domingo, 20 de septiembre de 2015

Orihuela misteriosa: La Diablesa


Cuentan algunas leyendas antiguas, que los Demonios eligieron un hermoso lugar en la tierra para alojarse.

Así es como decidieron quedarse en Orihuela.(Según aparece relatado en la novela DE ORIHUELA A BUENOS AIRES CON ÁNGELES Y DEMONIOS del señor Hilarion Lillo Roche)

La ciudad mágica que tiene a su alrededor más sectas satánicas de toda Europa. (Según el psiquiatra y profesor de la Universidad de Cádiz Leonardo Casais).

Y la única ciudad del mundo en donde se conserva un paso de semana santa que desde 1695 pasea por las calles la imagen de una diablesa.

Incluido este popular hecho en el libro: 99 LUGARES EN DONDE PASAR MIEDO de Lorenzo Fernández Bueno, según me contó en mi primera visita a Toledo, Luis Rodríguez Bausá (Colaborador de MILENIO 3 y CUARTO MILENIO y autor de los libros TOLEDO INSÓLITO, TEMPLARIOS EN TOLEDO).


Esta escultura bien conocida entre los oriolanos es única en su género.
El paso se compone de una cruz en donde se sujetan unas toallas descolgadas y unas nubes con cinco ángeles la rodean mientras portan un martillo, una corona de espinas, una escalera, unas tenazas, y la cruz que emerge de la bola del mundo que un esqueleto abraza en posición de descanso. Frente a él, un diablo con pechos mantiene en su mano una manzana.

Existe una representación similar del diablo en la Columna de la Peste de Viena, una escultura realizada en 1682 por Johann Bernard Fiseher Von Erlach.

El paso camina con lentitud a través de las calles oriolanas y se detiene ante las puertas de las iglesias de la ciudad a las que no tiene permitido su entrada.

Parece ser que los documentos que nos hablan de su origen ponen a este en el siglo XVII cuando varias cofradías que se agrupaban bajo el nombre de Cofradía del Santísimo Sacramento, realizaron obras de carácter piadoso como la sepultura de personas sin hogar que vagabundeaban por las calles o algunos de los criminales que eran ajusticiados.

A finales del siglo XVII tras la primera procesión, los labradores encomendaron al artista Nicolás de Bussy un nuevo paso iconográfico que salió a las calles por primera vez en procesión en 1695.

Los agricultores del Arrabal de San Agustín tuvieron que endeudarse para poder pagar la obra como se ve reflejado en antiguos manuscritos.

Sobre este paso y especialmente sobre la figura de este demonio corren cientos de oscuros rumores y leyendas.

Se ha llegado a decir por algunos oriolanos que cuando han pasado junto a la escultura de la diablesa han podido escuchar voces que parecían provenir de su interior.

Pero eso ya lo contaré en próximas entradas…

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