Álbum musical destacado por la página web oficial de la Universidad Nacional de Educación Pública Estatal Española (UNED). Apartado dedicado a MIGUEL HERNÁNDEZ, "Poemas musicalizados y discografía". Incluído también en la obra literaria del escritor y colaborador de Radio Nacional de España Fernando González Lucini, "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y su palabra se hizo música".

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domingo, 14 de mayo de 2017

¡Han vuelto! ¡100 años después!





El mismo sábado recibí una llamada de atención a través de Facebook que me puso alerta.

Una ciudadana de Orihuela, Rosa María Guerra fue testigo de algo extraño en lo alto de los cielos que se elevan junto a la Cruz de la Muela.

Tal y como me informa, la testigo presenció alrededor de las dos de la madrugada como un par de focos se movían desde el cielo que ondea sobre el seminario.

Dicha testigo me añade que las luces se movían de forma extraña como girando la una sobre la otra y en su conjunto practicando un movimiento zigzagueante.

Al llegar a la parte que está sobre la cruz de la muela, se detuvieron en seco y permanecieron así durante mas de veinte minutos.

Luego desaparecieron.

Recordaros que la cruz de la muela, se encontraba iluminada durante unos pocos días como marca la tradición desde el año 2010.

En un primer momento, la testigo no le dio importancia al asunto, pero unos días más tarde lo comentó con una amiga y esta la advirtió de que un suceso similar había ocurrido según cuentan los antiguos periódicos de Orihuela, a finales de abril de 1918.


Dicha información la había sacado en una lectura ocasional de este mismo blog, en la siguiente entrada:

http://ciudadorihuela.blogspot.com.es/2015/08/orihuela-misteriosa-es-un-pajaro-es-un.html

Rosa María sintió entonces la necesidad de comparar el suceso que ella había presenciado con el que había ocurrido cien años antes.


Su sorpresa fue mayúscula al constatar que ambos eran de similares características, como si uno hubiese sido hermano gemelo del otro.

Es muy curioso la similitud que hay entre los dos casos y se observa un patrón que podría ser debido a un fenómeno atmosférico desconocido.

Pero no descartamos ninguna teoría. Ya que nos encontramos en el año 2017 y son muy populares los usos ilegales de drones.


Lamentablemente, no tenemos ninguna prueba física de lo que se vio a principios del siglo XX, excepto la noticia impresa, pero en una era en la que estamos rodeados de tecnología y cámaras en nuestros pequeños dispositivos inteligentes, sí ha resultado propicio que se disponga en esta ocasión de una prueba irrefutable.

La fotografía con la que he dado pie a esta entrada vale su peso en oro.

He marcado con una flecha el lugar exacto en donde aparecen los focos misteriosos.

¿Y tú que opinas?







miércoles, 14 de septiembre de 2016

Tradiciones orlolanas que no volverán

Orihuela vista desde la Cruz del Río

Las Peñetas, el Oriolet y la Cruz de la Muela eran los tres sitios por donde los viejos contaban a los niños tenían la llegada según su capricho los Santos Reyes en la madrugada del 6 de enero.

Conocido por todos los oriolanos de principios de siglo XX era el montecito que graciosamente se levantaba junto al lugar llamado “la Cruz del Río”, y que al lado opuesto aparecía frente a la preciada fuente de san Francisco. “Las Peñetas” se llamaba este pequeño montículo.

Cuenta la tradición que un día de 1410 visitó nuestras tierras un religioso, fray Vicente Ferrer,  que con tal fervor y convencimiento lanzaba sus sermones que los oriolanos quedaron encantados por su palabra y subieron a las parte más alta de las montañas para dejar allí enclavada la llamada Cruz de la Muela oriolana.

Desde entonces, este cruz, ha permanecido, no sin accidentes de por medio, para dar la bienvenida en primer lugar a los ojos del visitante que se atreve a guiar sus pasos hacia la entrada de nuestra Orihuelica del Señor.

El sitio donde está expuesta la Cruz, ha sido siempre lugar de tradicionales peregrinaciones como la de los niños que subían en las fechas anteriores a la venida de los Reyes Magos porque así se lo habían contado sus mayores, y con esa inocencia que caracteriza a los niños, subían con todo su afán por llegar a la cima y tirar las honestas cartas desde ella hacia los aires, para que el viento las recogiera y las balanceara hasta llevarlas a los pies de los grandes magos.

Un año. Los Santos Reyes Magos aparecieron entre nubes, ráfagas de viento y de luz, músicas y estrépito general, descendiendo poco a poco solemnemente, hasta arrodillarse junto a la Cruz de la Muela. Así es como los abuelos se lo contaban a sus hijos y estos al llegar el momento de ser padres, lo transmitían a los suyos.


FUENTE: 
MEMORIAS COMPLETAS de José María Ballesteros

domingo, 3 de enero de 2016

Orihuela misteriosa: Las extrañas inscripciones de los que derribaron la Cruz de la Muela


Era bien temprano del día 2 de enero de 1985 cuando José Soto Vegara que acudía a su trabajo habitual de portero del Seminario de Orihuela detectó algo que se salía de lo normal.

Mirando a la cima del monte donde habitualmente se sustentaba la Cruz de la Muela descubrió para su horror que había desaparecido.

De inmediato dio aviso a la policía.

Con motivo de investigar lo ocurrido se desplazaron al lugar de los acontecimientos dos policías municipales, el delineante del ayuntamiento Francisco Ramón Mira y un equipo móvil de Radio Orihuela.



Al principio se barajó la posibilidad de que la cruz hubiese caído por causas naturales pero una consulta al Servicio Nacional de Meteorología de Murcia en la que se destacó que el viento viajó esa noche a 22 Km./h descartó esta hipótesis.

Al llegar a la cumbre se comprobó sin ningún género de dudas de que se trataba de un acto vandálico ya que se encontraron los restos del objeto con que se había realizado el crimen.

Alguien se habíá atrevido a derribarla haciendo un corte a una altura de metro y medio de la base con unas hojas de sierra y la había hecho caer unos 7 u ocho metros hacia la ladera sur.



El acto debió haberlos mantenido ocupados durante al menos 4 horas ya que en el lugar del delito se hallaron restos de comida y lo más misterioso, unas extrañas inscripciones que se encontraban todavía con la pintura fresca.

Las inscripciones formaban una especie de cruz.

Al lado este: “sapo”, al oeste: “ola”, al sur: “Pili” acompañado de un corazón. Y finalmente al norte: “mano”.

¿Qué había sido aquello? ¿Una promesa de amor?, ¿un encantamiento? ¿Un despiadado acto de gamberrismo?

Nunca lo sabremos ya que jamás se encontró a los culpables.