Una nueva prueba de que muchos de los problemas de salud que estamos teniendo fueron previstos de antemano aparece justo en esta época en la que los medios de desinformación masiva no dejan de insistir con el tema del hantavirus.
Solo hay que mirar el informe elaborado por la propia compañía farmacéutica Pfizer: el Informe de Seguridad Post‑Autorización de Pfizer (BNT162b2): Análisis de Notificaciones Adversas Globales – Febrero de 2021, donde en la página nº 33 (curioso el número, por cierto) ya se mencionaba que uno de los posibles efectos adversos era precisamente la infección pulmonar por hantavirus. Qué casualidad: el virus de moda.
Esto ya nos da una pista muy aclaratoria de que sabían lo que hacían y ya esperaban, desde 2021, lo que estaba por suceder en este año 2026, cuando cada noticiario dedica el 80 % de su tiempo a asustar a la población hablando sobre “el bicho”.
Lo preocupante es que, si entramos en una situación similar a la de 2020, no será de forma aleatoria como pareció aquella primera vez. Esta vez parece que se han encargado ellos mismos de introducir en cada persona inoculada algo que podría provocar los síntomas descritos como infección por hantavirus.
Así, miles de millones de personas vacunadas podrían morir por esa supuesta nueva enfermedad, y nadie culparía a las inyecciones.
Les dejo el enlace al documento oficial, un documento que forma parte del lote de archivos que la FDA entregó tras una demanda FOIA (Freedom of Information Act) presentada por Public Health and Medical Professionals for Transparency (PHMPT).
La FDA confirmó que los documentos entregados eran auténticos.
Y que esté precisamente en la página 33 es una declaración de intenciones.
https://phmpt.org/wp-content/uploads/2021/11/5.3.6-postmarketing-experience.pdf
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