viernes, 19 de agosto de 2016

Orihuela y las Once Mil Vírgenes


Orihuela forma parte de la leyenda. Una de las leyendas más famosas de la Edad Media que fue inmortalizada en una obra del maestro Rubens.

Aquella que narra la vida y desdichas de Santa Úrsula y las Once Mil Vírgenes.

La historia cuenta que una bella princesa de las Islas Británicas, Úrsula, hija del rey inglés Donatu de Dummonia fue prometida al príncipe Conan Meriadoc de Armórica, lo que es hoy la actual Bretaña francesa.

La muchacha que era muy casta y de enorme piedad había hecho votos secretos de castidad y para proteger su virginidad sin que se produjese un conflicto entre las dos dinastías, pidió un permiso especial para poder posponer su matrimonio por el plazo de tres años, tiempo que ella juzgaba suficiente para que su futuro marido se convirtiese al cristianismo.

En los largos días de la espera, que se hacían interminables, Úrsula se puso en marcha camino de Roma y durante la peregrinación se le fueron uniendo otras mujeres vírgenes hasta completar el número de once mil.

Después de haber pasado un largo periplo en Europa y haber llegado hasta su destino, Roma, iniciaron su camino de regreso.

Pero cuando llegaban a Colonia, fueron hechas prisioneras por las huestes del mismísimo Atila rey de los Hunos.

Los salvajes las martirizaron y luego las decapitaron.

La joven princesa tuvo un desenlace aún peor, pues cuentan que Atila quedó prendado de su belleza y ante la negativa de esta de convertirse en su esposa, dio orden de que fuera saetada hasta morir.

En 1612, Francisco Martínez Paterna, en la descripción que hace de los adornos con motivo de las honras fúnebres en honor de mosén Francisco Gerónimo Simón, nos indica cómo el altar mayor de la catedral de Orihuela fue embellecido con todas las reliquias que por entonces existían en las misma. Entre ellas, dos de las acompañantes que participaron en el séquito de Las Once Mil Vírgenes, Santa Florinda donada por el obispo Gallo el 31 de octubre de 1577, e introducida en una cabeza relicario labrado por Hércules Gargano.

La otra cabeza, la de Santa Severa, fue traída desde Colonia en 1531 por el canónigo Luis Martínez.

Estas reliquias quedaron guardadas en la sacristía Catedralicia de Orihuela.


No hay comentarios:

Publicar un comentario