jueves, 21 de abril de 2016

Nuevo avistamiento desde la calle San Juan


Siguiendo con los testimonios de otros oriolanos que se aventuraron antes que yo en esto de la investigación de lo insólito, les voy a relatar hoy otro caso muy extraño vivido en persona por el investigador José María Piñeiro.

En resumen viene a contar que por el año 2014, fue testigo en la calle San Juan de la aparición de una esfera de color naranja que parecía estar protegida por una cabina de cristal.

Este es el testimonio original que me ha contado y que quiere que comparta con todos vosotros:


“Hace un par de veranos, me encontraba en la azotea de mi casa, en la calle San Juan, a eso de las once y cuarto de la noche, tomando el fresco. De pronto vi venir desde mucho más allá de Santo Domingo, una luz naranja que parecía volar a baja altura. La luz era de la misma tonalidad que la que ilumina el interruptor de las regletas de las conexiones eléctricas. Vi que se acercaba bastante, de tal manera que a la curiosidad que sentía se le sumó cierta inquietud. Al final lo vi pasar, más o menos, sobre el Paseo Calvo Sotelo. Iba muy rápido, pero me quedé pasmado porque lo vi, a pesar de la oscuridad, muy bien. Era, como te digo, una luz, pero resguardada en una especie de pequeña cabina de cristal, supongo. Donde iba fija la luz, por debajo, se desplegaba una especie de pantalla que hacía como de timón. El artilugio era de un tamaño considerable y se dirigió hacia la catedral. Iba muy rápido y su aspecto era bastante raro. He pensado que podría tratarse de una linterna china, esas luces que los chinos sueltan al aire en memoria de los muertos, pero lo que vi era mucho más grande que tales linternas.”

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