viernes, 1 de enero de 2016

Lugares malditos vistos por un oriolano: La antigua Diputación de Granada


En mi viaje de bodas no olvidé mi compromiso con el misterio.
Después de un largo paseo por La Alhambra y por la tumba de la Reina Isabel La Católica cogí el GPS y marqué una dirección en él que tiene mucha historia en el mundo de lo paranormal.

Así es como llegamos en la céntrica calle Mesones mi mujer y yo a las puertas del edifico que albergaba antiguamente a la Diputación de Granada.

Se cuenta de dicho inmueble que durante las obras que se realizaron para convertirlo en edificio público se encontraron huesos humanos.

Más tarde, algunos de los trabajadores de la Diputación fueron testigos de fenómenos anómalos como apariciones, golpes, ruidos y luces.

Así que se trata de un edificio que desde 1985 ha cautivado a cientos de investigadores que han acudido prestos a realizar sus investigaciones.

Los múltiples testigos de hechos inverosímiles han testimoniado haberse sentido acosados en algunas ocasiones por sucesos sin explicación como presencias, golpes o ruidos sin sentido además de luces voladoras.

En este inmueble se han realizado infinidad de psicofonías.

Pero lo más terrible de todo es que este lugar ha sido protagonista de varios “suicidios” y accidentes mortales.

Considerado por algunos como uno de los principales edificios malditos de España.



El mayor momento de angustia se vivió en los años 80. Fueron años terribles para los trabajadores que incluso llegaron a creer que algo maligno había poseído el edificio y se fue en busca de videntes y curanderos para buscar consejo y protección.

Tan grave fue la situación y el miedo, que los responsables de la Diputación dieron su aprobación a que un grupo de investigadores de lo oculto realizaran una visita  en diciembre de 1986.

En 1989, los informes de este grupo que habían permanecido sellados para la opinión pública vieron la luz.

Cadenas de televisión y radio, revistas especializadas saturaron las calles de información relacionada con los extraños sucesos.

Un estudio más a fondo descubrió que el edificio está emplazado en un solar que durante varias centurias albergó lugares consagrados al culto e incluso un palacio de origen árabe.

Algún vecino del barrio ha afirmado recordar que de niño se contaban historias de figuras religiosas cayendo inexplicablemente cuando era una antigua iglesia. Otros vecinos afirman que siempre se ha considerado el solar como maldito.
Los niños del barrio recuerdan haber jugado a “oír ruidos”.
Y todavía se recuerda el desgraciado accidente de un coche fúnebre tirado por caballos que de repente se desbocaron por la calle y a las puertas del edificio mataron a varios peatones lo que provocó el cierre de la iglesia.

En 1836 un comprador particular se hizo con el inmueble.
Durante 1892 se convirtió en almacén bajo el nombre Almacenes Magdalena y algunos de los empleados se negaron a acudir en solitario. Por ellos los patrones pusieron como norma que se fuera al almacén por parejas.
Uno de los dueños apareció ahorcado en una de las vigas de la vieja iglesia.

La cadena norteamericana Wolworth se hizo con el edificio y desoyendo las quejas vecinales derribó la vieja iglesia. Esto ocurrió en 1973 y durante las obras se descubrió al derribar un muro una habitación que contenía muchos huesos humanos de niños y se mantuvo en secreto.

Un joven peón murió aplastado bajo el peso de una grúa que cayó desde las alturas.

Al final, los americanos inauguraron los grandes almacenes ignorando todas estas señales y avisos. Duraron siete años cerrando en 1980.

Algunos de los empleados de los grandes almacenes relatan que en ocasiones las escaleras mecánicas y otros aparatos se ponían en funcionamiento solas. Algunos juguetes cambiaban de lugar misteriosamente. Luces que parecían cobrar vida propia y desórdenes inexplicables de los artículos durante la noche.
Los vecinos también se quejaron del molesto ruido que producían en algunas noches los aparatos de aire acondicionado que se activaban solos.

En 1984 y una vez cerrados los grandes almacenes pasó a manos de la Diputación.
En este periódico, el vicepresidente de la Diputación, José Luis Medina se atrevía a admitir que los albañiles se quejaban de que algunos de sus herramientas y planos desaparecían.


En 1986, algunos de los administrativos de la Diputación denunciaron haber sentido tocamientos, tirones de pelo y máquinas que se ponían a trabajar ellas solas, mesas que caían sin que hubiese nadie tocándolas y voces misteriosas.
En alguna ocasión hasta fueron testigos de un cambio de lugar de los muebles.

Los vigilantes aseguraron haber escuchado por la noche puertas y cajones abriéndose y cerrándose. Máquinas de escribir funcionando en sitios donde no había presencia humana. Incluso ascensores que subían o bajaban solos.
Uno de estos vigilantes asegura haber sufrido un susto cuando descubrió un gigantesco archivador volando sobre su cabeza.

Una noche, el jede de mantenimiento sintió en su piel el ataque de un ente invisible que apunto estuvo de matarle.

Era tal el miedo que los responsables permitieron una investigación en toda regla por un grupo de investigadores de lo paranormal.

El grupo elegido fue el Grupo Omega que durante tres días permanecieron  ocupados en una ardua investigación con sorprendentes resultados.

Fueron testigos de una presencia de aspecto oscuro con rostro que parecía llevar sombrero. Luces voladoras, discusiones de gente invisible y una especie de humo saliendo de la habitación en donde se habían encontrado los restos humanos formando una especie de rostro.
Se consiguieron buenos resultados en el campo de las psicofonías. Lamentablemente, La Diputación se negó a seguir colaborando con los investigadores.




La grabación de audio recogía estas frases:

“En la ventanilla… en Viñalar…”
“En la lengua… os arrepentiréis”

Se hizo un retrato robot del rostro formado por el humo y se identificó a una persona conocida como el “Padre Benito” al que la orden a la que pertenecía impidió que se repartiera la fortuna de Benito a los niños desfavorecidos de Granada.



En 2006, se hizo un cambio de aires en el edifico convirtiéndolo en lo que es hoy el Catastro de Granada.

Pueden ver un vídeo reportaje pinchando en el siguiente enlace:

http://bcove.me/3wynorik



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