jueves, 27 de octubre de 2016

Relatos de Ruta VI: Mi vida no es como las demás


Este es un testimonio curioso de una persona especial que vino a una de mis rutas.

Algunos dicen de ella que es un gran ángel de luz.


A mí me parece muy curioso, pero no daría mi brazo a torcer de que se tratase de fenómenos paranormales. Aun así, lo publico en el blog en honor a ella.

Dedicado a María José.

Estas son algunas de las cosas extrañas que han pasado en mi casa:

Un día que me encontraba sola en el comedor, escuché el ruido de los platos que estaban en la cocina secándose. 

Como si se moviesen empujados por fuerzas invisibles.

En otra ocasión, me encontraba concentrada en el estudio de unas materias pues tenía examen al día siguiente.
Yo estudio en mi escritorio y junto a él hay una mesa auxiliar con unos simpáticos peluches.

El flexo estaba apagado porque en ese instante estaba usando la luz principal de la habitación.

De repente, el flexo se encendió solo y me pegó un gran susto.

En mi cuarto había un tocador en donde en una ocasión dejé posado un papel.

Escuché un curioso sonido y al levantar la vista pude observar con mis propios ojos que la hoja de papel salió volando y caía al suelo sin que hubiese ningún tipo de corriente de aire pues estaba la ventana cerrada.

Recuerdo que esto ocurrió el año pasado por estas fechas, muy cerca de Halloween.

Lo más terrorífico que me ha pasado es el haber escuchado claramente como alguien susurra mi nombre.

Me iba a buscar a mi madre para preguntarle y ella siempre me contestaba que no, que ella no había sido.

Una vez, estaba hablando por video llamada con el Skype, la persona que estaba al otro lado de la línea me dijo todo extrañada que en mi casa estaban pasando cosas muy raras, pues desde su monitor, estaba viendo claramente como los posters que tengo puestos en la pared, se movían solos.

También me ocurren fenómenos en mi casa de campo.
Una ocasión, me quedé allí a dormir y pude ser testigo del fenómeno conocido como parálisis del sueño o como dicen en Hispanoamérica, “Se me subió el muerto”.

La segunda vez que me pasó este hecho, oía claramente en estado de sueño, como unas voces me ordenaban que tirara a la perra por el balcón.

Desperté entonces aterrada e intenté moverme pero algo me lo impedía, no era capaz de realizar movimiento alguno.

Cuando conseguí calmarme un poco y dejar pasar un tiempo prudencial ya pude continuar con mi vida normal. Fui a ver a mi perra y estuve acariciándola con cierto temor.

También he tenido mis más y mis menos con los llamados viajes astrales.

Recuerdo una vez que estaba dormida y mi cuerpo dejó de serlo. Me sentí por los aires y pude escuchar claramente la música que salía de la radio.

Luego de golpe, regresé a mi estado normal y con una sensación de vértigo me desperté sudorosa. Esto fue en el 2014.





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