Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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sábado, 28 de enero de 2017

Concurso de Relatos: 6. "El Palacio" de Efrén Pamies



Transcurría el verano de 1.993 y como cada fin de semana, volvía a casa en moto por la antigua carretera, hoy CV-95, y al llegar a la famosa curva de los Palacios, la moto de repente se detuvo, teniendo que comprobar el motivo. Recuerdo que eran las 03:45 de la madrugada y volvía de pasar un rato con los amigos, un sábado caluroso y a pesar del tiempo transcurrido, parece que fue ayer.

Mientras comprobaba el motivo de la avería, sentí de repente y a mis espaldas, el gemido o el llanto de una mujer, a la vez que me recorría un escalofrió, sin ver ni saber su procedencia exacta. Miré a mí alrededor y descubrí que me encontraba a escasos metros de lo que fue un Palacio señorial ya en ruinas, del que recuerdo haber jugado en su interior siendo un crío. Me dio la impresión de que el llanto que creí oír venía de las mismas ruinas. Afiné el oído sorprendido, pero ya no escuché nada. Estaba todo muy oscuro, seguí comprobando la moto con una linterna de petaca que guardaba. Jamás me había dejado tirado, pero estaba tranquilo porque el pueblo se encontraba a escasos metros y por fin tras varios intentos de arrancarla, conseguí ponerla en marcha. Me marché a casa sin más y con la intriga de saber qué fue ese lamento tan extraño....podría haber sido el "aullido" de un ave nocturna??... Ni idea... Ahora tengo mis dudas. La historia que nos ocupa y mis mayores escalofríos comienzan años posteriores, cuando un anciano me relató un hecho que ocurrió hace ya muchos años...


Este relato narra la historia de lo que hace tiempo los mayores de mi pueblo saben y casi ninguno quiere recordar o hablar, donde solo los más atrevidos la han mantenido hasta la actualidad y hoy quisiera dejar constancia de esa historia o leyenda urbana que desde que la escuché, siempre me impresionó.

Corrían los duros años de la España de finales del siglo XIX y en mi localidad, a la cual mantendré en el anonimato, y como en todos los lugares de la España de la época, solo los ricos y señoriales podían permitirse el lujo de la buena vida y a mi parecer, el mal hacer, por el abuso hacia los menos favorecidos y me explico....

De todos es sabido que el hombre desde que es hombre, se ha lucrado y beneficiado del más débil, porque el egoísmo y la hipocresía innata, desgraciadamente, siempre estarán ligadas al ser humano y no es una crítica, es un hecho.

Pues volviendo a la historia que nos ocupa, como he dicho, en mi pueblo existió también, esa diferencia de clases sociales, donde solo los poderosos podían aprovecharse de los más débiles y empobrecidos y así ocurría en una hacienda, que todavía se conserva en pie pero ya carcomida y totalmente en ruinas......


En su época la finca era increíblemente espectacular, donde el Palacio señorial deslumbraba a kilómetros de distancia. La finca y dicho palacio, como siempre se le conoció, era de un terrateniente muy poderoso en la Vega baja, conocido como Don Jerónimo el cual tenía el privilegio de contar con todas las comodidades que le ofrecía su estatus social a la hora de necesitar cualquier servicio público o privado....es decir, estos señores disponían de seguridad privada, atenciones sanitarias, favores administrativos y políticos sin necesidad de "rascarse" el bolsillo......qué curioso ese refrán: "tanto tienes tanto vales" Pues sí, esas ventajas los hacía ser doblemente poderosos y autoritarios. 


La hacienda, rodeada de cultivos y demás plantaciones, necesitaba de la mano de obra durante todo el año, y no solo los vecinos del pueblo se arrodillaban textualmente ante el capataz para conseguir dichas labores y poder llevar el pan a sus familias, incluso de pueblos vecinos venían a pie diariamente en busca de trabajo. Ni que hablar de la explotación a la que tenían que lidiar de sol a sol y casi todos los días de la semana, excepto el domingo para ir a misa, que era la única fe a la que poder aferrarse en aquellos tiempos. 

Los servicios internos del Palacio estaban bien distribuidos y repartidos por varias sirvientas jóvenes que se encargaban de las labores domésticas y muy bien escogidas por Don Jerónimo.

Don Jerónimo rondaba los 45 años, estaba casado y tenía cuatro hijos, todos varones, los cuales estaban estudiando en la ciudad de Murcia y solo algunos fines de semana o en vacaciones estivales, volvían a casa. Pero mientras tanto, Don Jerónimo mantenía sus preocupaciones en la hacienda, con fama de ser duro, y extremadamente agresivo, se sabe que llegó a agredir a más de un campesino por solo una mala mirada, Carácter posiblemente heredado de su padre, del cual contaban algunos mayores de la época y muy discretamente, que llegó a matar a un sirviente a palos y lo hizo enterrar bajo las grandes piedras de los muros exteriores que levantaban el Palacio señorial y que en la actualidad todavía se conservan (auténticos restos arqueológicos). 


Pero el verdadero calvario acechaba de puertas a dentro del Palacio, pues el “señor” todopoderoso Don Jerónimo

hacía tiempo que andaba abusando sexualmente de las sirvientas, importándole un “carajo” que estuvieran casadas, comprometidas e incluso embarazadas....sí, EMBARAZADAS y así se encontraba María, embarazada y en su cuarto mes de gestación, pero que no escaparía a las continuas vejaciones y amenazas de su patrón. Quién iba a denunciar estos hechos??....Esa era la pregunta...Quién iba a atreverse a ser juzgado y condenado, aun con la verdad, acusando a un terrateniente bien protegido y que tenía el poder y a todas las autoridades en el bolsillo??... NADIE!!!...


Lo menos que le podía pasar a un pobre campesino era quedarse sin el pan de sus hijos y molido a palos…Así se las gastaba el Patrón.

Y María era una joven de 18 años que estaba sufriendo los abusos sexuales y violaciones continuas de este hombre sin escrúpulos. La joven debía aguantar en silencio al tiempo que moría interiormente de pena, hasta el punto de que nadie la vio sonreír nunca y claro, su marido, que era analfabeto, pero no tonto y que también trabajaba para Don Jerónimo, tenía que aguantar sin más remedio, por la necesidad económica a la que eran sometidos ya que eran padres de una niña de tres años, la cual vivía con los abuelos, también mantenidos por ellos. Del “sudor” de María y su marido, salía el sustento de esta familia, extremadamente humilde y que apenas tenía para vivir. Lo más grave no era quedarse sin trabajo, lo peor era que nadie te lo diera por recomendación de un terrateniente despechado y rencoroso. Los abusos eran tan continuos que posiblemente, el Patrón empezaba a obsesionarse con la joven y siempre bajo las amenazas, María sin más remedio, accedía a los deseos sexuales de su amo.


La tragedia no hacía más que empezar y aquella tarde el “puñal” que atravesó el alma de María, la marcaría para siempre hasta el punto más insospechado.

Don Jerónimo terminaba de comer y esa tarde se encontraba solo, como muchas veces en el Palacio. María hacía sus labores domésticas cuando sintió como el Patrón, más bebido que de costumbre, fue en su busca, entró en la habitación donde se encontraba la jóven y cerró la puerta desde dentro y volvió a violarla. Esta vez más salvajemente hasta el punto de provocarle unos daños irreparables…..Esa misma noche, María abortó y ya nada sería igual….Jamás pudo superarlo y solo las lágrimas reflejaban el dolor en su rostro.


Cargando con esa pena sintió que sus fuerzas la abandonaban y finalmente María se rompió, no pudo más y una noche decidió acabar con su sufrimiento, subió a la habitación más alta del Palacio y sin pensarlo saltó por la ventana, muriendo en el acto al caer de cabeza.....No puedo evitar imaginarme los momentos de sufrimiento, cuando paso junto a las ruinas pensando en el dolor, los llantos y lamentos que guardan esos muros. En la actualidad, todavía se conserva la ventana donde María decidió acabar con su calvario.....tal vez su alma siga vagando en busca de venganza o tal vez no.....nunca lo sabremos. 


Y hasta ahí la historia que se cuenta del Palacio de Don Jerónimo. No se sabe que ocurrió después, aunque muchos afirman que todo se tapó, que nadie pudo comprobar la verdad y que la muerte de María se cerró como un suicidio. Ya a mediados del siglo XX el Palacio se abandonó definitivamente quedando prácticamente en el olvido, siendo las tierras vendidas. Con el paso de los años solo quedan las ruinas y ese misterio que envuelve sus muros, paredes y ventanas.

Numerosos vecinos han sido testigos de extraños llantos y gemidos de mujer, al pasar junto a las ruinas, además de que varios investigadores de lo paranormal se han dedicado a visitar el lugar y me consta que han conseguido capturar más de una psicofonía, la más espeluznante esa que dice: “Te sacaré los ojos…” Así te pudras, Patrón…”………El misterio está servido…….


Hoy he vuelto a pasar junto al Palacio y que extraño.....No me atreví a mirar la ventana.


*Todas las descripciones, nombres e imágenes de este relato son fruto de las antiguas historias que hasta el día de hoy no tienen ninguna documentación o prueba fehaciente de los hechos descritos o narrados......"La respuesta, y como diría el mismísimo Dylan,....está en el viento".



Efrén Pamies


sábado, 7 de enero de 2017

El Demonio del Palacio de la Baronesa de la Linde



Estamos a los pies del palacio de la baronesa de la linde, un palacio de estilo neogótico que fue construido entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Su fachada es bastante interesante ya que es de estilo neogótico como he dicho antes y es única en toda la ciudad de Orihuela y se pueden ver con claridad unas ventanas ojivales con escudos nobiliarios y en la portada vemos un arco con baquetones estilo gótico sin ojiva.

Bueno, vamos a contar la leyenda que conocemos sobre este lugar según nos consta a través de los testimonios de algunas personas que han participado en la ruta.

El Palacio, por la descripción que nos hacen de cómo es por dentro, yo no he llegado a verlo, con una armadura a cada lado de una larga escalera preciosa atravesada de una alfombra roja y un jardín enorme que llega hasta la otra calle.

Una de las personas que vinieron a la ruta era una una enfermera y esta mujer había estado al cuidado de una de las últimas supervivientes de la familia noble dueña del palacio.

Esta mujer mayor llegó hasta los 90 años más o menos y cuenta la enfermera que se encontraba de servicio acompañada de su hija y una amiga de esta.

La anciana, persona de sangre noble, no era de contar historias banales, misteriosas o bromas.

Su forma de hablar era muy peculiar porque ella no decía parrafadas, lo que hacía era recitar dulces frases que más bien parecían poemas.

Esta sabia y respetada mujer contó que en el lugar donde actualmente reside el palacio, antes de haber sido construido, ya se comentaba sobre una presencia maligna en aquel lugar y de hecho cuando el palacio fue ocupado por sus familiares se producían una serie de extraños fenómenos como desaparición o cambio de lugar de algunos objetos y sonidos de origen desconocido que en la oscuridad de la noche helaban la sangre a cualquiera.

Como las niñas no la creyeron, la mujer hizo que entraran a una estancia que permanecía cerrada y abandonada y les dijo que trajeran ante su presencia una silla de aspecto napoleónico.

En la base de la silla, dónde se ponen las posaderas, había la forma de una garra como si se hubiera quedado una mano diabólica marcada a fuego en la silla.


...

Una leyenda de este lugar más conocida en Orihuela por todos, es que el barón tenía en el jardín un huerto y en él tenía árboles frutales como podrían ser Higueras.

Las Higueras daban unos frutos de agradable aspecto y espectacular sabor.

Todos sabían de las excelencias de sabor de aquellos productos cuidados a mano por el servicio del Palacio.

Pero como el hambre está por todas partes, resulta que algunos niños con el estómago vacío escuchaban la llamada de sus desnutridos organismos a devorar aquellas delicias.

Algunos vecinos del barrio se colaban sin que se dieran cuenta y robaban algunos higos.

El barón estaba ya cansado de estos pequeños granujillas y ordenó a sus criados que por favor si algún día veían a alguno de aquellos pequeños rateros en el interior de su huerto que lo avisaran.

Y eso es lo que ocurrió.

Un día, un grupo de pequeñuelos con malas intenciones penetraron en el recinto y se acercaron con sigilo al huerto en donde se erguían las higueras luciendo sus frescos frutos.

Uno de los criados se dio cuenta de lo que estaba pasando y acudió con presteza a avisar al patrón.

Entre varios del servicio, bajo las órdenes de capturar al granujilla dadas, fueron rodeando a uno de estos chicos y por sorpresa lo acorralaron.

El niño asustado e inquieto empezó a golpearlos y a mover las piernas en todas direcciones intentando escapar.

El Barón se acercó a él y le dirigió una severa mirada que dejó al niño completamente paralizado.

Cuenta la tradición que aquel hombre sin escrúpulos colocó la mano del niño sobre una superficie y de un golpe seco y rápido lo dejó manco de un hachazo.

(Creo que esto también podría explicar lo de la mancha de la mano en la silla).


NUEVAS INVESTIGACIONES


Tras muchos papeles y libros ojeados tuve la suerte de descubrir entre los millones de documentos editados por ilustres oriolanos uno que me pareció muy destacable.

No tanto por el hecho que relata en sí que coincide con extrema exactitud con lo contado en este blog salvo pequeños detalles sino por la importancia de su autor en cuanto a prestigio y renombre internacional.

En la obra teatral "El labrador de más aire" de nuestro autor más carismático y conocido en el mundo, Miguel Hernández hay una referencia a este hecho:


Fue éste el caso: le dio a cierta

rapazuela candorosa
por cosechar una rosa
cada día en una huerta.
La huerta pertenecía
al dominio del señor
que advirtió lo de la flor
de la niña cierto día.
Y cuando llegó al siguiente
ella de un modo sencillo
al rosal, salió un cuchillo
colérico y reluciente
al encuentro de su mano;
y con los dedos partidos
quedó, pegando alaridos
y desangrándose en vano.

Juan

¿Pero es posible? ¡Canalla!
Si fuera el suceso cierto,
merecería estar muerto
hace ya mucho tiempo.

Podríamos considerar este relato como fruto de la imaginación propagandística de un escritor con ansias revolucionarias: un aristócrata, harto de ver que una niña ha cogido la costumbre de cortar una flor de su huerto cada vez que pasa por delante, le rebana los dedos con un cuchillo. 


Per lamentablemente, el suceso ocurrió realmente en la ciudad de Orihuela por obra y gracia del ciudadano Antonio de Piniés y Roca de Togores, barón de La Linde, casado con la marquesa de Rubalcába. y jefe local de Falange. Al estallar la Guerra Civil se le imputó concretamente este cargo y juzgando que, efectivamente, «merecería estar muerto», fue fusilado. (Según investigaciones realizadas por Eutimio Martín para su obra EL OFICIO DE POETA.

Josefina Manresa, en su autobiografía RECUERDOS DE LA VIUDA DE MIGUEL HERNÁNDEZ alude al siniestro suceso protagonizado por el Barón de la Linde que, obviamente quedó anclado en la memoria colectiva de Orihuela.

Cita textualmente: 

"En Orihuela, entre los marquesados que abundan, estas casas preciosas, con sus jardines que yo recuerdo volteándose por sus tapias las ramas verdes y sus flores. En una de ellas habitaba un barón que vivía feliz con su huerto y su jardín, pero, harto el hombre de que los chi­quitos se subieran a las tapias a coger ese capricho de colores que a ellos les llamaba la atención, salió un día entre las ramas el titula­do y, con la tijera de podar, le cortó la mano a un niño".