Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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domingo, 25 de septiembre de 2016

La Fiesta de la Reconquista


De viejas tradiciones, religiosas leyendas e históricos recuerdos es el 17 de julio.

Día es este en que se celebra, no con el esplendor que se debiera, la fecha memorable en que los oriolanos se apoderaron por completo de la ciudad y su castillo, arrojando de ella a los árabes que la tenían cercada con su dominio. 

Era por el año 1242, cuando los cristianos, hartos de sufrir el yugo musulmán, decidieron dar el grito de religión y libertad. 

Aben Mohor, rey moro, alcalde de la ciudad, descubrió los planes de los cristianos, y envanecido de su poder acordó hacer un escarmiento ordenando fueran durante la noche pasados a degüello todos los enemigos del Islam. 

Tenía Ben Mohor un hijo que amamantaba la Armengola, mujer oriolana, fuerte, valiente y decidida.

Enterada esta de los terribles y sanguinarios propósitos del rey moro, le suplicó el indulto de sus dos hijas, a lo que accedió. 

Corrió la Armengola al barrio ocupado por los oriolanos a prevenir a sus hermanos de sangre y religión el grave peligro que les amenazaba. 

Hablaron, discutieron, hasta que, por fin, acordaron el estratégico plan a seguir que pusieron en práctica con bravura. 

Tres robustos jóvenes vestidos de mujer subieron acompañando a la nodriza del hijo de Aben Mohor a la fortaleza del castillo, y los musulmanes que nada sospechaban, abrían las puertas, cayendo a continuación sus cabezas segadas violentamente. 

Detrás, todos los oriolanos subían con serenidad de héroes, apoderándose poco después del castillo y la ciudad por completo, y arrebatando la bandera del vencido reinato moro, que se llevaron como trofeo de guerra y victoria y cuyos girones se conservan hoy como pendón glorioso de la Reconquista de nuestra ciudad.

Enterado de la heroica hazaña el infante don Alfonso, hijo del rey don Fernando de Castilla, llamado el Santo, admiro a los oriolanos y los llamó dignos descendientes del Rey Teodomiro; puso en movimiento sus huestes y ocupó la ciudad en nombre del Rey Católico.

La víspera de la fecha gloriosa, refiere la tradición, que aparecieron en el cielo dos estrellas descendiendo milagrosamente como anunciando el triunfo de los cristianos, la una hacia el castillo, y la otra bajando hasta el Arrabal. 

Las dos estrellas llevaban envueltas en su luminoso esplendor la figura de dos santas, Justa y Rufina, cuya fiesta se celebraba al día siguiente. 

Un voto público aprobado por el monarca y el Papa Inocencio IV nombró patronas de Orihuela a las vírgenes sevillanas Justa y Rufina.

Esta es a grandes rasgos la historia de la Reconquista de la ciudad de Orihuela, que todos los años, el 17 de julio, celebran los oriolanos con una sencilla fiesta cívico religiosa.

La víspera el día del Pájaro, como vulgarmente se llama al 17 de julio, por el pendón de la ciudad está rematado por un pájaro, el Oriol, escudo de nuestra ciudad, son colocadas sobre los viejos muros del histórico castillo dos luces, queriendo representar a las milagrosas estrellas que un día bajaron del cielo a la tierra anunciando el fin de la dominación musulmana en Orihuela. 

Todos los oriolanos que son padres enseñan a sus hijos las dos luces, y cuentan con orgullo la historia que la tradición les transmitió de la Armengola y sus dos hijas. 

Los niños escuchan atentos la narración que sus padres les hacen y difícilmente se les borra de su memoria.

En las primeras horas de la mañana del día del Pájaro es colocado el preciado estandarte en el balcón principal del Ayuntamiento. 

Y después de anunciar las campanas de todas las torres y los morteros disparados en la sierra que la histórica Señera saluda a la ciudad, es conducida procesionalmente primero desde el Ayuntamiento a la Catedral, y después de la Catedral a la iglesia de Santas Justa y Rufina, acompañada de ambos Cabildo Municipal y Catedralicio y seguirá de la muchedumbre que le aclama precedida de la banda de música que toca sin cesar.


FUENTE: 
JOSÉ MARÍA BALLESTEROS





domingo, 31 de julio de 2016

¿A qué jugaban los oriolanos antes de que llegara POKEMON GO?


EL JUEGO DE MOROS Y CRISTIANOS

Este que aquí os voy a comentar es un juego tan antiguo como LA ARMENGOLA.

Un juego al que miles de niños han jugado a lo largo de la historia de Orihuela y que tiene su origen en los tiempos de la reconquista.

Estas son las reglas:

Se hacen 2 equipos con un número idéntico de jugadores que no puede pasar la decena pero tampoco ser menor de 5 personas.

Sobre una superficie llana se trazan dos líneas rectas en los extremos de lo que será el campo de juego, una frente a la otra que sirven para representar los castillos de los dos bandos.

Se trazan también otras dos líneas en los laterales con un punto central que será reservado para las mazmorras de cada equipo.

Cada equipo se sitúa detrás de su línea, con los jugadores formando barrera pegados unos junto a otros y tendrán una mano adelantada como si se tratara de mendigos hambrientos en busca de limosna.

Debe haberse sorteado previamente qué equipo empieza.

El jugador que inicia la partida saldrá del castillo y se pondrá frente a los jugadores contrarios a lado interior de la línea pero sin cruzarla.

Va pasando la mano con suavidad por encima de cada una de las manos tendidas.

Por sorpresa golpeará con más fuerza en una de las manos y saldrá corriendo para dirigirse a su castillo.

El que ha sido golpeado en la mano con más fuerza saldrá en carrera en su persecución antes de que su rival traspase la línea de su castillo.

Si consigue alcanzarlo antes tocándolo, lo convertirá en prisionero. Si no, se repetirá otra vez el proceso pero esta vez con el jugador que fue “agraviado”.

Haya hecho prisionero o no, los turnos e van alternando con el jugador que salió en carrera al ser seleccionado.

Eso significa que ahora le toca al otro bando repetir la misma operación.

Aprovechando la salida de uno de sus jugadores será este el encargado de pasar la mano por encima de las de los adversarios.

La manera de liberar a los jugadores prisioneros es la siguiente:

Si el jugador que regresa al castillo corriendo toca a uno de los suyos y este no es atrapado por el adversario que corre tras el prófugo podrá declararse libre y regresar a su vez también a su castillo de origen.

Gana el equipo que hace prisioneros a todos los del equipo contrario.
Se puede pactar de antemano una duración de los combates y el equipo que más prisioneros haya hecho es el que gana.

Los equipos se han de formar de forma completamente aleatoria para que no haya favoritismos.

Sólo se puede liberar a un jugador cada vez.

Para que no haya ningún tipo de malentendido, hay que distinguir bien entre caricias y golpeteo sonoro que es el aviso de que se ha declarado la guerra al jugador.





domingo, 31 de enero de 2016

Rescatando antigüos documentos: La Armengola


Me precia decir que soy de los pocos oriolanos que se han preocupado en esto de mantener y conservar aquellos viejos libros que cuentan nuestras leyendas.

Tocado con un ansia por poseer todo lo relacionado con “Nuestras Leyendas” me hice a la mar profunda que es la red de redes en busca de todos los libros que existieran que tocasen dicho tema.

Y por fin conseguí hacerme con 3 libros de los únicos 6 libros que existen en el mundo que dan cuenta de las hazañas que dieron pie a tan memorables recuerdos.

Uno de ellos, editado por el diario La Verdad y la Caja de Ahorros Provincial de Alicante en 1981 reza la siguiente leyenda entre sus numerosas páginas:


LA ARMENGOLA

Era aquel un tiempo muy difícil, con la trágica sombra de la guerra siempre amenazante; guerra contínua contra los moros y, de vez en cuando, contra otros reinos cristianos. El caudillo moro Abu-Beker reinaba en Murcia, tras haberse emancipado de la Corona de Granada, y pasaba por una situación apurada. Jaime I de Aragón amenazaba con entrar a saco en sus territorios. No pudiendo por razones obvias pedir ayuda a su antiguo soberano, el rey de Granada, decidió probar suerte con Fernando III de Castilla. Por entonces, las relaciones entre los que más tarde serían consuegros no eran muy armoniosas.Así que la idea le pareció excelente a Fernando III El Santo, y mandó a la capital murciana al infante Alfonso, su hijo, para llegar a un acuerdo. Y se llegó; en realidad era cuestión de precio. Sin discutir demasiado firmaron un tratado por el que el rey moro se obligaba a dar al de Castilla la mitad de sus rentas. Hasta aquí la cosa podía pasar, pero había otras cláusulas que no vio con buenos ojos lo que ahora se llama la base, la base mora. Porque para asegurarse que no habría arrepentimiento, Don Alfonso exigió que las ciudades quedaran bajo vigilancia castellana.

Y si esto no gustó a los moros, en cambio a los mozárabes les pareció perfecto; especialmente a los del Arrabal oriolano, que encima decidieron celebrarlo con fiestas. Nada podía haber irritado más al alcaide moro del Castillo de Orihuela, que sin pensarlo demasiado decidió poner coto a tales manifestaciones, pasando a cuchillo a los manifestantes. Drástica parecía la medida, pero en aquellas fechas nadie iba con tiquismiquis. Había que hacer un escarmiento para que sirviera a de lección a otros pueblos del reino. El momento elegido fue la noche del 17 de Julio de 1242.

Pero… no contaba el bárbaro alcaide con la Amengola. Era esta una robusta moza cristiana que había amamantado al hijo del alcaide, razón por la cual este le tenía en gran estima. Y esta circunstancia lo perdió, hasta el extremo de que su cuerpo colgaría la noche de autos de la más alta almena del Castillo, porque, lógicamente, la Armengola prefería a sus convecinos cristianos. Pero no precipitemos los hechos.

La Armengola, al enterarse del criminal propósito del alcaide le imploró piedad para los vecinos del Arrabal; más no consiguió nada: sólo permiso para que ella y sus tres hijas pudieran entrar esa noche en el fuerte y librarse así de la triste suerte que esperaba a los oriolanos. Pero por más que el alcaide recomendara a la Armengola que guardara el secreto, ésta puso rápidamente alerta a sus convecinos. Se trazó un plan para abortar el baño de sangre que preparaba el alcaide. Entraría en la fortaleza, cogerían por sorpresa a sus moradores y los degollarían a todos. ¿Pero cómo entrar en el Castillo? La Armengola dio la solución. Ella entraría con tres mozos de armas tomar, disfrazados con los vestidos de sus hijas. Estas cuatro “mujeres” irían seguidas a poca distancia por el resto de los cristianos para, cuando lograsen franquearles la entrada al fuerte, invadirlo.

Los ecos de aquella cruelísima batalla aún resuenan en las páginas escritas por los cronistas del hecho, quienes, por cierto, no todos coinciden en atribuir la gesta a la Armengola. Sin embargo, esta se hizo merecedora del llamado “sermón de la Armengola”. Leído en la Iglesia parroquial el aniversario del hecho: el 17 de julio.        


José F. Mulet Pedros




sábado, 17 de marzo de 2012

Leyendas de Orihuela La Leyenda de la Armengola



Sólo una mujer tuvo la fuerza y valentía para comandar las débiles y escasas fuerzas de unos hombres que alzaron el grito de su libertad.

La noche en la que sus compañeros cristianos del Rabal Roig habrían sido asesinados a manos del árabe invasor.

Hermenegilda-Eugenia "la Armengola" nodriza de los hijos del alcaide tuvo en sus manos las vidas de sus paisanos.

Prefirió traicionar a su amo moro antes que ver derramar la sangre de aquellos a los que amaba.



Así urdió un plan digno de una epopeya griega.
En vez de acompañarla sus hijas al interior del castillo lo harían dos de los hombres más valientes del bando cristiano disfrazados como ellas (Ruidoms y Juan de Arnúm)  y darían muerte en la noche el alcaide moro Aben Mohor.

Y tal como planearon así sucedió.

Los centinelas de los puestos de guardia cayeron bajo el filo de sus cuchillos.

Y finalmente acabaron con la vida del que quería hacer lo mismo con la de ellos.



Pero cuando accedían al interior del castillo unas luces en el cielo se mostraron para dar valor a la hazaña.

Unas formas santas se formaron y los cristianos juraron ver a las Santas Justa y Rufina.

Y eso infundió más valor para la encarnizada lucha que mantuvieron contra los moros que quedaban.

La valerosa mujer de Pedro Armengol empuñando las armas y luchando como un hombre, hizo prodigios de valor.



Finalmente, la muerte del alcaide, la toma del castillo a manos de los cristianos de Orihuela y el encuentro con el ejército salvador del rey Don Jaime hizo que los moros mudéjares desistieran de su empeño de practicar la planeada masacre.

Y esto se convirtió en tradición entre sus ciudadanos y cada año, en Julio son celebradas las fiestas de Moros y Cristianos de la Ciudad de Orihuela que son el símbolo de la Reconquista.

Por tanto, la figura más importante de Orihuela podría decirse que es la figura de la Armengola.

Cada año es seleccionada una oriolana para representar a dicha figura.



Es seguramente la persona más importante y emblemática de nuestra querida ciudad.

Este año, 2012 la elegida, me satisface mucho decirlo, tiene mi propia sangre.



Mi hermana Mariola que conociéndola no me habría extrañado que ella misma con su valor y coraje hubiese sido capaz de realizar la hazaña en la época mora.






LEYENDAS DE ORIHUELA