio al tiempo que moría interiormente de pena, hasta el punto de que nadie la vio sonreír nunca y claro, su marido, que era analfabeto, pero no tonto y que también trabajaba para Don Jerónimo, tenía que aguantar sin más remedio, por la necesidad económica a la que eran sometidos ya que eran padres de una niña de tres años, la cual vivía con los abuelos, también mantenidos por ellos. Del “sudor” de María y su marido, salía el sustento de esta familia, extremadamente humilde y que apenas tenía para vivir. Lo más grave no era quedarse sin trabajo, lo peor era que nadie te lo diera por recomendación de un terrateniente despechado y rencoroso. Los abusos eran tan continuos que posiblemente, el Patrón empezaba a obsesionarse con la joven y siempre bajo las amenazas, María sin más remedio, accedía a los deseos sexuales de su amo.


La tragedia no hacía más que empezar y aquella tarde el “puñal” que atravesó el alma de María, la marcaría para siempre hasta el punto más insospechado.

Don Jerónimo terminaba de comer y esa tarde se encontraba solo, como muchas veces en el Palacio. María hacía sus labores domésticas cuando sintió como el Patrón, más bebido que de costumbre, fue en su busca, entró en la habitación donde se encontraba la jóven y cerró la puerta desde dentro y volvió a violarla. Esta vez más salvajemente hasta el punto de provocarle unos daños irreparables…..Esa misma noche, María abortó y ya nada sería igual….Jamás pudo superarlo y solo las lágrimas reflejaban el dolor en su rostro.


Cargando con esa pena sintió que sus fuerzas la abandonaban y finalmente María se rompió, no pudo más y una noche decidió acabar con su sufrimiento, subió a la habitación más alta del Palacio y sin pensarlo saltó por la ventana, muriendo en el acto al caer de cabeza.....No puedo evitar imaginarme los momentos de sufrimiento, cuando paso junto a las ruinas pensando en el dolor, los llantos y lamentos que guardan esos muros. En la actualidad, todavía se conserva la ventana donde María decidió acabar con su calvario.....tal vez su alma siga vagando en busca de venganza o tal vez no.....nunca lo sabremos. 


Y hasta ahí la historia que se cuenta del Palacio de Don Jerónimo. No se sabe que ocurrió después, aunque muchos afirman que todo se tapó, que nadie pudo comprobar la verdad y que la muerte de María se cerró como un suicidio. Ya a mediados del siglo XX el Palacio se abandonó definitivamente quedando prácticamente en el olvido, siendo las tierras vendidas. Con el paso de los años solo quedan las ruinas y ese misterio que envuelve sus muros, paredes y ventanas.

Numerosos vecinos han sido testigos de extraños llantos y gemidos de mujer, al pasar junto a las ruinas, además de que varios investigadores de lo paranormal se han dedicado a visitar el lugar y me consta que han conseguido capturar más de una psicofonía, la más espeluznante esa que dice: “Te sacaré los ojos…” Así te pudras, Patrón…”………El misterio está servido…….


Hoy he vuelto a pasar junto al Palacio y que extraño.....No me atreví a mirar la ventana.


*Todas las descripciones, nombres e imágenes de este relato son fruto de las antiguas historias que hasta el día de hoy no tienen ninguna documentación o prueba fehaciente de los hechos descritos o narrados......"La respuesta, y como diría el mismísimo Dylan,....está en el viento".



Efrén Pamies


viernes, 27 de enero de 2017

Concurso Relatos de Terror: 4. "La Esquela" de Víctor M. Ortega Cuartero




Rutina… Todos los días el mismo ritual de vuelta a casa. Como un acto enfermizo siempre rodeaba la farola del Casino Orcelitano para descubrir si se había dejado alguna esquela sin leer.

Día tras día, semana tras semana, no fallaba nunca. A veces eran conocidos, los menos, casi siempre nombres de gente que le eran desconocidos.

Aquel día no era distinto, salvo por que la última esquela era la suya. Incrédulo la arrancó de la farola y mirando a todos lados nervioso gritaba no puede ser, no puede ser…

Y de repente, una bocanada de aire frio hizo que despertara violentamente, rodeado de sudores en la suave penumbra de la madrugada de una noche de luna llena.

Y en la mano, estaba arrugada aquella misma esquela que había visto en sus sueños. Y entre las sombras de la suave penumbra se desvaneció para siempre.

Víctor M. Ortega Cuartero