Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

miércoles, 26 de abril de 2017

El Secreto de Torrevieja


Bajo los suelos de la conocida plaza de la Constitución de Torrevieja, un secreto, un pequeño tesoro de la Guerra Civil espera su descubrimiento.

Se trata de una galería de aproximadamente veinte metros de largo y que tiene una capacidad de más de seiscientas personas.

Tiene dos bocas de acceso desde lo que actualmente es la calle Caballero de Rodas y se trata de una de las cinco infraestructuras de defensa pasiva que fueron construidas en la Guerra Civil que se ordenaron a poco de comenzar los bombardeos de las fuerzas franquistas sobre las ciudades del litoral alicantino en noviembre de 1936.

Según indica el cronista oficial de Torrevieja, D. Francisco Sala Aniorte, que asegura que la estructura del refugio se encuentra intacta bajo los bancos y palmeras de la glorieta.
La existencia de esta lugar viene atestiguado por la obra documentada de Carolina Martínez que encontró los planos en el archivo municipal.

Además de este curioso recinto, se tiene constancia de que la Junta de Defensa ordenó construir un refugio de mayor capacidad en el centro de la ciudad, que discurría en galería por las calles Lacy (Chapapietra) y Pi y Margall (Blasco Ibáñez) con una capacidad para mil personas.

Más refugios en las Escuelas Graduadas (Biblioteca Municipal), otro en la Plaza de la Madera, en la calle San Pascual, otro en el barrio de los Molinos y el último en la calle Carreteros (Diego Ramírez).

FUENTE:
Diario INFORMACIÓN. Orihuela, 27 de febrero de 2017 – D. Pamies


El Río Segura como método curativo del Aliacán


El Aliacán era una enfermedad común desde época medieval que se basaba en la observación de ciertos síntomas en la persona afectada como podrían ser pérdida de apetito y rostro pálido como marcado por la melancolía y la tristeza.

Estados más graves producían incluso náuseas y vómitos.

El término nos viene de nuestra región vecina Murcia, en donde les dio por cambiarle el nombre al vocablo árabe para designar la dolencia conocida como ictericia o tiricia.

Esta enfermedad viene ocasionada por un exceso de bilirrubina en la sangre y provoca unos síntomas visibles en las personas afectadas como pueden ser piel amarillo-verdosa.

Hoy día estos síntomas se asocian con la enfermedad del hígado Hepatitis.

Todos los pueblos y ciudades que rondaban las aguas del Segura hicieron suyo el término para ponerle nombre a una extraña enfermedad que aquejaba a niños que pasaban por periodos de tristeza (depresión) o adolescentes que se sentían sin energía y desganados.

Entonces se decía que estaban “alicaídos”.

El remedio que por aquel entonces le dio a la gente por probar era la de colocarse junto a las aguas de nuestro querido río Segura y quedarse fijamente mirándolas durante largos periodos en los que al mismo tiempo se debía de recitar una oración.

Otra forma más curiosa de curar estos síntomas era a través de un ritual cotidiano como era la de orinar sobre las flores blancas del manrrubio.

Dicen que haciendo esto se devolvía el color perdido a los rostros de los que lo habían padecido.

Fue una época en la que los llamados “Curanderos” hicieron su agosto pues casi todas las familias oriolanas acudían en secreto con alguno de sus miembros aquejados con tales dolencias. Y si no, que se lo pregunten a la señá Eustaquia.

Más remedios conocidos son los de colocar una vela encendida o un candil o mariposa.

El curandero imponía sus manos sobre el afectado en la cabeza y otras partes del cuerpo y con una cruz se hacía un pequeño ritual.

El sanador quedaba en trance durante unos minutos y luego se le daba al paciente un pequeño recipiente que contenía un líquido extraído de la savia de las chumberas para cuando notase que la enfermedad regresaba. 


*Y a continuación, un relato corto de Adolfo Claravana sobre un hombre aquejado del mal aquí arriba explicado.









jueves, 20 de abril de 2017

Los aviones fantasma de la Huerta Oriolana



De los cánticos de los brujos y chamanes con sus extrañas oraciones y sus balbuceos que pisaban esta tierra oriolana marcando los pasos de un baile imaginario que sólo en sus cabezas se guardaba se pasó alegremente a un tiempo moderno en donde la ilusión por conseguir dominar lo imposible se acrecentaba día a día.

En 1950 empiezan a aparecer las primeras publicaciones por toda la región y en las limítrofes que hablan por primera vez de los “sembradores de nubes”.

Un misterioso científico de la General Electric norteamericana, Bernard Vonnengut hace un descubrimiento de las posibles aplicaciones del nitrato y toda la prensa mundial parece hacerse eco.

En 1954, algunos periódicos locales de la región de Murcia ya hablaban de que se había descubierto “el secreto de la lluvia” asegurando que técnicos de los Estados Unidos ya eran capaces de provocarla de forma artificial, siempre que hubiese nubes por medio.

En octubre de 1955, en el parlamento inglés se hacían promesas electorales de que las lluvias aumentarían en cuanto algunos entrasen al poder.

Pero los años pasaban y hasta que no llegamos al año 1971 no se hizo en España el intento por parte de nuestro propio gobierno.

Ese año el Ministerio de Agricultura se pone manos a la obra en la realización de un proyecto piloto que empezaría a experimentar con cañones antigranizo.

En nuestra región fueron colocados estratégicamente una determinada cantidad de aparatos que pocos años después vio como aumentaban su número creemos quizás por la probada eficiencia.

Todo el mundo empezó a hablar sobre la fórmula mágica del yoduro de plata.

José Serrano Camarosa, un prestigioso investigador fue mucho más lejos al afirmar que él conocía un método mucho más efectivo y que no precisaba de agentes químicos.

Lo que proponía: “Basta con cubrir una superficie de un kilómetro de diámetro con lienzos con una cara negra hacia arriba y otra blanca hacia abajo”. Según su teoría, el negro absorbería el calor proveniente del sol, y esto haría que la parte blanca estuviese fresca y bien ventilada para que se produjera un efecto de cuña fría que haría que se elevasen las masas de aire caliente.

El caso es que con el tiempo lo que ocurrió es que se esparció el rumor de que tanto los cañones como las avionetas que aparecían por el aire con la intención de ayudar a los agricultores de la región de Murcia y el Levante, lo que estaban haciendo en realidad era espantar las nubes y sus gotas de agua que tanta falta hacían en la huerta oriolana.

Las protestas se extendieron más rápido que el propio rumor y así llegamos al episodio en que un agricultor en Lorca no se le ocurrió otra cosa que abrir fuego contra uno de esos aviones en los años 80.

El caso fue resuelto en los tribunales en 1988 declarando que era imposible que las sales de yoduro de plata tuvieran ningún poder sobre las nubes.

En 1996, las protestas volvieron a reaparecer con mucha más fuerza al jurar algunos testigos que habían sido víctimas de los efectos negativos en sus cosechas que algunas avionetas fantasma estaban causando en la región al seguir con sus prácticas ilegales.

Esto llevó a la Guardia Civil a abrir una investigación que desembocó en un nuevo caso cerrado ya que nunca se encontraron los aeródromos de las llamadas “avionetas fantasma”.

El profesor de Ciencias Físicas Gabor Vali fue reclamado como experto para que diese su opinión y resultó que afirmó que en algunos países como Israel, esas prácticas llevaban realizándose durante más de 30 años con efectos comprobados con aumentos de las precipitaciones que estaban entre un 15 % y un 40 %.

También habló de procedimientos desde tierra en los que una especie de chimeneas se utilizaban para quemar el yoduro y el vapor expulsado produciría efectos similares.

La conclusión a la que se llegó es que el exceso del yoduro en la nube lo que provoca, además de evitar el granizo es que la nube se volatilice.

El caso es que han pasado varios decenios desde entonces y todavía encontramos testimonios de agricultores que aseguran haber sido víctimas de avionetas que en tan solo 15 minutos han sido capaces de hacer desaparecer la tormenta deseada más espectacular.