miércoles, 21 de junio de 2017

El día de la Lechuza


Apenas unas horas han transcurrido desde la celebración del día de la Lechuza.

Cientos de personas se dieron cita ayer día 21 de Junio en el denominado Solsticio de Verano para ser testigos de un fenómeno único en la ciudad de Orihuela.

Desde las 19:30, varios curiosos se habían desplazado hacia las inmediaciones de la Iglesia de Santiago para poder contemplar sin perderse ni un detalle lo que acontecería alrededor de las 20:15 de la tarde noche.

En el lugar se personaron Miguel Sánchez Lidón, autor de una de las novelas de misterio más vendidas de entre todos los autores oriolanos. Equipado con un altavoz con el que deleitó a los asistentes con contínuas explicacines para que nadie se quedara sin respuestas.

Lo acompañaron, además de un público que rondaba los cientos de personas, el que ahora lo relata, Víctor M. Navarro, autor de este Blog y Pedro José Gomez Cascales,administrador de la página METEORIHUELA.



martes, 20 de junio de 2017

El lugar más mágico de Orihuela




Hay lugares que merecen ser descubiertos.

Paisajes que parecen sacados de una película y que aun estando delante de nuestras narices no somos capaces de apreciar en toda su plenitud.

Todavía recuerdo la primera vez que supe de ese sitio, de eso hace apenas un año.

Navegaba por la red como suelo hacer habitualmente en busca de novedades, de poder contemplar imágenes sensacionales que despertaran mi interés

Y durante un día concreto fue cuando me fijé en una fotografía que Antonio Mazón Albarracín había colgado en su página de Facebook.

Era una imagen en blanco y negro con cierta antigüedad.

En ella se mostraba una especie de arco de piedra natural y posadas sobre él, dos personas miraban a la cámara con unos ojos profundos y cargados de dulzura.

Esta imagen se me quedó grabada en la retina y pocos días después acudí en busca de ella para descargarla a mi disco duro.

¿Qué lugar era este de Orihuela del que yo nunca había tenido noticias y que me atraía tanto como una luz a la polilla?

Me sentí encandilado, hechizado por las sombras, por los surcos de aquella majestuosa peña, por la inocencia con que las dos personas se mantenían sentadas sobre aquel ingenio de roca tan atractivo y tan sugerente.

Los días fueron pasando y casi había olvidado esa imagen que seguramente quedó oculta en mi subconsciente.

Una mañana, de esas que se va uno de paseo por la sierra junto al Seminario, me llamó la atención un habitáculo rodeado por unos postes de madera que parecían indicar que ahí había algo importante que enseñar.

Animado como iba con deseos de aventura y de descubrir cosas nuevas con las que hacer crecer mí ya hinchado ego de oriolano satisfecho por la belleza de mi ciudad, me acerqué sin dudarlo hacia aquellos palos de madera con cuidado de no resbalar y caer.

Al caminar hacia aquella parte desconocida de la sierra, descubrí para mi asombro que por fin había dado con el famoso arco de piedra que tanto sueño me había quitado.

Por supuesto, no fue lo mismo, la sensación de verlo allí mismo vivo, a todo color que la fotografía artística en blanco y negro y con las personas sentadas encima que yo recordaba del Facebook de la página de Oriola vista desde el Puente de Rusia.

El caso es que me sentí muy alegre porque uno de los enigmas de Orihuela que me atolondraban un poco por fin había sido descubierto.

Me dediqué a contemplarlo con tranquilidad, disfrutando palmo a palmo de aquella lujosa vista que me seguía llamando.

Los ecos del pasado resonaron en mis oídos y mis ojos se llenaron de lágrimas al sentir una emoción indescriptible que me atrapó para que recorriera un camino del que yo nunca antes había oído hablar. Creo que lo llaman el camino del iniciado.

Me fui acercado lentamente, subí por encima de la dura piedra y busqué y busqué una pared por donde bajar hacia el sitio más profundo de aquella colosal belleza natural.

Me agarré a la roca y con cuidado inicié el descenso.

Era un paraje completamente desconocido para mí y sabía que mi delicada vista era un riesgo demasiado elevado que podía causarme más de un disgusto.

Aun así, había algo que me llamaba con tal fuerza que me sentí guiado.

Mirando alrededor de aquel sitio descubrí agujeros, cuevas y oquedades en la roca que me inspiraban también más curiosidad.

Poco a poco fue bajando, observado todo lo que había alrededor.

Hasta que por fin llegué a situarme justo debajo del arco y señores lo que sentí en ese momento, de verdad, lo que sentí, no puede describirse con palabras.

Me vi a mi mismo en comunión con la naturaleza y sobre todo con los antiguos que habían disfrutado de ese lugar muchos siglos antes que yo.

Era tan hermoso, tan perfecto, tan delicioso y delicado el momento, que fue como si me sintiera arropado de una luz inmensa, de un cantar angelical, de un halo de dicha y ventura que ustedes creerán que me volví loco.

Tuve que sentarme para no caerme por el aluvión de sensaciones maravillosas e increíbles que me abrumaron provocándome un incontrolable vértigo y que por lástima ahora solo son el suspiro de un recuerdo.

Era el lugar más bello de Orihuela y Orihuela, según dicen las crónicas clásicas era uno de los lugares más hermosos de la tierra.

Así que respiré el aire fresco de la sierra, sentí el calor de los rayos del sol penetrando en mi cuerpo, olí el aroma típico de esa parte del monte que adormecía mis sentidos con olores puros que mezclaban diversas especies de animales y plantas, árboles y arbustos.

Fue como sentir toda la universalidad en un único punto, la magia de lo divino y lo humano concentrado en un trozo de roca que con un simple ademán de agacharme una pizca podía tocar con las puntas de mis dedos y con las palmas de mis manos.

Me olvidé de los problemas, de las desgracias del planeta, de todo aquello que nos ofende o nos molesta.

Solo éramos yo, la madre tierra, la diosa primigenia de todos los tiempos, el viento que me acicalaba el rostro, los efluvios que me rodeaban y me penetraban por todos los poros y mi Orihuelica del Señor.

Eso fue lo que sentí en aquel lapso de tiempo que imagino sería breve pero que me pareció una eternidad.

Por supuesto, cuando desperté de aquella ilusión, quise que los demás oriolanos pudieran participar también de aquellas sensaciones, de aquellos momentos maravillosos que hicieron que por un instante fuera la persona más feliz de la tierra.

Por eso cuando me marché pocas horas después a mi casa, salí de allí con un propósito, de diseñar una nueva ruta turística de a pie con la que maravillar al resto de mis conciudadanos, de hacerles revivir aunque solo fuera unos segundos aquel instante prodigioso que a mí me ha dejado marcado para siempre.

En la primera Ruta Paraíso que hicimos, llegamos hasta allí con la impaciencia de los concurrentes novatos que están deseando descubrir el punto exacto.

Maravillados los participantes de la vista, algunos de ellos se hicieron como locos una interminable racha de fotografías.

Sin parar, una y otra vez.

Algunos de los asistentes, dijeron en voz alta, bien claro para que los demás lo oyéramos que quedaba pendiente para otro día, bajo otras circunstancias y sin compañía del resto del grupo, debían de volver a aquel lugar y ponerse bajo el arco para poder disfrutar en su máximo esplendor las consecuencias de aquella misteriosa llamada que sentíamos todos.

Espero que nadie haga la locura de venir a comprobar lo que aquí les cuento sin estar preparados.

Les advierto que es una zona peligrosa, que hay que llevar mucho cuidado en el descenso pero con un poco de paciencia y algo de vista y habilidad es muy fácil llegar al punto correcto en donde podremos sentirnos fusionados con el mismísimo universo, con el mundo entero. Ser partícipes de la luz.

A ser posible, háganlo sin compañía, pues no quiero que nada estropee ese momento divino que parece tan real, tan deslumbrante. Pero recuerden siempre, haber dejado un aviso con antelación a algún pariente por si algo les sucediera.

Nada más, solo me queda despedirme de ustedes e invitarles a descubrir, a comulgar con El Arco de la Amorosa de Orihuela.

Buen provecho y que lo disfruten.


jueves, 15 de junio de 2017

Investigación Oficial Parapsicológica en Chapitel de la Senda Cascante de Orihuela




Informe nº12980, Investigación de fenomenología paranormal en la Ciudad de Orihuela en el denominado Chapitel de la Senda Cascante: (*Todos los derechos reservados)



Autores:

Grupo G.I.P. SanCis.



Participantes:

- Verónica María Cisneros Canals, Directora de operaciones y Sensitiva.

- Adrián García Navarro, Codirector y Sensitivo.

- Artemia García Navarro, Audio.

- Óscar García, Vídeo y Sensitivo.

- Cristina Teruel Cisneros, Fotografía
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Fecha:
Sábado 20 de Mayo de 2017.



Lugar:
Caserón de la Senda Cascante



Horario:
de las 23:00 de la noche hasta pasadas las 2:30 de la madrugada.



Equipo utilizado:
- Cámara de video con visión nocturna BENQ DVS21.
- Cámara fotográfica réflex Nikon D3200.
- 4 unidades grabadoras de audio SONY.
- 1 Equipo TASCAM portátil.
- Cámara digital NIKON COOLPIX 3x Optical
- SPIRIT BOX modelo PSB 7
- 4 detectores de audio.
- 1 detector lumínico.
- 1 Puntero Láser. Emite pulsos de color verde que en cuanto detectan una presencia se deforman y origina efectos lumínicos sobre dicha presencia creando una silueta.



Memoria:


Llegamos alrededor de las 11:00 de la noche en dos vehículos que aparcamos en las inmediaciones de la vivienda abandonada.

Lo primero que hicimos fue una incursión y verificación de que estábamos solos.

Al poco de empezar a rondar por la zona nos pareció escuchar una serie de pasos por la parte de arriba del inmueble.

Dos de mis compañeros escucharon claramente golpes secos.

En un momento dado, presenciamos una sombra pasar a nuestro lado que no conseguimos capturar con la cámara de vídeo.

Poco rato después, varios de mis compañeros empezaron a sentirse mal.

Los equipos dejaron de funcionar como si las pilas y baterías se hubiesen agotado de golpe.

En una ocasión que acudí a mi vehículo en busca de baterías de reserva para algunos de los equipos imprescindibles, me encontré con el coche abierto. El vehículo es un modelo actual de no hace mucho tiempo de los que tiene automatizado un servicio de aviso cuando alguna de las puertas se queda abierta y que curiosamente en esta ocasión pareció no detectarlo.

Hay muy mala energía en esa casa, nos vinimos todos malos, agotados, y todos los aparatos dejaron de funcionar sin razón aparente.

Decidimos entonces retirarnos y seguir con la investigación otro día.



Cuando nos íbamos a marchar, encontramos las huellas de una mano sobre el capó del coche de Artemia. Era una huella pequeña, como de una mano adolescente.

La marca fue comparada con la de un adolescente de 15 años y resultó que la impresa en el coche era de dimensiones más pequeñas.






Resultados Psicofónicos:
En el audio obtenido en una de las grabadoras se escucha apenas comenzar algo que asemeja “Hijo“ y luego, después de una corta pausa “Puta”.

A continuación, entre los segundos 2 al 4, a los integrantes del grupo diciendo la palabra: “Hola” intentando comunicar con posibles entidades. (Se distingue claramente lo que es una voz humana por la continuidad y presencia de la voz).

En el segundo 5 aproximadamente Adrián realiza una pregunta: “¿Quién eres?”.

En el segundo 7 aprox. se escucha claramente una voz psicofónica entrecortada que responde: “No nos dejan” o “No me dejan” que parece llegar de un lugar remoto.



* Esta Psicofonía, la hemos cedido a Víctor M. Navarro Caselles administrador de RUTAS DE ORIHUELA y le hemos autorizado para enseñarla en su famosa Ruta del Miedo de Orihuela.






Conclusiones:
El lugar visitado tiene una fuerte impregnación de lo que podríamos denominar “energías negativas”. Todas esas energías están dominadas por una mayor que parece controlarlas a todas.

Estas energías actúan absorbiendo los efluvios energéticos de las personas vivas dejándolas sin fuerza.

La prueba de ello es el malestar general que asoló a los integrantes del grupo que quedaron exhaustos.

También por la extraña situación que se produjo con las baterías de los equipos que utilizamos. Que de un momento a otro parecieron estar agotadas. Lo curioso del tema, es que una vez retirados del lugar, comprobamos de nuevo los equipos y funcionaban correctamente.


En la misma puerta de la casa existe una especie de acequia que contiene agua. Las corrientes de agua, favorecen las energías telúricas.



Verónica María Cisneros Canal
Grupo G.I.P. SanCis


YO FUI A EGB en Orihuela: Cuando nos íbamos de fiesta...




















domingo, 4 de junio de 2017

Leyendas de Cartagena: El Cristo Moreno


Corría el siglo XVI y en el puerto de Cartagena había un barco abandonado del que nadie quería hacerse cargo.

Se mandó una expedición al interior para tratar de encontrar cualquier cosa de valor que pudiera dar una pista de quien o quienes eran sus dueños.

Entre otras cosas de poca importancia se toparon con un cristo de tez oscura crucificado al que se empezó a venerar como Cristo del Socorro. Al pueblo le dio por llamarlo El Cristo Moreno.

Así llegamos al año 1689 en donde una terrible sequía asoló los campos de la ciudad.

El cabildo de Cartagena casi se vio en la obligación de llevar al Cristo Moreno en rogativa por las calles para ver si el milagro se producía y caía un poco de agua.

A la altura de la Plaza de San Ginés, apareció Don Pedro de Colón de Portugal y de la Cueva, el famoso duque de Veragua que era también Capitán General de las Reales Galeras de España en dirección al Cristo con un niño en brazos.

Se trataba de su propio hijo Manuel, un infante de apenas veintidós meses de edad cuya vida pendía de un hilo al estar aquejado de una enfermedad incurable.

El Duque se puso de rodillas ante la imagen santa al mismo tiempo que alzó el cuerpo del bebé hacia la figura pidiendo por su vida.

A los pocos días, sin que nadie lo entendiera, se produjo el milagro y el niño empezó a mejorar.

En agradecimiento por el fenómeno, el Duque sufragó la construcción de una capilla en la Catedral Vieja de Cartagena para que se le rindiera culto de forma permanente y fundó una cofradía formada por treintaitrés hermanos, caballeros nobles de la ciudad a la que se le denominó Muy Noble, Devota, Ilustrísima y Pontificia Cofradía de la Hermandad de Caballeros del Santísimo Cristo del Socorro de la Ciudad de Cartagena.

En la madrugada del Viernes de Dolores, el Cristo Moreno abre la Semana Santa, con un desfile penitencial, donde los silencios de la noche se mezclan con el vibrante redoble del tambor, el traquetear de las velas y el susurro del rezo de las estaciones del Vía Crucis, para llegar hasta la Basílica de la Virgen de la Caridad, donde se celebra la Eucaristía, en el día magno de la patrona de la ciudad.

Durante la Guerra Civil se intentó su destrucción en varias ocasiones, siendo intimidados los republicanos que querían demolerlo por la visión de las uñas crecidas en las manos del santo. Llegando a resultar en la oscuridad de la capilla tan tétrico como misterioso.

La imagen fue destruida finalmente en la Guerra Civil en el mes de septiembre después de una larga espera para comprobar que la leyenda de sus uñas no era cierta...

Hoy día la sustituye una réplica del autor cartagenero Manuel Ardil Pagán.

Hasta aquí la parte buena.

El caso es que el pueblo, los ciudadanos con más imaginación, se pusieron a repartir esta otra leyenda:

Finalmente el niño murió por causas desconocidas y desde entonces se advierte de que su alma sin descanso reposa en el interior del palacio de Veragua y es el causante de ciertos fenómenos indescriptibles que acontecen en las inmediaciones de las horas de mayor oscuridad.