Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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lunes, 27 de octubre de 2025

Informe sobre fenómenos paranormales y extraños documentados durante el terremoto del 21 de marzo de 1829 en la Vega Baja del Segura (Orihuela, Almoradí, Torrevieja y Guardamar)

Introducción

El terremoto de la Vega Baja del Segura ocurrido el 21 de marzo de 1829 sigue siendo uno de los eventos sísmicos más catastróficos de la historia reciente española, arrasando con poblaciones enteras y dejando testimonios tanto de los estragos físicos como de una serie de fenómenos considerados inexplicables, paranormales o de carácter religioso por los testigos y cronistas de la época. Este informe sintetiza de manera sistemática y documentada los testimonios recogidos en fuentes primarias, tales como la Relación trágica del horroroso estrago... (1829), el Archivo Jesuita, así como el libro La catástrofe sísmica de 1829 y sus repercusiones de Gregorio Canales Martínez. El propósito central es distinguir entre fenómenos físicos, interpretaciones populares y mitos religiosos, proporcionando, para cada fenómeno, la descripción, el nombre del testigo (si está disponible), la fuente original del testimonio, y una interpretación desde perspectivas científicas, religiosas o simbólicas.

Este informe está estructurado en secciones dedicadas a cada tipo de fenómeno reportado e identifica para cada uno los diferentes estratos de interpretación, como una microguía o ficha técnica archivística. Al final, se incluye una tabla comparativa que clasifica los fenómenos según su naturaleza.

Contexto histórico y geográfico del terremoto de 1829

El potente sismo del 21 de marzo de 1829, conocido indistintamente como “terremoto de Torrevieja” u “Orihuela”, asoló la región del Bajo Segura, con especial impacto en Almoradí, Orihuela, Torrevieja y Guardamar del Segura. La intensidad del movimiento fue estimada entre IX y X en la escala MSK, con una magnitud calculada de 6,6 en la escala de Richter. El seísmo destruyó aproximadamente 2.965 viviendas y causó 389 muertes y 377 heridos, lo que llevó a la reorganización urbana de la zona bajo directrices del ingeniero Larramendi.

La naturaleza extraordinaria de la destrucción, la repetición de réplicas y la magnitud del desastre abonaron el terreno para percepciones de fenómenos incomprensibles que serían interpretados más allá de la explicación física, amalgamándose con las creencias religiosas, los miedos colectivos y los mitos ancestrales.

Metodología de análisis de los fenómenos

El tratamiento riguroso de los testimonios implica:

  • Revisión de narrativas y documentos originales aportados por cronistas eclesiásticos, autoridades locales y testigos presenciales.
  • Contraste entre descripciones físicas, explicación tradicional/científica e interpretación religiosa o simbólica.
  • Identificación de los nombres de los testigos cuando la fuente lo remite.
  • Priorización de fuentes primarias y secundarias de mayor rigor documental.
  • Detección de patrones interpretativos recurriendo a literatura sismológica, folklore y filosofía de la religión.

Fenómenos documentados durante el terremoto de marzo de 1829

A continuación se describen de forma pormenorizada los principales fenómenos reportados, desglosando para cada caso la información exigida.

1. Lenguas de fuego y fenómenos lumínicos

Nombre del fenómeno: Lenguas de fuego / Luces extrañas

Descripción: Numerosos testigos aseguraron haber visto “llamas” o “lenguas de fuego” saliendo de la tierra o de las grietas abiertas por el terremoto, así como resplandores y luminiscencias en el cielo y sobre el mar. Estas observaciones aparecen mencionadas tanto en la Relación trágica del horroroso estrago… como en romances de literatura popular y cartas de la época. Se describen globos de fuego, rayos y llamaradas de aspecto inesperado, generalmente previos o coincidiendo con los instantes críticos del terremoto.

Nombre del testigo (si disponible): No se asigna un nombre concreto, sino colectividades o testigos anónimos referidos en las relaciones y romances. La “Relación trágica” y la literatura popular mencionan el fenómeno de manera colectiva.

Fuente original: Relación trágica del horroroso estrago... (1829); literatura popular y relaciones impresas de la época; compilaciones en La catástrofe sísmica de 1829.

Interpretación científica: Hoy se reconoce el fenómeno de las “luces de terremoto” (Earthquake Lights, EQL) como un evento natural reportado, aunque no del todo comprendido. Las hipótesis actuales proponen la triboluminiscencia – emisión de luz por la rotura de rocas bajo gran presión –, así como la ignición de gases como el metano y el radón liberados en el momento del fracturamiento de suelos. A través de descargas eléctricas o fricción, estos gases pueden generar llamas o efectos luminosos. Se ha documentado en sismos modernos y recientes el surgimiento de auroras, flashes e incluso bolas de luz.

Interpretación religiosa: La tradición cristiana, abonada por siglos de providencialismo, identificaba estos fuegos con “señales de la cólera de Dios” o advertencias celestiales. En predicaciones y panegíricos se interpretaron como manifestaciones directas de ira divina o intervención milagrosa.

Interpretación simbólica: El fuego tiene profunda raigambre en el imaginario del juicio providencial y en la cosmovisión de lo numinoso, asimilado a la purificación o destrucción apocalíptica. En el folklore sobre terremotos se menciona que el temblor y el fuego son señales inequívocas de cambios en el orden natural y moral.

Distinción entre hechos físicos, interpretación popular y mito religioso:

  • Hecho físico: Emisión de gases, triboluminiscencia, ignición de metano/radón.
  • Interpretación popular: “Volcanes de fuego” o “luces del fin del mundo”.
  • Mito religioso: Llamas como castigo y señal de la ira de Dios.

2. Campanas que se tocaban solas

Nombre del fenómeno: Toque espontáneo de campanas

Descripción: Diversos cronistas y testigos afirman que, al producirse las sacudidas sísmicas, las campanas de iglesias y conventos comenzaron a sonar solas, sin intervención humana. El fenómeno fue registrado en numerosas localidades, incluyendo Almoradí, Orihuela y Torrevieja, y relatado por cronistas como José Antonio Ponzoa. La campana mayor de Almoradí (“Andrea”), que sobrevivió al derrumbe de la iglesia parroquial, adquiere un estatus casi milagroso, ligada al recuerdo emocional del desastre.

Nombre del testigo (si disponible): José Antonio Ponzoa (cronista y testigo indirecto, recogiendo testimonios en la ciudad de Murcia); comunidad parroquial de Almoradí.

Fuente original: Memoria sobre el terremoto de Ponzoa (1829) citada en Ciudad y arquitectura después del terremoto del 1829; documentación local y archivos parroquiales.

Interpretación científica: El movimiento sísmico suele causar oscilaciones violentas en estructuras colgantes como campanas, generando que el badajo golpee espontáneamente el contorno y provoque repiques sin intervención manual. Este mecanismo es incluso descrito en catálogos sismológicos modernos como indicador de la intensidad de un temblor.

Interpretación religiosa: Para la población de la época, el tañido espontáneo de las campanas era interpretado como un llanto del pueblo o el “grito de socorro” de la propia iglesia, así como una señal de urgencia espiritual, llamada a la oración o súplica hacia el cielo por protección.

Interpretación simbólica: La campana, en la tradición cristiana, marca el paso del tiempo, el llamado a la misa y el anuncio de catástrofes o muerte. Su repique incontrolado sin mano humana podía ser leído como el aviso del Juicio Final.

Distinción:

  • Hecho físico: Movimiento pendular inducido por la onda sísmica.
  • Interpretación popular: “Almas penando” o “voz de la iglesia en peligro”.
  • Mito religioso: Milagro de protección o castigo.

3. Visiones religiosas y prodigios místicos

Nombre del fenómeno: Visiones de santos/ vírgenes y prodigios místicos

Descripción: Las crónicas y cartas reunidas en el Archivo Jesuita y la Relación trágica... recogen testimonios de personas que creyeron ver figuras sobrenaturales o santos interviniendo, como San Emigdio (patrón contra terremotos), San Roque o la Virgen María. Hay referencias a la protección milagrosa sobre determinadas poblaciones o casas habitadas por personas declaradas “de buena fe”. Este tipo de visiones es frecuente tras catástrofes naturales, especialmente cuando una parte de la población queda ilesa frente a la destrucción generalizada.

Nombre del testigo (si disponible): Numerosos testigos anónimos; párrocos locales; Felix Herrero Valverde, obispo de Orihuela, quien impulsó la devoción a San Emigdio.

Fuente original: Relación trágica del horroroso estrago... (1829); cartas parroquiales y crónicas en el Archivo Jesuita y relatos recogidos por Canales Martínez.

Interpretación científica: Desde el ámbito de la psicología social, este tipo de visiones se explican por el efecto del trauma postcatástrofe, la sugestión colectiva y la tendencia a reinterpretar eventos inusuales mediante el prisma de la esperanza o el consuelo religioso. En situaciones de estrés extremo o “pánico místico”, los individuos pueden experimentar fenómenos alucinatorios pasajeros, magnificados posteriormente por el rumor colectivo.

Interpretación religiosa: Se considera intervención directa de los santos o de la Virgen en la protección de los fieles, como figuras mediadoras ante la ira divina. La interpretación oficial de la Iglesia que se recoge en la época legitima estas visiones, relacionándolas con la devoción y la fe del pueblo.

Interpretación simbólica: Los relatos de aparición santa cumplen una función psicocultural de consuelo, refuerzo de la religiosidad popular y consolidación de la identidad local (p.ej. San Emigdio como protector de la comarca).

Distinción:

  • Hecho físico: Visiones inducidas por estrés/trauma; procesos psicosociales colectivos.
  • Interpretación popular: Aparición milagrosa.
  • Mito religioso: Patrones protectores que aseguran la continuidad de la comunidad y la fe.

4. Ruidos subterráneos y retumbos

Nombre del fenómeno: Ruidos subterráneos / Tronidos desde las profundidades

Descripción: Muchos relatos de la época insisten en la percepción de “horribles ruidos subterráneos” o “estruendos atronadores” que preceden o acompañan los movimientos del suelo. Se describen como retumbos profundos, a veces comparados con detonaciones, cañonazos o el paso de una tormenta intensa.

Nombre del testigo (si disponible): Testigos generales consignados en cartas a la Gaceta de Madrid y en relaciones oficiales de alcaldes y párrocos.

Fuente original: Relación trágica...; cartas de ayuntamientos y párrocos (recopiladas en el libro de Canales Martínez).

Interpretación científica: Los ruidos sísmicos, llamados por los sismólogos actuales “bramidos” o “retumbos símicos”, son un fenómeno físico asociado a la propagación de ondas sísmicas a través de formaciones rocosas. Los sonidos pueden ser audibles en la superficie por el efecto de vibraciones de baja frecuencia anteriores a la llegada de la onda principal. Asimismo, los efectos de cavidades, fracturas y suelos parcialmente saturados de agua pueden amplificar estas sonoridades.

Interpretación religiosa: Para los habitantes, tales ruidos eran interpretados como la voz de la tierra clamando, gritos del infierno, o la señal de la cólera de Dios. En la mentalidad providencialista, el “río subterráneo” era tradicionalmente una morada de fuerzas sobrenaturales.

Interpretación simbólica: El ruido subterráneo como signo precursor de desastre impregna el folklore ibérico e hispanoamericano, anclado en el terror ante lo desconocido que se prepara bajo tierra.

Distinción:

  • Hecho físico: Bramidos provocados por el paso o ruptura de ondas sísmicas.
  • Interpretación popular: Presagio del desastre; “dragones” sepultados despertando.
  • Mito religioso: Voz de la tierra airada por mandato divino.

5. Derrumbes inexplicables y casos singulares de destrucción

Nombre del fenómeno: Derrumbes inexplicables atribuidos a causas sobrenaturales

Descripción: Se produjeron casos de edificios o viviendas que cayeron por completo mientras otras anexas quedaban en pie sin daños aparentes. Los testigos atribuyeron esta selección de ruinas y salvación a causas sobrenaturales (pena, milagro o castigo especial) o a la protección de imágenes sagradas rescatadas intactas entre los escombros.

Nombre del testigo (si disponible): Testigos anónimos; relatos recogidos por José Antonio Ponzoa y por el obispo Félix Herrero Valverde.

Fuente original: Memoria sobre el terremoto (Ponzoa, 1829); cartas parroquiales y recopilaciones de la Relación trágica.

Interpretación científica: El comportamiento diferencial de los edificios ante un terremoto responde a la tipología constructiva, calidad del suelo, materiales, cimentación y destino aleatorio de las ondas sísmicas. Es habitual que colapsen inmuebles de mayor masa y altura emplazados sobre suelos menos consolidados o con cimentación defectuosa. El caso de imágenes sagradas encontradas intactas puede explicarse por su ubicación (nicho, retablo más aislado del derrumbe, etc.).

Interpretación religiosa: La salvación milagrosa o la destrucción selectiva era interpretada según la fe y las obras de los habitantes: “Dios protegió a los justos”, o “castigó con el derrumbe a los impíos”.

Interpretación simbólica: En la cultura oral, la destrucción selectiva es leída como decisión de fuerzas superiores que juzgan a la colectividad e individualmente.

Distinción:

  • Hecho físico: Vulnerabilidad estructural diferencial, azar físico.
  • Interpretación popular: Destino, providencia.
  • Mito religioso: Recompensa divina o castigo.

6. Fenómenos hidrogeológicos (borboteos, chorros y cráteres)

Nombre del fenómeno: Emanaciones y cráteres de agua/lodo; borboteos hidrogeológicos

Descripción: Particularmente en las salinas de Torrevieja, se documentaron a lo largo de meses y años posteriores al seísmo chorros repentinos y borboteos de agua o lodo de hasta un metro de altura; la aparición súbita de cráteres de 3 a 30 metros de diámetro en la costra salina y el surgimiento temporal de nuevas fuentes en localidades como San Miguel de Salinas o Los Montesinos. Se reportó un aumento del nivel de aguas subterráneas y la muerte masiva de peces en el Segura por emanaciones sulfatadas.

Nombre del testigo (si disponible): Trabajadores de las salinas entrevistados por De Prado (1863); informes de ingenieros y administración de salinas.

Fuente original: Memoria de Larramendi (1829); estudios hidrogeológicos posteriores en la zona; La catástrofe sísmica de 1829 y sus repercusiones.

Interpretación científica: Estos procesos son típicos de la “licuefacción” del suelo y la sobrepresión de acuíferos por movimientos sísmicos. En suelos no consolidados, el terremoto puede causar que el agua subterránea y los sedimentos finos asciendan violentamente, abriendo boquetes y cráteres (conocidos en la ciencia moderna como “volcanes de arena” o precisamente licuefacción). El análisis geotécnico ha corroborado la existencia de rellenos artificiales en las vegas aluviales del Segura y en las salinas, altamente propensos a tales rupturas durante el sismo.

Interpretación religiosa: La súbita erupción de agua o lodo se interpretó como otro signo de castigo o señal del fin de los tiempos (“la tierra vomita sus entrañas”).

Interpretación simbólica: Los cráteres y chorros son leídos como portales al inframundo (infierno) o como heridas abiertas en la piel del planeta como reacción al pecado de la humanidad.

Distinción:

  • Hecho físico: Licuefacción, sobrepresión de acuíferos por sismo.
  • Interpretación popular: Presagio maligno, “la tierra sangra”.
  • Mito religioso: Manifestación de la cólera de Dios.

7. Anomalías en animales y comportamiento precursor

Nombre del fenómeno: Presagio animal (comportamiento inusual de animales)

Descripción: Algunos relatos recogidos en fuentes populares y literatura del siglo XIX mencionan que, momentos antes del sismo, numerosos animales (especialmente perros, caballos y aves) mostraron signos de inquietud, huyeron o emitieron sonidos alarmados.

Nombre del testigo (si disponible): Testimonios anónimos incluidos en Los terremotos de Orihuela o Enrique y Florentina.

Fuente original: Literatura popular, testimonios recogidos en la novela mencionada y pliegos de cordel.

Interpretación científica: Es frecuente, y hoy bien documentado, que animales perciban vibraciones sutiles, cambios en el campo electromagnético o gaseoso y ruidos subterráneos inapreciables para el oído humano antes de terremotos. Su reacción de huida es, por tanto, un indicador físico fiable aunque imperfecto de actividad sísmica inminente.

Interpretación religiosa y simbólica: Se entendía como “don de adivinación animal” o “mensajeros de agüero”, asociados tanto a la protección (advertencia) como a la fatalidad.

Distinción:

  • Hecho físico: Agudeza sensorial animal para precursores sísmicos.
  • Interpretación popular: Alerta mística.
  • Mito religioso: Intervención divina a través de los animales.

8. Estratos emocionales y expresiones poéticas: Romances y literatura sísmica

Nombre del fenómeno: Manifestaciones literarias y poéticas del desastre

Descripción: Junto con las crónicas oficiales, los romances de ciego y la poesía popular constituyeron auténticas “crónicas emocionales” del seísmo, recogiendo relatos de prodigios, señales del cielo, castigos y milagros.

Nombre del testigo (si disponible): Diversos autores anónimos y reconocidos, como Mariano José de Larra.

Fuente original: Literatura popular sísmica (compilado por Fernández Rodríguez de la Torre); romances de la época.

Interpretación científica: La literatura oral refleja el impacto psicológico y social del desastre, categorizando el miedo, la esperanza y la interpretación activa (teúrgica).

Interpretación simbólica y religiosa: Refuerza y modela la percepción del desastre como cruce entre determinismo natural/divino y destino colectivo.

Distinción:

  • Hecho físico: Testimonio emocional interpretado literaria/artísticamente.
  • Interpretación popular: Relato acercado al misterio, la advertencia y la esperanza.
  • Mito religioso: Reforzamiento de la cultura providencialista.


Consideraciones sobre mitología y creencias populares ante terremotos

Es importante reconocer que la interpretación providencialista era predominante en la España del siglo XIX. Conforme a Gelaberto Vilagrán y otros historiadores, la Iglesia católica articulaba una “pastoral del terror” donde los desastres naturales eran vistos como instrumentos de reforma moral y religiosa. Sin embargo, en paralelo subsistían mitos de raigambre precristiana y popular, en los que el temblor de la tierra era obra de dragones, demonios o fuerzas del inframundo, y los animales eran presagios vivos de lo que iba a suceder.

La modernización del estudio de los terremotos, que en siglos posteriores buscó explicaciones físicas y sismológicas (teoría de placas, rebote elástico, medición de licuefacción y triboluminiscencia), ha ido desplazando gradualmente las explicaciones sobrenaturales, aunque estas siguen activas en el imaginario popular, exacerbadas en situaciones de crisis o desastres agudos.

Repercusiones y legado en la reorganización urbana y cultural

Cabe mencionar que el impacto de la interpretación de los fenómenos extraños y religiosos tuvo efectos concretos en la reconstrucción física y simbólica de la comarca del Bajo Segura. Bajo la dirección del ingeniero Larramendi y la supervisión religiosa del obispo Félix Herrero Valverde, la reedificación se realizó bajo estrictos parámetros antisísmicos (casas de un piso, calles anchas, eliminación de estructuras altas) y con un marcado énfasis en la cohesión comunitaria, solidaridad y religiosidad renovada.

El refuerzo del culto a San Emigdio, por ejemplo, se consolida a partir de este evento, convirtiendo al santo en copatrón de la región y generando tradiciones persistentes hasta el presente. La memoria colectiva del seísmo, alimentada por romances y relatos, dejó huella profunda en la cultura local, la arquitectura y la percepción del riesgo natural.

Conclusiones

El terremoto de 1829 en la Vega Baja del Segura actuó como catalizador de una compleja interacción entre hechos físicos, creencias religiosas y mitos populares. La revisión rigurosa de las fuentes primarias y secundarias muestra que la mayoría de los llamados fenómenos “paranormales” encuentran explicación en procesos naturales, agravados o magnificados por la percepción colectiva del terror y la necesidad de dotar de significado a lo inexplicable.

No obstante, la persistencia y fuerza de las interpretaciones religiosas y simbólicas evidencia el arraigo de una visión del mundo en la que lo físico y lo espiritual se funden ante el desastre. La función consoladora, cohesionadora y explicativa de la religión y el mito, en contextos de crisis, es tan operativa como las medidas arquitectónicas o científicas aplicadas a la prevención y reconstrucción.

La investigación de los fenómenos extraños del terremoto de 1829 sirve no solo para entender la historia local, sino también para ilustrar la manera en que una sociedad reacciona y se adapta ante el trauma colectivo, traduciendo el horror en narrativas de sentido, fe y resiliencia.


jueves, 23 de noviembre de 2023

El Misterioso Oficio de los "Acabadores" en la Vega Baja: Entre la Tradición y el Misterio

 

En la apacible región de la Vega Baja, donde los campos extensos y la historia se entrelazan, se encuentra un oficio antiguo que ha dejado una huella misteriosa en la memoria de sus habitantes: el oficio de los Acabadores

Un Encuentro Casual con la Tradición:

En una investigación sobre hechizos y brujería en la Murcia medieval, el  arqueólogo colegiado en el colegio de arqueólogos de Murcia, Santi García Lorca,  rebuscando en los documentos históricos legados por los hisrtoriadores Juan Blázquez y Torres Fontes tropezó con un rastro intrigante: "los Acabadores". Este grupo, que se remonta al menos al siglo XVI en el Reino de Murcia, tenía un papel singular en la sociedad, marcando el fin de la vida de aquellos que estaban agonizando.

La Figura del Acabador: Más Allá de la Imagen Errónea:

Contrario a la imagen equivocada que se puede encontrar al buscar "acabador" en la historia, estos no eran ejecutores de muerte, sino individuos protegidos por el Santo Oficio y la Iglesia. Esencialmente, los Acabadores eran personas con dones especiales, vinculados estrechamente tanto con el cielo como con el infierno. (Un acabador debe de demostrar que la gracia de Dios está con él y que además tiene que tener una serie de características las cuales le ayuden en su en su quehacer).

Rituales y Pruebas: El Camino del Acabador:

Un Acabador debía demostrar su conexión divina, teniendo contacto directo con entidades como la Virgen María y Jesucristo. Además, debían conocer a la perfección el cuerpo humano y las artes de la medicina, aunque no fueran médicos en el sentido convencional. Sus rituales implicaban pruebas como encender fuegos rituales, bendecir objetos y recitar oraciones específicas. 

Las oraciones desempeñaban un papel crucial en este proceso. Ejemplos de estas oraciones incluyen expresiones como "Santa Madre del Señor, te devuelvo a este niño, acógelo en tu corazón" y la invocación a los antepasados, seres que los antiguos romanos denominarían dioses hermanos, pidiéndoles que vengan y acojan al alma como uno más.

Mantenían una estrecha vinculación con la iglesia, llegando incluso al punto en que la propia institución eclesiástica ocasionalmente les otorgaba bulas papales. Estas autorizaciones les permitían llevar a cabo acciones letales sin que, al fallecer, sus almas fueran condenadas al infierno, ya que desempeñaban un servicio específico.

Poseían un profundo entendimiento del cuerpo humano. Esta afirmación se fundamenta en el hecho de que, al final, su objetivo era poner fin a la vida de una persona, ya fuera un niño, una niña, un hombre, una mujer, un anciano o una anciana, mediante un golpe certero. Este golpe no podía ser ni doble ni triple, sino único. Además, en la parte más fundamental de la nuca, debían conocer a la perfección el lugar preciso donde infligir el golpe mortal con la maza.


Casos Reales en la Vega Baja: Juana la Macha y Dorotea la Bruja:

En la ciudad de Cartagena, Juana la Macha (1847-1942) se destacó como una Acabadora peculiar, utilizando mezclas de leche y huevos para aliviar el sufrimiento de los enfermos. Por otro lado, Dorotea la Bruja, conocida en Lorca, tuvo un encuentro único con la Inquisición que dejó a todos perplejos.

Juana la Macha

Ella nació en una familia de escasos recursos en una pedanía de Cartagena llamada Molinos Marfagones. Desde joven, se dedicaba a la recuperación y venta de gallinas y huevos en las casas locales. El apelativo "La Macha" le fue otorgado cuando, siendo aún muy joven, se enfrentó a un toro que se había escapado de un redil y se dirigía hacia el pueblo. Enfrentándose valientemente al toro, logró aturdirlo, proporcionando tiempo para que los adultos pudieran capturarlo.

A partir de ese momento, esta mujer fue conocida como Juana "La Macha". Nació en un Jueves Santo, un detalle característico de los acabadores. Tenía lunares dispuestos en forma de cruz y una llaga en el paladar, también en forma de cruz.

Prestaba sus servicios a La Casa de Misericordia en la ciudad de Cartagena a finales del siglo XIX o principios del siglo XX. En ese período, la ciudad estaba plagada de enfermedades como la tuberculosis, la malaria y el cólera. Incluso, se enfrentaron a la devastación de la gripe española en 1920. Durante esos momentos difíciles, muchos niños y personas en la Casa de Misericordia se encontraban en estado crítico, llegando al punto de agonizar.

En ese contexto, ella aprovechaba su comercio de huevos para llevar un alivio a través de una práctica singular. Preparaba una mezcla especial en grandes ollas, combinando litros y litros de leche con una docena de huevos para cada niño enfermo. Este brebaje, que se administraba varias veces al día, proporcionaba una fuente de nutrición crucial.

Cuando un niño entraba en la fase terminal, ella se presentaba en su habitación. Rezaba a la Virgen María, colocaba una bolsa de tierra en los pies del niño y permanecía a su lado hasta que fallecía. La ingesta de este batido generaba aumentos significativos en los niveles de glucosa en sangre, lo que, paradójicamente, resultaba fatal para aquellos con antecedentes diabéticos. En los casos de aquellos sin esta condición, la mezcla provocaba enfermedades renales y pancreáticas asombrosas, llevando finalmente al fallecimiento.

Antes de partir, ofrecía a los niños moribundos un último sorbo de esta bebida caliente para calmarlos y facilitar un sueño tranquilo, permitiéndoles dejar este mundo sin apenas dolor.

En el Valle de Valentín, en dirección a la zona de Lorca. La imagen que les presento es la de Dorotea, conocida como "la bruja", una figura destacada en la ciudad de Lorca. En calidad de acabadora, recibió el encargo de asistir a una persona que residía en Almería. Dorotea se trasladó a Almería y, aparte de su labor como acabadora, se dedicaba a la venta de verduras.

Sin embargo, el Santo Oficio de Almería la acusó de brujería, resultando en su encarcelamiento. Si mal no recuerdo, la retuvieron en las proximidades de las instalaciones en Cabo de Gata. Cuando iban a aprehenderla para llevar a cabo su auto de fe, su cuerpo desapareció misteriosamente. Nadie volvió a tener noticias de él. Lo intrigante es que, días o semanas más tarde, Dorotea apareció en la residencia del corregidor de Lorca.

Cabe destacar que, sorprendentemente, no había sufrido ninguna transformación ni alteración. La Inquisición de Lorca, o el Santo Juicio de Lorca, había enviado un equipo, por así decirlo, para rescatar a Dorotea la bruja, ya que ella trabajaba para el Santo Oficio del Reino de Murcia.


La Perpetuación de un Oficio Único:

Aunque la tradición de los Acabadores parece cosa del pasado, algunos informes sugieren su presencia hasta tiempos recientes. En la Vega Baja, entre los años 40 y 90, las dificultades de acceso a la medicina llevaron a que familias solicitaran la intervención de un Acabador como último recurso.

El Debate Contemporáneo: ¿Eutanasia o Justicia Divina?

Aunque algunos podrían ver a los Acabadores como practicantes de eutanasia, es crucial entender que su acción no se llevaba a cabo por solicitud del enfermo, sino más bien por un deseo de la familia de aliviar el sufrimiento. El Acabador solo intervenía como último recurso, después de agotar todas las opciones de curación.

Imaginemos la situación en la que un ser, ya sea un perro o un lobo, muerde a alguien y le transmite la rabia. En este caso, similar al ejemplo que les he compartido previamente sobre la familia y el niño que regresa a casa o es localizado, se presentan dos opciones. Una de ellas consiste en permitir que la naturaleza siga su curso, esperando que la víctima fallezca a causa de la rabia, dado que en el siglo XIX no existía cura para esta enfermedad. Esto implicaba enfrentar los gritos insoportables de la criatura, observar la espuma en la boca, entre otros síntomas.

La otra alternativa era llamar a un acabador, siempre y cuando tuvieran la fortuna de contar con uno en su ciudad o territorio, o de que el acabador estuviese cerca en ese momento. En caso contrario, la familia debía esperar semanas, incluso meses o años, hasta que uno de estos especialistas pasara por su localidad para solicitar sus servicios.

Primero, para acceder a esta práctica, debe ser considerada como la última opción. Antes de llegar a este punto, se debe haber intentado curar a la criatura o persona hasta agotar todas las posibilidades.

Segundo, el acabador debe demostrar que cuenta con la gracia divina. Una prueba común consistía en apagar un fuego hecho con ciprés de un solo golpe. Este rito era esencial, y si no se completaba, no se podía continuar con el proceso; era necesario esperar otro momento o día propicio. Cuando el acabador bebía agua y el fuego no se apagaba al escupir, indicaba que Dios o la Virgen María no deseaban que el alma emprendiera el viaje hacia el otro lado.

Una vez superadas estas pruebas y certificada la gracia divina, se obtenía, por así decirlo, la "bula papal" que permitía al acabador realizar la tarea de "Acabación". 

Para invocar a un acabador, se debían cumplir ciertos criterios, como la agonía de la persona, una enfermedad incurable (lo que hoy llamaríamos eutanasia, aunque los acabadores no la practicaban), un accidente mortal e incurable, o la posibilidad de estar en contacto con el más allá, entre el cielo y el infierno. En este último caso, se presumía que debían llamar a las almas de los difuntos de esa generación o familia.

El hábito que llevaban, como el vestido enlutado que se menciona, era original y formaba parte de la tradición. 

El rito de la Acabación no se transmitía de padres a hijos, al menos según la práctica en la región de Murcia. Un acabador formaba a otro.

Cuando los acabadores accedían a la casa, solicitaban dos habitaciones: una para colocar sus utensilios y otra donde yacía la persona agonizante. La petición de una habitación para sus utensilios indicaba que operaban de incógnito, ya que el acabador se mantenía desconocido y cubría su rostro todo el tiempo. La única persona que veía su rostro era la que se encontraba al borde de la muerte.

Mientras preparaba sus utensilios en una habitación, que luego bendeciría uno por uno, la familia del enfermo eliminaba cualquier rastro de ropa y dejaba solo una sábana a modo de mortaja. Retiraban todos los objetos metálicos y de hierro de la habitación, considerando la creencia local de que el hierro ahuyentaba a los malos espíritus.

En los siglos XVI, XVII y XVIII, se colocaba un ladrillo en lugar de una bolsa de tierra en los pies de la persona agonizante. Este gesto tenía raíces tradicionales, ya que en esta zona se creía que el hierro alejaba a los malos espíritus, y colocar un ladrillo se interpretaría como un sustituto. Una vez hecho esto, se notificaba al acabador, quien rezaba en otra habitación para protegerse antes de entrar en la sala donde ocurriría la muerte.

Cuando llegaba el momento, el acabador obligaba a la familia a abandonar la casa y se encerraba con la persona agonizante. Si era un sanador, intentaba curar a la persona; de lo contrario, preparaba una bebida con centeno, belladona, mandrágora o cicuta, nunca en dosis mortales, solo para adormecer al moribundo.

Luego, realizaba dos oraciones: una para los familiares y otra para la Virgen María, quien acogería el alma a punto de partir. Después, purificaba la habitación con incienso y aceite de romero, ofrecía la bebida al moribundo, esperaba a que hiciera efecto y, con un golpe certero, acababa con su vida. Colocaba nuevamente el ladrillo en los pies para anclar el cuerpo a la tierra, facilitando el tránsito del alma.

La acabadora o acabador salía de la habitación, informaba a la familia que la persona ya no sufría y había partido. En la región de Murcia, la práctica implicaba el uso de una masa, y en el Levante, se compartían incluso un par de oraciones.


En la región del Arco Mediterráneo, donde se han identificado la mayoría de los acabadores, se conoce la práctica de utilizar un martillo. Por otro lado, en la zona de Galicia, los acabadores preferían emplear un trabuco o una escopeta en lugar de ese instrumento. La familia reconocía que el trabajo había concluido cuando, desde fuera de la casa, resonaba el disparo, seguido de un repentino y absoluto silencio.


Conclusión: Un Oficio Entre la Luz y la Sombra:

Los Acabadores de la Vega Baja han dejado un legado intrigante, revelando una conexión única entre lo divino y lo terrenal. Aunque suene a relato de otra época, la historia de estos personajes sigue resonando en los recuerdos de aquellos que han compartido su espacio con estas figuras misteriosas.



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Fuente: Conferencia "Los Acabadores de Murcia: Guardianes de una Tradición Misteriosa" del arqueólogo Santi García Lorca

lunes, 20 de noviembre de 2023

Finalmente, un compendio de nuestras leyendas más célebres.

 


Si eres un devoto seguidor de este blog o simplemente un lector ocasional, habrás notado que hace ya algunos años incorporamos una sección dedicada a las leyendas más notables y célebres de los pueblos y ciudades de diversas comarcas de la Vega Baja. Incluso ampliamos nuestra mirada para abarcar historias un tanto más distantes, provenientes de otras regiones de España. Aunque no me arrogaría el título de pionero en este ámbito, dado que muchos blogs y páginas web ya exploraban estas narrativas con anterioridad, me enorgullece ser uno de los primeros en abordar este tema desde la perspectiva oriolana, enfocándome en mi querida ciudad y explorando las historias más pintorescas de nuestros alrededores.

Finalmente, una persona con la que tengo el honor de mantener una magnífica amistad ha decidido emprender la misma tarea que yo realicé en línea y llevarla al terreno impreso, transmitiendo su propia filosofía, visión personal y su labor como artista diseñadora. Esta persona es Marta Ruiz, la mente detrás de "Rojales Misterioso", quien ha logrado plasmar en una obra algunas de las leyendas más conocidas de la región y otras menos conocidas. Este monumental trabajo implica horas de dedicación para recopilar información, documentación y participar en programas especiales de la radio local. Gracias a su carisma único, ha logrado difundir estas historias en todos los rincones de nuestra región.

Desde este blog, no podemos más que expresar nuestro profundo agradecimiento por el colosal esfuerzo de Marta y alentarla a que continúe realizando estas impresionantes recopilaciones en papel escrito.



El 19 de noviembre, durante la presentación del libro, expresé con entusiasmo mi respaldo al proyecto más destacado que he tenido el privilegio de conocer en toda mi existencia, focalizado especialmente en la región de la Vega Baja. Compartí este momento significativo con personas excepcionales y asombrosas, entre las que se encontraban Marta Ruiz, Oriol Investigación, Pascual Segura, Francisco J. Mora, y otros, posiblemente presentes aunque no haya tenido el placer de verlos.

Este es mi ejemplar dedicado en manos del que os escribe...




viernes, 22 de julio de 2016

Leyendas de Rojales y Formentera del Segura: El Carretero y el Borrego


No hay razón de que yo te diga que siendo niño contaba mi madre que había aquí en el pueblo un hombre al que le gustaba viajar a Torrevieja con su carro de melones.

Al llegar a Rojales, enfrente del cementerio, se distrajo con un borreguico que estaba en medio del camino.

Bajó del carro, miró a cada lado y como no lo veía nadie subió al animalico al carro.

Caminaron un buen trecho y el borrego, quien sabe si juguetón, tiró la alfalfa que iba comiendo.

El carretero se agachó para cogerla del suelo y dársela otra vez al animalico.

Pero como un niño con rabieta, el borrego repetía la operación una y otra vez, y así obligaba al carretero a detenerse, bajar de la carreta y recoger la mata para dársela otra vez al borrego.

-         Es la última vez, voy a subir ahí arriba y te voy a matar por todas las veces que me has hecho bajar.

El borrego parecía que se le reía pues unos dientes largos le enseñaba.

El hombre que ya estaba muy molesto, subió al carro y cuando ya tenía cogido al borrego para matarlo, el animal se puso a chillar y a escupir fuego por todos lados.

El carretero sólo acertó a empujarlo y echarlo del carro.

Cuando el hombre llegó a Torrevieja tuvieron que ayudarlo pues desde ese día dicen que enfermó.

Y que de su boca sólo salían estas palabras:


No has de coger
lo que no es tuyo
pues castigo yo intuyo:
que tendrás que correr.