Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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jueves, 18 de enero de 2018

El extraño caso de Bilocación de D. Inocencio Carretero


Inocencio Carretero

Ocurrió un hecho extraordinario en la ciudad de Orihuela protagonizado por un hombre de bien, el mismo señor beato que propuso con acierto en 1910 que la nueva Cruz de la Muela se fabricara y se colocara de Hierro y que curiosamente desapareció durante la Guerra Civil, algo que pasó a formar parte de las tertulias como algo anecdótico pero de gran interés y de contenido muy extraño.

Don Inocencio Carretero, se encontraba en la Calle Mayor, justo frente al Palacio Episcopal, atareado en ayudar a un pobre muchacho que había tenido la mala suerte de dejar caer la botella de aceite que esperaba con ansias su madre.

Ya se había recogido, gota a gota y con la sola ayuda de un dedo, el equivalente al lleno de la botella cuando decidieron que la faena había concluido y por tanto marcharon cada uno por su lado después de recibir el soplo fresco de la inocente sonrisa de agradecimiento del niño.

Lo curioso del tema es que en ese mismo instante en que se encontraban con la labor de recoger el aceite, el propio protagonista, Don Inocencio Carretero se localizaba al mismo tiempo en otro lugar, rodeado de varios testigos que así lo confirmaron. Esto es en el Seminario, ayudando en una misa.

Sucesos tan extaños y apasionantes no son de extrañar en una ciudad plagada de hablillas y leyendas.

Inocencio Carrtero murió en el Hospital San Juan de Dios de Orihuela el 6 de agosto de 1914 y fue una figura muy importante en la vida religiosa de la ciudad. Al lugar en donde se conservaba su pálido cuerpo ya sin vida acudieron en masa cientos de ciudadanos para darle el último adiós.

FUENTE:
Libro "EN ORIHUELA DEL SEÑOR" de José. A. Juan García.


sábado, 15 de octubre de 2016

Extraños golpes en el Convento de San Juan de la Penitencia.


Cuentan de un anciano, que durante muchos años fue Sacristán de la Iglesia del Convento de San Juan de la Penitencia de las Monjas Clarisas que está situado en la calle Antonio Piniés / calle San Juan de Orihuela.

Este hombre se encontraba aquel día sentado en la Iglesia a la espera de que diera comienzo la misa.

Cansado en exceso por un arduo trabajo adicional que le había surgido el día anterior no se percató de que los ojos se le iban cerrando poco a poco junto a la soledad del espacioso edificio.

Algo desapacible lo despertó.

Lo achacó inmediatamente al sueño que creyó haber tenido.

En dicho sueño, recordaba haber escuchado unos golpes que no llegaba a reconocer y que tampoco supo distinguir de dónde procedían.

Embotados sus sentidos aún por el tan brusco despertar, se rindió otra vez, sin darse cuenta,  a los placeres del sueño.

De nuevo, una serie de tremebundos golpes sonaron con más ímpetu y lo despertaron.

Pero esta vez, ya despejado, escuchaba con claridad el eco de los golpes que sonaban en el interior de la sacristía.

La Iglesia estaba completamente vacía.

Aun así, pasó su mirada por todos los rincones del lugar, no fuera que a alguno de los habitantes habituales del convento le hubiese dado por gastarle una broma. (Cosa que por cierto no era muy común entre sus compañeros y compañeras).

Efectivamente, todo estaba en calma y vacío, salvo por los golpes que aún resonaban en su cabeza y que claramente surgían del interior de la Sacristía.

Se dirigió hacia allí con paso decidido, para averiguar de qué se trataba.

Nada más entrar, sus ojos se posaron sobre una mole de mármol brillante que destacaba sobre el contorno.

Supo que los golpes habían surgido de allí. Estaba completamente seguro.

Pese a su estrechez, la mesa de piedra jaspeada y resplandeciente llenaba la sala de aquel lugar.

Entonces, se fue la luz.

El Sacristán, entendió que aquellos ruidos que había oído, eran “señales” del cielo que le avisaban de que no iba a haber luz durante la homilía, por lo que se dispuso a preparar las velas para que en caso de apagón, no se interrumpiese la ceremonia.

Nunca supo lo que había sido.

Pero en su interior albergaba la esperanza de que algo benigno, algo sutilmente divino, le había advertido con tiempo, para que los feligreses pudiesen disfrutar aquel día de la celebración de la Santa misa sin contratiempos.

Y así lo contó a sus familiares y gracias a la Ruta del Miedo, ha llegado hasta mis oídos.

jueves, 15 de octubre de 2015

Dos hechos curiosos relacionados con las sectas en Orihuela



Que Orihuela es cuna de Sectas Indefinibles ya es un hecho constatado que he puesto de relieve en este Blog en alguna de las publicaciones anteriores.

Un ejemplo claro lo tenemos en este relato que me ha contado hoy un sacristán del que no voy a dar el nombre ni tampoco la Iglesia a la que pertenece.

Me cuenta el hombre que hace tan sólo unas semanas se encontraban todos en la Iglesia a la hora de dar la comunión.
La gente se acercaba guardando su turno en la larga cola que se alejaba hasta el sacerdote.
En una de las filas había una mujer de aproximadamente 54 años.
Cuando llegó su turno, colocó la mano en posición horizontal para que el sacerdote le pusiera  la sagrada forma encima.
La mujer se dio la vuelta y se marchó con toda normalidad con la ostia en su mano.
Pero uno de los sacristanes que acompañaban al sacerdote notó algo raro y la siguió con la vista.
No observó ningún gesto que hiciera interpretar que la mujer se llevaba a la boca la forma sagrada.
Uno de los que se habían dado cuenta del acto fue tras ella y le pidió a la mujer que se detuviera justo antes de que saliera por la puerta.
La mujer sujetaba algo con su mano.
El hombre la increpó para que o bien se comiera el cuerpo de cristo o bien que se la devolviera y la amenazó con avisar al sacerdote.
La mujer se negó a comérsela y tras unos instantes de gran tensión se la dio al hombre para que se la devolviera al cura y se marchó por la puerta como si no hubiera sucedido nada.

Hechos de esta índole deben de ocurrir con bastante frecuencia y aunque no sea una prueba  de la existencia de las sectas que he mencionado sí demuestra que hay muy poco respeto por las costumbres eclesiásticas.

¿Qué querría la mujer de la forma sagrada?
¿Sacarla de la Iglesia con qué fin?

Todos sabemos que las sectas satánicas celebran misas negras en donde precisan de formas sagradas para mancillarlas.



Este hecho me recuerda otro que me contaron cuando yo era un niño y que recuerdo de la siguiente forma:

Era un día de recolección de frutas en el campo.
El capataz se paseaba por la finca echando un vistazo a la cosecha para cerrar el trato con el propietario, dar su aprobación y que vinieran pronto las cuadrillas a recoger los frutos maduros que colgaban de los árboles.

A esto que al pasar por uno de los huertos de Hurchillo oyeron a lo lejos como unas voces humanas recitaban algo en lengua desconocida.

Los dos hombres se sintieron sorprendidos y mordidos por la curiosidad decidieron acercarse al lugar.

Cuando llegaron al espacio que hay entre dos filas de árboles se toparon con un gentío que en su mayoría  lucían ropajes de color negro y recitaban todos a la vez unos versos muy extraños.
También se percataron de que había gente en cueros.

El Dueño se exaltó tanto que entró en cólera y los echó de allí.

Los ensotanados, recogieron sus bártulos y abandonaron la finca.

Nunca supe qué clase de religiosos fueron estos.

Y esto lo escuché de boca del capataz que fue testigo de tal hecho.

No es mi intención enemistarme con ningún culto religioso. Cada uno es libre de elegir su propio camino.

Sólo dejo constancia de hechos que a la mayoría de los oriolanos les parecerán por lo menos curiosos.