miércoles, 23 de noviembre de 2016

El Toreador del Ring que murió en Orihuela


Un hombre de aspecto descuidado, perdido en sus cavilaciones, permanecía imperturbable en el interior del geriátrico de Orihuela.

Exuperancio Galiana Díaz se llamaba.

Originario de Quintanar de la Orden donde nació en el año 1931, marchó siendo un adolescente a Mataró.

Durante un combate de boxeo, como público por primera vez, se sintió tan molesto que tuvo que apartar los ojos.

Poco sabía él de que su destino iba a estar ligado para siempre con este arte.

En 1950, se apuntó para participar en los Campeonatos de Cataluña de Boxeo amateur en la categoría de los pesos pluma.

En 1954 se hizo con el Campeonato de España en esa misma disciplina pero ya como profesional.

Animado por sus victorias y trofeos decide subir de categoría y compite a partir de ese momento en peso ligero, consiguiendo una nueva victoria como Campeón de España después de derrotar al famoso Ángel García.

En 1955 viaja a París en donde logra proclamarse Campeón de Europa enfrentándose tanto a boxeadores como a los jueces que ya por aquel entonces mostraban su rencor a los deportistas españoles.

Algunos críticos decentes de la capital francesa empezaron a denominar a nuestro boxeador como el “Toreador del Ring” al lucir en los combates una técnica elegante y depurada con la que conseguía deshacerse de sus rivales con facilidad. Su domino sobre los pasos laterales y las fintas era elogiable dejando en evidencia a sus contrincantes que caían repetidamente en sus propios embistes al vacío.

Fue un héroe, un ídolo de masas que atraía a cientos de seguidores que en pocas horas agotaban las entradas de este boxeador que si fuéramos justos podríamos considerar como el mejor del mundo.

Exuperancio Galiana Díaz se retiró con 154 victorias (90 por K.O.), 22 derrotas (5 por K.O.) y 13 combates nulos, y habiendo conquistado el Título de Campeón de España y Campeón de Europa.

Su muerte se produjo alrededor de las 17.00 horas en una residencia geriátrica de la localidad alicantina de Orihuela, en la que vivió los últimos años debido a la enfermedad de Alzheimer que padecía.

Acabó sus días, a los 74 años por culpa de una neumonía, en Orihuela. Casi nadie le recordaba ya. Ni siquiera él, borrada su memoria por el Alzheimer.

Y esto casi nadie lo sabía.

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