Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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lunes, 12 de febrero de 2018

Obras oriolanas que dejaron huella: Tarifa general de precios de medicinas


Escrita por Francisco Tenesa (también conocido como Francisco Teneza y García, 1666-1742), doctor en derecho civil y destacado médico de la Universidad de Orihuela, Valencia.

En 1695, viajó de España a Cuba como médico de una flota.

Tenesa fundó el Real Tribunal del Protomedicato de La Habana, cuerpo técnico encargado de regular el ejercicio de las profesiones sanitarias y otros aspectos de la salud pública, así como de ejercer una función docente y regular la formación de profesionales de la salud.

El Real Tribunal del Protomedicato de La Habana existió entre 1711 y 1833.

La Tarifa es una lista, ordenada alfabéticamente, de los medicamentos a la venta en Cuba en ese momento, cada uno de ellos acompañado de su correspondiente precio por dosis.

La obra no está numerada por página ni folio, y se imprimió originalmente en hojas sueltas.

Los caracteres utilizados para la impresión son irregulares —algunos más grandes que otros— y tienen una acentuación peculiar. Es notable la ausencia de la letra ñ y, en algunas páginas, el uso de la e en bastardilla.

La portada del folleto ostenta un escudo de armas.

La hoja siguiente está orlada y lleva el título Arancel o tarifa general, de precios de las medicinas simples y compuestas.

En el reverso, se encuentra el mandato del protomédico Dr. Francisco Tenesa y, a continuación, la lista de medicamentos.

Tiempo después, se encuadernó el volumen en cuero y se le agregó el título en dorado.

La obra fue hallada por el doctor Manuel Pérez Beato a comienzos del siglo XX. Tarifa general de precios de medicinas se inscribió en el registro cubano del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO en marzo de 2016.


viernes, 26 de enero de 2018

La vez que un oriolano quiso crear un paraíso de piedra


El año pasado, el 2017 nos dejó un hombre que había tenido un sueño y que él sólo con la ayuda de sus manos lo había puesto en práctica en la ciudad vecina de Elche.

Nacido en Orihuela en 1926, este zapatero de profesión pero también experto en la colocación de cortinas y rieles, supo dejar huella en estas tierras gracias a su afición a la montaña.

Se perdió en busca de un lugar en donde hacer realidad su sueño de convertir parte de esa sierra que el admiraba en una obra de arte atemporal.

Y lo consiguió, vaya si lo consiguió.




En lo alto de la montaña conocida como El Cau, en las rocas que pertenecían a la antigua cantera donde se recogía el canto para la restauración de la Basílica de Santa María, aprovechando los momentos libres que le permitía su jubilación, empezó a picar y a dar forma a las piedras.

Poco a poco aquello fue tomando carácter y acompañado de la inestimable colaboración de Cándido, Vicente y Pere realizaron un trabajo titánico entre el año 2000 y el 2008.

Miles de visitantes acuden al lugar como uno de los destinos turísticos más curiosos y hermosos de la ciudad de Elche.

Entre las obras que se pueden localizar en ese lugar están la propia Iglesia de Santa María, El Escudo y Dama de Elche, el pantano, el Molino Real, la Fuente de la Glorieta, la Calahorra, Calendura, el Misteri y el Palmeral.































martes, 27 de diciembre de 2016

Relatos de Ruta IX: los fantasmas de Seu d'urgell


Tras la ruta del miedo con el grupo, no podía dormir.

Habían muchas cosas que no me cuadraban después de contar mi experiencia en el hotel.

Decidí vivir de nuevo esa noche y quiero compartir contigo lo que descubrí.

Comienzo desde el principio:

Llegamos al Camping Frontera. 

Es medio día y tras inscribirnos y montar la tienda, vamos a comer al Restaurante de la Seu d'urgell de siempre. 

Tras la comida paseamos hasta que se hace de noche y volvemos al camping.

Ya en la tienda, vemos que empiezan los truenos y relámpagos detrás de la montaña, pero todavía están lejos.

En pocos minutos empieza a llover, se va acercando rápidamente y sin darnos cuenta estamos en el centro mismo de la tormenta. 

La lluvia torrencial, la descarga eléctrica, el estruendo de los truenos, el sonido del viento que va derribando los árboles que encuentra a su paso, nos obliga a refugiarnos en los aseos y lavaderos. 

Pero se trata de un edificio pequeño, sin capacidad para albergar la cantidad de personas que llegaba a su interior. 

Recuerdo que estoy sola en el coche aparcado en el camino frente a ese refugio improvisado. 

Los que están allí me gritan que salga del coche y vaya con ellos, aunque yo no oigo lo que dicen, solo lo supongo por sus gestos. 

Soy incapaz de reaccionar y no me muevo del asiento, estoy petrificada.

No recuerdo cuanto tiempo duró la tormenta, ni que pasó después del mi último párrafo. 

La siguiente imagen que me viene a la memoria es de mi misma que ya estoy en la tienda comprobando los desperfectos. Todo lo que hay en su interior está cubierto de agua. Imposible pasar la noche en este lugar.

Sacamos la maleta, que al ser de un material rígido, ha evitado que se moje lo que hay en su interior y nos dirigimos otra vez a la Seu d'urgell buscando un sitio donde poder pasar la noche.

Llegamos a la puerta del Hotel...

Y bajo a preguntar si tienen habitaciones, no sin antes
darme cuenta que en el cristal de la puerta hay un cartel de prohibido perros y yo llevo uno.

La recepción está a oscuras. 

Solo detrás del mostrador, una lucecita, a malas penas alumbra la cara de una señora mayor. 

Me acerco y le pregunto si tiene habitaciones.

Ella responde que no, que está todo lleno por la tormenta. (No entiendo por qué insisto).

Le explico que no tenemos donde pasar la noche y que nos serviría cualquier alojamiento.

Mirándome a la cara me dice que tiene una habitación, pero no me la puede ofrecer. 

Lo repite varias veces.

Le digo que seguro nos sirve, solo es para unas horas, pero que hay otro problema: tengo un perro y he visto en la puerta que no se admiten perros.
          
Ella insiste: esa habitación no la puedo ofrecer, pero, yo le dejo la llave, usted sube y la ve y si la quiere yo se la doy.

- De acuerdo. -Le respondo, ella me alarga la mano con una llave y me dice que es la última planta (no recuerdo el número de habitación).

Entro en el ascensor, es diminuto. 

Llego a la última planta y se abre la puerta a un pasillo donde las luces de emergencia permiten ver lo suficiente para andar por él.

Todo está en silencio, hay habitaciones a ambos lados.

Ando unos metros hacia la derecha y otra vez a la derecha, 

Empieza a parecerme muy largo el pasillo.

Cuando tan solo faltan tres habitaciones para llegar, oigo una pelea de dos hombres, mucho ruido, gritos, cosas que caen al suelo y un líquido que empieza a salir por debajo de la puerta y yo esquivo para no pisar. 

Una vez en la puerta de la habitación, la abro y la reviso, es grande, está limpia y correcta, tiene una ventana al entrar a la derecha. (No entiendo porque no la puede ofrecer, pero nosotros ya tenemos donde dormir esa noche).

Bajo en el pequeño ascensor en busca de la señora y una vez ante ella le confirmo que me quedo con la habitación, pero el perro también sube. 

Me pregunta si ladrará y le digo que no, y me permite el perro.

Salgo feliz y le digo a mi marido que baje, nos quedamos. 

Él pregunta: - ¿la perra también? 

, -le contesto. 

Sacamos los D.N.I. 

Ella los ve, los devuelve, pagamos y con la llave en la mano, subimos a la habitación.

Casi no cabemos en el ascensor dos personas y una maleta.

Una vez en el pasillo, no se oye nada, solo silencio; el líquido no está,

Estoy tan alterada por todo lo vivido ese día que no soy capaz de razonar.

Si ha habido una pelea, ¿porque nadie salió a ver qué pasaba, ni llamó a recepción? Ya que los gritos fueron muy evidentes y escandalosos.

Me pregunto también: ¿Por qué no está mojado el pasillo, y ¿Cómo dos personas que se pelean pueden quedarse en la misma habitación? 

Todas estas preguntas me las hago hoy.

Una vez en la puerta, abro y entramos. 

Abrimos la ventana y...

Pegada a ella hay una escalera de caracol.

Es de hierro y va desde el bajo al tejado, ocupando el hueco donde dan dos ventanas por planta una frente a otra y que casi nos podríamos saludar.

No me gusta, por ella podría entrar alguien a la habitación, pero no hay otra cosa.

Con el pijama puesto, mi marido comenta: ¿sabes dónde estamos? 

¡Claro, en la habitación de un hotel! 

- Sí. -contesta, -pero en este hotel asesinaron hace unas semanas a dos personas de color.

- ¿Y no te podías callar hasta mañana, lo tenías que decir esta noche? 

Desde de ese momento decido que la perra duerme a mi lado, estoy segura que me avisará si algo ocurre.

No tengo idea de la hora que era cuando la perra se pone inquieta y me despierta,

Entreabro los ojos solo lo justo para ver qué pasa y a los pies de la cama veo tres figuras.

Una mujer en el centro, (que juraría era la de recepción) y un hombre de color a cada lado. 

Pienso que si tengo que morir, no quiero saber cómo y cierro de nuevo los ojos.

Me despiertan por la mañana, ya es hora de irnos.

No me ducho, veo sangre en la bañera (que mi marido no ve) se ducha y recogemos nuestras cosas.

Bajamos a recepción. 

No hay nadie, dejamos la llave encima del mostrador y nos
marchamos.

Esta aventura la conté muchas veces, pero no es hasta hoy que soy consciente de lo que realmente viví.



lunes, 29 de agosto de 2016

El Último Guerrero de Orihuela




Es increíble cómo supieron retratar en el año 1897 al oriolano de hoy.






Duele ver que el problema que tenemos los oriolanos viene de lejos.

Somos una raza de seres vivos que caminamos sin rumbo tapándonos los ojos ante las maravillas que lucen con descaro nuestra querida ciudad y alrededores.

Son maravillas artísticas y arquitectónicas, bellas y feroces, y que con los ojos tapados no queremos ni admirar.

Preferimos viajar al otro lado del océano o a ciudades que nos dicen importantes.

Mientras tesoros maravillosos, se quedan aquí ocultos a nuestro entendimiento.

Pues nada, sigamos.

Poblemos todo el planeta de Centros Comerciales y así cada hijo de vecino disfrute sus ratos libres hiendo a tiendas a comprar o contemplar artículos de deseo que nos imponen desde la televisión y las complicadas técnicas del marketing.

No seamos conscientes de que lo bello, no hay que irse muy lejos para encontrarlo.

Orihuela es la ciudad, la ciudad de ilusión que todos hemos soñado alguna vez.

Un lugar mágico que aparece incesantemente en las películas de Holywood como el Paraíso Perdido.

Pero como somos testarudos, seguimos buscándolo más allá de estas fronteras, más lejos de donde existe la verdadera esencia de lo hermoso y lo majestuoso.

Orihuela es ciudad de Leyendas, es ciudad de Cuentos y de Misterio.

Es amor sobre amor y canción de hazañas y actos heroicos.

Cada metro de suelo esconde una joya.

Bajo cada casa y edificio, mil libros de historia.

A nosotros nos corresponde dar un giro a nuestras vidas.

Pero mucho me temo, que mis palabras queden en el olvido.

Así quedará Orihuela en un fututo: desierto y lleno de polvo.

Y los hombres viejos sentados a la mesa de los bares cercanos a sus casas para jugar la dichosa partida de cartas o dominó.

Mientras la nada se apodera de nuestros cimientos, de nuestra historia.

Sin embargo, yo me siento un guerrero.

Un batallante que lucha con furor ante la tiranía de la dejadez de las personas.

Y que con mi estandarte, con mi ave mágica, mi Oriol, caminaré al encuentro de mis enemigos.

Ahí dejo eso.



* Dedicado a todos los oriolanos que cada día se dejan la piel por su ciudad.







miércoles, 6 de enero de 2016

Lugares Malditos vistos por un Oriolano: La Colonia de Santa Eulalia


Llegado el momento, nos metimos en el coche y nos dirijimos hacia este antiguo cementerio Andalusí convertido en Colonia en el siglo XIX.
Lugar de misterio y de obligada visita por maestros del terror y de lo paranormal como Iker Jimenez o Pedro Amorós.

La famosa Colonia de Santa Eulalia está situada entre la frontera de Sax y Villena. Y desde Orihuela tan sólo se tardan 45 minutos en llegar.

Os voy a contar algo sobre el lugar: (Extraido de la revista Más Allá n. 261).



¿Qué es lo que ocurrió allí?

Hubo celos, pasión, vicios, sexo… Una auténtica galería de pasiones con el nombre de mujer, el de doña María de Avial Peñas, vizcondesa de Alzira.

Los Prados de Santa Eulalia eran propiedad del Conde de Alcudia y esperaban a finales del siglo XIX la llegada de doña María Avial Peñas y su marido, el Vizconde de Alzira.

La Vizcondesa de Alzira de 18 años de edad había sido dotada en matrimonio por su padre, un indiano que se hizo rico en Las Americas, con 18 millones de pesetas. 


La pareja aportó el dinero necesario para crear la empresa que explotaría la propiedad del Conde de Alcudia, don Antonio de Padua, fundando así la empresa Saavedra y Bertodano.

Un próspero imperio estaba a punto de nacer, alrededor de las fértiles tierras se construyeron una veintena de casas para los colonos, un teatro, un casino, una licorería, una tienda, una hostal, una fábrica de harinas, una oficina de correos y telégrafos, una estación de tren, almacenes, molinos, almazaras, bodegas… Todo ello rodeado de jardines, estanques, fuentes y estatuas.


En el floreciente conjunto urbano reinaba, por su grandeza y su exquisitez arquitectónica, el extraño palacio del Conde de Santa Eulalia que empezó a construirse en 1898. Extraño como las figuras desnudas y sensuales que se grabaron en el relieve del frontón semicircular de la fachada, entre las que destaca, en el centro, un ángel con las alas y los brazos extendidos. A sus pies, arrodillados y en posición sumisa, los hombres desnudos parecen sacudidos por una súplica de placer y dolor.


Los Vizcondes de Alzira y el Conde de Alcudia se vieron inmersos en una cadena tejida con eslabones de amor y odio. Don Mariano de Bertodano se ganó el desprecio de su esposa, la vizcondesa doña María, que miraba con buenos ojos al conde don Antonio de Padua. Las desavenencias conyugales acabaron explotando. Él se fue y ella se quedó con la compañía amorosa del conde, pasando de ser la Vizcondesa de Alzira a ser más conocida como La Condesa. La sociedad empresarial se disolvió y los amantes quedaron a cargo de la colonia.


La hacienda prosperaba. El teatro Cervantes, la licorería y el casinete, como llamaban al casino que regentaba la vizcondesa, inundaban las noches de ocio y convertían aquel lugar apartado de todo en un enclave de fiesta y diversión muy famoso en los alrededores. Noches de apuestas y música, de juego y alcohol, se prolongaban hasta bien entrada el alba, cuando el primer rocío de la madrugada todavía soñaba con un silencio que rompía el silbido del tren al llegar a la estación.


Los colonos ocupababan su puestos de trabajo y los amos se sumergían en sus sueños, componiendo un dibujo enrarecido por uno de los secretos mejor guardados de la Colonia de Santa Eulalia, que había sido construida sobre un antiguo cementerio musulmán, como han demostrado unas recientes excavaciones.

Encontramos el relato de una leyenda contada en primera persona por la propietaria del palacio cuando en 2005 accedieron al interior del palacio en busca de un nexo entre este mundo y el mas allá. Cuenta la leyenda que el Conde era un mujeriego y bebedor empedernido, la Condesa, harta de las hazañas de su marido se trasladó hasta este lugar construido por su esposo.


Despechada y en ausencia del conde, la condesa transformó el palacio en un casino con una gran bodega y por él pasaban gran cantidad de hombres.

La noticia llega hasta el Conde, éste viaja desde Barcelona hasta Santa Eulalia para poner orden y al llegar allí sucumbe bajo el hechizo de su renovada esposa.
Juega y pierde toda su fortuna… en una noche de excesos y bebida se acerca hasta la base de la fuentecilla….cae desplomado por efecto del alcohol con tan mala fortuna que la mitad superior de su cuerpo queda sumergida en el agua pereciendo ahogado.

Desde entonces… siempre que el palacio es visitado por una mujer de parecido aspecto a la condesa, el conde hace acto de presencia, volviendo de su destierro del más allá.


Pero la historia no para ahí… es curioso y significativo que todas las familias que han llegado a vivir en este lugar han quedado separadas de una u otra forma…Hoy también ocurre eso, de nuevo una familia separada.

Cuenta un descendiente de alguien que vivió alli que los señores tenian atados junto a la entrada principal dos exoticos monos a los que obligan a bañarse en la fuente del jardin.


El fantasma del Palacete de Santa Eulalia

Y de los círculos misteriosos, pasamos a uno de los puntos que más gusta a Pedro Amorós: las psicofonías y apariciones fantasmales. Cerca de Villena, el ufólogo ha vivido en primera persona las apariciones de un ente en el Palacete de Santa Eulalia.


"Durante muchos años tuve la oportunidad de investigar en el famoso palacete de la bonita Colonia de Santa Eulalia. Mi especialidad en el campo de la parapsicología es el estudio de las psicofonías, práctica y experimentación que intento llevar de la manera más científica y metódica posible. Hace ya muchos años, cuando todavía había algunos muebles –incluso-, de la mano de mi buen amigo José Requena (investigador y Escritor), accedí al palacete que se encuentra en Santa Eulalia con el aquel entonces guardés, Miguel, dueño del magnífico restaurante que se encontraba en la Colonia. La verdad es que estaba deplorablemente olvidado por el tiempo y aunque visualmente pudiera no ser muy atractivo, la historia del fantasma que se aparecía por entre sus muros, sí que me llamaba poderosamente la atención, sobre todo para la práctica de las psicofonías en el lugar", apunta.



Amorós se volcó en la investigación para tratar de dar con el espectro que, según cuentan, habita entre esas ruinas. "Con el paso del tiempo, gracias a un programa de televisión que yo dirigía y presentaba (Noche de misterio), tuve la oportunidad de conocer a uno de sus propietarios, con quien acudí al lugar con el fin de realizar grabaciones ante él y su esposa. Pedí a mi compañero y amigo de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas Guillermo Núñez (Especialista en Imagen Paranormal) que me acompañase al lugar con el fin de realizar un barrido fotográfico del mismo, al tiempo que yo realizaba grabaciones psicofónicas. Tras contarnos la historia del fantasma que allí se aparecía (Guía de la España Misteriosa / Libros Cúpula 2009 -Grupo Planeta- Pedro Amorós) comenzamos a experimentar. Tras obtener varias psicofonías, las cuales hacían alusión al tema de una manera muy directa, preparamos nuestras cámaras fotográficas con el fin de realizar varias tomas. Y fue en ese preciso instante, donde en una serie de varias fotografías consecutivas y en un entorno completamente controlado, tanto por Guillermo como por mí, ante la expectación de los propietarios y los que allí estábamos, aparecía en una de ellas una mancha blanquecina, en la cual se podía observar claramente un busto etéreo y fantasmagórico", asegura Pedro Amorós.



Por lo que se puede apreciar en la imagen, cedida a KANFALIA por el autor, el propio Pedro Amorós, "a pesar de las miles y miles de fotografías que he realizado a lo largo del tiempo, esta es una de las que más me convence ante la visión de un fantasma. ¿Quizás el fantasma del palacio? Que cada uno saque sus propias conclusiones", concluye el investigador alicantino.


Al final

La vizcondesa María Avial y Peña, última moradora del palacio de la colonia, murió en Madrid, pidiendo en el metro. 

La vizcondesa perdió todo cuanto tenía y murió llena de deudas tras hipotecar sus propiedades.


La azarosa vida de la vizcondesa, llena de desavenencias conyugales que le llevaron a la separación y marcada por la muerte de sus cuatro hijos, y el desarrollo industrial de comarcas cercanas como Alcoy y Elda, que provocó en los años sesenta la emigración de los vecinos, dictaron el final de la vida de la colonia. 


Los edificios más emblemáticos se encuentran en ruinas; la licorería ha perdido la cubierta; la fábrica de harinas está totalmente desmantelada; la estación de tren, derribada, y apenas quedan cinco vecinos viviendo en invierno.