jueves, 28 de julio de 2016

Ríos de lava devoran a su paso cuanto encuentran en la ciudad de Orihuela


Los americanos aún tiemblan con lo que aconteció aquella maldita tarde noche del 30 de octubre 1938.

En las que un loco o quizás un visionario llamado Orson Welles los mantuvo alerta desde las ocho con una emisión radiofónica que provocó el pánico entre miles de personas que se habían auto convencido de que su país, Estados Unidos, estaba siendo invadido por unas fuerzas alienígenas del espacio exterior. Esas fueron las miserias esparcidas por la obra radiofónica The Wars of the Worlds. 

Por supuesto, los americanos que siempre llegan tarde a todo, no sabían de que nosotros, los inocentes oriolanos, aquí en Orihuela también habíamos recibido nuestra ración de paranoia informativa con una falsa alarma que al igual que a ellos, había causado estragos entre la población.

En 1859, los periódicos de tirada nacional se hacían eco de esta noticia que hizo que cientos de personas se preocupasen y se lanzasen como locos en busca de sus parientes.

¡Alerta! ¡Estalla un volcán en Orihuela!

Un gran volcán ha reventado el día 11 a la vista de Orihuela en la montaña, distante unos cuatro mil pasos, denominada La cruz de la Muela. Su aspecto es imponente y horroroso; las lavas incendiadas que arroja y vomita el cráter, han llegado hasta el colegio seminario de San Miguel.

Los vecinos dé la ciudad, y muy en particular los del arrabal Roig, dejan sus moradas, huyen á ponerse mas distantes del peligro que les amenaza. Las tierras contiguas á dicha montaña, y la cosecha del algodón, riqueza en el día de este país yacen cubiertas, bajo las cenizas abrasadoras; todo son lágrimas, desolación y espanto.



Según relataban las noticias, las cenizas del volcán llegaron incluso a oscurecer el cielo de la ciudad de Murcia y la reacción de los murcianos no se hizo de esperar que acudieron raudos a socorrer a familiares y todo aquel oriolano que necesitase de su ayuda. El temor principal partía de que se decía que el volcán era capaz de provocar terribles movimientos de tierra

Periódicos como La Correspondencia, La Esperanza, El Clamor Público, La España, La Iberia, La Discusión, se hacían eco de las catastróficas noticias remitiéndose siempre a un supuesto corresponsal enviado a Orihuela o a números anteriores del periódico.

Algunos llegaron incluso a relatar escenas concretas como la de un hombre que viajó desde la capital hasta Orihuela para socorrer a su familia.

Según las noticias, los cultivos de Orihuela habían sido pasto de la lava expulsada por el volcán. Y se temió por toda la Vega del Segura.

Una semana después de la supuesta erupción, dos periódicos cercanos, El Vapor de Alicante y La Paz de Murcia, desmintieron los hechos, dando una explicación a los lectores de que todo había sido una broma macabra.

En los días que siguieron, los diarios nacionales, se enfrentaron los unos a los otros, echándose la culpa del error tratándose hasta de incompetentes.

Al final, todos reconocieron la inexistencia de la citada erupción volcánica y de que en Orihuela no había cultivos de algodón.

Se buscó al culpable, pero nadie dio la cara.

Casi como ocurre con la prensa actual, se habían basado en una supuesta noticia que alguien había pasado como buena y los demás se habían limitado a copiarla.

Investigadores posteriores descubrieron una extraña práctica en la prensa de Murcia, ya que unos días antes del hecho, habían llenado sus páginas de anuncios de aseguradoras que trataban las erupciones volcánicas como potencialmente peligrosas relacionándolas con los temblores de tierra.

¿Fue un experimento sociológico?
¿Fue una broma de mal gusto?
¿Un truco publicitario?
¿O una mala práctica de toda la prensa nacional?



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