Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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viernes, 8 de mayo de 2026

Todas las personas vacunadas covid tienen riesgo de morir por hantavirus

 


Una nueva prueba de que muchos de los problemas de salud que estamos teniendo fueron previstos de antemano aparece justo en esta época en la que los medios de desinformación masiva no dejan de insistir con el tema del hantavirus.

Solo hay que mirar el informe elaborado por la propia compañía farmacéutica Pfizer: el Informe de Seguridad Post‑Autorización de Pfizer (BNT162b2): Análisis de Notificaciones Adversas Globales – Febrero de 2021, donde en la página nº 33 (curioso el número, por cierto) ya se mencionaba que uno de los posibles efectos adversos era precisamente la infección pulmonar por hantavirus. Qué casualidad: el virus de moda.

Esto ya nos da una pista muy aclaratoria de que sabían lo que hacían y ya esperaban, desde 2021, lo que estaba por suceder en este año 2026, cuando cada noticiario dedica el 80 % de su tiempo a asustar a la población hablando sobre “el bicho”.

Lo preocupante es que, si entramos en una situación similar a la de 2020, no será de forma aleatoria como pareció aquella primera vez. Esta vez parece que se han encargado ellos mismos de introducir en cada persona inoculada algo que podría provocar los síntomas descritos como infección por hantavirus.

Así, miles de millones de personas vacunadas podrían morir por esa supuesta nueva enfermedad, y nadie culparía a las inyecciones.

Les dejo el enlace al documento oficial, un documento que forma parte del lote de archivos que la FDA entregó tras una demanda FOIA (Freedom of Information Act) presentada por Public Health and Medical Professionals for Transparency (PHMPT).

La FDA confirmó que los documentos entregados eran auténticos.

Y que esté precisamente en la página 33 es una declaración de intenciones.

https://phmpt.org/wp-content/uploads/2021/11/5.3.6-postmarketing-experience.pdf

viernes, 3 de abril de 2026

El libro definitivo sobre la vacuna covid

 


Cómo las vacunas Covid causaron la mayor catástrofe sanitaria de la historia. Reporte de muertes y lesiones masivas en residencias y hospitales con miles de afectados ya desde el primer mes de inicio de vacunación.

Análisis del exceso de mortalidad que produjeron en más de 40 de los principales países del mundo durante los dos primeros años de vacunación con millones de muertos y afectados. Datos de VAERS, EudraVigilance, FDA, EMA, CDC, OMS, y más. Más de 700 estudios científicos oficiales demostrando que las vacunas Covid producen daños trombóticos, hemorrágicos, cardíacos, neurológicos, oncológicos, linfáticos, inflamatorios, inmunitarios, muerte y enfermedades raras. Muestra de cómo medios de información oficiales, LaSexta, Antena3, RTVE, Tele5, DiarioAS, El Periódico Público, El Mundo, Radio Cope, El Independiente, La Vanguardia, elDiario, TheGuardian, 20 Minutos, y más, agencias de verificación de datos; Newtral, Maldita, EFE Verifica, International Fact-Checking Network, famosos televisivos; Margarita del Val, Ana Rosa Quintana, El Brujo, Susanna Griso, Enrique Cerezo, Carmen Lomana, Antonio Resines, Fabiola Martínez, Joaquín Prats, Pepa Muños, Emilio Butragueño, Belén Esteban, y más, y entidades médicas y gubernamentales; AEV, AEP, SEACV, SEIMC, ASSC, AEMP, ICMRA, SEI, SEM, SEV, Comisión Europea, Ministerio de Sanidad, OMS, EMA, FDA, CDC y más, lo ocultaron todo y siguieron promoviendo reiteradamente a la población el mantra de "las vacunas son seguras".

*Haz click en la imagen para acceder al libro en AMAZON.



lunes, 2 de febrero de 2026

La imagen del despertar

 


Si me concedes unos segundos de tu tiempo, quizá cambie la forma en que ves el mundo. Quiero que prestes atención a esta captura de pantalla: mírala con calma, sin prisas, obsérvala con detenimiento, analízala, piénsala.

Si después de hacerlo no has despertado, simplemente significará que tu momento aún no ha llegado.

No hacen falta más palabras ni comentarios. Si no lo ves, es que todavía no naciste para verlo. Quizá me equivoque y, con el tiempo, los papeles se inviertan: tal vez tú acabes despertando del sueño eterno y yo termine dormido en mis laureles. Pero lo cierto es que el momento es ahora, y esto es lo único que puedo ofrecerte para intentar que abras los ojos de una vez.

Es solo una captura de un instante clave durante la pandemia, algo que apareció en televisión mientras se celebraban unas elecciones en España. Si después de verla todo sigue igual para ti, no pasa nada: simplemente no era tu momento, quizá lo sea más adelante.

En cualquier caso, si logro que aunque sea uno de vosotros despierte, me daré por satisfecho.

Gracias por estar al otro lado, y disculpad el trabajo que me tomo con estas cosas.

La imagen tiene tanta fuerza, abarca tanto, que por sí sola —junto a esas pocas palabras que aparecen debajo— lo explica absolutamente todo.


sábado, 27 de septiembre de 2025

🟥 MANIFIESTO: LA VERDAD QUE NADIE QUISO ESCUCHAR

 


El Gobierno de España, a través de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), reconoció en su 19º Informe de Farmacovigilancia sobre Vacunas COVID-19 —publicado el 19 de enero de 2023— que hasta el 31 de diciembre de 2022 se habían recibido 84.650 notificaciones de efectos adversos tras la vacunación, de las cuales 14.003 fueron consideradas graves y 500 tuvieron desenlace mortal.

A pesar de estos datos oficiales, el Gobierno de España y sus cómplices autonómicos repitieron hasta la saciedad que las vacunas eran “seguras y eficaces”. Mintieron. Mintieron ante millones de personas, ocultando riesgos, silenciando voces críticas, y manipulando el consentimiento informado. A día de hoy, ningún responsable ha dimitido. Ninguno ha pedido perdón. Ninguno ha asumido las consecuencias.

Mientras tanto, yo fui insultado, ridiculizado, señalado como “loco conspiranoico”, por advertir lo que era evidente para quien quisiera mirar con honestidad. Dediqué cinco años de mi vida a intentar evitar esta catástrofe. Lo hice por convicción, por responsabilidad, por humanidad. Y cuando los hechos se confirmaron —cuando el propio Gobierno reconoció lo que tanto tiempo llevé denunciando— seguí recibiendo desprecio en lugar de reconocimiento.

Yo sí di la cara por vosotros. Y vosotros, en vez de pedirme perdón, corréis a votarles, a seguir dándoles apoyo a estos delincuentes asesinos. Es el mundo al revés. El suicida le da la mano a su verdugo justo antes de que le maten a él y a toda su familia.

Este manifiesto no es una queja. Es una advertencia. Es un testimonio. Es una llamada a la conciencia. Porque la historia no perdona a los que miraron hacia otro lado. Y yo no pienso callar.

*A partir de este informe, ya no hay excusas. Ya no se trata de teorías, sospechas o intuiciones. Es el propio Estado quien admite —por escrito y con cifras— que hubo muertes tras la vacunación. Y sin embargo, el relato oficial no cambió. Peor aún: el propio Gobierno decidió cerrar el seguimiento público. El 19 de enero de 2023, junto con la publicación del 19º Informe de Farmacovigilancia, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) anunció que no se emitirían más informes específicos sobre efectos adversos de las vacunas COVID-19. Desde entonces, cualquier nuevo riesgo se comunicaría únicamente mediante notas informativas o actualizaciones técnicas, fuera del escrutinio ciudadano.


19º Informe de Farmacovigilancia sobre Vacunas COVID-19 | AEMPS



martes, 23 de septiembre de 2025

El Silencio de los Vivos





En estos tiempos, cada habitante de este mundo conoce al menos una historia de alguien que partió de forma repentina, sin aviso, sin explicación. No es una rareza, no es una excepción. Es rutina. Y sin embargo, nadie habla de ello.

Durante los años 2020 y 2021, hubo quienes alzaron la voz. Advirtieron, señalaron patrones, pidieron respuestas. Fueron ridiculizados, tachados de conspiranoicos, expulsados del discurso público. Ahora, en 2025, ese mismo grupo ha sido oficialmente declarado “colectivo no deseado” por el gobierno de la Unión Europea. Se les persigue, se les silencia, se les arranca el derecho a expresarse. La censura contra ellos ya no se disfraza de protección: se exhibe como virtud.



Vivimos en un mundo donde, en apenas cinco días, cuatro niños pueden morir súbitamente mientras juegan al fútbol en la misma ciudad… y nadie se inmuta. Nadie pregunta. Nadie investiga. La muerte se ha vuelto tan cotidiana que ya no provoca ni curiosidad.



Hemos visto familias enteras fallecer en una sola noche, en una misma casa, todos sus miembros se fueron de repente. Hemos presenciado en directo cómo personas se desploman frente a las cámaras de televisión, cómo los presentadores de noticias rompen en llanto al comenzar el telediario, incapaces de sostener la máscara. Un ejemplo de esto es el desvanecimiento repentino de la ministra de sanidad de Suecia en pleno directo hace apenas unos días.



Hemos asistido a manifestaciones multitudinarias, donde miles claman justicia por sus muertos, mientras otros pasan de largo, como si el dolor ajeno fuera parte del paisaje.



Vemos cada día como los medios nos ponen en alerta ante lo que ellos cuentan que vendrá en pocos años, récord de todo tipo de cánceres, de alzeimer, de enfermedades autoinmunes. Es como si el mundo donde se supone que evoluciona a nivel sanitario y científico vaya como los cangrejos, para atrás. Y la gente sigue sin pedir explicaciones. ¡Más dinero para sanidad! Pero cada vez caen más.








La industria del entretenimiento ha comenzado a jugar con la muerte súbita, a convertirla en espectáculo, en narrativa, en algo que se consume sin pensar. Hemos visto edificios enteros donde la mitad de los vecinos ya no están.




Y cuando el exceso de mortalidad se vuelve imposible de ocultar, aparece una nueva etiqueta (algunas ridículas): “golpe de calor”, “ahogamiento invisible”, “long covid”. "bacterias pesadilla" Palabras que tranquilizan, que anestesian, que evitan la pregunta más incómoda: ¿por qué?




Y aún así, la mayoría sigue sin cuestionarse nada. Sin indagar. Sin preocuparse. Es triste, sí. Pero al final, cada uno elige cómo vivir… o cómo ignorar.

Más allá de la manipulación, de las falsas promesas, de los espejismos democráticos y las causas supuestamente nobles, la responsabilidad última recae en el individuo. En su decisión de mirar hacia otro lado, de evitar la verdad, o de enfrentarse a ella.




domingo, 7 de septiembre de 2025

La última vez que creí en el silencio



La primera vez que la vi aparecer, algo en ella me detuvo. No fue solo que su rostro me resultara vagamente familiar, sino la sombra que habitaba en sus ojos: un pesar profundo, como si cargara con más de lo que podía sostener. La habían traído como invitada a una de nuestras reuniones para "negacionistas", esas veladas donde nos permitíamos una risa amable de quienes aún creían en el cuento oficial, en la farsa que nos habían vendido.

Era una mujer mayor, vestida de negro, con la piel pálida y el gesto ausente. Había perdido a su marido hacía apenas unos días. Ambos habían estado ingresados en estado crítico, víctimas del supuesto virus. Ella sobrevivió. Él no.

Cuando me vio, su expresión cambió. Se iluminó, como si por un instante el dolor cediera paso al reconocimiento. Había sido clienta en mi antiguo trabajo, Bricoriol, y me saludó con una calidez inesperada. Se detuvo a hablar conmigo, con la mascarilla aún puesta, mientras nosotros, por supuesto, no llevábamos ninguna.

Nos contó su historia en primera persona. Su voz temblaba, pero no por debilidad, sino por la intensidad de lo vivido. Todos la escuchamos en silencio.

Luego, la noche siguió su curso. Nos pusimos manos a la obra, compartiendo los platos que cada uno había traído, o el que alguien había preparado para todos. No diré nombres.

Ella seguía aferrada a su mascarilla, presa del miedo. No quería quitársela. Pero al ver que ninguno de nosotros la llevaba, y al escuchar nuestras palabras, nuestras bromas, nuestras razones, poco a poco fue cediendo. Se la quitó. Y en su mirada se leía el vértigo de quien se asoma al abismo de lo desconocido. Temía que, sin esa tela que le daba una falsa sensación de seguridad, su suerte volviera a torcerse, que acabara otra vez en el hospital.

Pero las horas pasaron. Y ella empezó a adaptarse. Observó cómo nos relacionábamos, cómo nos dábamos la mano, cómo nos abrazábamos, cómo nos saludábamos con los dos besos de siempre. Nadie enfermaba. Nadie sufría. Lo que vio fue amor, camaradería, amistad. Y entendió que eso, más que cualquier medida impuesta, era la verdadera barrera contra el miedo.

Al final de la noche, su rostro había cambiado. Su ánimo también. Se animó a compartir sus vivencias con el grupo. Y cuando la velada terminó, estoy convencido de que nunca volvió a ponerse ese trapo que le sellaba la boca.

Desde entonces, cada vez que me la he vuelto a encontrar, es otra persona. Sin miedo. Sin rencor. Solo amor.

Te cuento esto para que juzgues por ti mismo. Para que decidas si realmente éramos peligrosos, como decía la televisión, en ese acoso sistemático contra quienes solo querían ejercer su derecho a pensar por sí mismos, a no ser manipulados ni engañados.



domingo, 12 de julio de 2020

La Virgen de la Mascarilla




Como aficionado a los hechos curiosos y misteriosos de Orihuela me ha dejado muy sorprendido el "milagro" que descubrimos ayer en la Iglesia de Santa Justa.

De camino a la Sacristía, a mano derecha exite este cuadro de la virgen con más de un siglo de antiguedad. (1905)


A simple vista se trata de una obra pictórica típica religiosa con una representación de la Virgen. Sin nada aparentemente destacable a nivel de misterio.

El problema viene cuando en determinadas horas de luz, conforme vamos cambiando el ángulo de observación, nos encontramos con esta sugerente representación en donde podemos contemplar a la misma figura con una mascarilla en la cara, tal y como si se tratase de un aviso que el artista quiso plasmar en otra época lejana dotando a la imagen de cierto efecto 3D que depende de nuestro ángulo de visión.



El espectáculo es impresionante si lo vemos a través de nuestros ojos en vez de los de una cámara. Creanme que la foto no le hace justicia.

¿Es casualidad o el autor quiso avisarnos de algo maligno que está por venir y que ya estamos sintiendo en nuestra piel?