Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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domingo, 14 de febrero de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar auténtico terror: 1. Antiguo Hospital Municipal




TUBERCULOSIS:

La muerte no descansa.

Sigue sus pasos marcados con la sangre de aquellos que sufren.

La agonía y los gritos de dolor son el ritmo que marca su andar.

Y se dirige hacia la primera planta.

Dando filo a la guadaña que ha de segar la vida de los enfermos de tuberculosis que allí la esperan.

Al día siguiente el inconfundible ruido de las ruedas del carro del sepulturero.

Hombres vestidos de blanco se dirigen en compañía de este hombre al que no le asusta nada hacia una habitación conocida como la de las “tres losas”.

Es el depósito de cadáveres del antiguo Hospital Municipal de Orihuela.

La mayoría de los muertos  han perecido por culpa de esta maldita enfermedad que en un 70 % de los casos es mortal de necesidad.

Las cifras son alarmantes, solo en 1932 fallecieron 28.000 españoles.

La enfermedad se expandió con rapidez entre aquellos jornaleros más pobres, peor alimentados y alojados como podían en casuchas mal ventiladas donde se hacinaban familias enteras sin recursos y sin nada que llevarse a la boca, helados de frío y sin ropa de abrigo que ajustarse a sus cuerpos.

Estos infelices sabían lo que les esperaba pero aun así, eran desconocedores del lugar en donde habrían de exhalar su último aliento.

Bajo el suelo más profundo de ese edificio tocado por la mano del maligno había una sorpresa que nadie adivinaba.

Los restos de cientos de cuerpos enterrados  en la era musulmana del siglo XII mezclados con los huesos de los judíos que habían sido enterrados en el siglo XVII en lo que para ellos era “La ciudad de los muertos”.

Y así permaneció hasta que un buen día, la arqueóloga de Orihuela hizo sus primeras excavaciones mostrando ante las autoridades civiles y eclesiásticas los restos de este cementerio olvidado.

Pero parece que eso fue lo que hizo que los estigmas del pasado se levantaran de su descanso eterno.


Y entonces, comenzaron de nuevo los fenómenos…



GRIPE DE 1918:

“Se enterraban de treinta a treinta y cinco víctimas. Como los cadáveres no podían permanecer en los domicilios se agrupaban en la capilla y en la sala de autopsias hasta que debían inhumarse, resultando insuficiente los depósitos y teniendo que dejarlos al aire libre dentro del Campo Santo. Se prohibieron los entierros; a todas horas del día se encontraba por la calle el coche fúnebre que conducía carga macabra con paso acelerado y escalofriante”

Los cadáveres eran llevados hasta su última morada en dichos coches fúnebres sin que los cubriera la tapa del ataúd o solo con un lienzo.

Murieron en total, por culpa de la Gripe de 1918, unas 331 personas. 90 en Orihuela y el resto en las pedanías. 13 de los cuales lo hicieron en las mismísimas habitaciones del Hospital Municipal.




Un lugar imposible, una pesadilla real que convive con nosotros más allá de las débiles fronteras que delimitan nuestra realidad cotidiana.

Un lugar por el que pasamos habitualmente y que sin embargo no nos damos cuenta de que allí precisamente allí han podido suceder miles de horrores olvidados pero que siguen respirando junto a nuestra nuca.

Dolores, enfermedades, sangre, muerte…

Es la zona del dolor, la zona de la muerte. No en vano fue así como se le llamó durante años por los judíos que vivieron en la Orihuela antigua: La ciudad de los muertos decían.

Unas excavaciones recientes pusieron de manifiesto que todo lo que aquí les estoy relatando no es algo surgido de la ficción de la mano de un escritor que con el ansia de hacerles pasar miedo se atrevió a contar.





Les estoy hablando de unas excavaciones que se hicieron hace muy poco, apenas unos años, dirigidas por la prestigiosa arqueóloga Silvia Yus Cecilia
 y en los que se encontraron varios restos humanos pertenecientes a la época musulmana del siglo XII y parte del XIII.

A ellas pertenece esta fotografía extraída del libro dedicado a su rehabilitación..




Un lugar misterioso que siguió acogiendo los sinsabores de la pálida muerte y que siguió siendo utilizado como ciudad de los muertos en el siglo XVII por los judíos.

Desde el año 1610 en que la Cofradía del Corpus decidió colocar en ese lugar los 3 hospitales-hospicios en donde la ciudad de Orihuela daría cobijo a enfermos, huérfanos y expósitos.

Una de las primeras referencias sobre hechos sobrenaturales ocurridos en el Hospital San Juan de Dios proviene de la prensa escrita de la época. Concretamente del diario La Comarca en el nº 9 del 12 de noviembre de 1902.

En este viejo periódico se cita textualmente

Hemos oído decir que anoche y muy poco antes de apagarse el alumbrado eléctrico, se vio por la calle del hospital y sus inmediaciones un fantasma que por lo rara y estrafalaria indumentaria que vestía, causó la consiguiente alarma entre las personas que a dicha hora transitaban por aquellos sitios.



Lo cierto es que esta descripción coincide exactamente con otras descripciones que algunos desafortunados testigos han tenido la mala suerte de presenciar en los lugares más malditos de nuestra geografía, casos muy conocidos por los habituales oyentes de los programas de misterio como Milenio 3 o Cuarto Milenio en donde los invitados al contar sus experiencias siempre hablan de apariciones junto a carreteras en donde llegan a ver iluminados por los faros del coche s seres vestidos de manera extraña que en seguida llaman su atención a altas horas de la madrugada.

Y es muy curioso que se haya producido el fenómeno en esa misma calle ya que coincide con los fenómenos denunciados en la actualidad por alguno de los funcionarios que trabajaban en el edificio de la Biblioteca María Moliner. (Edificio que también formaba parte del Hospital Municipal).

Según nos consta, dichos funcionarios presentaron una queja ante sus superiores negándose a trabajar a determinadas horas en el inmueble tras haber sido testigos de fenómenos inexplicables. Hace poco en una entrevista que mantuvimos con la dirección del centro, para comunicarles de la existencia de esta investigación y solicitarles su permiso para la publicación en este sencillo Blog que no tiene ningún ánimo de ofender ni perjudicar a nadie, nos afirmaron que las extrañas subidas y bajadas del ascensor a cualquier hora del día sin que nadie lo estuviese utilizando, eran ya una cosa de lo más normal y que ya había sido incluida en la vida habitual de los que allí trabajan como un hecho inexplicable con el que se habían acostumbrado a vivir.






Otro testimonio que he recogido me asegura que otros trabajadores del edificio, con alguno de los que me entrevistado, además de luces que se apagaban y encendían solas, han podido presenciar como si algo o alguien pasara junto a ellos durante la noche cuando se han quedado a trabajar hasta tarde en solitario.
Que suele ser en época de exámenes, en las que el horario de estudio llega a prolongarse hasta las 12 de la noche.







Pero déjenme que les cuente un poco cómo era este lugar en donde la gente moría de horribles enfermedades:


El Hospital Municipal constaba de una planta baja dividida en varios sectores como eran la sala de hombres, la de mujeres y una sala dedicada exclusivamente para los partos.

También tenía una pequeña habitación utilizada como botiquín farmacéutico

Nos queda por hablar de la habitación de las 3 losas.

Una habitación fría que hacía que todos los que pasaban ante su puerta se santiguaban por temor a lo que en su interior se alojaba.

Esta habitación era utilizada como depósito de cadáveres o morgue.


Ya en el primer piso, las religiosas practicaban sus servicios a diario y podían acudir a su capilla privada.

En esta planta es donde más dolor y sufrimiento se registró, sus paredes son las que mantuvieron aislados a cientos de pacientes moribundos enfermos de tuberculosis.

También en esta planta, y bastante separada de la de los tuberculosos, se encontraba la sala de los ricos, en donde los más favorecidos podían disponer de los cuidados de los principales médicos del Hospital.


Cada noche que paso por el lugar, mi cuerpo se estremeces y siento un escalofrío.

A veces con la mirada trato de buscar algo que pueda servirme en mis investigaciones pero de momento tan sólo he sido testigo de extrañas luces que iluminan desde dentro por pocos minutos alguna de las ventanas que dan a la calle.

Y les invito a pasarse cualquier noche para ver si como yo son también testigos de esas luces que se encienden y se apagan como queriendo jugar conmigo a esas altas horas de la madrugada.


Me queda también el misterio del rostro que aparece en esta foto tomada a las 4 de la tarde a una de las ventanas del viejo Hospital Municipal que como una presencia extraña aparecida de la nada y a la que no le encuentro explicación ni lógica.





10 LUGARES DE ORIHUELA EN DONDE PASAR MIEDO

10 LUGARES DE ORIHUELA EN DONDE PASAR AUTÉNTICO TERROR

viernes, 1 de enero de 2016

Orihuela trágica: El Terremoto de Orihuela de 1829


...Ocurrió a las seis y cuarto de la tarde del 21 de marzo de 1829.

Por allá va, el carro que monta los restos de los desgraciados.
Le siguen otros carros que igualmente cargan lo que han podido recoger de entre los escombros.
Mis ojos no se acostumbran a ver tanto horror.
Por ello, el obispo había pedido que le hicieran una lista de todos los niños que habían quedado huérfanos.

Familias enteras habían perecido bajo los efectos de una fuerza que con furia había salido de las entrañas de la tierra para raptar las almas de los habitantes de mi querida ciudad de Orihuela.

El dinero para dar auxilio a los heridos y a paliar los efectos de tan enorme mal han salido del cabildo de la catedral de Orihuela y de la generosidad del colegio de padres dominicos y de D. Juan Roca Togores.

Son tantos los hogares destruidos, las gentes que se han quedado sin recursos.

Primero llegó un espantoso temblor en medio de un oscurecimiento del cielo que duró 3 minutos aproximadamente. Luego, inexplicablemente, una sacudida violenta, una erupción de viento.

Entonces empezaron los gritos, el miedo se apoderó de los vivos y todo el mundo pareció volverse loco.
De un lugar para otro, todos corrían como si el diablo se les llevara.

La tierra tembló durante lo que parecieron horas y nadie era capaz de pensar ni incluso en poner su vida a salvo. Sólo un minuto bastó para provocar multitud de víctimas

Eran tan atroz el momento que el ruido insoportable tapaba nuestros oídos haciendo que la angustia se multiplicase por mil.

El caos se apoderó de los oriolanos.

El padre olvidó al hijo y lo mismo hicieron los hijos con sus progenitores.
El marido desprotegió a su esposa y esta sólo tenía piernas para correr hacia una muerte segura que aguardaba en cualquier parte.
Una densa nube de polvo provocada por los edificios más altos al dejar caer sus torres cubrió Orihuela. La Torre de la Trinidad por los suelos hecha pedazos parecía un esperpento de lo que había sido.

Dejamos pasar la noche entre sollozos, gritos de espanto y ojos que habían perdido todo hálito de vida.

Al amanecer continuamos con la búsqueda de los supervivientes que pudieran estar en dificultades.

Los cadáveres salían a cientos.

El miedo que todavía permanecía en nuestro cuerpo volvió a intensificarse al descubrir que algunos cadáveres se encontraban ya corruptos y que podrían convertirse en foco de infección.

Contamos 180 cadáveres sepultados y 130 heridos moribundos a los que el tiempo se les acaba.

Las personas con contusiones y doloridos son infinitos a los ojos de este que ahora os escribe.

Y el sentimiento de pánico ante posibles derrumbamientos no hace más que intensificar mi dolor y mi angustia.

El cielo, la tierra, el viento y el agua, son una amenaza a la vez ya que apenas a media legua de donde nos encontramos la tierra se halla acribillada de agujeros grandes y pequeños, los márgenes del río casi han desaparecido y el vómito de la tierra ha sido expulsado en más de 500 lugares diferentes.

Me llegan noticias de que han sido varios pueblos los afectados, que más de cinco mil casas han sido destruidas, que veintiocho parroquias han sido aniquiladas.
Cientos de miles de piezas de ganado perecidas o extraviadas. Muchas cosechas inutilizadas.

Algorfa, Almoradí, Benejuzar, Daya Nueva, Formentera, Guardamar, Rafal, Torrevieja, Torre La mata y La Marquesa han desaparecido del mapa dejando nada más que escombros y ni rastro de los cuatro mil vecinos que los habitaban.

Los hospitales de Orihuela no dan abasto intentando dar cobijo y ayuda a los supervivientes o a los que les queda sólo una luna de vida.

Los campos siguen llenos de hermanos expuestos a la intemperie que buscan sin descanso los cuerpos de sus familiares desaparecidos.

Y aquellos que tienen la suerte de encontrarlos, si a eso se le puede llamar fortuna, los cargan como pueden en los carros que se han distribuido para tales menesteres y los conducen a los hospitales de Orihuela.

Aunque caminan más hombres a pie con el muerto a sus hombros que carretas circulan por el camino.

Me encuentro con un hombre al que conozco, tiene los ojos llorosos, la tez pálida. Al levantar un poco su triste mirada me reconoce y me dice 

- Ocho hijos tengo sepultados aquí entre los escombros.

Después vuelve a su desconsolado llanto.

Las grandes casas que utilizábamos para guardar el grano, el vino, el aceite, y el agua todo se ha venido abajo. Y allí donde había un molino para moler las aceitunas, ahora sólo quedan ruinas.

Los cultivos que han quedado intactos no encuentran hombres para su labranza.
Y el temor de que esas cosechas se vean también perdidas no hace más que crecer al constatar que de las bocas que se han abierto sobre la tierra no mana más que agua oscura salada, amarga y mezclada con arena y algas que apestan.
Y la vegetación que a su alrededor respira se seca en minutos.

Tememos por los peces del mar allí en donde el Segura desemboca estas aguas malditas por las cenizas y unos extraños minerales que forman estas arenas de colores.

Rezad hijos míos a Dios, rezad por mi y por nosotros pues yo ya no me hallo con fuerzas para hacerlo. Y dejadme con mi tristeza pues hay mucho que hacer y muchas personas a las que socorrer.



Texto basado en los documentos oficiales que publicaron las autoridades que presenciaron en primera persona los hechos:

  • Exposición dirigida a S.M. por el Ilustrísimo Señor Obispo de Orihuela
  • Parte del ayuntamiento de la Villa de Almoradí al Real Acuerdo de Valencia.
  • Cartas de diversa índole.