jueves, 8 de octubre de 2015

Orihuela misteriosa: Las curaciones imposibles de los curanderos de Orihuela



Hubo un tiempo en que se creía que los animales que se mezclaban con el ganado recorriendo montes o que jugueteaban por los campos no encontraban por su camino el agua con la que saciar su sed en determinados días en los que el calor era insoportable.
Entonces, estos animales encendían sus ánimos y rabiaban con fiereza hasta el punto de que mordían a los pastores o a las reses del ganado transmitiéndoles así la rabia.

Tal y como fuere en los pasados siglos XVI, XVII y XVIII, la rabia era una enfermedad de la que no se tenían datos científicos suficientes y los oriolanos no tenían más remedio que acudir con sus oraciones a los santos y vírgenes o a unas figuras que gozaban de un gran reconocimiento en la sociedad de aquella época conocidos como los saludadores.

Así tenemos nombres que sonaron con fuerza por aquellos tiempos como: Joseph Ramos, Juan Borreguero, Pedro de Luna y el hijo de Gonzalo Ballester.

Sin medicinas o tratamientos médicos específicos para tratar estos males como la peste, la rabia, etc., los oriolanos confiaban la salud de sus parientes a las supuestas sabias manos de estos hombres que a veces con la saliva y otras con la imposición de sus manos, conseguían en algunos casos lo imposible, curar al enfermo.

Por ello gozaban de una gran estima en la sociedad y en las autoridades de la época.

Tenemos documentos que hablan de sus prodigios como por ejemplo los alivios en la salud obtenidos en la casa de Dr. Joseph Roca de Togores

Un caso documentado en Orihuela de transmisión de la rabia fue la que ocurrió en 1693 en Arrabal Roig en la que una mujer fue infectada por un animal además de otras personas por lo que el Consell de la ciudad optó por contratar los servicios de Franses Longas natural de San Sebastián al que se le llegó a ofrecer un total de 15 libras como ayuda para el alquiler de una casa.

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