Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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miércoles, 31 de julio de 2024

La Caldera del Gigante en Algorfa: Un Tesoro Natural por Descubrir


La Caldera del Gigante, situada en Algorfa, es un impresionante paraje natural que destaca por su singularidad y belleza. Esta formación geológica, también conocida como el Hoyo Serrano, se asemeja a una gran depresión en el terreno, similar a un cráter, rodeada de paredes rocosas que invitan a la exploración y la aventura.

Un Paisaje de Ensueño

Al adentrarse en la caldera, los visitantes se encuentran rodeados por un entorno natural de gran espectacularidad. Las formaciones rocosas que circundan el área ofrecen un escenario perfecto para el senderismo y la fotografía, con vistas que cambian dramáticamente a lo largo del día con la luz del sol.

Flora y Fauna

La caldera es también hogar de una variada flora y fauna autóctonas. Entre los matorrales y plantas mediterráneas, es común encontrar diversas especies de aves y pequeños animales, haciendo del lugar un pequeño refugio de biodiversidad.

Acceso y Actividades

El acceso a la Caldera del Gigante se realiza a través del sendero PR-CV 442, una ruta bien señalizada que permite disfrutar de una caminata moderada en un entorno seguro. Los excursionistas pueden optar por explorar el interior de la caldera o seguir los senderos que rodean su perímetro, ofreciendo diferentes perspectivas y experiencias del mismo paisaje.

Un Lugar para Todos

La caldera no solo es un destino para los amantes del senderismo, sino también para familias y visitantes de todas las edades que deseen desconectar de la rutina diaria y sumergirse en la naturaleza. La tranquilidad y la belleza del lugar lo convierten en un sitio ideal para un picnic, una jornada de descanso, o simplemente para disfrutar del aire libre.


martes, 22 de agosto de 2023

Un Velo de Intriga Sobre el Accidente de Paco Rabal

 

«Paco Rabal, con una herida recién cosida que va, de arriba abajo, por toda la nariz; con un brazo—el izquierdo—escayolado; con muchos dolores en el pecho, y con su mujer, Asunción Balaguer, al lado, en la clínica Nuestra Señora de Montserrat, de Orihuela».


En la tranquila ciudad de Orihuela, en el pasado, un lugar de cuidado de la salud capturó la atención y el interés de la comunidad. El Sanatorio de la Virgen de Monserrate, fundado en 1965 como parte de la obra social de la Caja de Ahorros de Nuestra Señora de Monserrate, trajo una moderna y completa instalación médica a la región. Con un presupuesto de diez millones de pesetas, se construyó un centro médico-quirúrgico que se convirtió en un refugio para la atención y el nacimiento de muchos oriolanos en la década de 1970 y principios de la de 1980.

Este establecimiento de salud fue planificado meticulosamente, incluyendo características como dos quirófanos, dos salas de partos, una sala de rehabilitación, una incubadora para bebés prematuros o enfermos, cuarenta y tres habitaciones y hasta una capilla. El Sanatorio de la Caja de Monserrate, como se conocía originalmente, se convirtió en un punto de referencia en la comunidad.

Uno de los acontecimientos notables que se asoció con este sanatorio fue el accidente que sufrió el renombrado actor Paco Rabal en agosto de 1980. Rabal estuvo involucrado en un accidente automovilístico en la cercanía de El Escorratel mientras se dirigía al aeropuerto de Alicante. Curiosamente, este incidente coincidió con el nacimiento de su hermana. Rabal fue atendido en el Sanatorio de la Virgen de Monserrate mientras se recuperaba de sus heridas, que incluían una herida en la nariz, un brazo izquierdo escayolado y dolores en el pecho. Junto a él estuvo su esposa, Asunción Balaguer.

Con el tiempo, el Sanatorio de Monserrate evolucionó y pasó a llamarse Madre Molas. Sin embargo, a medida que avanzaba el tiempo, se vio afectado por cambios en la atención médica de la región. La creación del Hospital de Redován y otros desarrollos llevaron a que el sanatorio pasara por transformaciones y eventualmente cierre. A pesar de ello, dejó una marca indeleble en la comunidad y en la memoria de quienes experimentaron sus servicios.

Esta instalación médica y quirúrgica, que una vez se erguía como un faro de atención en Orihuela, resalta cómo los lugares de cuidado de la salud no solo ofrecen atención médica, sino que también son testigos de momentos significativos en la vida de las personas. Desde los nacimientos hasta los accidentes inesperados, el Sanatorio de Monserrate/Madre Molas dejó una huella en la historia local que perdurará a lo largo del tiempo.



CURIOSIDADES:

El incidente que involucró a Paco Rabal tuvo lugar en la pendiente del túnel, donde circulaba en el motocarro perteneciente al Tío Paco de la Yesera, que era una figura conocida en la zona. Este peculiar vehículo se movilizaba por la carretera de Bigastro, específicamente cerca de las instalaciones de Oleza y Sánchez, almacenes que han dejado su marca en la zona. Tras el choque, Rabal fue trasladado a Madrid en la ambulancia municipal bajo el mando de Paco el Rondollo, mientras Asunción, su esposa, lo acompañaba en este inesperado viaje. Es curioso observar cómo ambos involucrados en el accidente compartían el nombre Francisco y sus respectivas esposas llevaban el nombre Asunción, una coincidencia que añade un toque inusual a este incidente.





TESTIMONIOS:

El destino del Sanatorio, más tarde conocido como Madre Molas, tomó un rumbo adverso cuando algunos de sus médicos y otros profesionales de la zona emprendieron la creación del Hospital de Redován. Aunque este hospital también llegó a ser una residencia de ancianos, enfrentó un destino similar al del Sanatorio de Monserrate. A diferencia del último, el Hospital de Redován no logró asegurar un acuerdo con la seguridad social, a diferencia del anterior, que recordaba haber estado concertado con la seguridad social como el Sanatorio de Monserrate, que había logrado establecer un vínculo con este sistema de atención médica. Paralelamente, las voces en la comunidad clamaban por un hospital público de alcance comarcal, lo que asestó un golpe adicional a estos centros médicos.

En mi memoria, quedan grabadas vívidamente las múltiples ocasiones en que visité el Sanatorio. Era un lugar en el que los más destacados médicos de Orihuela realizaban sus intervenciones, convirtiéndose en un punto de referencia para la atención médica en la región. Las imágenes de su desmantelamiento aún permanecen en mi mente, con recuerdos físicos que atestiguan la historia que se desarrolló allí.

Este sitio también desempeñó un papel más peculiar. La enfermería de la plaza de toros se abastecía de material quirúrgico que se esterilizaba en el Sanatorio. Luego, ese material era transportado a las plazas de toros de Orihuela y Torrevieja en la ambulancia municipal. A través de los años, esta ambulancia evolucionó desde un Seat 1500 hasta un Citroën GS, que tenía capacidad para transportar hasta dos camillas. No puedo evitar rememorar un baúl de cuero rígido de gran tamaño que solíamos llevar con el material necesario a las enfermerías.

En ese tiempo, figuras médicas sobresalientes dieron vida al Sanatorio. El cirujano jefe de Orihuela, el Dr. José Cámara Zapata, y el segundo cirujano, el Dr. Mariano Sáez Sánchez, encabezaban un equipo en el que también participaban otros profesionales como el ATS y anestesista D. Luis Ruiz Viedma, además del hijo del Dr. José Cámara, quien hoy en día es cirujano en el Hospital Don José Cámara Botia. Figuras como el Dr. Cristia y los entonces jóvenes doctores Hernández Lozano y Francisco García, este último ocasionalmente involucrado en la plaza de toros, también formaban parte de este conjunto. Otras variantes se observaban en la Plaza de Toros de Torrevieja, donde Don Mariano Sáez lideraba y Don José Cámara ocupaba el segundo lugar. A estos nombres se sumaba D. Antonio Roda.

Recuerdo claramente mi rol como mozo de quirófano y mi responsabilidad sobre la capilla del Sanatorio. Incluso tengo curiosidad por el destino de la imagen de San José que solía estar presente. En una nota curiosa, los médicos recibían, al principio, dos entradas por intervención, valiendo 2,000 pesetas cada una, mientras que los ATS recibían dos entradas por 1,000 pesetas, y los mozos de quirófano y el conductor de la ambulancia, Rondollo, 200 y 500 más una entrada. Por cierto, mi entrada siempre era destinada a mi padre. En casos de intervención, las compensaciones se duplicaban aproximadamente. Era mi responsabilidad llevar el recibo a la taquilla antes de que comenzara la corrida y entregar el dinero a Don José Cámara, quien llevaba el registro. En ocasiones de intervención, él asumía la responsabilidad de presentar el parte facultativo ante el presidente y el delegado gubernativo. Al inicio, la seguridad estaba en manos del cabo Prieto de la Guardia Civil, seguido por un inspector del cuerpo superior de policía. El presidente de la plaza de toros solía ser el Alcalde o un concejal, en ocasiones Manolo Corro o Manolo Vicea.

En ocasiones, cuando las novilladas eran escasas o la taquilla no rendía mucho, las ganancias eran mínimas o incluso inexistentes. Fueron muchas las tardes en las que no había compensación económica por mi labor. Y aquí puedo compartir algo más contigo. Como sabes, yo solía quedarme hasta el final, recogiendo y ordenando todo. Me correspondía doblar sábanas, un proceso que involucraba incluso ir al hospital municipal en bicicleta el día anterior para recolectar sábanas, alcohol para la desinfección y otros suministros. Casi siempre lograba encontrar algo extra, como las galletas de la Hermana Jacobina, o disfrutar de la merienda al día siguiente cuando devolvía las sábanas.

Puedes recordar cómo todo estaba en un estado bastante deteriorado en aquel entonces. Mi sistema se basaba en mantener todo meticulosamente limpio con legia y cubrir la gran mesa de mármol con patas plegables con dos capas de sábanas para ocultar las patas de la mesa de operaciones, solo por dar un ejemplo. Había una camilla con la apariencia de una camilla de ginecólogo, y cada vez que había corridas de toros, las patas de la camilla eran repintadas, ya que la pintura escaseaba y se aplicaba solo donde el óxido había hecho su huella. El espacio contaba con una antesala de curas y una habitación que albergaba dos camas. En total, unas veinte sábanas formaban parte de mi rutina.

Volviendo al tema de la compensación, en ocasiones me pagaban en forma de meriendas o, en términos de la cultura taurina, en carne de toro. Si el empresario era Manolo Alcaraz, algo que reconocía por su llegada al sorteo, tenía su propia manera peculiar de expresar su gratitud. Antes de entrar al sorteo, se dirigía a San José para rezar. En más de una ocasión, mientras yo estaba ocupado fregando como si no hubiera mañana, dejaba mil pesetas al pie del santo y me guiñaba un ojo para agradecerme. Alcaraz era conocido por ser un hombre de pocas palabras, pero sus gestos hablaban por sí mismos.

Antonio Marin




Durante muchos años, mi padre desplegó su labor en ese lugar. A menudo, mi madre y yo solíamos ir a recogerlo al término de su jornada. En ocasiones, las monjas que formaban parte del entorno nos recibían en la cocina y nos obsequiaban con una merienda. Esta experiencia me dejó una impresión de calidez y familiaridad inolvidable. Con el tiempo, mi padre se incorporó a la Caja de Ahorros Nuestra Señora Virgen de Monserrate, cuyas instalaciones hoy en día albergan a los "armaos". Cuántos recuerdos afloran de aquella época, un tesoro de memorias que perdurarán para siempre.

M. Pilar Lozano




En ese lugar especial, vieron la luz tres de mis cuatro hijos: el 17 de septiembre de 1979, el 14 de enero de 1981 y el 28 de febrero de 1984. La experiencia fue muy positiva y reconfortante. Sin embargo, a partir de ese momento, mi esposa decidió que con nuestras dos chicas y dos chicos, habíamos completado la familia. 

Francisco García Pertegal




En ese año de 1976, mi única y asombrosa hija vino al mundo en ese lugar. Posteriormente, realizaron una cirugía a mi padre. Si mal no recuerdo, el cirujano venía desde Alicante. Además, solía llevar a cabo consultas en el ambulatorio, que ahora se ha convertido en un centro de especialidades médicas. También, en momentos posteriores, mis dos hermanos varones fueron ingresados debido a un accidente de tráfico. Con un sentimiento de gratitud, me despido sabiendo que todo salió de maravilla.

Trini Cases




En la Clínica Palmeral, ubicada en la Avenida García Roger en Orihuela, se produjo el nacimiento de dos hijos de M.R.C entre los años 1977 y 1982. Con el paso del tiempo, se cruzaron los caminos de alguien con Jesús Vilella, también conocido como el Vilella y del rabaloche. Jesús era hermano de Manín e hijo de Carmen. En ese momento, se encontraba ocupado con un "tensiometro", también llamado esfigmomanómetro o manómetro. Además, tuve la oportunidad de conocer a un médico joven, quien resultó ser sobrino de D. Antonio Roda.


Jose Antonio Iturmendi Goicoetxea




El 7 de agosto de 1983, mi hija Inma vino al mundo. A pesar de que llegué en un momento en el que inicialmente no querían atenderme, a pesar de mi dilatación, finalmente recibí la atención necesaria. Según me informaron, mi hija fue la última en nacer en ese lugar.

Conchita Pérez Verdú






Una investigación conducida por el historiador oriolano Antonio José Mazón Albarracín arrojó un poquito de luz sobre los hechos que desencaderon el fatal desenlace del hospital.

"Guiado por mi estimado amigo Mario Gómez, he ubicado en el periódico "Canfali" información acerca del cierre del Sanatorio Nuestra Señora de Monserrate. En el año 1983, justo antes de su cese de operaciones, era conocido como Sanatorio Madre Molas y enfrentaba graves conflictos con su personal. Mi sincero agradecimiento a Mario por su contribución en este hallazgo".




FUENTE: 




martes, 8 de agosto de 2023

La Profunda Simbiosis Mística de Gabriel Miró con la Muerte en su obra "El Sepulturero"

 




Introducción:

Dentro del vasto universo de la literatura, Gabriel Miró ha tejido un relato que se adentra en los pliegues de lo misterioso y lo sobrenatural. En su relato "El Sepulturero" (proporcionado al final del artículo), se despliega una trama enigmática y esotérica que revela una conexión íntima entre el protagonista y la muerte. A través de elementos como los "aparecidos", las "voces de ánimas en pena" y las "lumbres lívidas", Miró crea una atmósfera empapada de misterio, insinuando una relación trascendental entre el sepulturero y el mundo de los difuntos.

En el texto, Gabriel Miró reflexiona sobre el papel del sepulturero en la sociedad y su relación con la muerte. Describe al sepulturero como un personaje oscuro y misterioso que se ocupa de inhumar a los muertos. El autor explora la personalidad y las características del sepulturero, utilizando metáforas y elementos del folklore fantástico para pintar un retrato sombrío y siniestro. A través de la narración, Miró aborda la fascinación y repulsión que este personaje genera en la gente, así como las supersticiones y creencias asociadas a la muerte. El autor también destaca la importancia del sepulturero en la tradición y el contexto cultural, aludiendo a la conexión entre los vivos y los muertos en la sociedad. En el transcurso del texto, Miró utiliza la ironía y el humor negro para explorar las complejas emociones y actitudes humanas hacia la muerte y la figura del sepulturero.



El Ser que Desafía los Límites Mortales:

En el laberinto literario de "El Sepulturero", Gabriel Miró nos introduce a un entorno donde la muerte y lo sobrenatural caminan de la mano. El protagonista, el sepulturero, emerge como un ser enigmático capaz de desafiar incluso las fronteras de la vida y la muerte. A lo largo del cuento, su figura se presenta como alguien que posee la capacidad de interactuar con los difuntos y de navegar entre los aspectos oscuros de la existencia.



La Presencia Cósmica de lo Sobrenatural:

Los misterios sobrenaturales que impregnan el cuento son el telón de fondo que enfatiza la relación entre el sepulturero y la muerte. La mención de los "aparecidos" y las "voces de ánimas en pena" sugiere que el sepulturero está en sintonía con una dimensión que trasciende lo material. Estos fenómenos paranormales parecen someterse a su presencia, indicando que él posee un dominio sobre los misterios y secretos que abarcan más allá de la vida terrenal.



La Danza de las Lumbres Lívidas:

Una imagen que resplandece en la narración es la de las "lumbres lívidas que siguen a los caminantes". Estas luces etéreas, a menudo asociadas con lo espectral, contribuyen a la atmósfera enigmática que envuelve la historia. La presencia de estas luces que acompañan a los viajeros en la penumbra refuerza la idea de que el sepulturero desempeña un rol esencial en el reino de los difuntos, con la capacidad de influir en las manifestaciones más allá de lo material.



La Inmortalidad a Través de la Muerte:

Miró teje la noción sutil de que el sepulturero siente la inmortalidad de una forma única. Aunque no se profundiza en cómo experimenta este sentimiento, la narrativa sugiere que su vínculo con la muerte lo distingue de los demás mortales. Esta noción confiere un matiz enigmático y esotérico a su personaje, profundizando en la conexión profunda entre el sepulturero y el universo de los muertos.



Conclusión:

Dentro de "El Sepulturero" de Gabriel Miró, el autor trenza un tapiz literario enriquecido con misterio y esoterismo. A través de elementos como los "aparecidos", las "voces de ánimas en pena" y las lumbres lívidas, se genera una atmósfera cargada de lo sobrenatural. En esta tejedura, se insinúa una relación trascendental entre el sepulturero y el ámbito de la muerte. Esta simbiosis mística se erige como el epicentro de la trama, brindando a los lectores una exploración fascinante y evocadora de las fronteras difusas entre la vida y la muerte.

En el texto, Gabriel Miró describe al sepulturero como un ser monstruoso en términos de su apariencia y comportamiento. Utiliza imágenes y metáforas para caracterizar al sepulturero de manera inquietante y grotesca:

Vampiro necrofílico: Gabriel Miró compara al sepulturero con un vampiro necrofílico, haciendo referencia a sus "uñas" y su "carne lívida", lo que sugiere una figura siniestra y relacionada con la muerte.

Licántropo o leopardo: El autor también menciona al sepulturero en términos de un licántropo o leopardo, aludiendo a su aspecto y comportamiento bestial.

Pardales ominosos: Se refiere a los ojos del sepulturero como los de un "pardal" o leopardo ominoso, lo que añade a su aura de misterio y temor.

Satélite de la Muerte: Describe al sepulturero como un "Satélite de la Muerte", sugiriendo su conexión íntima y tenebrosa con el proceso de inhumación y la muerte misma.

En general, Gabriel Miró pinta una imagen macabra y aterradora del sepulturero, utilizando elementos del folclore fantástico y del horror para retratar a este personaje de manera que genere una mezcla de fascinación y repulsión en el lector.

En el texto se puede observar también una clara obsesión por la muerte y los cementerios por parte de Gabriel Miró. El uso de imágenes y metáforas relacionadas con la muerte, así como la descripción detallada y evocadora del sepulturero y su entorno, sugiere una fascinación profunda por estos temas. 

Algunos de los indicios de esta obsesión son:

Descripción detallada del sepulturero: Gabriel Miró dedica una gran cantidad de palabras y atención a la descripción del sepulturero, resaltando sus características físicas y comportamiento. Esto muestra un interés en explorar la figura de alguien que trabaja con la muerte de manera tan íntima.

Metáforas macabras: El autor utiliza metáforas como "Satélite de la Muerte" para describir al sepulturero. Estas metáforas evocadoras refuerzan la conexión del personaje con la muerte y crean una atmósfera ominosa.

Detalles del cementerio: Miró describe en detalle el cementerio y sus alrededores, enfocándose en aspectos como la luz de la luna sobre las tumbas y la vegetación. Esto indica una obsesión por crear una imagen viva y vívida de un entorno asociado con la muerte.

Exploración de la dualidad vida-muerte: El autor juega con la idea de la dualidad entre la vida y la muerte al comparar al sepulturero con seres vivos y muertos al mismo tiempo, como vampiros y leopardos. Esto sugiere una reflexión profunda sobre la naturaleza de la muerte y su relación con la vida.

Atracción y repulsión: El uso de términos como "atractivo" y "repulsivo" para describir al sepulturero refleja una ambivalencia en la percepción de la muerte y lo macabro. Esta mezcla de atracción y repulsión es indicativa de una obsesión subyacente.

Las partes con más dosis de misterio y esoterismo:

"El sepulturero" como personaje sobrecogedor: El autor describe al sepulturero como un personaje híbrido, monstruoso y malévolo, asociándolo con figuras arquetípicas del folklore fantástico como el vampiro necrofílico y el licántropo. Se resalta su intimidad con la muerte y su capacidad para vivificarla.

Relación con la muerte y los muertos: El autor explora la relación íntima del sepulturero con la muerte y los difuntos, destacando su papel en la inhumación y su cercanía física y diaria con la muerte. Se menciona su capacidad para dar vida a través de la muerte, lo que lo convierte en un personaje enigmático.

Elementos esotéricos en el entorno: El cementerio y la descripción del paisaje circundante tienen un tono misterioso. Se menciona cómo el sepulturero se encuentra en un entorno donde las campanas suenan en la vigilia de Todos Santos y la muerte se mezcla con la vida. También se habla de creencias en ánimas en pena y aparecidos, añadiendo un aire de superstición y misticismo al ambiente.

El simbolismo de la mirada del sepulturero: El autor resalta la mirada del sepulturero y su capacidad para "ver" más allá, sugiriendo una especie de doble vista que puede percibir la muerte en los vivos. Esta mirada se relaciona con un hombre que ha pasado por la ciudad, conectando eventos enigmáticos y evocando un sentido de destino o conexión oculta.

La dualidad entre vida y muerte: El autor explora la dualidad entre la vida y la muerte, haciendo hincapié en cómo el sepulturero vive y trabaja en medio de la muerte, siendo él mismo un ser aparte y único en su relación con la muerte. Esta dualidad crea un sentido de misterio en torno a su existencia y función.

Elementos sobrenaturales y rituales: Se mencionan elementos como las mariposas encendidas en honor a los difuntos y el ritual de la panilla, donde las abuelas enumeran sus difuntos. Estos elementos aportan un matiz sobrenatural y ritualístico al relato, creando una atmósfera enigmática.

En general, el autor utiliza una prosa hábil para explorar el misterio y el esoterismo en torno al sepulturero y su relación con la muerte, así como para plasmar elementos sobrenaturales y rituales que agregan profundidad al relato.

En este cuento, se describe la figura del sepulturero de manera enigmática y esotérica. El sepulturero tiene una relación única con la muerte, siendo el único que puede sentir su inmortalidad. Se le muestra como alguien que trabaja entre los muertos y cava tumbas en un cementerio abarrotado. Aunque realiza una labor macabra, su conexión con la muerte lo hace especial.

Se mencionan elementos de misterio, como la idea de que el sepulturero puede disfrutar dividiendo cráneos en la fosa común y su capacidad de sentir la inmortalidad que otros no pueden. También se describen apariciones y temores relacionados con los difuntos que se someten a la presencia del sepulturero en el cementerio.

El cuento también toca temas de la vida cotidiana en la aldea, y se muestra cómo la figura del sepulturero es temida y al mismo tiempo necesaria. Se destaca cómo en la aldea todos podrían ser sepultureros, pero no lo son debido a las implicaciones simbólicas que esto conlleva.

El relato culmina con una escena en la que el sepulturero se encuentra en medio de una celebración en el cementerio, y su presencia provoca un aura misteriosa. El cuento finaliza con una visión en la que la ciudad y la vida cotidiana se mezclan con la figura enigmática del sepulturero.

En el cuento, se menciona que cuando los difuntos llegan de noche por la parte del camposanto, todas las consejas aldeanas de aparecidos y todos los sustos que agobian a los niños y enfrían la piel de los adultos se paran y se someten delante del corazón del hombre que está cavando un bancal. Esta descripción evoca la idea de que la presencia del sepulturero, que tiene una relación íntima con la muerte, tiene el poder de calmar o controlar las apariciones y temores relacionados con los difuntos.

Las palabras "aparecidos" sugieren la idea de fantasmas o espíritus que se manifiestan, y "voces de ánimas en pena" añaden una atmósfera sobrenatural. La imagen de lumbres lívidas que siguen a los caminantes refuerza esta sensación de lo misterioso y sobrenatural. Estos elementos se encuentran en contraste con el sepulturero, quien parece ser capaz de enfrentar esta atmósfera de temor de manera imperturbable, como si su conexión con la muerte lo protegiera de las apariciones y temores que afectan a los demás.

En el cuento, se mencionan elementos que evocan la presencia de lo sobrenatural y lo misterioso en relación con los difuntos. Estos elementos contribuyen a crear una atmósfera cargada de misterio y esoterismo en la narración. Veamos las partes específicas en las que se mencionan estos elementos:

"Resucitados, voces de ánimas en pena, lumbres lívidas que siguen a los caminantes": En esta frase, se hace referencia a dos elementos clásicos del folclore relacionado con los difuntos y lo sobrenatural. Los "resucitados" hacen referencia a la idea de que los muertos puedan volver a la vida o manifestarse de alguna manera. Las "voces de ánimas en pena" sugieren el concepto de almas atormentadas que no han encontrado descanso y siguen vagando en el mundo de los vivos. Por último, las "lumbres lívidas que siguen a los caminantes" insinúan la imagen de luces fantasmales o resplandores inexplicables que acompañan a las personas en la oscuridad, un fenómeno común en las leyendas de apariciones.

Estos elementos contribuyen a crear una sensación de lo sobrenatural y lo misterioso en el entorno del cementerio, donde los fenómenos paranormales parecen estar presentes y los difuntos pueden manifestarse de diferentes formas.

"Por el cielo de los olivares pasan los grajos. Y en la aldea doblan las campanas...": Esta imagen final del cuento refuerza la atmósfera misteriosa y sobrenatural. Los grajos son aves asociadas a la muerte en muchas culturas, y su paso por el cielo puede interpretarse como un signo ominoso. Las campanas que doblan en la aldea pueden ser símbolo de luto y muerte, añadiendo un toque sombrío a la escena.

En conjunto, estas referencias a "aparecidos", "voces de ánimas en pena" y "lumbres lívidas" contribuyen a crear una atmósfera de misterio, sugerencia de lo sobrenatural y elementos esotéricos en el cuento. Estos elementos enriquecen la narración con una sensación de lo inexplicable y lo más allá, aumentando el aura enigmática que rodea al sepulturero y su conexión con el mundo de los muertos.


FUENTES:

martes, 27 de diciembre de 2022

Estrenamos nueva ruta: ORIHUELA RUTA DEL CUARZO AZUL

 


¿Sabías que España pertenece al selecto grupo de países privilegiados de la Unión Europea que disponen de yacimientos de este prestigioso y codiciado mineral?

¿Y que curiosamente este se encuentra en Orihuela, a 17 Km del centro de la ciudad?

¿Quieres saber más al respecto?

Ven con nosotros a este fascinante viaje que te mostrará las increíbles particularidades de esta roca prodigiosa a la vez que disfrutarás de un momento espiritual de paz y sosiego.

Pero avisamos, vente preparado, con calzado deportivo a ser posible de montaña y con ropa adecuada.

Prepárate para la mejor experiencia de tu vida.

Sigue este enlace o haz click en la imagen de arriba:

Orihuela Mágica y Misteriosa: Ruta del Cuarzo Azul (ciudadorihuela.blogspot.com)


martes, 1 de noviembre de 2016

Orihuela Curiosa: La fama de las mujeres oriolanas


Cuenta un madrileño, que allá por las otras tierras de la España se hablaba mucho y que muy bien de las virtudes de nuestra tierra.

Famosas eran las huertas y frutos que de ella salían.

Nombrar Orihuela era como decir en voz alta las bondades de una tierra fértil, donde destacaban los limones y naranjas de nuestro vergel.

Pero aquí, en el árbol prohibido del Paraíso Perdido había otros frutos que tenían fama de deliciosos, de apasionados y hermosos.

Esos frutos de notoriedad nacional eran las mujeres oriolanas.

Consideradas a principios de siglo XX como las damas más hermosas de toda la península.

Así que no es de extrañar que ante tanto piropo, la oriolana fuera cambiando su autoestima y empezase a mirar por encima del hombro como si ellas fueran las únicas mujeres de la patria.

Para demostrar este hecho, me he topado con un documento, una historia que cuenta un antiguo madrileño que pone de manifiesto a que nivel de chulería llegaba la mujer de estas tierras.

Este hombre cuenta, en una de sus obras que cuando pisó por segunda vez el suelo de Orihuela, después de haber pasado la tira de años sin asomarse por estos lares, lo primero que le sorprendió es que el color del pelo de las oriolanas había cambiado.

En una época en la que lucir el pelo de color dorado era muestra de coquetería y una actitud pecaminosa muy criticada por la curia, resulta que todas las oriolanas, arropadas por ese nuevo sentimiento de seguridad que les daba el sentirse la más codiciadas del país, se pusieron de acuerdo al unísono para colorearse todas a la vez el pelo con el color de los brillantes rayos de luz del sol. O sea, tintarse de rubias.

Fue la primera ciudad de España en donde ocurrió esto. Y lo relata un experto en mujeres.

Esta curiosa y a la vez fascínate anécdota está reflejada en una de las obras de aquel mujeriego madrileño que visitó nuestra ciudad por segunda vez en su vida.

Aquel que fue considerado como uno de los pioneros de la novela erótica.

Me estoy refiriendo a Joaquín Belda que curiosamente es originario de Cartagena, en donde la belleza de sus mujeres también es hoy día muy considerada.

FUENTE: 
Las Bodas de Oro de mi Colegio (Joaquín Belda)




jueves, 27 de octubre de 2016

Relatos de Ruta VI: Mi vida no es como las demás


Este es un testimonio curioso de una persona especial que vino a una de mis rutas.

Algunos dicen de ella que es un gran ángel de luz.


A mí me parece muy curioso, pero no daría mi brazo a torcer de que se tratase de fenómenos paranormales. Aun así, lo publico en el blog en honor a ella.

Dedicado a María José.

Estas son algunas de las cosas extrañas que han pasado en mi casa:

Un día que me encontraba sola en el comedor, escuché el ruido de los platos que estaban en la cocina secándose. 

Como si se moviesen empujados por fuerzas invisibles.

En otra ocasión, me encontraba concentrada en el estudio de unas materias pues tenía examen al día siguiente.
Yo estudio en mi escritorio y junto a él hay una mesa auxiliar con unos simpáticos peluches.

El flexo estaba apagado porque en ese instante estaba usando la luz principal de la habitación.

De repente, el flexo se encendió solo y me pegó un gran susto.

En mi cuarto había un tocador en donde en una ocasión dejé posado un papel.

Escuché un curioso sonido y al levantar la vista pude observar con mis propios ojos que la hoja de papel salió volando y caía al suelo sin que hubiese ningún tipo de corriente de aire pues estaba la ventana cerrada.

Recuerdo que esto ocurrió el año pasado por estas fechas, muy cerca de Halloween.

Lo más terrorífico que me ha pasado es el haber escuchado claramente como alguien susurra mi nombre.

Me iba a buscar a mi madre para preguntarle y ella siempre me contestaba que no, que ella no había sido.

Una vez, estaba hablando por video llamada con el Skype, la persona que estaba al otro lado de la línea me dijo todo extrañada que en mi casa estaban pasando cosas muy raras, pues desde su monitor, estaba viendo claramente como los posters que tengo puestos en la pared, se movían solos.

También me ocurren fenómenos en mi casa de campo.
Una ocasión, me quedé allí a dormir y pude ser testigo del fenómeno conocido como parálisis del sueño o como dicen en Hispanoamérica, “Se me subió el muerto”.

La segunda vez que me pasó este hecho, oía claramente en estado de sueño, como unas voces me ordenaban que tirara a la perra por el balcón.

Desperté entonces aterrada e intenté moverme pero algo me lo impedía, no era capaz de realizar movimiento alguno.

Cuando conseguí calmarme un poco y dejar pasar un tiempo prudencial ya pude continuar con mi vida normal. Fui a ver a mi perra y estuve acariciándola con cierto temor.

También he tenido mis más y mis menos con los llamados viajes astrales.

Recuerdo una vez que estaba dormida y mi cuerpo dejó de serlo. Me sentí por los aires y pude escuchar claramente la música que salía de la radio.

Luego de golpe, regresé a mi estado normal y con una sensación de vértigo me desperté sudorosa. Esto fue en el 2014.





domingo, 20 de septiembre de 2015

Orihuela curiosa: El secreto de la buena suerte Oriolana


Orihuela tiene en su sierra gran abundancia de un mineral verde conocido como la Malaquita (La que los males quita).

Una piedra a la que desde inmemorables tiempos se le atribuyen propiedades sanadoras capaces de quitarnos cualquier mal.

Químicamente no es más que un carbonato básico de cobre blando (dureza de 3 a 4) y de color verde.

Se supone, según los viejos chamanes y curanderos, que absorbe la energía que causa el dolor cuando es colocado sobre una parte del cuerpo en donde se padecen molestias.
Que mejora el estado de ánimo y el cansancio físico.
Ayuda a conciliar el sueño. Fue de uso común en la Edad Media para ahuyentar los malos sueños.

Los egipcios la utilizaron para las infecciones oculares y sus mujeres como sombra de ojos.

También ha sido utilizada como facilitador de confianza en nuestras propias capacidades.

Se dice que es capaz de curar la ansiedad y el estrés.

Celtas, griegos y romanos la tenían como la piedra que atraía la buena suerte y la prosperidad.

Los pueblos antiguos la utilizaron como emblema de inteligencia, buena estrategia y protección.

En la edad media, en casos de inspiración, protección, atracción de fortuna, fertilidad e inteligencia.

Ha formado parte de anillos, brazaletes, báculos, columnas, chimeneas, lámparas, mesas, bandejas, encimeras, cajas, etc.

Así que, para concluir, algunos de los oriolanos que tengan un exceso de buena suerte le tengan que agradecer a este mineral parte del mérito de sus logros.

lunes, 31 de agosto de 2015

Orihuela Curiosa: La profecía del Seminario.


El Marqués de Rafal nos comenta una profecía que en el año 1471 hizo pública el presbítero Doctor Don Eusebio de Figueroa Sarmiento.

Estas son sus palabras textuales (en castellano).

Vendrá tiempo que, sobre la eminencia de los montes de esta
ciudad de Orihuela fabricará y fundará con santo celo un Elías,
un suntuoso colegio de estudios del que saldrán diferentes
personas para varios empleos honoríficos de toda España.

La profecía, por supuesto, se cumplió con la figura del Obispo D. Juan Elías Gómez de Terán de la diócesis oriolana. De 1738 a 1758.