Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

Mostrando entradas con la etiqueta tesoro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tesoro. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de agosto de 2016

El Último Guerrero de Orihuela




Es increíble cómo supieron retratar en el año 1897 al oriolano de hoy.






Duele ver que el problema que tenemos los oriolanos viene de lejos.

Somos una raza de seres vivos que caminamos sin rumbo tapándonos los ojos ante las maravillas que lucen con descaro nuestra querida ciudad y alrededores.

Son maravillas artísticas y arquitectónicas, bellas y feroces, y que con los ojos tapados no queremos ni admirar.

Preferimos viajar al otro lado del océano o a ciudades que nos dicen importantes.

Mientras tesoros maravillosos, se quedan aquí ocultos a nuestro entendimiento.

Pues nada, sigamos.

Poblemos todo el planeta de Centros Comerciales y así cada hijo de vecino disfrute sus ratos libres hiendo a tiendas a comprar o contemplar artículos de deseo que nos imponen desde la televisión y las complicadas técnicas del marketing.

No seamos conscientes de que lo bello, no hay que irse muy lejos para encontrarlo.

Orihuela es la ciudad, la ciudad de ilusión que todos hemos soñado alguna vez.

Un lugar mágico que aparece incesantemente en las películas de Holywood como el Paraíso Perdido.

Pero como somos testarudos, seguimos buscándolo más allá de estas fronteras, más lejos de donde existe la verdadera esencia de lo hermoso y lo majestuoso.

Orihuela es ciudad de Leyendas, es ciudad de Cuentos y de Misterio.

Es amor sobre amor y canción de hazañas y actos heroicos.

Cada metro de suelo esconde una joya.

Bajo cada casa y edificio, mil libros de historia.

A nosotros nos corresponde dar un giro a nuestras vidas.

Pero mucho me temo, que mis palabras queden en el olvido.

Así quedará Orihuela en un fututo: desierto y lleno de polvo.

Y los hombres viejos sentados a la mesa de los bares cercanos a sus casas para jugar la dichosa partida de cartas o dominó.

Mientras la nada se apodera de nuestros cimientos, de nuestra historia.

Sin embargo, yo me siento un guerrero.

Un batallante que lucha con furor ante la tiranía de la dejadez de las personas.

Y que con mi estandarte, con mi ave mágica, mi Oriol, caminaré al encuentro de mis enemigos.

Ahí dejo eso.



* Dedicado a todos los oriolanos que cada día se dejan la piel por su ciudad.







miércoles, 13 de julio de 2016

La Leyenda de San Miguel de Salinas: Zulema y Manuel


Cuando los árabes se hicieron dueños de este territorio, se establecieron en las Zahurdas, junto a la finca llamada La Capitana que estaba habitada por cristianos.

Abrumado por la belleza de una de las moras que habitaban Las Zahurdas, el hijo de los dueños de la finca cristiana se enamoró locamente de la mora.

Por supuesto, ese amor se convirtió en un problema al ser visto por los padres como algo peligroso y que hacía daño al buen nombre de la familia.

Por eso, los amantes decidieron mantener el contacto sin que nadie se enterara. Nadie, excepto una criada mora que es la que hacía de mensajera entre ambos enamorados.

Pero quiso la desfachatez que el plan fuese descubierto por un hermano de Zulema que fue corriendo a prevenir a su padre.

Este, se sintió tan ofendido que no tuvo más remedio que mandar a su hija a Orán con el resto de sus parientes.

Inició los preparativos y mandó a uno de sus hijos al puerto de San Ginés (Campoamor) para comerciar con el capitán de uno de los bajeles que solía mercadear con los agricultores de la zona para cerrar un trato que permitiera mandar a su hija y a algunos de los criados a Orán y de allí al cercano pueblo de Tremecén en donde vivían los parientes de la chica.

El día acordado, partió la caravana hacia el puerto sin saber que la hija, a través de un criado, había puesto sobre aviso a su amado tanto del día como de la forma en que tenía su padre planeado su viaje.

A orillas del río Mariomento, esperaban a la comitiva el enamorado y sus hermanos escondidos.

Zulema aún mantenía firme el recuerdo de la despedida con su madre que con lágrimas en los ojos le prometía la felicidad allá donde fuera.

La caravana mora estaba formada por un grupo de criados bien armados comandados por 3 de los hermanos de Zulema, siendo uno de ellos el que la acompañaría hasta que la chica llegara a su destino.

Atravesaron el Monte de Campoamor y cuando dejaron atrás el riachuelo y salían al margen derecho fueron sorprendidos por un ataque de los cristianos.

Se produjo entonces una sangrienta matanza en donde perecieron todos los moros que acompañaban a la chica excepto uno de sus hermanos.

Los enamorados haciendo caso omiso ante tal tragedia, rodeados de cuerpos y sangre, se fundieron en un apasianodo abrazo.

El resto no se sabe si fue por venganza o si fue fruto del azar. Pues el hermano de Zulema que quedaba vivo, alcanzó a los dos enamorados matándoles en el acto a ambos.

Desde aquel entonces, la tradición le puso un nombre a aquel sitio.

El lugar sería conocido como MATAMOROS.


* Se sabe que poco tiempo después, los moros tuvieron que abandonar con prisas la finca de Las Zahurdas pues temían por sus vidas. El padre de Zulema, que ya no se sentía hombre, sino más bien, un anciano abatido por la desgracia de haber perdido a todos sus hijos, solo tuvo tiempo de ordenar a uno de sus criados que escondiera parte de sus tesoros en algún lugar de la finca. Y hasta el día de hoy, permanecen allí ocultos en algún lugar que el tiempo ha borrado de la memoria de los hombres hasta que alguna  casualidad o tal vez el destino permita que sea descubierto.


domingo, 17 de abril de 2016

¿Dónde está el pequeño tesoro del Colegio Santo Domingo?



A nadie le extrañará que diga que todo el colegio en sí es uno de los mayores tesoros de nuestra querida ciudad.

Pero desviándonos del valor artístico, arquitectónico y cultural del conjunto contenido en esta obra maestra podemos encontrar algún dato curioso a un nivel más material.

Según consta en una genealogía de Loazes escrita en 1850, en el interior del colegio hay una piedra que destaca de entre todas las demás por tener en su haber la condición de haber sido la primera piedra del colegio.

En el muro contiguo a los primeros peldaños de la escalera principal de Santo Domingo, y a la altura del zócalo del primer descansillo, hay un sillar de mármol rojo veteado que se dice que fue la primera piedra.

En su interior se esconden el pergamino con el acta de la ceremonia y varias monedas de la época.

Dicha piedra fue colocada, aventuramos, alrededor del año 1553.

No es necesario que diga el gran valor que pueden tener estas monedas o incluso el pergamino que como un tesoro permanecen dormidos hasta el fin de los días.




sábado, 2 de abril de 2016

La Tentación de Santo Tomás de Velázquez



En marzo de 1633 llegó a Orihuela uno de sus tesoros más fantásticos como regalo del confesor de Felipe IV al Colegio Santo Domingo.

Considerado por los expertos como el mejor de los lienzos religiosos realizados por el pintor sevillano en su juventud.

Es un cuadro que plasma la angustia que lo atenazaba al haber sido testigo de la muerte de una de sus niñas.



Más o menos, esta es la historia conocida que nos susurra el cuadro:



El noble italiano Tomás de Aquino siente desde muy joven su vocación religiosa e ingresa en la orden de Santo Domingo. Su familia intenta por todos los medios cambiar esta decisión y, aprovechando un viaje que debe realizar el fraile, sus hermanos lo secuestran encerrándole en un castillo. Durante algún tiempo tratan de convencerlo para que abandone su vocación y al fin utilizan la estratagema de que una mujer le tentara. El joven la rechaza y con un tizón, del fuego de la chimenea, la hace huir y traza una cruz en la pared postrándose para rezar. En ese momento aparecen dos ángeles para confortarle y ceñirle el cíngulo de la castidad. La escena queda perfectamente plasmada en el lienzo y sólo de forma extemporánea aparece la mujer huyendo.




Interpretación artística:

El cuadro tiene una composición en aspa marcada por
las dos diagonales que lo cruzan de un ángulo a otro.
Una estaría formada por el ala de un ángel y la túnica
de su compañero, otra por la capa del fraile y la
campana de la chimenea; ambas diagonales confluyen
en la cabeza del Santo que constituye el elemento de
mayor misticismo de la obra. La perspectiva,
perfectamente trazada con sólo unas líneas, se acentúa
por la alternancia de planos de luz y penumbra tan
típica en las obras maestras de Velázquez que logran
la tercera dimensión. Los objetos en primer plano y
las figuras del Santo y de los ángeles están
iluminados, en una zona intermedia la luz es ténue y
la puerta abierta de la estancia provoca al fondo el
tercer plano lumínico.

Observese la disposición de las cuatro figuras que
aparecen en el cuadro: todas están en la mitad del
lienzo, en la diagonal trazada desde el ángulo superior
izquierdo al inferior derecho; sin embargo el equilibrio
es perfecto. También es importante resaltar la nitidez
que se observa en el primer elemento de esta diagonal
el banquillo con el tintero y el progresivo
difuminado que se observa al final en la figura de la
mujer, que tanto recuerda a la que aparece en Las
Hilanderas, al fondo, en el segundo grupo. Por último
podemos fijarnos en uno de los célebres
"arrepentimientos" de Velázquez, que se observa, de
forma clara y manifiesta, en la túnica del ángel de la
izquierda, que en principio cubría el suelo y luego la
modifica de forma que cae recta, sin preocuparse
demasiado por tapar la anteriormente pintada.

Contemplando el lienzo, parece que la escena esté
sucediendo en ese momento. No es extraño que de la
obra diga D. José Gudiol, en su ya citado libro: "En
su evolución futura logrará el pintor obras más vivas
de color, más importantes por el tema y la
composición, o más logradas por el virtuosismo de
ciertos efectos técnicos que rozan lo irrealizable; pero,
en rigor, no puede decirse que alcanzara a superar la
belleza emanada de estas figuras del lienzo de Santo
Tomás de Aquino".



Más información:



FUENTES: Javier Sánchez Portas.

lunes, 28 de marzo de 2016

La Cueva de la Casa de la Caridad


La casa de la Caridad de Orihuela es un edificio situado en la calle Comedias, detrás de la Catedral y que fue inaugurado el 23 de mayo del 2008 aprovechando los restos de otra casa más antigua edificada en el año 1763 y que había sido conocida durante el siglo XIX como Casa Carrió. Está subvencionada por Caritas Diocesana de Orihuela y recibe la imprescindible y abundante ayuda de fondos particulares y privados.

Este lugar, además de realizar su labor como casa de acogida de las personas más desfavorecidas y de proporcionarles una oportunidad de reinserción gracias a las numerosas actividades que en ella se realizan como los talleres y otras medidas de atención social, dispone en su interior de algunos de los tesoros más hermosos y a la vez desconocidos de nuestra querida ciudad.

Uno de ellos es la que durante años fue conocida como la Pedrera de Matías, una improvisada cantera que fue utilizada hasta el siglo XIX como lugar de extracción de piedra jabalina para la construcción de los edificios de Orihuela.

Lástima que actualmente esté prohibido el acceso por peligro de derrumbamiento.

Numerosas leyendas y rumores han corrido sobre este lugar en donde algunos de los más ancianos de Orihuela se atreven a contar terribles historias de monstruos y fantasmas que sus abuelos les relataban en sus tiempos.

Habiendo sido el lugar durante un breve lapso de tiempo hospital segregado del de San Juan de Dios no nos extraña que hubiera sido pasto de cuentos de miedo y otras historias que servían para que los niños permanecieran alejados de la entrada de la cantera.

Estas son las fotos de la Cueva de la Casa de la Caridad:



Antes del derrumbamiento


Estado actual


OTRAS FOTOS DE LA ZONA