martes, 13 de diciembre de 2016

Lo que debes saber de nuestro castillo



1. Los Vikingos tomaron el Castillo en el año 859.


En la provincia de Alicante y Murcia podemos encontrar más de doscientos restos de esos Castillos que antaño se utilizaron para defender dichos territorios.

Algunos, rehabilitados con pasión por los arqueólogos de determinadas localidades son la envidia del resto de España, como el de Lorca o el de Alicante.

Nosotros en Orihuela, tristemente tenemos que conformarnos con las ruinas del que en la antigüedad fue considerado por todos nuestros amigos y enemigos como el más espectacular e impresionante de la península.

Una fortaleza inexpugnable que muy pocas veces fue tomada por la fuerza. Y que tenía a su alrededor una de las murallas más descomunales que se recuerdan de toda Europa.

Cánticos y Leyendas suenan tras las piedras de esas fabulosas construcciones que se levantaban desafiando incluso la fuerza de los vientos.

Aquí tenemos la Leyenda de la Armengola o la gesta de la mujer que fue capaz de desbaratar los planes de masacre de nuestros enemigos musulmanes.

También el relato publicado en la novela de Los Caballeros de Loyola que narra las peripecias y aventuras de un grupo de niños que permanecían internados en el Colegio Santo Domingo y que en una de sus excursiones vinieron a parar a la zona de los llamados calabozos del Castillo.

Sin olvidarnos por supuesto de la explosión del polvorín que esparció los miembros de casi cien soldados castellanos por la sierra y que a día de hoy aún no hemos sido capaces de encontrar.

Pero no debemos de conformarnos solo con estas bravas gestas.

Cientos de batallas se han librado en ese monte.

Miles de soldados perdieron allí su vida defendiendo unos ideales que les llevaron a la desdicha.

Esas piedras que coronan la cima de monte tienen un valor histórico realmente importante.

Pero, ¿es suficiente para competir con el resto de Castillos, murallas, torres, castillejos y demás que hay repartidos en el interior de la Comunidad Valenciana o la Región de Murcia?

Yo digo que no.

A esto, tenemos que añadirle un hecho que es exclusivo de Orihuela. Alguien muy especial se asentó en nuestro castillo y sólo en nuestro castillo de los tantos que pueblan las dos regiones.

Pero para ello tengo que empezar a hablaros de una serie de televisión que tiene cientos de miles de fans en todo el planeta.

Una de las series más exitosas de estos últimos años, VIKINGS, destaca por su gran fidelidad histórica.

Ya que parte de unas fuentes documentadas muy rigurosas y ricas en detalles como la fiel representación antropológica de la sociedad vikinga de la época.

Esta serie narra las aventuras del vikingo Ragnar Lodbrok que fue uno de los héroes más famosos de la cultura nórdica que saqueó Northumbria, Francia y Bretaña.

Arrastrado por las prometedoras leyendas que hablan de tierras al oeste donde aguardan grandes riquezas y harto de su jefe tribal, el conde Harldson, pide a su amigo Floki ayuda para que le construya una embarcación para lanzarse al mar en busca de aventuras.

Le apoyan un número de hombres valerosos como su hermano el despiadado y feroz Rollo que junto a él conspiran hasta destronar a Harldson, transformándose así en la leyenda viviente que vino a Orihuela, a establecerse en lo alto del Monte san Miguel en nuestra fortaleza desde donde organizó la mayor parte de sus asaltos.

Esto ocurrió por el año 859 después de Cristo.

Los oriolanos fuimos testigos de cómo una flota compuesta por 62 embarcaciones vikingas cargadas con cientos de hombres cada una que lucían largas melenas ondeando al viento, atravesaron la desembocadura del río Segura hasta llegar a nuestras puertas.

Armados por el deseo del sabor de la sangre y de suculentas riquezas, consiguieron hacerse con la fortaleza inexpugnable de Orihuela.

Desde nuestro castillo, según documenta el Museo Arqueológico MARQ de Alicante, se diseñaron y ejecutaron las incursiones que se realizaron por tierras mediterráneas que llegaron incluso a Baleares, Provenza, La Toscana y que dejaron devastados pueblos limítrofes pertenecientes a la costa Valenciana.

Todo ello fielmente reflejado en los documentos que se conservan de distintos cronistas musulmanes.

Si quieres conocer el lugar donde Ragnar diseñó los ataques más salvajes y despiadados de la historia de nuestra civilización, no te puedes perder la visita a nuestro castillo.

Apúntate con nosotros a la Ruta del Castillo.

El casi olvidado saqueo de los Vikingos a la antigua ciudad de Orihuela (Alicante) a finales del siglo IX, posiblemente tras remontar el río Segura, recobra protagonismo en la exposición que sobre estos guerreros nórdicos temidos por sus pillajes acoge el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ).

Con el título "Vikingos. Señores del Norte. Gigantes del Mar", la muestra incluye 663 piezas cedidas desde el pasado mayo y hasta enero de 2017 por el Museo Nacional de Dinamarca, de Copenhague, y después de exhibirse en el MARQ, dependiente de la Diputación de Alicante, está previsto que recorra varios países hasta 2021.

Una flota de entre sesenta y setenta naves a vela y remo con centenares de estos bárbaros capitaneados por dos de los hijos del rey Ragnar Lodbrok (muy televisivo por la serie "Vikingos"), Bjorn y Hastein, alcanzaron por navegación de cabotaje la desembocadura del Segura, a la altura de Guardamar, a finales del año 858.

Se desconoce si atracaron allí los barcos o si aprovecharon el poco calado de sus entonces innovadoras quillas (que facilitaban la navegación fluvial) para remontar el curso y alcanzar Orihuela, en aquel entonces llamada Uryula y que constituía una de las principales ciudades de la Cora de Tudmir, provincia del reino de Al-Ándalus del omeya Muhammad I, que abarcaba el sur de Alicante y las áreas limítrofes de Murcia y Albacete.

El ataque de estos guerreros de Thor y Odín debió tener como fin hacerse con plata, esclavos y avituallamiento en su largo camino para tratar de tomar la ciudad de Roma (no lo lograron), en lo que se convirtió en la primera oleada vikinga por el Mediterráneo (858-861).

Habían partido de su campamento de Normandía (norte de Francia) y asaltaron A Coruña, Iria Flavia, Cádiz y Algeciras antes de alcanzar el sur de Alicante y hacer lo propio mediante una estrategia que se repetía y que tenía como propósito provocar el máximo pánico en la población local.

Aunque del ataque a Orihuela no queda constancia arqueológica, sí se conocen datos por escritos posteriores del historiador andalusí Ibn Hayyan y por varias menciones en las Sagas Islandesas del siglo XII, según ha relatado a Efe una de las comisarias de la exposición del MARQ, Teresa Ximénez.

Una vez que desembarcaban para tomar una ciudad, estos rubios guerreros hacían sonar a golpes sus escudos y quemaban todo a su paso para crear miedo y facilitar una rápida rendición, lo que les permitía volver cuanto antes a sus naves con el botín.
El arma predilecta de estos gigantes vikingos (tenían una estatura media de 1,70 metros por 1,50 de aquellos hispanos) era el hacha danesa, de mango largo y que cogían a doble mano, y también usaban espadas, lanzas y arcos, al tiempo que se protegían con escudos.

Apreciaban sobremanera la plata porque era su metal predilecto para las joyas y amuletos, muchos de ellos con la representación del martillo de Thor (Dios de la guerra), ya que era un pueblo de marcado carácter supersticioso.

El temor que despertaron estos ataques en el imaginario colectivo, unido a otros peligros del mar por los piratas y corsarios, provocó la creación de la primera flota naval por Abderramán II y una cierta militarización de la costa.

De esto último es ejemplo, según Ximénez, la rábita de Guardamar, fortaleza religioso-militar musulmana de entre finales del siglo IX y principios del X formada por pequeños espacios oratorios.

La falta de restos arqueológicos de lo ocurrido en Orihuela ha hecho que los responsables de la exposición hayan pedido algunas piezas coetáneas al Museo Arqueológico de Córdoba, como una celosía de mármol blanco, un capitel y diversas monedas de dirham de plata, las preferidas de los vikingos para fundir el metal y elaborar sus amuletos.

El apartado sobre el ataque oriolano ocupa la parte final de la tercera sala que compone la muestra, que está dedicada a la religión y las creencias, donde destaca una réplica de la famosa piedra de Jelling, a la que muchos ven como el símbolo del nacimiento de Dinamarca y que fue erigida en 965 por el vikingo Harald Bluetooth, cuya trascendencia ha servido para bautizar el conocido dispositivo actual de los teléfonos móviles.

FUENTE:
http://www.efe.com/…/el-olvidado-saqueo-de-or…/10005-2993935



2. Durante la Guerra de los Dos Pedros, entre las Coronas de Castilla y Aragón, los oriolanos tuvieron que recurrir al canibalismo para sobrevivir durante el sitio al que fueron sometidos.


El río Segura fue el escenario escogido para albergar los restos de aquellos soldados oriolanos que fueron degollados y descuartizados tras sobrevivir a una de las luchas más salvajes y sangrientas acontecidas en la Vega Baja en la llamada Guerra de los Dos Pedros.

Cuentan las crónicas que de 7000 habitantes tan sólo quedaron 500 y encima sus mujeres fueron entregadas a la soldadesca castellana que fue la que se alzó con la victoria comandada por Pedro el Cruel.

Pero en este episodio tan sangriento de nuestra historia es donde se demostró el valor y la fidelidad que los oriolanos tuvieron para el que ellos consideraban su monarca Pedro IV el Ceremonioso.

Dicho soberano, reconociendo la resistencia que los oriolanos opusimos al rey Pedro el Cruel nos concedió en el año 1380 el privilegio de la fidelidad.

Y gracias a él y a este relato de su mano conocemos de lo que los oriolanos tuvimos que hacer para sobrevivir:

Nos ni los nuestros pudiéramos ni pudieran en modo alguno
socorreros; empero, no por ello desmayó vuestro valor,
sino que haciendo de la necesidad virtud, después de haberos comido
para sostener la vida, los cueros de las bestias y perros y ratones y,
lo que es más repugnante a la humanidad,
los cadáveres de los enemigos que podíais coger.

De estas palabras que el rey nos dedicó para ensalzar nuestro honor como defensores salió uno de los lemas que orlan nuestro escudo y que acompaña al pájaro del Oriol:

Semper prevaluit ensis vester
(Siempre prevaleció vuestra espada)



3. El Rey castellano, Pedro II el Cruel, tomó el castillo de Orihuela a traición asaeteando a su alcaide Juan Martínez de Eslava, cuando volvía a la fortaleza después de un parlamento.

Emulando el heroísmo de Sagunto y Numancia, Orihuela se personifica y se inmortaliza en la insigne figura de D. Juan Martínez de Eslava, alcaide del Castillo que murió asesinado cobardemente por la felonía e inhumanidad del rey Castellano.

Pues supo estar al frente de la ciudad de Orihuela ante el cerco al que fuimos sometidos por las tropas de Pedro El Cruel, proclamando Pedro IV de Aragón la pura fidelidad y la extrema valentía de aquellos oriolanos que resistieron por largos años el asedio del terrible invasor.

Nombran las crónicas de los tiempos del Rey don Pedro IV de Aragón a Juan Martínez de Eslava, que siguió fielmente la voz y causa de ese monarca en la unión de Aragón y Valencia, por lo que el citado don Pedro IV le hizo merced de la gobernación de Orihuela, donde pronto fue menester su valor para defender la plaza contra el ataque del Rey de Castilla don Pedro I, “el Cruel”, que la combatió infructuosamente.

Volvió, sin embargo, el Monarca castellano por segunda vez, y con un poderoso ejército, a sitiar la ciudad y castillo de Orihuela, pero comprendiendo que mientras defendiese la plaza Juan Martínez e Eslava no conseguiría conquistarla, hizo llegar a sus puertas “un trompeta con bandera de seguro, y que en su nombre se dijese al gobernador quisiese venir a parlamento con él en su tienda, que tenía que practicar cosas del beneficio común. Aseguráronle mucho la salida a Juan Martínez de Eslava unos caballeros vasallos del Rey de Castilla, y con eso salió a ver qué le quería; mas como era (don Pedro I) de ánimo cruel, tenía puestos dos ballesteros en cierto puesto y dada orden que en llegando el gobernador cerca de su tienda, le tirasen y matasen, como en efecto lo hicieron, por donde hubo de rendirse el castillo”.

Dio el combate á Origuela Jueves á 30 del mes de Mayo de este año, y los de la Villa se defendían muy bien; y fue muerto en aquel combate un gran Cavallero de la Andalucía, que se decía Don Alonso Perez de Guzmán.
Dentro de ocho días se dieron los de la Villa , y combatiose el Castillo con toda furia, y al fin se hubo de rendir á partido.

Por cuanto durante el cerco de doce años , recibisteis inmunerables daños , por haberos talados los campos, guertas y árboles, y arruinado todo el término, y haberos muerto los mas de vosotros, que de seis, ó siete mil que érades, parte murieron peleando,  y otros en poder del mismo Rey presos, con ásperos, y nefandos linajes de muerte los acabó, de manera, que apenas quedaron seiscientos; y aunque no fue menor el daño que les hicistes, en fin huvo de venir en poder de ellos la Villa, y los que quedastes en ella; por ende. Fué dado este privilegio en Barcelona á á 18 de Julio, año 1380.

Tomada la Villa; combatiose el castillo, que era uno de los mejores y mas bien labrados que había en España. Estaba en su defensa Juan Martinez de Eslava, un caballero muy principal, y valiente, y rico hombre de Aragon. Entendiendo el Rey de Castilla, que de solo su valor, y consejo dependía la defensa de aquella fuerza, hízole llamar á trato para hablar con él; y sieno asegurado por algunos Cavalleros, saliendo fuera á la había, estando el Rey en una estrada encubierta, dos Ballesteros que tenía consigo le tiraron dos saetas, y fue herido en el rostro malamente. Viendo la gente del Castillo, su Alcaide, sin esperanza de vida, confusos, y tristes, en efecto rindieron el Castillo á partido, y á pocos días murió Juan Martinez de Eslava de la herida; y aun huvo sospecha , que cohechados los Cirujanos por el Rey de Castilla, echaron ponzoña en la llaga, con que muriese. El Rey Don Pedro de Castilla reparaba tan poco en el modo, que como él se pudiese señorear de sus enemigos, no consideraba si el trato era honesto. Ó no; solo quería hacer menos sus contrarios, sin tener respecto a justicia, ni razón; causa del odio general con que era aborrecido.

Viendo inútiles sus ataques, pidió y obtuvo una entrevista con el gobernador Eslava,a guisa de tratar unas treguas, ofreciéndole las seguridades que reclamó para llegar al campamento. El bravo valenciano, confiando en la palabra del rey, salió con efecto de Orihuela; pero al entrar en el punto señalado para la conferencia, fue herido a traición por dos ballesteros que el rey había hecho apostar con este objeto. Eslava no murió en el acto, porque las heridas que había recibido no ofrecía gravedad; pero falleció, sin embargo, á pocos días, con sospechas de que el mismo rey mandó a los cirujanos, que las envenenasen.



4. En 1707, cayó un rayo en el polvorín del castillo, muriendo en la explosión más de 80 soldados del Regimiento de Madrid que formaban parte de la guarnición borbónica.

Cómo hemos ido a parar de tener uno de los castillos más bellos y esplendorosos de la Península Ibérica (según cuenta el cronista Jerónimo Zurita en el siglo XV) y del que destacaba también su inexpugnabilidad, amplitud y grandeza a las pocas ruinas que nos quedan hoy.

Una fortaleza que se batía con los cielos y que ofrecía una visibilidad estratégica absoluta desde donde estaba erigido.

Durante la Guerra de Sucesión en la que Orihuela era en principio partidaria de Felipe V pero luego de Carlos III por el apoyo del Marqués de Rafal , después del saqueo del cardenal Belluga, concretamente el 28 de mayo de 1707 a las 8 y media de la mañana un siniestro rayo cayó en el lugar en donde antaño se retenía y torturaba a los prisioneros, la mazmorra, pero que en esos tiempos albergaba unos cuantos barriles de pólvora.

La explosión fue espectacular y parte del castillo voló por los aires.

De los 90 hombres del regimiento de Madrid que estaba de guarnición sólo se encontraron 23 cuerpos completos.

El resto, los 67 restantes en forma de almas en pena aun vagan por la sierra de Orihuela buscando las partes de su cuerpo que perdieron en la explosión.



5. A principios de los años 60 del siglo XX se propuso un proyecto para erigir un Sagrado Corazón de Jesús en el castillo, a imitación del de Monteagudo.


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