Vida de tres religiosos de Orihuela y Gata de Gorgos asesinados en 1936.
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Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".
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domingo, 6 de mayo de 2018
miércoles, 8 de noviembre de 2017
Leyendas de Dolores: La Leyenda de los Santos
Nadie parece querer recordar que no hace mucho tiempo los seres humanos, esos que eran nuestros vecinos, nuestros propios hermanos y familiares, dejaron que la neblina de la barbarie les cegara y se dejaran llevar por un ambiente anti eclesiástico que se propagó por toda España como la pólvora en los días que precedieron a la contienda que enfrentó y dividió a nuestro país en dos partes.
Los milicianos la tomaron con las iglesias y con todo el patrimonio que había en su interior y en las fachadas y el daño artístico que provocaron no puede medirse o tasarse con una cantidad de dinero porque algunas de las obras que destruyeron no tienen precio.
Por eso, fruto de aquellos días salvajes, nos han llegado cientos de historias, unas en forma de leyendas, otras con visos de realidad vestidas con un fino manto de misticismo de la que voy a destacar una.
Cuentan del pueblo de Dolores, que en una de estas ocasiones, un grupo de milicianos estaban sacando a la fuerza y contra la voluntad del pueblo las figuras de los santos que se guardaban en su iglesia.
Un miliciano se quedó mirando de frente la talla de San Juan y con rebeldía le escupió estas palabras:
- ¿Tú que señalas?
Y justo después le rompió el brazo que había permanecido hasta ese día en posición semi horizontal con un dedo extendido.
Pocos días después se supo que aquel hombre se había marchado a combatir a la guerra y que en ella había perdido justamente el mismo brazo que le había roto a la figura.
Aquel mismo día de la barbarie, otro miliciano que se fijó en la talla de nuestro Señor Jesucristo observó que las piernas le sobresalían y de igual modo que a San Juan le habían roto el brazo, a Cristo le rompieron las piernas.
Pues bien, se sabe que este hombre regresó herido del frente en una camilla y sin piernas.
Los actos vandálicos de aquel día no se habían terminado, ya que uno de los milicianos que jugaba con una pistola se enfrentó a la talla de la Virgen y retó a los demás a que tuviesen el valor de dispararle a la frente.
Como nadie quiso hacerlo, él mismo apuntó hacia la figura y dejó que el arma descargara una bala que impactó sobre la zona de los ojos.
Y poco después sabemos por él mismo que regresó arrepentido y pidiendo perdón por haber dañado la figura de la Virgen que tanto adoraba y amaba el pueblo y que por ello se le había castigado y privado del don más preciado que podamos tener las personas, la capacidad de ver.
FUENTE: Cuadernos de etnografía (José Ojeda Nieto)
miércoles, 26 de abril de 2017
El Secreto de Torrevieja
Bajo los suelos de la conocida plaza de la Constitución de Torrevieja, un secreto, un pequeño tesoro de la Guerra Civil espera su descubrimiento.
Se trata de una galería de aproximadamente veinte metros de
largo y que tiene una capacidad de más de seiscientas personas.
Tiene dos bocas de acceso desde lo que actualmente es la
calle Caballero de Rodas y se trata de una de las cinco infraestructuras de
defensa pasiva que fueron construidas en la Guerra Civil que se ordenaron a
poco de comenzar los bombardeos de las fuerzas franquistas sobre las ciudades
del litoral alicantino en noviembre de 1936.
Según indica el cronista oficial de Torrevieja, D. Francisco
Sala Aniorte, que asegura que la estructura del refugio se encuentra intacta
bajo los bancos y palmeras de la glorieta.
La existencia de esta lugar viene atestiguado por la obra documentada
de Carolina Martínez que encontró los planos en el archivo municipal.
Además de este curioso recinto, se tiene constancia de que
la Junta de Defensa ordenó construir un refugio de mayor capacidad en el centro
de la ciudad, que discurría en galería por las calles Lacy (Chapapietra) y Pi y
Margall (Blasco Ibáñez) con una capacidad para mil personas.
FUENTE:
Diario INFORMACIÓN. Orihuela, 27 de febrero de 2017 – D. Pamies
viernes, 22 de julio de 2016
Aquí hay mucha puta y mucho hijo de puta
Era Miguel Hernández como son algunos oriolanos de sangre
noble y rebelde, con las convicciones puras y de gran corazón.
Desde el principio de las hostilidades había combatido en el
frente en el batallón comunista de “el Campesino”.
Así que había vivido de frente los horrores de la lucha, el
sabor de la sangre, las noches duras sin conciliar el sueño. Y todo por unos
ideales a los que se había adherido al visitar la capital de España.
Luchaba por lo que el creía era justo, por la libertad, la
fraternidad y se topó entre su bando con la misma porquería contra la que
batallaba.
Llegó a Madrid el Poeta del Pueblo a visitar a su amigo
Vicente Aleixandre y le contaron que en casa de Rafael Alberti y Teresa León se
organizaba una fiesta en homenaje a la mujer antifascista.
Así que cargado de indignación corrió a hacerles una visita
y que supiesen de su inconformismo.
El acto había sido organizado por el matrimonio Alberti-León
e iba a ser celebrado en el Palacio de Heredia Spínola de Madrid que había sido
expropiado para servir como Lugar de reunión de intelectuales que luchaban
supuestamente contra el fascismo y por la defensa de la cultura y la igualdad
entre todos los hombres y mujeres presidida por José Bergamín.
Llegó Miguel acalorado a la puerta del edificio y tocó sobre
esta con los nudillos.
El portón se abrió y apareció ante él su amigo Rafael
Alberti dándole la bienvenida y animándolo a que se sumase a la fiesta.
Desde la misma puerta contempló atónito que mientras unos
pasaban hambre por la lucha en el frente, otros se repartían las viandas,
hermosos manteles y flores adornaban las mesas y las copas de champán brillaban
al chocar unas contra otras.
Pero Miguel con el sabor aún fresco del sufrimiento y la
sinrazón de las trincheras cogió a Alberti de la manga y lo obligó a bajar la
cabeza para decirle algo al oído sin que los demás lo pudiesen escuchar. Esto
es lo que le dijo:
- Rafael, veo mucha puta por aquí y algún hijo
de puta.
Alberti, quedó atónito contemplando al que el consideraba el
Poeta Paleto y lo retó a repetirlo en voz alta para que todos lo oyeran.
Así que Miguel, franqueó la puerta y en una de las paredes
lo escribió para que quedara bien visible y a la altura de los ojos que en ese
momento se lo comían con la vista.
AQUÍ HAY MUCHA PUTA, Y MUCHO HIJO DE PUTA
Teresa León se sintió tan molesta y ofendida que acudió
rauda para golpear sobre la cara del poeta con un bofetón que resonó en toda la
sala.
Miguel, cuentan las crónicas, perdió el equilibrio y cayó
sobre el suelo.
Alberti y otros hombres más, lo cogieron y lo echaron a la
calle como a un perro.
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