lunes, 12 de febrero de 2018

Orihuela Curiosa: El año en que se prohibió la visita al cementerio el Día de Todos los Santos



Corría el año 1885 cuando una epidemia de difteria se llevó por delante la vida de muchos de los infantes oriolanos que jamás volverían a correr por sus calles y a llenar de satisfacción al resto de vecinos con sus risas alegres y sus juegos.

El año siguiente, diez oriolanos enfermaron de Cólera.

Poco después, el sarampión hizo también sus estragos.

Algunos de los canes cogieron la rabia siendo uno de ellos el causante de que un ciudadano de Orihuela perdiera la vida sin socorro y con el temor del resto a ser contagiados.

El pánico se extendió por toda la ciudad aquel año de 1886.

Ante aquellas condiciones el alcalde se armó de valor y esgrimiendo razones sanitarias prohibió la visita al cementerio el Día de Todos los Santos.



FUENTE: Revista EL SALT nº 11 Ene/Mar 2007
Artículo de D. Antonio Luis Galiano

Epigrama de Orihuela en el periódico El Mosquito del 1 de marzo de 1885


El Mosquito del 1 de marzo de 1885: periódico semanal independiente, satírico, burlesco y de caricaturas editado en Argentina.
Más de 1500 ediciones.



Obras oriolanas que dejaron huella: Tarifa general de precios de medicinas


Escrita por Francisco Tenesa (también conocido como Francisco Teneza y García, 1666-1742), doctor en derecho civil y destacado médico de la Universidad de Orihuela, Valencia.

En 1695, viajó de España a Cuba como médico de una flota.

Tenesa fundó el Real Tribunal del Protomedicato de La Habana, cuerpo técnico encargado de regular el ejercicio de las profesiones sanitarias y otros aspectos de la salud pública, así como de ejercer una función docente y regular la formación de profesionales de la salud.

El Real Tribunal del Protomedicato de La Habana existió entre 1711 y 1833.

La Tarifa es una lista, ordenada alfabéticamente, de los medicamentos a la venta en Cuba en ese momento, cada uno de ellos acompañado de su correspondiente precio por dosis.

La obra no está numerada por página ni folio, y se imprimió originalmente en hojas sueltas.

Los caracteres utilizados para la impresión son irregulares —algunos más grandes que otros— y tienen una acentuación peculiar. Es notable la ausencia de la letra ñ y, en algunas páginas, el uso de la e en bastardilla.

La portada del folleto ostenta un escudo de armas.

La hoja siguiente está orlada y lleva el título Arancel o tarifa general, de precios de las medicinas simples y compuestas.

En el reverso, se encuentra el mandato del protomédico Dr. Francisco Tenesa y, a continuación, la lista de medicamentos.

Tiempo después, se encuadernó el volumen en cuero y se le agregó el título en dorado.

La obra fue hallada por el doctor Manuel Pérez Beato a comienzos del siglo XX. Tarifa general de precios de medicinas se inscribió en el registro cubano del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO en marzo de 2016.


domingo, 11 de febrero de 2018

Sucesos Extraños en el Cabezo del Plomo de Mazarrón


En Mazarrón, en la región de Murcia, existe un lugar con cierto encanto en el Cabezo del Plomo.

Una zona que podría pasar del interés de las personas no relacionadas con el mundo de la arqueología y la investigación a no ser por los extraños acontecimientos que sucedieron un caluroso día de 1982.

En ese lugar se encuentra uno de los principales asentamientos del Neolítico final-Calcolítico en todo el ámbito de la península ibérica.

Existía una parte habitada que ocupaba una extensión de 3200 m² rodeada por una muralla localizada en las zonas más vulnerables del poblado.

Una veintena de personas se encontraba en el lugar realizando sus trabajos relacionados con el mundo de la arqueología cuando se encontraron frente a frente con un misterio que todavía no han conseguido desentrañar.

Era un día de mucha calma, apenas unas briznas de viento suave y sobre todo mucho sol.

Es ese instante estaban situados concretamente en el tholos del Cabezo del Plomo que es un monumento funerario situado al pie del poblado, único conservado de lo que sería la necrópolis.

Repentinamente, sola y exclusivamente encima del lugar, el cielo se cubrió con una nube espesa y negra y se desencadenó un vendaval de más de 110 km hora.

Casi sin tiempo para reaccionar, apenas pudieron sujetarse a las peñas acostados en el suelo y parapetándose contra las piedras para no caer empujados por el curioso viento mientras la luz desaparecía casi por completo.

El fenómeno duró más de 60 segundos. Los testigos, cuyo testimonio no se pone en duda por pertenecer al mundo académico y por el alto número de participantes que lo vivieron y sufrieron, intentaron hallar una explicación lógica que aclarara lo que habían vivido.

Una consulta al resto de vecinos de la zona no esclareció nada.

Nadie jamás, había sentido o vivido nada parecido.