martes, 15 de septiembre de 2015

Las últimas palabras de Gabriel Miró



Muchos ríos de tinta han corrido desde su fallecimiento el 27 de mayo de 1930.

¿Era el escritor alicantino que inmortalizó a nuestra querida ciudad un apasionado de los temas esotéricos como la reencarnación?

Así lo afirman algunos de los especialistas que han estudiado su figura.

Si nos fijamos en sus últimas palabras, podrían darnos una clara pista de que era un hombre que era capaz de creer en que posiblemente había algo después de la vida.

- Me voy, quiero acabar. La muerte no tiene ninguna importancia. Es un tránsito… Y yo estoy bien preparado-

Hay ciertos datos objetivos que podrían probar la teoría de que Gabriel Miró tuvo sus más y sus menos con los temas relacionados con el esoterismo.
Investigando en su biblioteca, encontramos obras de Flammarion, Dios en la naturaleza (1873) y Los mundos imaginarios (1873) y de Allén KardecCiel et Enfem como Ou la justice divine selon l´espéritisme (1865). Por si fuera poco, su amigo y crítico González Blanco tenía relación directa con la revista Sophia, que no es otra cosa que un órgano de la sociedad teosófica de los años 1893 a 1912. En dicha revista aparecen varios artículos relacionados con el teosofismo que pudieron influenciar la obra de Miró.

En el año 1855 se fundó la primera sociedad espiritista de España en Cádiz. Y uno de sus adeptos más famoso por la España de aquel entonces, Rosso de Luna, pudo coincidir en Madrid con el escritor cuando preparaba sus oposiciones a la judicatura.

Aunque esto no es más que una hipótesis, no podemos negar la influencia que tuvo esta corriente en las obras de su primera época como Los amigos, los amantes y la muerte en donde aparecen diversas referencias a la teoría de la transmigración de las almas o del eterno retorno.

También encontramos algunas claves esotéricas en las novelas: La palma rota, La novela de mi amigo y Las cerezas del cementerio.

Quizás por ello y para terminar, las últimas palabras del escritor alicantino fueron:

- ¡Señor!, ¡Llévame!-

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