domingo, 17 de abril de 2016

El lugar más triste de Orihuela


Hoy voy a hablarles de un lugar que hace poco he descubierto gracias a la ayuda de mi amigo Rodrigo.

Un lugar triste de narices.

Un lugar tan triste y solitario que jamás creerían encontrar tan cerca de sus casas.


Es tal la tristeza y soledad del lugar que yo creo que hasta en un cementerio hay más vida.

Y no es porque no haya animales en ese sitio porque si escucha un poco descubrirá que sí los hay.

El piar de los pájaros está por doquier.


Es principalmente porque parece que nosotros, los humanos, nos hayamos olvidado de él, que parece que lo evitemos.

Un lugar que inicialmente fue concebido para alojar las risas de los niños, los comentarios de los más mayores, para que en sus bancos se sentaran los ancianos y se pusieran a platicar sobre el fútbol.


Pues no, al final, todo el mundo le ha dado la espalda y se ha convertido en un sitio tétrico y solitario.

Se ve que la juventud ha perdido el gusto por sentarse en medio de la naturaleza en un paraje que discurre entre árboles. Se ve que prefieren pegar sus ojos hacia esos aparatitos que no sueltan ni para ir al servicio.


Ya nada es como antes. Se pierden los buenos modales y las costumbres, las tradiciones empiezan a olvidarse. Sólo existe la inmediatez, el mensaje directo y rápido con el comentario estúpido que practicamos a través de una pantalla táctil mientras todo a nuestro alrededor empieza a derrumbarse como un castillo de naipes.


No existe la comunicación verbal entre personas y mientras seguimos permitiéndolo, los lugares que podrían haber sido hermosos se descuidan y no hacen más que exudar una tristeza tan profunda que hasta los pequeños animalillos sufren las consecuencias de que nuestras propias construcciones se carguen de tanta negatividad.


Y les puedo asegurar que no es lo mismo acudir a este sitio de día que en plena noche.

Durante las horas en las que el sol se esconde es un sitio que parece maldito, que produce escalofríos a aquel que se atreva introducirse en su interior.


Les invito pues señores, a conocer, al lugar más triste de Orihuela.

Si esto lo hemos permitido con un parque ya se imaginan lo que irá ocurriendo con el resto de la ciudad.


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