viernes, 13 de mayo de 2016

El asalto vikingo de Orihuela


Por el año 859 después de cristo, una flota vikinga compuesta por 62 barcos repletos de soldados expertos en la batalla decidió acudir por la desembocadura del río Segura hasta las puertas de Orihuela. Comandados por los hermanos Hasting y Bjorn, más conocido como Costilla de Hierro, convirtieron Orihuela, tras saquearla, en su base de operaciones Normanda llegando a ocupar incluso nuestro castillo.

Varias embarcaciones vikingas conocidas como drakkars, las naves más veloces y poderosas del Océano Atlántico y capaces de transportar hasta 121 hombres gracias a su pobre calado podían adentrarse por los ríos hasta llegar a las ciudades desprotegidas que no esperaban un ataque desde las dulces aguas.

Así empezaron desde Orihuela muchas de sus incursiones por tierras mediterráneas que llegaron incluso a Baleares, Provenza y la Toscana devastando por el camino varios de los pueblos limítrofes de la región de Valencia.

Uno de los restos que nos quedan que prueba sus aventuras por estos lares, además de los documentos que se conservan de diferentes cronistas árabes, es el apellido Imbernón que se trata de una palabra de procedencia nórdica.

“Y quiso Dios castigarnos por nuestros pecados ya que las salvajes gentes normandas vinieron a esta tierra para destruir nuestros templos. Sus ocupantes fueron llevados presos y ajusticiados con la espada, el fuego consumió las escrituras y las mismas piedras perecieron por las llamas”.

Muchas batallas se entablaron de las cuales el resultado fue incierto.

Algunas se decantaron a favor de los árabes, otras por el contrario terminaban en ciudades arrasadas bajo el poder del fuego. Lo cierto es que los vikingos que sobrevivieron a las numerosas derrotas que pudieron infligirles los pueblos islámicos, se dispersaron por el territorio peninsular para establecerse como granjeros.

¿Significa eso que por nuestros cuerpos corre sangre vikinga?

Podría ser.


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