Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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sábado, 8 de abril de 2017

Los Héroes Oriolanos Olvidados: 8. Pedro de Tona




Corría el año 1331.

Hasta nuestros territorios habían llegado las excelencias del Héroe del Reino de Granada.

La historia de un cautivo que había pasado de cristiano sometido a una vida miserable a la de héroe local que con sus exitosas campañas y sus triunfos para la Corona granadina se extendían como la pólvora a través de los versos cantados de los juglares.

Por eso no es de extrañar el temor que sentimos en la comarca cuando supimos que ese hombre legendario que arrasaba todo lo que se interponía a su paso, que calcinaba las cosechas por los lugares por donde su sombra había pasado estaba muy cerca de Orihuela con la intención de arrasarla.

Gracias a Dios, aún teníamos un as en la manga. Nuestro castillo tenía fama de ser inexpugnable.

Su ejército de impecable organización, bien armado  y compuesto por un interminable número de soldados se dirigía hacia territorio oriolano con muy malas intenciones.

Los espías infiltrados en las aljamas sarracenas de la procuración habían dejado bien claro a Ridwan y a sus secuaces que Orihuela no se encontraba en un buen momento.

Atravesaron sin descanso la zona murciana y se dirigieron hacia el puerto de Guardamar que por aquella época era uno de los más importantes de España.

El grupo de los 27 estaba compuesto por lanceros y ballesteros de las más hábiles del reino.

Los habitantes de Orihuela casi respiraron aliviados al saber que los pasos del enemigo no se dirigían directamente sobre la ciudad pero el miedo que les generaba la figura y el nombre del granadino era tan superior que ninguno podía conciliar el sueño.

Todos sabían lo que significaba aquella ofensiva, Guardamar estaba perdida.

Pero de entre los ciudadanos de la Orihuela medieval surgió un hombre de origen murciano llamado Pedro de Tona, un almogávar estricto en sus convicciones que supo reunir una pequeña fuerza de combate almogávar compuesto por veintisiete de los mejores hombres de armas que habitaban Orihuela.

Y juntos decidieron acudir al rescate de la pequeña población de Guardamar.

Todos sabían que se dirigían hacia el cumplimiento de una misión suicida que como mucho sólo les daría por recompensa que sus nombres fueran tallados en la piedra como los de tantos mártires y héroes que habían luchado por una causa perdida.

Aprovechando la oscuridad de la noche atravesaron por sorpresa las líneas enemigas.

El ejército invasor no se esperaba una acción tan inverosímil que tacharon de locura.

Con la ayuda de los 27 empezó la batalla.

El ejército invasor que los superaba en número, armamento y  ordenación necesitó de 2 días para hacerse con la plaza.

No se esperaban que la lucha fuese tan cruenta al haber dado por hecho que la conquista del territorio ansiado era cuestión de unas horas.

Pero los nobles hombres oriolanos lucharon a muerte contra sus enemigos sin descanso, sin temor, animados de una sensación de gloria tocada por el altísimo que los llamaba a las puertas del cielo y de la historia.

Esta batalla será recordada por los siglos venideros.

Aquellos 27 hombres hicieron tanto daños a las tropas enemigas que Ridwan estuvo a punto de cancelar el ataque y regresar en busca de otros botines.

Pero finalmente se impuso la lógica del combate y la superioridad numérica se hizo efectiva al contar con ventajas tácticas y de armamento  de asedio.

22 de los 27 hombres valientes fueron masacrados durante el combate dando sus vidas por la ciudad de Guardamar.

El resto, junto con Pedro de Tona fueron capturados vivos cuando por fin consiguieron aprovechar una brecha en las defensas y se hicieron con la ansiada plaza. (En total se habla de 1200 presos).

Fueron llevados como cautivos a Granada para que fueran avergonzados y humillados por haber osado enfrentarse contra el Reino Granadino.

Y aquí les perdemos la pista a estos valerosos héroes que lucharon al más puro estilo de los 300 espartanos.

Qué injusto es el cine cuando ennoblecen el nombre de aquellos 300 que perecieron  y olvidan a caso hecho el valor que los 27 oriolanos mostraron ante un invasor implacable y superior en todos sus aspectos.

Desde aquí les honro y desearía que desde este día sus nombres no queden en el olvido nunca más.


FUENTE: 
LOS ALMOGÁVARES Aventura y guerra en Orihuela de Juan Ignacio Caballero

jueves, 21 de julio de 2016

Leyendas de Rojales y Guardamar: La Encantá


Un rey morisco sorprendió a su hija, la princesa, entregando su cuerpo a un joven.

Se produjo entonces un enfrentamiento entre los dos varones que acabó con el rey herido de gravedad.

En su agonía, el rey moro maldijo a la hija y le dijo que pasaría la eternidad maldita en el Cabecico Soler, en forma de espíritu vagaría eternamente hasta que alguien se atreviese a llevarla en brazos hasta el río y la mojase los pies. Y esto debía ser en la noche de San Juan.

Y cuentan aquellos que la han visto, que al pasar las 12 se la han topado por el monte vestida de blanco.

Hubo una vez un pastor que buscando matas para su ganado encontró una extraña hierva en forma de cinta en el interior de una cueva en la cima del cabecico Soler, se puso a tirar de ella y sacó del monte a la Espantá.

Pero no se asustó porque vio que era muy hermosa.

-         Si me llevas al río y me dejas que moje los pies, el encantamiento cesará.

Así que el pastor la cogió en brazos para llevarla al río.

Pero el camino fue arduo porque seres monstruosos se cruzaban en su camino.

Así fue testigo de toros bravos, serpientes venenosas, perros rabiosos, e incluso lobos asesinos. Pero ella le decía:

-         No te asustes  y pasa sin hacerles caso.

Pero le salió al paso un león que por boca tiraba fuego. Y el pastor del susto la dejó caer y salió huyendo mientras escuchaba la voz de la encantá que le decía.

-         Sí, truhán, corre, corre, que por tu culpa 100 años más me habré de quedar en este monte.

Y así hasta el día de hoy podemos encontrar a los descendientes del pobre pastor que era conocido como Tío Vila que con la boca fuera por sortilegio quedaron hasta el fin de sus días.

Desde entonces, nadie se ha atrevido a desencantarla.





domingo, 17 de julio de 2016

La Leyenda de Torrejón de San Bruno


En una finca conocida con el nombre de Marabú, muy cerca de Torrevieja, existía por aquel entonces un hermoso olivar dentro del cual había una olivera que destacaba de todas los demás pues se decía que bajo sus ramas y pegado al tronco se podía contemplar por las noches un fuego incomprensible.

La gente asustada esperaba los rayos de sol de la mañana para indagar lo que allí sucedía.

Pero uno de la zona que se sentía más valiente se acercó una noche para contemplar de cerca el fenómeno.

Al encontrase cerca del árbol escuchó una voz que le pidió que por favor se construyese allí mismo una ermita.

Se volvió y descubrió con sorpresa a su lado la figura de un hombre que estaba en posición de orar.

Le preguntó a quién debían de dedicar dicho edificio.

Y la voz respondió que a San Bruno pues de él era la voz que estaba escuchando.

Al poco de ocurrir estos hechos apareció bajo la copa del árbol un cuadro con el rostro de San Bruno que alguien había plasmado de la noche del encuentro y con este prodigio y los anteriores se construyó la ermita y bajo su techo se conservó dicho cuadro que nunca nadie fue capaz de averiguar quien o qué lo había pintado.


sábado, 16 de julio de 2016

Leyendas de Torrevieja: La Historia de la Tía Roqueta


Roqueta era una mujer alta, casada con el amor de su vida pero no había querido el destino concederle ningún descendiente.

Vivían en el interior de una cueva.

Su marido era de profesión pescador. Todas las noches salía a pescar con su pequeña embarcación.

Ya por la mañana, él regresaba con las manos llenas y ella se marchaba al pueblo que estaba formado por unas pocas barracas a vender la mercancía.

Acudían al mercado unos hombres de La Vega Baja que con sus carros cargaban el género que la Roqueta les traía

Roqueta tenía un don y este era que cantaba como los ángeles en las noches de luna clara tan bien conocidas por los torrevejenses. Todos los que la escuchaban de lejos creían estar escuchando a las sirenas pero entonces su marido les advertía que no eran voces de imaginario sino la dulce voz de su esposa.

A Roqueta le gustaba encender su candil para que sirviera de guía a los pescadores ya que en la noche les valía de faro.

Un día, la desgracia pareció apoderarse de esta región pues el marido de Roqueta no volvió de su incursión por el mar. Resulta que arreció el levante y las aguas del mar se lo tragaron. Y desde aquel día Roqueta cambió su cántico por los llantos a la luz de la luna. Con la esperanza aferrada en su corazón de que el mar le devolviera algún día a su amado esposo.

Y una noche, ya no la escucharon más. Desde aquel día, Roqueta despareció de los ojos de sus vecinos. Nadie sabía donde estaba.

Pasado un tiempo, regresó un pescador de la faena nocturna con un objeto en las redes. Era el candil de La Roqueta. Que seguramente se había internado en el mar con la esperanza de volver a juntarse con su amado.

Y esta es la triste historia que las abuelas de Torrevieja contaban a sus nietos, la historia de La Roqueta que de luz y dulce voz en las noches de pesca, al llanto y después al silencio de la mar que se había tragado a los amantes de Torrevieja.