Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

Mostrando entradas con la etiqueta héroe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta héroe. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de agosto de 2016

Los héroes oriolanos olvidados: Juan martínez de Eslava


Emulando el heroísmo de Sagunto y Numancia, Orihuela se personifica y se inmortaliza en la insigne figura de D. Juan Martínez de Eslava, alcaide del Castillo que murió asesinado cobardemente por la felonía e inhumanidad del rey Castellano.

Pues supo estar al frente de la ciudad de Orihuela ante el cerco al que fuimos sometidos por las tropas de Pedro El Cruel, proclamando Pedro IV de Aragón la pura fidelidad y la extrema valentía de aquellos oriolanos que resistieron por largos años el asedio del terrible invasor.

Y que vieron como de 7000 combatientes se redujeron nuestras fuerzas a tan solo 600.
Siendo masacrados y degollados para esparcir nuestros restos sobre las aguas del Río Segura.

No teniendo más remedio los supervivientes, que alimentarse con la carne de sus adversarios muertos en combate y con la de inmundos animales.

Desde entonces, una bella leyenda proclama al viento en el escudo de armas de Orihuela la siguiente frase:

Semper praevaluit ensis vester .

(Siempre prevaleció vuestra espada).

domingo, 24 de julio de 2016

Los héroes oriolanos olvidados: 4. Ramón Torres Gálvez



Era un viernes como otro cualquiera de un mes de noviembre de 1928.

Un grupo de niños jugaba junto a la orilla del río Segura cuando resulta que uno de ellos perdió pie y cayó a las aguas.

El infante, de nombre Francisco Martínez Aguirre chapoteaba en el agua para no perder la vida. Pero su pequeño cuerpecito ya mostraba los signos de agotamiento al estar tanto tiempo intentando mantenerse a flote.

Todos los de alrededor comenzaron a gritar.

Pasaba por allí un oriolano que quiso el señor tuviera la habilidad de nadar y no lo dudó un instante y se echó al agua.

Cuando llegó a la altura del niño, el cuerpo de este ya se encontraba sumergido.

Pero con un arrojo de valor, Ramón se capuzó para buscarlo por debajo del líquido con tan buena fortuna que pronto lo localizó.

Lo sujetó fuertemente como pudo y lo sacó a la superficie.

Tras unas difíciles maniobras de auxilio el niño empezó a toser ante los vítores de alegría de los que estaban a su lado.

La ciudad de Orihuela, agradecida y con la insistencia de los familiares del niño, preparó el oportuno expediente para que se le concediera a Ramón, La Cruz de Beneficencia como premio a la caridad y a la virtud de su buen gesto.

viernes, 22 de julio de 2016

Aquí hay mucha puta y mucho hijo de puta


Era Miguel Hernández como son algunos oriolanos de sangre noble y rebelde, con las convicciones puras y de gran corazón.

Desde el principio de las hostilidades había combatido en el frente en el batallón comunista de “el Campesino”.

Así que había vivido de frente los horrores de la lucha, el sabor de la sangre, las noches duras sin conciliar el sueño. Y todo por unos ideales a los que se había adherido al visitar la capital de España.

Luchaba por lo que el creía era justo, por la libertad, la fraternidad y se topó entre su bando con la misma porquería contra la que batallaba.

Llegó a Madrid el Poeta del Pueblo a visitar a su amigo Vicente Aleixandre y le contaron que en casa de Rafael Alberti y Teresa León se organizaba una fiesta en homenaje a la mujer antifascista.

Así que cargado de indignación corrió a hacerles una visita y que supiesen de su inconformismo.

El acto había sido organizado por el matrimonio Alberti-León e iba a ser celebrado en el Palacio de Heredia Spínola de Madrid que había sido expropiado para servir como Lugar de reunión de intelectuales que luchaban supuestamente contra el fascismo y por la defensa de la cultura y la igualdad entre todos los hombres y mujeres presidida por José Bergamín.

Llegó Miguel acalorado a la puerta del edificio y tocó sobre esta con los nudillos.

El portón se abrió y apareció ante él su amigo Rafael Alberti dándole la bienvenida y animándolo a que se sumase a la fiesta.

Desde la misma puerta contempló atónito que mientras unos pasaban hambre por la lucha en el frente, otros se repartían las viandas, hermosos manteles y flores adornaban las mesas y las copas de champán brillaban al chocar unas contra otras.

Pero Miguel con el sabor aún fresco del sufrimiento y la sinrazón de las trincheras cogió a Alberti de la manga y lo obligó a bajar la cabeza para decirle algo al oído sin que los demás lo pudiesen escuchar. Esto es lo que le dijo:

     -    Rafael, veo mucha puta por aquí y algún hijo de puta.

Alberti, quedó atónito contemplando al que el consideraba el Poeta Paleto y lo retó a repetirlo en voz alta para que todos lo oyeran.

Así que Miguel, franqueó la puerta y en una de las paredes lo escribió para que quedara bien visible y a la altura de los ojos que en ese momento se lo comían con la vista.

AQUÍ HAY MUCHA PUTA, Y MUCHO HIJO DE PUTA

Teresa León se sintió tan molesta y ofendida que acudió rauda para golpear sobre la cara del poeta con un bofetón que resonó en toda la sala.

Miguel, cuentan las crónicas, perdió el equilibrio y cayó sobre el suelo.

Alberti y otros hombres más, lo cogieron y lo echaron a la calle como a un perro.

Pero queda el gesto de honor de un hombre, que renunció a todo lo que tanto esfuerzo la había costado conseguir en Madrid y que defendió los valores de todo aquello en lo que creía y aún tuvo la fortaleza de no someterse a los desvaríos y excesos de una decadente jauría de intelectuales que lo único que sabían hacer era celebrar fiestas y orgías como aquellas que había celebrado repetidamente la aristocracia madrileña a la que tanto habían criticado.


domingo, 15 de mayo de 2016

Los héroes oriolanos olvidados: 2. José María Muñoz Bajo de Mengívar


Aún no siendo oriolano, voy a hacer mención de este sujeto que tanto hizo por nuestra ciudad.

En la plaza de Monserrate hay una estatua erigida en honor a este personaje.
Pero, ¿Quién es realmente este hombre y qué es lo que hizo por Orihuela?



Nacido en Cabezuela, Cáceres el 28 de abril de 1814 en el seno de una familia de escasos recursos recibió una estricta educación religiosa en su localidad.
Ingresó en los Seminarios Conciliares de Coria y Plasencia con el propósito de ordenarse sacerdote pero el destino le tuvo reservado otros derroteros muy distintos.

Ya que su nuevo camino pasó por hacerse empresario de la construcción y la minería en donde consiguió amasar una fortuna.

Casado con Carlota Ortiz, tuvieron dos hijos José y Carolina. Cuanto mayor era su fortuna, más grande se hacía su corazón llegando a fundar en su pueblo natal una maternidad, un hospital y dos escuelas, sin olvidar que otorgaba becas para carreras y oficios.
Una anécdota curiosa que se cuenta de él es que estando por las Américas, un empresario que mantenía una deuda con él de doscientos mil reales, le pagó con cuatro esclavos. José María, los puso en seguida en libertad.


Su salud empeoró y no tuvo más remedio que trasladar su residencia a Alicante donde su papel de benefactor continuó con donaciones constantes a los pobres, alimentos, medicinas, camas para leprosos y premios a la virtud.

Cuando el 15 de octubre de 1879 la cuenca del río Segura se desbordó provocando la tragedia con la Riada de Santa Teresa, o la que ocurrió en el año 1887, este hombre, sin obtener ningún beneficio material a cambio, se dedicó a ayudar económicamente a los afectados por las inundaciones de varios municipios incluido Orihuela.

Llegó incluso a dar cobijo en su propia casa a huérfanos desamparados.

Construyó escuelas, e incluso barriadas para los obreros del pueblo.

Coronado como “Héroe de la Caridad de Orihuela” este benefactor ha pasado desapercibido entre la población hasta nuestros días, salvo por los diversos homenajes recibidos a lo largo de los años en los que han participado ilustres figuras de nuestra política.

Otra anécdota que se cuenta de él es que un día una anciana se le presentó con una niña en brazos y un niño cogido de la mano. Sus padres habían muerto en las inundaciones.
Se apiadó de ellos y los adoptó como si fueran sus propios hijos.