Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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miércoles, 17 de enero de 2018

Milagros de Orihuela: El Milagro de la Virgen de Monserrate de la Mancebería


Como es mi costumbre, me gusta recoger las anécdotas más interesantes y curiosas de mi ciudad.

Una de esas cosas que tanto nos gusta a los católicos es sin ir más lejos, la leyenda del Milagro de Monserrate de la calle de la Mancebería.

Según relata José A. Juan García en su libro EN ORIHUELA DEL SEÑOR en la página 17 de la primera edición, esto es lo que ocurrió.

En esta calle con tanto pasado e historia se sitúa en la actualidad una hornacina que luce a primera vista la imagen de nuestra señora de Monserrate.

En un aciago y oscuro día, la casa que aloja dicha hornacina, no me pregunten, pareció alimentar la fuerza de unas llamas que amenazaban con arruinar la vivienda.

Uno de los vecinos, aquel que pertenecía al grupo de los más devotos, y sin saber por qué, sintió el impulso de coger entre sus brazos el ramo que adornaba la figura de la santa imagen y lo lanzó hacia el interior de las llamas.

Pasados unos minutos, la temperatura empezó a bajar y las llamas lentamente se fueron apagando.

Gracias a ese acto, nadie sufrió perjuicio alguno y la casa pudo recuperarse con unos daños menores.

Desde ese día, es tradición oriolana el celebrar la fiesta de la Virgen de Monserrate en la calle como agradecimiento por aquel milagro tan hermoso.

Fiesta de carácter secular y financiada a través del propio esfuerzo y dinero de todos sus vecinos.


* Foto de la página ESTOESORIHUELA.

martes, 18 de octubre de 2016

Relatos de Ruta: Varias Historias


Doy paso a estas curiosidades tan interesantes que algunos de los que han participado ya en las Rutas del Miedo de Orihuela me han contado en un momento mágico en el que se pierde la vergüenza por el que dirán y la amistad y el buen hacer cobran protagonismo.

Es un momento que te atrapa sin remedio y hace que las palabras broten de la boca de los intervinientes como chorros de agua dorada que brilla en la oscuridad.

Pasamos agradables minutos escuchando los relatos de cada uno.

Y os aseguro que todos tienen algo curioso o anecdótico que contar:


Yo tengo en mi casa una lejica junto al fregadero con una llave suelta que sirve para abrir o cerrar una puertecica que da al patio, que no lleva llavero ni nada.

Yo estaba sola fregando con la tele encendida.

Entonces escucho como si cerquita de mí, se hubiese caído una llave al suelo, pero pegado a mí.

Claro, yo pienso, jolín, se ha caído la llave.

Me pongo a buscarla y nada que no la encuentro en el suelo. 

Me tiré un buen rato buscando la llave que supuestamente había escuchado al golpear el suelo y por allí nunca apareció.

La llave seguía allí en su sitio y no sé, ni idea de lo que fue.


En mi casa, una noche, estábamos mi mujer y yo entretenidos con la televisión, cuando de repente escuchamos allí mismo en la habitación donde estábamos, un estridente sonido como de algo de cristal estallando en pedazos.

Primero nos fijamos en la pantalla para ver si venía de alguna emisión, pero no.

Estábamos viendo un debate que estaban emitiendo por un determinado canal y allí no había sucedido nada, ni se había escuchado tampoco nada.

Nosotros podríamos jurar que lo escuchamos en nuestra habitación, o sea, en el comedor que es donde tenemos la tele y donde estábamos entretenidos.

Me levanté del sillón y me di un garbeo por toda la casa para averiguar si había pasado algo en alguna otra habitación, pero nada. 

No encontré en mi ronda nada sospechoso, ninguna rotura, ni una sola astilla de cristal.

La verdad es que nos quedamos con cierto mosqueo que aún nos dura.


A mi este verano del 2016, haciendo una guardia en el hospital, me llamaron de la Vega Baja, y me tocó hacerla con un enfermero.

Ya sabes que cuando se está de guardia, se duerme a trompicones, entre aviso y llamada, se pueden robar algunas horas y eso es lo que intentamos en un cuartito en donde los médicos se reúnen para tratar los cambios de turno, como la sala de profesores de los colegios.

Y a mí me tocó quedarme en la parte donde tenemos el Office, acondicionado con un sofá.

Me improvisé una medio cama e intenté dormir un ratito, pero era imposible porque vaya noche pasamos.

Empecé a escuchar sonidos de todo tipo que me impidieron pegar ojo.

Yo nunca he creído en fantasmas, pero te aseguro que aquella noche no lo dudé ni un instante que aquello que escuchábamos no era natural.

Primero se escuchaban por encima de nuestras cabezas como carros o camillas que se movían solas. Las ruedas trepidaban sobre el suelo mientras su giro fantasmal nos hacía la vida imposible.

Luego claramente, escuché el llanto de un niño en una sala que estaba vacía.

El enfermero que era muy serio, y el ambiente que yo viví aquella noche fue como una pesadilla en vida.

Por fin me quedé profundamente dormida durante un rato.

Detrás del respaldo del sofá en donde yo estaba que hacía las veces de almohadón, tenía un cable que bajaba así con un interruptor de luz y como una lamparucha que mira hacia arriba. Una luz muy rara que tienen puesta ahí.

Detrás hay como una ventanita de cristal con una puerta que se corre para permitir la comunicación entre dos habitaciones. Por si tienen que hablar desde una habitación a otra o pasarse algo.

Total, cuando estoy durmiendo profundamente, empieza a oírse un ruido castañeante:

Cloc, cloc, cloc, cloc, muy rápido.

Me despierto sobresaltada.

¿Qué es esto, qué es esto?

Y me veo el cable con el interruptor que estaba toc, toc, toc, moviéndose sólo.

Ya no pude conciliar el sueño y me pasé el resto de la noche entre que llamaban al timbre de las habitaciones y en que tal, asustada tratando de averiguar por qué se movía solo.

Llegué a comprobar que el cable estaba bastante rígido y te aseguro que era casi imposible moverlo con las manos.

En el otro lado de la habitación no había nadie y no podía ser la causa de que golpearan el cristal, así que la razón tenía que ser a la fuerza el cable. Que curiosamente tardó bastante en pararse.

Unos golpes contra el cristal tan fuertes, que así, por su culpa me desperté yo.

Fue una noche horrible, de esas que te toca el interno que está todo el rato pulsando para que lo visites y escuches sus quejas porque no le deja dormir el compañero de la cama de al lado.

Yo me ponía en su lugar pero también les decía que se pusieran ellos en el mío:

Si tú has pasado mala noche, no sabes la noche que he pasado yo.

Se me han dado casos de habitaciones donde suenan pasos o ruidos muy raros, me hacen ir allí para ver qué ocurre y me encuentro que allí no hay nadie.

Los hospitales tienen muchas anécdotas de esta índole.


Pues yo una vez soñé con la muerte de mi abuelo y vi claramente como le cerraban los ojos.

Lo hablé con mi madre y mi madre se quedó extrañada de que yo le contara con tanta exactitud los detalles de tan innombrable momento.

Mi madre me decía que era imposible, que mi abuelo había fallecido hacía muchos años y que yo no había vivido ese acontecimiento, que cómo podía dar ese tipo de detalles tan claros que sí ocurrieron en realidad...






sábado, 27 de agosto de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar auténtico terror: 6. El Molino de Jofré



La gente en general siente algo por los lugares que se dice que están malditos.

O es aprensión o se trata de una atracción especial que no sabemos de donde viene y a donde es capaz de llevarnos.

Consideramos lugares malditos, todos aquellos en donde ha ocurrido más de una desgracia, que parece que estén sellados con ella, que la atraigan. Bien podría ser un crimen, un accidente, o un hecho de difícil explicación.

Por supuesto que Orihuela no escapa al influjo de dichos lugares.

En nuestra queridísima ciudad hay uno que se lleva la palma.

¿Se creerán que hoy mismo, he estado dentro de ese lugar y lo he fotografiado?

Indagando sobre la prensa del siglo pasado y años anteriores he localizado un poema que hace referencia a algo oscuro que bien podría haber ocurrido en ese mismo lugar.

El poema es de de T. Medina y fue publicado el 19 de junio de 1930 en el periódico local ACTUALIDAD nº 121 rezando las siguientes palabras:

Cosas misteriosas
los cañaverales rumorosos cuentan…
¡Los cañaverales misteriosos hablan
con recogimiento de las cosas muertas!...

En él hayo referencias a un hecho oscuro que parece que no quiere ser desvelado por miedo a la censura que con mano firme aplicaba la tijera a las publicaciones de la época.

Y continúa así:

Parece que el tiempo no pasa… parece
la misma la senda…
qué ha de ser la misma, si adonde antes se iba
no se va por ella.

Está claro que el poema lleva escondida más información de la que aparentemente sugiere. Y algo me dice, una corazonada, me previene que se refiere a aquel lugar. En concreto a las barracas que estaban en el barrio de San Pedro.

Dejando para otra ocasión el resto de poemas que aparecieron en la misma publicación en días siguientes, tanto de Miguel Hernández como de C. Fenol, que hacen referencia a las barracas que estaban a orillas del río y a sus habitantes que lloran la pérdida de sus seres amados, ya me parece sospechoso que en un lapso tan corto de tiempo coincidan tantos poemas con el mismo tema. Es como si hicieran una especie de protesta silenciosa que la censura no pudiera acallar al haber sido camufladas bajos las hermosas palabras que contienen los versos.

Siguiendo con el tema que nos ocupa, les hablaré del que considero el lugar más maldito de Orihuela:


El Molino de Jofré/Joufré/Riquelme

Hincando sus raíces a la orilla del río Segura, muy cerca del Barrio de San Pedro, se encuentran las ruinas de lo que antaño fue un gran molino.

Un lugar que si hubiésemos querido los oriolanos hoy estaría reconstruido y sería un buen reclamo turístico.

Pero no nos apartemos otra vez de la cuestión.

Este lugar, que por las noches respira un ambiente lúgubre y oscuro fue en épocas pasadas territorio de brutales crímenes y escenario en donde la desdicha y la mala suerte hacían que llegasen a parar los cuerpos de los desaparecidos.

Así, el lunes 12 de diciembre del año 1896, un pequeño de tan solo 9 años llamado Antonio Cánovas desapareció cuando jugaba cerca del río por detrás del Hospital.



Su cuerpo sin vida apareció el día siguiente en la azud del molino de Jofré.

Seguramente habría caído al río y las aguas lo habían arrastrado hasta el molino.


Cinco años antes, el 20 de octubre de 1891, en la vereda que conducía hacia el molino, había ocurrido un crimen a las 7:30 de la mañana del que habían resultado un muerto y dos heridos.

Francisco García, José Andújar y su hermano Antonio, vecinos de Santomera, parece que habían mantenido una pequeña discusión según relataron algunos testigos.

En las horas que siguieron a la madrugada, Francisco García, cargó su carro en el molino y cuando se había alejado un poco de él, apareció José Andújar para continuar la conversación acalorada del día anterior.

Cuando la cosa se empezaba a poner fea, un sujeto, de nombre Pascual García y Alfonsea, peón caminero del camino de Almoradí, intervino oportunamente y logró separarles.

Cada uno se fue por su lado, Andújar regresó al molino y los otros siguieron con su tarea habitual.

Al llegar José a la altura del molino se encontró con su hermano Antonio e influenciados por algo malévolo y misterioso que se respiraba en ese lugar, decidieron ir juntos a por Francisco.



Lo encontraron y lo hicieron detenerse. La conversación llevó a un camino sin salida y sintiéndose el García en inferioridad numérica y acorralado tras recibir un golpe en la cabeza, sacó un cuchillo y asestó una puñalada a José causándole la muerte en el acto e hiriendo al otro en la mano.

Acudieron avisados oportunamente el alcalde Sr. Pescetto, el teniente alcalde del distrito, concejal D. Juan López y el pedáneo.

El Sr. Juez del distrito, y el actuario Sr. Valera después de ordenar el levantamiento del cadáver se trasladaron a la Cárcel a extender, las primeras diligencias y tomar declaración a los otros dos heridos.

Ambos, después de recibir las primeras curas, quedaron incomunicados.


Pero los hechos calamitosos no se detienen aquí.

Un año después, el martes 19 de enero de 1897, un operario de nombre Filomeno Martínez Mazón, tuvo la desgracia de quedar enganchado por una correa de las muelas del molino y se lo llevaron agonizante al Hospital con una pierna rota y el cuerpo lleno de magulladuras.



Y para terminar, tengo que añadir otro fenómeno curioso y de gran interés que ocurrió junto al molino de Jofré.


En el año 1797, Nuestro Padre Jesús, con la cruz a cuestas, se encontraba tras los muros de Loreto. La furia de las aguas derribó la pared de la capilla y fue arrastrado hasta parar en el Molino de Jofré.





FUENTES:

EL ATENEO 13 Diciembre 1896 nº 10.
EL DIARIO DE AVISOS 21 Octubre 1891 nº 31.
ACTUALIDAD 5 Abril 1928 nº 7
EL ATENEO DE ORIHUELA 24 Enero 1897 nº 16 


IMPORTANTE:Por favor. Todos los lugares que aparecen en mi Blog son muy peligrosos. Están en ruinas y a punto de desplomarse o tienen un acceso con mucho peligro. No quiero que nadie se acerque nunca a uno de ellos. Podéis ver las fotos que acompañan cada entrada. Y si algún día pasáis junto alguno de los sitios mentados, miradlo de lejos. POR VUESTRA SEGURIDAD.