Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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jueves, 27 de abril de 2017

La noche del pánico de 1919



Era el 10 de septiembre.

Fue un día para no olvidar.

A eso de las 11:40 los suelos que pisábamos empezaron a sacudirse con un temblor que iba de norte a sur.

Durante los 12 segundos que aquello duró el pánico cundió entre todos los vecinos de la ciudad de Orihuela.

La gente salía despavorida por las calles.

Aún no nos habíamos repuesto del susto cuando entre 10 y 15 minutos después volvieron de nuevo las sacudidas.

Entonces el pánico estalló como hacía tiempo que no se recordaba.

A las cabezas de casi todos nos vino el mal recuerdo de aquel día del año de 1829 que fue tan catastrófico y traumático.

Pero este día estábamos viviendo otra vez el infierno.

Los comercios se cerraron. Los talleres siguieron su ejemplo.

La gente acudía como moscas en busca de refugio en plazas y paseos.

Nunca antes habían estado tan concurridos.

Algunas familias cogieron con prisa algunas de sus pertenencias y abandonaron la ciudad todo lo rápido que pudieron.

A los que les pilló comiendo algo, el alimento les sentó mal y pronto los “auguretas” de turno hicieron su agosto con calamitosas profecías que hablaban de desdichas semejantes a las vividas en el terremoto de 1829.

Así que entre este ambiente desconsolador todo el mundo esperaba un nuevo temblor que hizo acto de aparición a las 3 en punto y esta vez fue mucho más violento.

Las mujeres se pusieron a cantar canciones religiosas y acudieron en tromba al centro de la ciudad pidiendo entre llantos que se sacara a la patrona para que las protegiera.

La nota del pregonero no se hizo esperar y eso parece que calmó un poco los ánimos.

No se veía una rogativa religiosa tan concurrida así desde hacía mucho tiempo.

Entonces apareció en los cielos.

Se oyó con claridad el zumbar de un motor de un aeroplano que cruzó en esos instantes por los cielos de Orihuela.

Todos temieron por el acto pues al principio lo habían confundido con un nuevo tronar de la tierra.

La gente se topaba unos contra otros y algunos huyeron despavoridos.

Al caer la noche, se prepararon tiendas de campaña, barracones y carruajes que albergaron a cientos de individuos.

Otros, se dispusieron a aguardar a la intemperie.

Pocos fueron los que se atrevieron a volver a sus casas por miedo a que ocurriera lo peor.

Pues a la una de la madrugada el fenómeno volvió a repetirse.

Así amaneció un nuevo día triste, apagado, con los ánimos decaídos y con la gente somnolienta por no haber pegado ojo.

Se repitieron las oscilaciones pero esta vez ya con menor intensidad.

Y empezaron a llegar las primeras noticias de los pueblos de alrededor.

Gracias a Dios, no había habido que lamentar ninguna desgracia personal.

Pero los daños materiales fueron cuantiosos, sobre todo en el campo de Torremendo donde más de sesenta viviendas se habían desplomado.

Por las Dayas y Benijófar se había agrietado la tierra y de ella habían manado densos vapores y gran cantidad de agua.

Se hizo un recuento de todos los daños producidos y se publicó en la prensa.

La segunda noche la pasamos aún en vela pero los ánimos empezaron a calmarse.

Benejúzar vio cómo su torre se hundió ante la atónita mirada de sus habitantes.

Rojales perdió muchas casas y a su iglesia.

Almoradí sufrió daños en algunas casas y en las torres de la iglesia. Incluso el ayuntamiento amenazaba con covertirse en ruinas.

Dolores vio cómo su juzgado quedaba inhabitable.

En definitiva, Elche y el caserío de Torremendo fueron los más afectados.

Y resulta que la cosa se alargó durante dos meses con réplicas de menor intensidad.



viernes, 27 de enero de 2017

Convocado el concurso de Relatos de Terror





* Contenido mínimo: 4 líneas de texto.
* Contenido máximo: No hay límite.
* Historias por autor: Hasta un máximo de 3.
* Fecha de cierre: Por determinar...
* Los autores dan la autorización para su publicación en este mismo Blog.
* El ganador del concurso obtendrá como premio un ejemplar del libro Orihuela, Ruta del Miedo dedicado por su autor.
* La asignación del ganador se realizará a través del panel de votaciones que se implementará en este mismo blog.
* Se aceptará un único voto por persona para todas las opciones.

jueves, 27 de octubre de 2016

Relatos de Ruta IV: Los Zapatos de Charol


En el Camping del Moncayo entre la Mata y Guardamar se acampaban antiguamente  los tres meses de verano.

A mi suegro le gustaba alojarse cuando apretaba el calor allí.

El camping tenía unos baños y unas duchas normales. Pero los baños principales estaban bajando a la playa.

Y lo que pasó es que una noche que íbamos paseando en grupo quiso uno de los nuestros bajar a orinar a aquellos aseos: (Empieza a relatar la mujer)

Chico, de noche, ahí a oscuras y tan alejado, a la orilla de la playa, ya son ganas.

Pero como es cabezón como él solo, así que tiró para adelante.

Estando dentro de los baños, sabes tú que tienen la puerta por la mitad. Que no llegan hasta abajo del todo.

De momento, oye como unos zapatos, hacer ruido. 

Claro, piensa: ¿Quién se viene a la playa, a un camping con zapatos en pleno agosto?

Y a eso que los vio pasar bien limpicos por debajo de la puerta, todo brillantes que parecían zapaticos de charol. Brillantes, brillantes.

Da paso al relato de su marido:

Me espero a que salga, pasa el tiempo, no sale nadie, me decido a tocar la puerta por si le queda mucho.

Veo como los zapatos se dan la vuelta y se meten para adentro por donde están las duchas.

Me quedo pensando, ya saldrá, ya saldrá. Pero allí no salía nadie.

Entonces, me decido, entro con precaución, y allí no había un alma.

Al fondo las duchas y luego todo cerrado, que era imposible que alguien saliera por otra parte, la única salida era pasando por donde estaba yo.

Y allí no había nadie. Y seguramente nunca lo había estado. Por lo menos vivo.






domingo, 24 de julio de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar auténtico terror: 5. La Plaza de Toros



Mi abuelo me contaba que cuando por la fiesta de los toros visitaba la plaza de Orihuela, pasaba un buen rato.

Pero hay una cosa que dice no poder quitarse de la cabeza.

La imagen de un niño que mientras todos miraban al ruedo este lo miraba directamente a los ojos.

Unos ojos vacíos y tristes, de una cara poco conocida.

Mi abuelo decía que no era el único que veía ese rostro.

Que muchos más se decían testigos del rostro de la muerte, del rostro del dolor y el sufrimiento.

Lo cierto es que cada vez que paso junto a la plaza de toros hay algo oscuro, algo que me aflige. Así que empecé mis pesquisas para ver si había ocurrido algún funesto suceso en nuestra Plaza de Toros.

Y como fruto de mi empeño encontré lo que buscaba en el antiguo nº 18 del desaparecido diario local "ACTUALIDAD".



En junio de 1928, disfrutaba una corrida el niño José Pérez García de 13 años.

Rodaba la camioneta del servicio municipal por la plaza realizando sus menesteres mientras el niño se entretenía jugando.

Una de las ruedas pasó por encima del cuerpo del muchacho, comprobándose después que había fracturado la base del cráneo produciéndole la muerte instantánea.



Y así creo que quedó su espíritu ligado a este lugar.

Pues si no hubiesen contado mis abuelos de ese rostro maliciento que habían visto en el lugar, no habría creído nunca que nada malo había pasado en la plaza.

Dicen los entendidos que cuando una muerte violenta e inoportuna te atrapa, cuando aún no es tu momento, tu alma queda ligada para siempre a un sitio.

Bien porque el mismo muerto no sabe de su fallecimiento o bien porque así ha sido estipulado por la providencia.

El caso es que aquella alma en pena tan joven se quedó con nosotros y se convirtió en leyenda en Orihuela.


IMPORTANTE:Por favor. Todos los lugares que aparecen en mi Blog son muy peligrosos. Están en ruinas y a punto de desplomarse o tienen un acceso con mucho peligro. No quiero que nadie se acerque nunca a uno de ellos. Podéis ver las fotos que acompañan cada entrada. Y si algún día pasáis junto alguno de los sitios mentados, miradlo de lejos. POR VUESTRA SEGURIDAD.



martes, 20 de octubre de 2015

El oriolano que vio 2 Ovnis




Siguen las investigaciones y hoy le ha tocado el turno a un simpático anciano vecino de mi lugar de trabajo.
Hablando de otro tema no sé como hemos acabado charlando de estas cosas y me ha relatado este hecho real que le ocurrió por los años 50 que suena bastante interesante y que tendremos que investigar.
Esto es lo que me ha relatado con brevedad:

Yo no he vivido siempre en Orihuela.
Antes vivía con mi familia en Murcia.

Mi madre tenía un puesto fijo en un oscuro rincón en donde vendía prensa para ganarse algunas pesetas con las que poder ayudar a lo que aportaba mi padre que era repartidor.
Así que toda mi familia estaba metida en el mundo de la prensa.

Nos hacían levantar a mi hermano menor y a mí con tan sólo 10 años antes de las 5 de la madrugada para que fuéramos a La Verdad a recoger la prensa y que mis padres pudieran empezar a trabajar cuanto antes.

En aquellos tiempos, el más madrugador era el que ganaba la partida porque al tener en su poder los periódicos antes que los demás podían escoger el mejor sitio para venderlos y por lo tanto se vendían con más rapidez y antes nos reuníamos en casa.

El hecho ocurrió una de esos días que mi padre nos mandó a mi hermano y a mí a por los periódicos a las 5 de la madrugada.

Cuando llegamos a la altura de la Plaza del Cardenal Belluga nos sorprendió allá en lo alto una enorme luz verdosa que fue iluminado la plaza y después desapareció.

Fue un visto y no visto. Como si una aeronave pasara por encima de nosotros muy rápido.

No recuerdo ahora si hizo ruido o no.

Nunca supimos que fue aquello pero lo recuerdo tan vívidamente como si hubiera ocurrido ayer.

Nos pasamos varios días hablando sobre el tema y preguntando a más gente pero nadie más fue testigo del avistamiento pues nadie pudo confirmárnoslo.
También miramos en los periódicos durante bastante tiempo y nunca llegamos a leer nada sobre el tema.

Pero este no es el caso más espectacular que he vivido.
Puedo contarte otro que me llamó mucho más la atención.

Este otro hecho ocurrió en Vélez Rubio.

Mi casa está a 6 kilómetros de Vélez Rubio. Se podría decir que es la última casa de la Región de Murcia ya que a tan sólo 10 metros está la frontera imaginaria de Almería.

Me encontraba yo a eso de las 10 de la noche casi llegado el invierno con mi tarea habitual de regar los Olivos que teníamos junto a la casa.

Vi con toda claridad como encima del monte conocido como de La Muela (Igual que el de Orihuela) en la cima a unos 30 o 40 metros de altura sobre esta una luz fija.

De repente, la luz cayó en picado contra la montaña y después, antes de tocarla varío de rumbo y se dirigió hacia arriba a toda velocidad desapareciendo en el firmamento.


Siempre he pensado que este suceso no tiene nada de normal y no creo que hace más de 10 años existieran drones o aeroneves terretres capaces de hacer una maniobra semejante.

Por supuesto que estos hechos están bajo investigación del grupo de Orihuela Mágica y Misteriosa que crece cada día en integrantes.
Si alguno de los lectores tiene una idea o un hecho curioso que aportar, será bien recibido.