jueves, 13 de octubre de 2016

Historias de Orihuela: La Provocación



Pasaba ya la mitad del mes de septiembre del año 1705 cuando se dejaron ver por Orihuela algunos que nadie conocía.

Estos forasteros, vestían trajes militares y entre ellos destacaban los oficiales, coroneles y soldados de mayor rango.

Venían dispuestos a luchar en la guerra que se producía en Cataluña.

Con mucha arrogancia y descarada falta de cortesía, exigieron a los oriolanos, poder alojarse en las casas de los vecinos. Así también, como caballos, mulas y sillas de montar.

No sabían estos cazurros, que Orihuela estaba exenta, por gracia de su majestad y gracias a los privilegios obtenidos en años anteriores, de esta impuesta obligación.

Para evitar el enojo de los militares y queriendo demostrar el amor que los oriolanos sentían por su rey, consintieron en darles alojamiento en una posada.

El jurado de la ciudad, Don José de Rocafull, dio las órdenes pertinentes para que con toda celeridad, se requisaran las cabalgaduras que estos soldados requerían.

Descontentos con la solución de alojarlos en una posada, y con la tardanza en la obtención de los caballos, se quejaron a uno de sus coroneles y este acudió en busca de Don José para reprenderle.

La queja fue de carácter insolente y cargada de mucha aspereza.

El Justicia, se excusó diciendo que era poco el tiempo el que habían tenido para hacer cumplir tal menesteres.

El coronel, no aceptó las disculpas y le imputó a la cara:                       

“Como yo tuviese aquí mi regimiento, ya andaríais con más diligencia, y de no, por más jurado que fueseis os llevaría arrastrando a la cola de mi caballo.”

Don José se quedó maravillado, no se esperaba una reprimenda cargada de tanta chulería y entonces le respondió con tanta socarronería como pudo:

“Me admira, señor coronel, que para tan poca cosa como lo es el atarme a la cola de vuestro caballo, necesitéis nada menos que todo vuestro regimiento.”

El coronel al sentirse ofendido y con un arrebato de cólera, tiró de la espada. Rocaful, tiró de la suya.

Gritaron los vecinos y acudieron soldados tanto forasteros como de Orihuela y se enzarzaron en una terrible disputa al más puro estilo de los soldados de Richelieu contra los Tres Mosqueteros.

Cuando con más fuerza se batían y con más ganas se sentían de herirse los unos a los otros, apareció en el campo de batalla, el teniente de gobernador y el justicia y con muchas dificultades, consiguieron detener la refriega.

FUENTE:
Rufino Gea LOS ORIOLANOS DE ANTAÑO


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