viernes, 25 de noviembre de 2016

Anécdotas de nuestros cines: El Riacho

* Sólo se trata de una anécdota, no entro a valorar quien tiene razón ni tampoco quiero que se convierta esta entrada en un panfleto político de ningún color. Sólo reflejo las dos versiones que me han llegado hasta los oídos.

La versión de la Izquierda:

En 1971, un grupo de jóvenes cargados de ilusión y optimismo, forman un pequeño grupo cultural en la calle de la corredera. El Club Tháder.

Allí se reunieron de vez en cuando para tratar temas de relevancia.

Uno de sus actos más importantes fue el Primer Homenaje en la Historia de Orihuela a Miguel Hernández en el aniversario de su muerte.

Durante una semana (del 22 al 27 de Marzo de 1971) se celebraron en el local del cine Riacho, una serie de actos tales como conferencias, teatro, música y poesía.

El lleno fue absoluto.

El pueblo oriolano participó activamente de estos actos y fue una alegría comprobar que la memoria de nuestro poeta no había caído en el olvido.

Para costear la carga económica que supuso este esfuerzo extra se propusieron varias soluciones:

La primera de ellas era una rifa de un viaje a través de la venta de las típicas papeletas. Pero fue desechado por el escaso margen de beneficio.

Entonces, sus cabezas fueron iluminadas por la llama de la sabiduría y optaron por cambiar el premio del viaje por regalar las Obras Completas de Miguel Hernández.

Fue tal el éxito de la rifa que tuvo que volver a repetirla.

Así fueron sufragados la mayor parte de los gastos.

Con toda la programación de los distintos actos ya programada, vino para desmoralizarlos el problema de la censura.

El grupo ilicitano escogido que iba a realizar una escenificación poética basada en las poesías de Miguel Hernández era “La Carátula” y los folios en donde estaban escritos los versos aparecían llenos de sucios tachones impuestos desde la Censura de la Gobernación.

Obligados por ley estaban de presentar los folios que componían el programa al Cuartel de la Guardia Civil de Orihuela.

Cuando fueron a recogerlo dos horas antes del inicio del evento, desde el despacho del teniente de la Guardia civil les hicieron saber que la censura había hecho desparecer de golpe y porrazo de la función mucho más material dejando la duración de la misma a tan solo una hora.

Estos jóvenes mantuvieron en secreto este hecho y no se lo hicieron saber a la Comisión de los actos ni a “La  Carátula”.

Durante la función que transcurrió con normalidad, se presentaron unos sujetos que aun tratando de pasar desapercibidos todos supieron que se trataba de la policía secreta.

Y también ocurrió lo mismo al día siguiente en la función de los cantantes.

Lo más reseñable fue que en el cartel que se realizó para pedir la ayuda económica del resto de vecinos, se había destacado en rojo la palabra “Socorro” que no escondía ningún propósito oculto. Pero algunos de los fotógrafos dejaron constancia en sus fotografías que aquello era intencionado y que se trataba de una señal suspicaz que sólo algunos podían descubrir entre aquellas letras rojizas disfrazadas de mensaje subversivo.

A raíz de aquello, varios de los integrantes del grupo cultural Tháder fueron interrogados entre ellos su Presidente, José Martínez Carmona y José Cases además de otros de los organizadores del evento que tuvieron que presentarse en el cuartel de la Guardia Civil de Orihuela mientras sus domicilios eran registrados

La marcha de clausura que debía terminar en el cementerio de Orihuela fue terminantemente prohibida.



La versión de la Derecha:

Fue un abuso del grupo de la izquierda que descaradamente pisoteaba su propio discurso sobre la libertad aprovechándose de la buena voluntad del pueblo, los dirigentes y las autoridades de la ciudad de Orihuela que habían dado su permiso para que se celebrara el evento, en un momento delicado de la historia de España, convirtiendo lo que iba a ser un acto conmemorativo y pacífico hacia la figura de Miguel Hernández en una reunión de carácter político con llamadas sutiles pero visibles por todos a simple vista a la subversión, como el ejemplo del famoso cartel en donde de miles de colores se eligió el rojo distintivo del movimiento de la izquierda para rotular la palabra “Socorro”. 

¡Qué casualidad tan generosa!, ¡La palabra más importante de la sala y en el color más característico del movimiento comunista!

Con un matiz en sus discursos cargado de mensajes que iban más allá de lo puramente cultural como eran las continuas alusiones a intelectuales que comulgaban con sus ideas políticas (Antonio Gramsci, Rafael Alberti, sí, aquel que lo echó de su casa allá en Madrid, a nuestro querido poeta) o dirigentes extranjeros pertenecientes a la izquierda más radical.

Si aquello era un movimiento social que buscaba el reconocimiento de nuestra figura literaria más importante de la historia, no se sabe qué pintaban allí aquellas menciones tan especiales como la que iba encaminada a marcar las excelencias de Ho Chi Minh (El revolucionario vietnamita).

Por eso hubo censura y detenciones con registros.

Aquello fue una provocación.



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