Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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miércoles, 15 de agosto de 2018

Una leyenda que nos atañe: La sopa de ajos y el rey


Estando el rey Jaime I, llamado El Conquistador, en la ciudad de Teruel preparando su próxima conquista, cayó en una terrible enfermedad y los médicos de la corte se vieron incapacitados de tratar su mal.

Se buscó entonces el consejo de otros expertos, entre ellos varios de los judíos más sabios del reino de Aragón pero fue en vano ya que cada día que pasaba empeoraba su salud.
Uno de los súbditos del rey, recordando un remedio con el que habían conseguido curar a un pariente suyo, informó de una posible solución explicando a los demás en que consistía dicho remedio y los médicos lo aceptaron por su desesperación aunque lo consideraban un disparate, ya que lo que se propuso era tan simple poner a hervir en una cazuela agua, pan y ajos.

El agua y el pan corrían con abundancia por todo el reino pero el ajo era un producto que no era muy conocido por aquellos lares.

Se indagó sobre dónde podría obtenerse esa pieza tan maravillosa a la que se le atribuían poderes curativos y uno de ellos acertó al manifestar que era en tierras de Valencia, cerca del Mediterráneo, en donde esperaban los moros el ataque inminente.

Se preparó una expedición compuesta por seis audaces caballeros valerosos que no tenían miedo a perder sus vidas entrando en territorio enemigo.

La empresa casi resultó en fracaso ya que de los seis solo consiguió regresar uno y mal herido con cinco cabezas de ajos.


Las hábiles manos de una anciana experta preparó el brebaje conocido como sopa de ajos que fue engullida por el rey no sin disgusto por el sabor tan fuerte o el olor que despedía.

Pero ante los atónitos ojos de los incapaces sanadores, la salud del rey se recobró un muy pocos días

Fue tal el estado del mejoría que le produjo el brebaje que el rey pidió a continuación poder disfrutar de un banquete compuesto por chuletas de ciervo.

Después se retiró a descansar y al despertar llamó a sus consejeros que le informaron de todo lo ocurrido durante su convalecencia, de lo a punto que había estado de perder la vida y de lo caro que había salido el ir a buscar el remedio.

El rey dispuso entonces que se recompensara a las familias de los caballeros fallecidos y se entrevistó con el que había sido malherido otorgándoles ciertos dones además de una gratificante recompensa.
Y por ley se decretó que se cultivaran en todo el reino aquellos productos agrícolas que tan buenos resultados habían dado salvándole incluso de una muerte segura. 


viernes, 5 de agosto de 2016

Los héroes oriolanos olvidados: Juan martínez de Eslava


Emulando el heroísmo de Sagunto y Numancia, Orihuela se personifica y se inmortaliza en la insigne figura de D. Juan Martínez de Eslava, alcaide del Castillo que murió asesinado cobardemente por la felonía e inhumanidad del rey Castellano.

Pues supo estar al frente de la ciudad de Orihuela ante el cerco al que fuimos sometidos por las tropas de Pedro El Cruel, proclamando Pedro IV de Aragón la pura fidelidad y la extrema valentía de aquellos oriolanos que resistieron por largos años el asedio del terrible invasor.

Y que vieron como de 7000 combatientes se redujeron nuestras fuerzas a tan solo 600.
Siendo masacrados y degollados para esparcir nuestros restos sobre las aguas del Río Segura.

No teniendo más remedio los supervivientes, que alimentarse con la carne de sus adversarios muertos en combate y con la de inmundos animales.

Desde entonces, una bella leyenda proclama al viento en el escudo de armas de Orihuela la siguiente frase:

Semper praevaluit ensis vester .

(Siempre prevaleció vuestra espada).